martes, 9 de junio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (74)

ESTADOS (2ª PARTE)

Ansiedad.

Loco engreído
que crees que ésto que siento es por ti.

Insulso tú,
que aún crees que  mi falta de sueño,
mis llantos sin sentido,
mi rabia interior ,
son por ti.


Maldita mi realidad,
¿me queda otra que ignorarme
a mi misma y lo qué me haces sentir?
Fácil auto engaño en apariencia.
¿Tengo otra salida que ,
cuándo son tus imágenes las que se me cruzan,
mirar hacia otro lado y
tratar de olvidarlas?
¿A caso saldrás de mi cabeza alguna vez?

Me falta el aire.
Por más que abro mi boca ,
el elemento esencial no quiere entrar,
y si lo hace,
no soy capaz de percibirlo.

Sedienta,
el agua que debería calmar mi sed,
sólo consigue no saciarla.

Transpiración a borbotones,
sólo de pensar.......
Cuerpos que un día estuvieron juntos,
compartiendo cada signo de debilidad.
Bocas que se dijeron todo ,
y aún tenían mucho más que contarse.

Punto y seguido de una historia sin final,
contagiosa ,
peligrosa,
obsesiva,
dependiente,
pero.................placentera
hasta romper los principios,
hasta olvidar las reglas,
hasta dejarnos idos de consciencia,
hasta dejar de ser personas con sentimientos,
con sensibilidad,
con corazón.
Sexo por puro y maldito placer,
un sueño ansiado,
satisfacción plena no acostumbrada,
puro instinto elevado a salvaje encuentro,
signos del otro que se perpetúan.

Nerviosa ,
por volver a escuchar
las llaves girar en la puerta,
tus pasos en la madera del piso;
por volver a sentir tus manos
agarrando con determinación mi rostro
obligándome a mirarte,
tus dedos dibujando el contorno de mis labios,
sentir  como me acercas a ti,
como................

Pálida,
las horas pasan,
¿cuántas  van sobremanera
excedidas de tu habitualidad?
Una.........
dos..........
¡Dios! No quiero seguir mirando el reloj,
no quiero seguir pendiente,
pero......¿vendrás?

Desesperada ,
mi cabeza comienza su lucha interna
pensando que seguro que no vienes,
que no volveré a verte,
porque se, que lo nuestro es tan distinto,
tan bueno,
que te ha entrado miedo,
el mismo,  que me invadió a mí por primera vez.

Araño la piel de mis muslos con mis manos,
sostengo mis brazos,
agarro mi pelo sin control, casi tirando de él.

Al final,
tendré que ser yo la que permita creer
que soy la insulsa y la idiota sin control,
a la que tú,
sin saber cómo,
le has provocado todo ésto.
Sensaciones tan nuevas,
tan alejadas
de lo que socialmente se considera sano.
Pero ,
¿A caso puedo vivir ahora de otra forma?

Sí,
posiblemente sea autodestructivo,
sea lo más dulcemente dañino que viva.
¿Dulcemente?
¿Perdida la cordura?

Pero,
¿Puedo acaso vivir sin  ésto?
¿Puedo vivir sin ti?

Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)


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