miércoles, 13 de mayo de 2015

CINE: El viaje más largo


En una época en la que nos vemos dominados por los films de acción y superhéroes, resulta auténticamente gratificante, observar como a una inmensa mayoría de público, sigue atrayéndole algo diferente que parte de la una premisa muy habitual: EL AMOR.

Y es que , remitiéndome al film en cuestión, toda su historia gira en torno a ese maravilloso sentimiento , en el transcurso de dos historias distantes en el tiempo, pero maravillosamente conjuntadas en sus puntos comunes a través de una serie de cartas.

Y es que este viaje más largo,  nos sumerje en el concepto bucólico del amor eterno y superador de todas las barreras posibles, y lo hace , siendo algo ya conocido, por unos cauces tan emblemáticos como : la diferencia de gustos, de forma de vida o de aspiraciones y razones para seguir adelante en proyectos de vida.

"El viaje más largo" resulta ser una visión maravillosa de como realmente si se quiere , se aceptan sacrificios acordados por amor, y como ellos merecen la pena en definitiva.
Un indescriptible y mayor Alan Alda, nos hace de guía inexpugnable , por una parcela de más de 40 años de vida y de arte contemporáneo, a través de los ojos , y sobre todo ,las palabras, con las que cada día de su vida, le decía a su esposa cuánto la amaba por lo que ella amaba, cuánto era capaz de hacerla feliz por verla feliz.

Una historia , dónde el orgullo y el amor propio se dejan de lado por algo que hace felices alas personas y aún se desconoce por qué.

Una historia con una ambientación casi residual, pero justificada para denotar aún más las diferencias , en un pueblo de Carolina del Norte , con un joven jinete de toros profesional que aspiraba a ser el mejor, y una joven amente del arte .

Con una magnífica y sentida interpretación de todos los actores implicados, y unas localizaciones encumbradas por una maravillosa fotografía, lágrimas a parte según el ánimo con el que nos coja,  "El viaje más largo" , no deja de ser una  sensible y maravillosa película , incapaz de dejar mal sabor de boca a nadie, a juzgar por el público asistente a una sala casi repleta.

Indispensable para los que todavía creen que el amor es algo inexplicable pero maravilloso.

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)







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