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| Créditos a quien corresponda |
No medimos el tiempo. Aún con la luna iluminando nuestros
cansados cuerpos apenas cruzamos palabra alguna durante horas.Pero por sus ojos
al mirarme , mientras cogíamos resuello, fui consciente de que algo debía
decirme y no sabía como.
- ¿Es una despedida verdad?
- Incumplí aquello para lo que se me envió. Fui incapaz.
- Nunca terminaste de contarme...... Recuerdo que me dijiste
que tenías una misión que cumplir conmigo.
Se levantó de la cama y ni en mis fotos más cuidadas podía
imaginar tal hermosa visión de un cuerpo humano sencillo en su desnudez,
vulnerable.
- Debía hacer tu alma mía. El día del accidente alguien
de arriba decidió adelantar las cosas porque según ellos yo estaba tardando
demasiado. Pero no pude.
Intentando recordar lo que aquella enfermera me dijo sobre
los hechos, comencé a casar ideas sueltas y recuerdos.
Se dio la vuelta, y se apoyó en la ventana.
- Tú fuiste el hombre que vieron cogerme del brazo , y .... ¡¡¡Tú eres el hombre que se encontraba allí todos los días!!!
- No me queda demasiado tiempo. Pronto vendrán a buscarme.
Se supone que no puedo estar aquí, y que después de lo sucedido no tenía
siquiera que haberme acercado.
- Pero ¿por qué? ¿Por qué lo evitaste?
- La primera regla que se nos dice antes de cada misión es
que olvidemos lo poco de humanos que pudiera quedar en nosotros. Sois almas que
debemos recabar porque sólo así mantendremos nuestra reputación y
acrecentaremos los poderes ascendiendo de jerarquía. Sin embargo, para algunos
siempre ha resultado más fácil que para otros. Ya hace tiempo sufrí severos
castigos por algo parecido a lo que me ha sucedido contigo y fui degradado .Claro que, lo más doloroso no es siquiera el castigo físico que puedan
infligirte , el tormento psicológico al que pueden llegar, es saber que aquello
que has aprendido involuntariamente a amar se ha perdido para siempre. Ésto
mismo me pasó hace bastante tiempo, más del que soy capaz de recordar. El mundo
era bastante diferente. Nos ocultábamos entre las sombras de la noche y en los
bosques porque tanto las religiones como los gobernantes de antaño nos
utilizaban para sembrar el pánico entre las gentes, sin saber que en realidad
ya nos encontrábamos entre ellos. Entre sus dirigentes, entre sus médicos,
entre sus vecinos, hermanos, padres.... Nos apoderábamos de sus almas y de sus
vidas sin que ninguno se diera cuenta. Y entonces apareció ella. No me la
habían asignado, ni siquiera creo que la tuviera nadie. Dulce, inocente.. tan
joven.... apenas quince años.
Ante mi mirada atenta y casi asustadiza, él decidió proseguir .
- Por aquella época me costaba aún controlar totalmente mi
capacidad de resistencia al dolor o los sentimientos, o ....el deseo incluso.
Sentimientos tan repulsivamente humanos para quienes nos gobiernan, que el que
da muestras de ellos le espera la pena eterna como dulce final. Logramos vernos
a escondidas de todos durante un tiempo, hasta que alguien decidió que el mejor castigo que podía
dárseme era presenciar su final. Una noche, en su casa, estando los dos juntos,
vinieron a por ella, uno de los nuestros prodigó el rumor y aportó pruebas
falsas de su supuesta brujería. Intenté impedir que se la llevaran, pero me
retuvieron y me arrastraron hasta la pira donde vi como la amarraron , la
encendieron y se quemaba viva entre gritos de auténtico dolor. Aunque intenté
si quiera mirar, me obligaban a ello para recordarme lo que no debía hacer bajo
ningún concepto. La mayor ley entre nosotros ha vuelto a ser incumplida. Yo ya
he recibido sentencia .
- Pero, no lo termino de entender... ¿cómo que te han
sentenciado?
- Aquella noche en el bar todo iba bien. - me miró con auténtico sentimiento de culpa reflejado en su rostro- Se cumplieron todos
los pronósticos, fuiste tú y no yo la que tomó la determinación y me seguiste.
Pero , cuando te retuve ante el muro, algo se rememoró en mi interior, algo muy
familiar y terriblemente doloroso. Ellos aún así confiaban en mí porque me
veían más fuerte y capaz de cumplir la misión encomendada pero , ni tú debías
saber lo que era en realidad ni debía impedir tu final.
Se hizo un silencio frío y terrible.
