lunes, 23 de febrero de 2015

ENCUENTROS: Capítulo noveno y final . Consecuencias ( Rated +18)

Créditos a quien corresponda
No medimos el tiempo. Aún con la luna iluminando nuestros cansados cuerpos apenas cruzamos palabra alguna durante horas.Pero por sus ojos al mirarme , mientras cogíamos resuello, fui consciente de que algo debía decirme y no sabía como.

- ¿Es una despedida verdad?
- Incumplí aquello para lo que se me envió. Fui incapaz.
- Nunca terminaste de contarme...... Recuerdo que me dijiste que tenías una misión que cumplir conmigo.

Se levantó de la cama y ni en mis fotos más cuidadas podía imaginar tal hermosa visión de un cuerpo humano sencillo en su desnudez, vulnerable.

- Debía  hacer tu alma mía. El día del accidente alguien de arriba decidió adelantar las cosas porque según ellos yo estaba tardando demasiado. Pero no pude.

Intentando recordar lo que aquella enfermera me dijo sobre los hechos, comencé a casar ideas sueltas y recuerdos.

- ¿tú?

Se dio la vuelta, y se apoyó en la ventana.

- Tú fuiste el hombre que vieron cogerme del brazo , y .... ¡¡¡Tú eres el hombre que se encontraba allí todos los días!!!
- No me queda demasiado tiempo. Pronto vendrán a buscarme. Se supone que no puedo estar aquí, y que después de lo sucedido no tenía siquiera que haberme acercado.
- Pero ¿por qué? ¿Por qué lo evitaste?
- La primera regla que se nos dice antes de cada misión es que olvidemos lo poco de humanos que pudiera quedar en nosotros. Sois almas que debemos recabar porque sólo así mantendremos nuestra reputación y acrecentaremos los poderes ascendiendo de jerarquía. Sin embargo, para algunos siempre ha resultado más fácil que para otros. Ya hace tiempo sufrí severos castigos por algo parecido a lo que me ha sucedido contigo y fui degradado .Claro que, lo más doloroso no es siquiera el castigo físico que puedan infligirte , el tormento psicológico al que pueden llegar, es saber que aquello que has aprendido involuntariamente a amar se ha perdido para siempre. Ésto mismo me pasó hace bastante tiempo, más del que soy capaz de recordar. El mundo era bastante diferente. Nos ocultábamos entre las sombras de la noche y en los bosques porque tanto las religiones como los gobernantes de antaño nos utilizaban para sembrar el pánico entre las gentes, sin saber que en realidad ya nos encontrábamos entre ellos. Entre sus dirigentes, entre sus médicos, entre sus vecinos, hermanos, padres.... Nos apoderábamos de sus almas y de sus vidas sin que ninguno se diera cuenta. Y entonces apareció ella. No me la habían asignado, ni siquiera creo que la tuviera nadie. Dulce, inocente.. tan joven.... apenas quince años.

Ante mi mirada atenta y casi asustadiza, él decidió proseguir .

- Por aquella época me costaba aún controlar totalmente mi capacidad de resistencia al  dolor o los sentimientos, o ....el deseo incluso. Sentimientos tan repulsivamente humanos para quienes nos gobiernan,  que el que da muestras de ellos le espera la pena eterna como dulce final. Logramos vernos a escondidas de todos durante un tiempo, hasta que alguien decidió que el mejor castigo que podía dárseme era presenciar su final. Una noche, en su casa, estando los dos juntos, vinieron a por ella, uno de los nuestros prodigó el rumor y aportó pruebas falsas de su supuesta brujería. Intenté impedir que se la llevaran,  pero me retuvieron y me arrastraron hasta la pira donde vi como la amarraron , la encendieron y se quemaba viva entre gritos de auténtico dolor. Aunque intenté si quiera mirar, me obligaban a ello para recordarme lo que no debía hacer bajo ningún concepto. La mayor ley entre nosotros ha vuelto a ser incumplida. Yo ya he recibido sentencia .
- Pero, no lo termino de entender... ¿cómo que te han sentenciado?
- Aquella noche en el bar todo iba bien. - me  miró con auténtico sentimiento de culpa reflejado en su rostro- Se cumplieron todos los pronósticos, fuiste tú y no yo la que tomó la determinación y me seguiste. Pero , cuando te retuve ante el muro,  algo se rememoró en mi interior, algo muy familiar y terriblemente doloroso. Ellos aún así confiaban en mí porque me veían más fuerte y capaz de cumplir la misión encomendada pero , ni tú debías saber lo que era en realidad  ni debía impedir tu final.

