martes, 31 de marzo de 2015

ELECCIÓN. Capítulo octavo. (Rated +18) (Registrado 24 sept 2014)

Crédito a quién corresponda
Dos días después , Aen regresó de su viaje a Londres. El coche lo dejó en la puerta , y tras entregarle el sombrero y los guantes al mayordomo, se dirigió a su despacho donde encontró a la Dra Mhic asomada en uno de los ventanales.

Él se le acercó, y tras el cristal , cuyas vistas daban al impresionante acantilado, vio la imagen de Casey, sentada muy cerca del borde  de cara al mar.

  • •             Dr.  Cárthaigh :  ¿Cuánto tiempo lleva ahí?
  • •             DRA. MHIC: ¿Hoy o en los últimos dos días?

El doctor se extrañó del comentario.

  • •             DRA. MHIC: Hace dos días que permanece encerrada en su habitación, ni siquiera baja para desayunar o hace las comidas, y cuando sale es para sentarse ahí, horas y horas.
  • •             Dr.  Cárthaigh : Pues hay que sacarla de ahí, se avecina tormenta.



 Él bajó corriendo las escaleras y salió de la casa . Conforme se acercaba , veía a Casey sentada con un libro encima de las piernas , cogido con ambas manos. Su pelo apenas se mantenía en el moño con el que se supone que se había peinado, y su mirada parecía ida. Sin un punto fijo, sólo al horizonte. Al mar.

  • •             Dr.  Cárthaigh: ¿Cree que aquí le va a encontrar?

 Ella no le miró, su cabeza y su vista seguían fijas al frente.

  • •             Dr.  Cárthaigh : Será mejor que me acompañe, se acerca una tormenta muy fuerte, y éste no es el mejor sitio para estar en esas condiciones.

 Casey seguía ignorándole aparentemente. Él se agachó con la intención de cogerla por el brazo y tirar de ella , pero  se lo apartó bruscamente,  y la mirada severa lanzada,  fue la respuesta más contundente que el doctor había encontrado en ella.

  • •             Dr.  Cárthaigh :  ¿Cree que su dios imaginario le dará las respuestas?
  • •             CASEY: ¿Y eso que os importa a vos?
  • •             Dr.  Cárthaigh :  Debería, sobre todo si nada más llegar,  me informan que lleváis aquí dos días, que no habéis estado bien. ¿os importaría si continuásemos esta conversación en el interior de la casa?

 Como telón de fondo, el sonido de los truenos y la brillante luz de los relámpagos, lo subsiguiente  e inevitable, comenzó a llover de forma brutal en cuestión de segundos. El doctor , pese a sus enormes ganas de dejarla ahí , sabía que no podía hacerlo, así que continuó intentando convencerla.

  • •             Dr.  Cárthaigh : - a voz en grito- Lo que no me puedo permitir es que caiga enferma, así que será mejor que me acompañe por las buenas o tendré que encargarme de usted a las malas.
  • •             CASEY: ¡No se atreva a tocarme!
  • •             Dr.  Cárthaigh:  ¡Que conste que se lo he advertido!

 La cogió por el brazo, tiró de ella y se la cargó al hombro igual que un fardo , pese a su resistencia  y los golpes que el doctor recibía en la espalda. En cuestión de minutos,  el agua lo embarraba todo y formaba los primeros grandes charcos. La situación empeoraba y lo único que se le ocurrió al doctor , era esperar en la estancia más cercana que había, una especie de cobertizo exterior  cercano a la casa . Abrió la puerta de una patada, y allí, en lugar seco y seguro , dejó  con dificultad a Casey apoyada en una pared.

Empapado, se quitó el abrigo , la chaqueta del traje y el chaleco, colocándolos donde primero pudo para intentar que no se le secasen encima. Y mientras se sacudía el pelo, ella le observaba, cansada , apoyada en aquella pared, mientras el agua se calaba a través del vestido y le caía a borbotones en el suelo.