-Y mucho menos debía de enamorarme de ti y sentir ésto que
siento .
Él se acercó y se sentó en frente mío.
- Una sola vez más- pensé en alto- Sabías que ese era mi
deseo.
-Sí.
- ¿Qué te harán?
- No me pidas que te lo diga.
-¿y a mí? ¿Me enviarán a otro a terminar el trabajo?
Su respuesta fue tan contundente como corta. Sólo entonces
supe que era lo que había sucedido.
- No. Nadie más vendrá por ti.
- Un alma por otra. Te harán desaparecer definitivamente porque
sólo ellos pueden hacerlo.
Sorprendido por lo que acababa de decirle, bajo la cabeza.
- Solo que tú no tienes alma, pero debes de ser muy poderoso
como para que acepten éso.
- He de marcharme.
Al intentar levantarse, le agarré del hombro para detenerle.
En cuestión de segundos había determinado que no quería ese
trato , que no podía aceptarlo.
- No voy a permitir que hagas éso.
- Ya está hecho.
-Mírame.
Su carácter más humano salió a flote. Los ojos humedecidos
lo decían todo. Es posible que no tuviera alma, pero yo estaba segura de que no
habrían podido arrebatarsela y ésta se encontraba en mis manos, abierta en
canal y entregada a mí.
- Si es mi alma lo que quieren, será mi alma lo que tengan.
Han cambiado las reglas del juego. A cambio quiero que estés conmigo para
siempre, en mi mundo o en el tuyo. Como humana o como una de vosotros. Nunca he
amado a nadie con tanta intensidad como te he amado a ti. Respiro tu mismo aire
y si tú no estás me asfixio. Estás tan adentro de mí que a veces querría
arrancarte para volver a ser la que era. Has estado cuatro meses fuera de mi
vida y ha sido terrible , nunca volveré a ser la misma, ni quiero.
- No puedo hacer nada. - desesperado- Ésto no funciona así. Debes vivir.
tendrás una vida maravillosa y serás muy feliz junto a alguien que no se
atreverá a exigirte tanto porque sólo vivirá para amarte y entregarte todo
aquello que mereces.
-Si vivir supone hacerlo sin ti....
Me tapó la boca con su mano.
- No lo digas.
Se acercó y me susurró.
- Yo sólo fui tu deseo, tu anhelo, nunca he sido real. Aún
así recuerda que te amé, te amo, y te amaré siempre.
Y me besó.
De pronto abrí los ojos, aún podía sentir el sabor de sus
labios en los míos y sin embargo él no estaba allí. Desesperada salté de la
cama y comencé a buscarle por toda la casa, en cada rincón. Salí del piso sin
ni siquiera darme cuenta que llevaba una bata por ropa, dejando la puerta
abierta y bajando por las escaleras con la esperanza de encontrármelo.
Asfixiada y con un dolor angustioso en el pecho, cuando llegué al vestíbulo ,
pese a oir llegar los ascensores él no salió de ellos, y aunque me apresuré a dirigirme a la calle y miré hacia todos lados, él no estaba.
Vencida por la desesperación y el cansancio, caí de rodillas
sobre la acera , apretando mi mandíbula y gritando fuertemente en mi interior.
Acababa de Vivir el mayor acto de entrega y amor de alguien
que podría resultar tan real como nuestra mente fuera capaz de asumir.
Alguien o algo que había decidido sacrificarse por una mujer
que apenas conocía pero que en el interior de un corazón que supuestamente no
podía tener, sentía como parte suya.
Alguien que decidió arriesgarse sabiendo las consecuencias
de sus actos por hacer valer su parte humana, aquella que ellos creían que le
habían arrebatado.
Alguien que presentándose como un demonio con una misión
muy clara, decidió por voluntad propia volver a ser humano aunque fuera por
poco tiempo.
Lo dio todo de la única forma que podía y sabía hacerlo:
Intensamente. Decidió que su misión sería hacer feliz a la humana de la que se
había enamorado , aunque nunca pudieran estar juntos.
Mientras, el hombre en el que aquel demonio se había
convertido, permanecería en mi alma para siempre. Su olor, sus sensaciones, su
tacto, todo él nunca saldrían de un alma, la mía, que ellos nunca pudieron
arrebatarme.
Él en el fondo había cumplido su misión: mi alma era y será
suya para siempre.
A mí, tan sólo me queda seguir buscando su rostro en cada
hombre que pasa por mí lado, en cada retrato que fotografío, en cada piedra, y
mientras, sigo esperando que algún día vuelva a aparecerse, como aquella noche.
una sola noche más.Por siempre.
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos Reservados)

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