Se hizo un silencio frío y terrible.

-Y mucho menos debía de enamorarme de ti y sentir ésto que siento .

Él se acercó y se sentó en frente mío.

- Una sola vez más- pensé en alto- Sabías que ese era mi deseo.
-Sí.
- ¿Qué te harán?
- No me pidas que te lo diga.
-¿y a mí? ¿Me enviarán a otro a terminar el trabajo?

Su respuesta fue tan contundente como corta. Sólo entonces supe que era lo que había sucedido.

- No. Nadie más vendrá por ti.
- Un alma por  otra. Te harán desaparecer  definitivamente porque sólo ellos pueden hacerlo.

Sorprendido por lo que acababa de decirle, bajo la cabeza.

- Solo que tú no tienes alma, pero debes de ser muy poderoso como para que acepten éso.
- He de marcharme.

Al intentar levantarse, le agarré del hombro para detenerle.
En cuestión de segundos había determinado que no quería ese trato , que no podía aceptarlo.

- No voy a permitir que hagas éso.
- Ya está hecho.
-Mírame.

Su carácter más humano salió a flote. Los ojos humedecidos lo decían todo. Es posible que no tuviera alma, pero yo estaba segura de que no habrían podido arrebatarsela y ésta se encontraba en mis manos, abierta en canal y entregada a mí.

- Si es mi alma lo que quieren, será mi alma lo que tengan. Han cambiado las reglas del juego. A cambio quiero que estés conmigo para siempre, en mi mundo o en el tuyo. Como humana o como una de vosotros. Nunca he amado a nadie con tanta intensidad como te he amado a ti. Respiro tu mismo aire y si tú no estás me asfixio. Estás tan adentro de mí que a veces querría arrancarte para volver a ser la que era. Has estado cuatro meses fuera de mi vida y ha sido terrible , nunca volveré a ser la misma, ni quiero.
- No puedo hacer nada. - desesperado- Ésto no funciona así. Debes vivir. tendrás una vida maravillosa y serás muy feliz junto a alguien que no se atreverá a exigirte tanto porque sólo vivirá para amarte y entregarte todo aquello que mereces.
-Si vivir supone hacerlo sin ti....

Me tapó la boca con su mano.

- No lo digas.

Se acercó y me susurró.

- Yo sólo fui tu deseo, tu anhelo,  nunca he sido real. Aún así recuerda que te amé, te amo, y te amaré siempre.

Y me besó.

De pronto abrí los ojos, aún podía sentir el sabor de sus labios en los míos y sin embargo él no estaba allí. Desesperada salté de la cama y comencé a buscarle por toda la casa, en cada rincón. Salí del piso sin ni siquiera darme cuenta que llevaba una bata por ropa, dejando la puerta abierta y bajando por las escaleras con la esperanza de encontrármelo. 
Asfixiada y con un dolor angustioso en el pecho, cuando llegué al vestíbulo , pese a oir llegar los ascensores él no salió de ellos, y aunque me apresuré a dirigirme  a la calle y miré hacia todos lados, él no estaba.
Vencida por la desesperación y el cansancio, caí de rodillas sobre la acera , apretando mi mandíbula y gritando fuertemente en mi interior.

Acababa de Vivir el mayor acto de entrega y amor de alguien que podría resultar tan real como nuestra mente fuera capaz de asumir.
Alguien o algo que había decidido sacrificarse por una mujer que apenas conocía pero que en el interior de un corazón que supuestamente no podía tener, sentía como parte suya.
Alguien que decidió arriesgarse sabiendo las consecuencias de sus actos por hacer valer su parte humana, aquella que ellos creían que le habían arrebatado.
Alguien que presentándose como un demonio con una misión muy clara, decidió por voluntad propia volver a ser humano aunque fuera por poco tiempo. 
Lo dio todo de la única forma que podía y sabía hacerlo: Intensamente. Decidió que su misión sería hacer feliz a la humana de la que se había enamorado , aunque nunca pudieran estar juntos.

Mientras, el hombre en el que aquel demonio se había convertido, permanecería en mi alma para siempre. Su olor, sus sensaciones, su tacto, todo él nunca saldrían de un alma, la mía, que ellos nunca pudieron arrebatarme.
Él en el fondo había cumplido su misión: mi alma era y será suya para siempre.

A mí, tan sólo me queda seguir buscando su rostro en cada hombre que pasa por mí lado, en cada retrato que fotografío, en cada piedra, y mientras, sigo esperando que algún día vuelva a aparecerse, como aquella noche. una sola noche más.Por siempre.

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos Reservados)

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