Él se acercó, y  con una de sus manos le buscó la horquilla que le mantenía el pelo anudado, soltándoselo.  Como sólo caía en su mitad, él , con su mano, lo ayudó a soltarse cayéndole en el hombro.
  • •             Dr.  Cárthaigh :  Será mejor que se sacuda el pelo y se quite toda la ropa que pueda, dentro de poco bajará estrepitosamente la temperatura y está demasiado calada.

 El doctor buscó algo con lo que Casey pudiese abrigarse mientras, y encontró un viejo saco , no demasiado limpio pero que podría servir. Cuando volvió a su lado, ella se había quitado la falda y el peto que eran de tela mucho más gruesa y que se encontraban completamente empapados, quedándose sólo con la enagua y el corpiño blancos con mangas cortas  en su parte superior.
Evitando en la medida de lo posible fijarse demasiado en las transparencias que el agua había producido en su cuerpo, le entregó el saco para que se tapase, y se alejó hacia la puerta.

Apenas se dijeron nada, a él le bastaba con girar la cabeza de vez en cuando , y ver su cabello largo y ondulado por la humedad , caer sobre su espalda o sobre su rostro. Con eso se conformaba para centrar sus pensamientos en aquello que odiaba pensar.

Aquello que les envolvía,  era de esos silencios largos e incómodos entre dos personas que debían compartir el mismo ridículo espacio porque no les quedaba más remedio.  Sin embardo, Aen llegó a un punto en qué no pudo soportarlo más,  y tuvo que reiniciar él la conversación.

  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿Va a decirme que le ocurre?

Casey se mantenía en silencio, mirando al frente suyo.

  • •             Dr.  Cárthaigh : La Dra. Mhic me ha dicho que lleva dos días encerrándose en su habitación, que ni siquiera ha comido. ¿puedo saber por qué?

Casi más desquiciante que sus no contestaciones, era el hecho de que ni le mirase cuando hablaba.
En un arranque de hartazgo ante semejante actitud, Aen se dispuso justo entre medio de su punto de visión.

  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿ Cuánto tiempo más creéis que podéis mantener esa actitud e ignorarme?

Casey , que mantenía su vista al frente pese al obstáculo, ascendió lentamente su mirada recorriendo con ella el cuerpo del doctor. Aquel rostro, mojado, ojos tristes, tez pálida, labios cuarteados por el frío y su pelo , despeinado y salvaje, le valieron  a Aen como una prueba de resistencia más , de cumplimiento de su deber más de lo que su libre albedrío podría incitarle.

  • •             CASEY: El mismo tiempo que vos podáis mantener silencio sobre vuestro hermano.

Aen respiró hondamente, miró un instante al techo, y le devolvió la mirada con una sonrisa escandalosamente irónica .

  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿Así qué se trata de eso?
  • •             CASEY: Sois demasiado osado extrayendo vuestras propias conjeturas de esa forma.
  • •             Dr.  Cárthaigh :  Dejadme pensar…. Me parece estaros viendo….nada más yo marcharme corristeis con la documentación aportada a corroborar con mi hermano. Y deduzco,  que no obtuvisteis  el resultado esperado,  y ahora , os encontráis en un momento de recogimiento.

 Casey , irguiéndose , se impuso  tanto , que el doctor  dio dos pasos atrás.
  • •             CASEY: ¿este juego le divierte especialmente doctor?
  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿Juego?

 Se alejó de él tan lenta y sinuosamente  que su pelo oscilaba a su paso en la espalda.

  • •             CASEY: Mantener una incógnita . Dejar información confusa. Jugar al despiste permanente y , sobre todo,- se dio la vuelta apoyándose en la pared del fondo-  utilizarme.

 Aquella imagen perturbadora de una mujer a la que debía respetar a toda costa le quemaba por dentro. En aquel momento era capaz de olvidarse de quién era él o de lo que era ella. Agarrándose fuertemente a la pared que tenía al lado intentó no pensar en ello.

