ESTADOS (7º)
Libertad
Me siento capaz de todo,
de mirar a las nubes
y creer,
cual pájaro,
que puedo extender mis alas y
acariciarlas .
Siento que soy capaz de escapar,
que ya lo hice hace mucho tiempo,
y que ello , no será una huida,
sino recobrar mi estado natural,
aquel que nunca debí perder,
aquel que debió guiarme hasta hoy.
Olor a nuevos tiempos,
a viento del Este que me trae la buena nueva.
Olor a mar , el que atravieso y surco ,
con mis anhelos intactos
y mis sueños por construir.
Libertad.
Sentir que cada atardecer es nuevo,
y me llevará a otro amanecer distinto del anterior.
Nuevas perspectivas,
nuevos planes,
nuevo destino.
Sentir que esta mujer en la que me he convertido,
por fin decide por sí misma
el qué,
cómo,
dónde,
y con quién.
Libertad.
Símil de soledad ,
deseada,
buscada,
encontrada por fin.
Estado maravilloso.
Intercambio de roles por una vez.
Símil de escoger el momento,
la oportunidad.
De dejar aparcado, si quiero,
ese estado que tanto ansiaba,
y decidir que , en ese caso,
sea por algo que merezca la pena.
Libertad.
Ya escogí.
Bueno,
no puedo mentir.
me escogiste TÚ.
Sensación placentera
de dominio de mi vida,
sin esperar a nadie.
Sin exigencias,
sin planes concertados,
sin negociaciones,
sin ceder,
que para éso,
con mi vida anterior ya tuve suficiente.
Libertad.
Tiempo del que no gocé antaño.
Tiempo del que ahora disfrutas conmigo sin saberlo.
Tú eres el elegido.
Secreto a voces,
que cada vez , me cuesta más ocultar.
Se acabaron las excusas,
se acabaron los planteamientos.
Eres lo que más quiero y deseo,
y alguna vez,
encontraré la forma de que lo sepas.
Necesidad de desahogarme.
Libertad.
Para decirte,
sin temor alguno,
que en sueños he visto que es posible,
que conmigo, serás lo único que importe,
el centro de mi mundo,
aquel que tú también querrás compartir.
Para amarte sin temor a ser excesiva,
para respetarte por entero,
para admirarte con un brillo especial en mi cara.
Para hacerte saber,
cada día de mi vida,
que nunca habrá nadie
que se merezca que lo ame tanto,
como TU.
Libertad.
Para decidir estar sola o compartir,
pero siempre contigo.
Para decidir ser feliz a mí manera,
con mi propio espacio,
y tus invasiones continuas.
Para decidir las cartas de la siguiente mano,
y que seas tú el que barajas ,
y el destino el que corte.
Para afrontar lo que sentimos.
Sin miedo.
Cómo queramos.
Sin palabras.
Libertad.
La que creí encontrar sola,
cuando eres tú el que me la has traído.
Aceptándome sin condiciones.
Con mis sueños por realiza.
Con mis locuras irrealizables
que en este instante quiero compartas conmigo.
Con mi planeamiento de vida sin planear.
Con un punto de partida
y ninguna meta por alcanzar.
Libertad.
Vivir.
Sólo eso ya es suficiente juego.
Saber hacerlo,
la mejor forma de participar.
Sin vencedores ni vencidos,
ni prisioneros de guerra.
Sin tanques,
salvo los de tu entrega.
Sin tratados de paz,
salvo tu forma continua
de hacerte con mi intimidad.
Sin fronteras ,
ni en los actos,
ni en los pensamientos,
ni en las apetencias.
Libertad. Vida.
¿Qué más?
Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)
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