miércoles, 10 de junio de 2015

MOMENTOS . Siempre tuya (78)

ESTADOS  (6ª Parte)

DOLOR

Sensación agonizante, 
la de estas cadenas invisibles
que rodean mi cuerpo
y me unen a ti.

Conforme más cerca estás,
lejos de aflojar su presión,
ésta se incrementa
hasta doblar mi piel y trillarla.
Noto como se retuerce conforme aprietas
con tan sólo aparecer,
y a mí, no me queda otra opción,
que rezar a lo que sea que haya arriba,
para que este dolor que siento desaparezca.


Cruel con quién te lo dio todo
sin  pedir nada a cambio,
te ves envuelto en esta espiral sin salida
que es mi alma,
en la que te sientes atrapado ,
sin aire,
sin libertad.

Dolor el tuyo,
mientras observas mi sufrimiento,
por la sangre que comienza a emanar
traspasando los poros de mi piel.

Dolor el mío,
al sentir tus manos aliviadoras,
como pinchos punzantes
que van hundiéndose en mi carne,
mientras rasgan todo a su paso
sin medida .

Dolor,
el que nos atrapa cuando la separación
se muestra con guadaña y sombra negra,
atenta del menor gesto que ninguno haga,
como autorización innata
para llevarnos .

Dolor,
en vida y gloria de lo que somos,
en muerte y desasosiego por lo que fuimos.

Dolor, 
que nos hace gemir y chillar.
Gritos ahogados que salen de nuestras gargantas
sin importar cómo ni dónde,
cómo forma de pedir auxilio
a quién pueda escuchar.

Cruel destino el nuestro,
que tanto nos empecinamos
en amarnos haciéndonos daño,
que ahora,
la ayuda no llega.
Almas en pena.
Cadáveres dejados por el camino,
que nos observan entre sonrisas maliciosas
creyendo de ésto,
justa venganza.

Sólo somos carne putrefacta
por la envidia ,
los celos,
la maledicencia,
las sospechas,
la desconfianza.

Habremos de confiar,
que tras nuestra muerte en vida,
del poco  cuerpo que quede sano,
la escasa piel rosácea que aún mantengamos,
se regenere en vida ,
sirviendo como ejemplo
a los que hayan de venir detrás.
A aquellos ,
que creídos e inocentes,
aún ven a los unicornios
volar entre las nubes.
A aquellos ,
que aún sueñan con una felicidad posible
con el amor como única bandera,
sobrando todo lo demás.

Dolor,
el que nuestro amor nos otorga,
porque siendo verdadero,
es lo único que nos queda
para saber que estamos vivos.

Ana Patricia Cruz López

(Todos Los derechos Reservados)

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