  • •             Dr.  Cárthaigh :  ¿Utilizarla?
  • •             CASEY: En realidad me pregunto cuál de los dos lo habrá planificado mejor, o tal vez ….¿los  dos?
  • •             Dr.  Cárthaigh : - su tono de inocencia fingida, su pose, simplemente de pie sobre sus manos , apoyada en la pared, aquel rostro de autosuficiencia provocadora, de llevar las riendas de una situación, un cambio de actitud que no entendía bien- Creo que está confundida.
  • •             CASEY: Sí claro, por supuesto, tan confundida como sólo usted puede saberlo.- comenzó a caminar hacia él mientras sus manos se aferraron a la pared que tenía detrás tanto como pudo-  ¿o no doctor?  - se le acercó  tanto que cuando se asomó a la ventana y estiró la mano a fin de comprobar si continuaba lloviendo, prácticamente se le echó encima, pudiendo notar claramente su respiración entrecortada- Será mejor volver, o comenzarán a preguntarse lo que no deben ¿Y eso no nos interesa a ninguno de los dos verdad?

 Recogió su ropa , se  vistió como pudo y salió de allí, el doctor iría detrás suyo minutos más tarde. Pero alguien, desde la ventana de su despacho, observaba toda la escena.
Nada más llegar a la casa, el doctor subió a su dormitorio a cambiarse de ropa y prosiguió en su despacho. La Dra Mhic continuaba allí.
  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿Aún aquí?
  • •             DRA. MHIC: Quizás me esté metiendo no me llaman, pero ¿ no estará pensando seriamente no llevar a cabo lo planificado?
  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿He dicho yo que no se llevará a cabo?
  • •             DRA. MHIC: Es que…..- Aen la miró inquisitorialmente- Su actitud con ella….
  • •             Dr.  Cárthaigh :  A caso ha observado alguna conducta inapropiada por mi parte?
  • •             DRA. MHIC: En parte….. creo…- la interrumpió dando un puñetazo en la mesa- .
  • •             Dr.  Cárthaigh : ¿ Qué es lo que cree Dra?  Si alguna vez debo rendir cuentas sé perfectamente ante quién y cómo, y le puedo asegurar que hasta ahora él jamás me ha debido exigir otra forma de comportarme,  ni me ha reprobado por las decisiones que he adoptado.  Sé perfectamente lo qué estoy haciendo , y cómo lo estoy haciendo.
  • •             DRA. MHIC: Pues sinceramente,  pareciera que……. – el doctor volvió a interrumpirla- .
  • •             Dr.  Cárthaigh : ¡ Qué!
  • •             DRA. MHIC: Nada.
  • •             Dr.  Cárthaigh :  ¿No tiene nada mejor que hacer que entrometerse en mis asuntos?
  • •             DRA. MHIC: Sí, claro, pero le recuerdo que esos asuntos también son míos, y de todos los nuestros.

 Nada más salir la Doctora, ésta se tropezó con Casey, y antes de dejarla entrar ,
aguantando la puerta, con evidente tono molesto,  le dijo algo casi amenazante.

  • •             DRA. MHIC: Debería tener cuidado hermana, o podría quemarse antes de tiempo.
  • •             CASEY:- con tono irónico- Ciertamente , estoy comenzando a pensar que lo suyo con el doctor comienza a resultar una historia de amor no correspondida.
  • •             DRA. MHIC: ¿Se cree muy lista verdad?  Pero aquí sólo alguien tiene todas las de perder y esa no soy yo.
  • •             CASEY: ¿En serio?- la empujó, abrió la puerta, la miró con una sonrisa maliciosa y le cerró la puerta en la cara.

 La cara de Aen cambió. Se recostó sobre el espaldar de su sillón, y con aquel mismo paso firme y decidido al que le tenía acostumbrado, Casey le lanzó encima de la mesa los mismos documentos que él le había dejado días atrás.

  • •             CASEY: No vuelva a hacerlo. La próxima vez que quiera darme informes sobre un paciente hágalo personalmente.
  • •             Dr.  Cárthaigh : Aún no me ha dicho qué fue lo qué le contó.

 Casey se sonrió.

  • •             CASEY: Y no voy a hacerlo. Lo que Brian me haya dicho se quedará entre él y yo y aquellas cuatro paredes.

Se dirigió a la puerta.

  • •             Dr.  Cárthaigh :  No creó que sepa en lo que se está metiendo .
  • •             CASEY: ¿Y usted?



Y salió del despacho. 

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados

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