sábado, 13 de junio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (81)

ESTADOS (10º)

RABIA

Rabia contenida
quizás demasiado tiempo.
Tanto , que estalla cuando menos te lo esperas.

Incomprensión por no escucharse,
por creerse diferente.

¿Cuánto he tardado en creer que era persona?
¿Cuánto he tardado en tener mis propios principios
y dejar aparcados, los que un día robé al tiempo?
¿Cuánto he tardado en volver a poseer mi orgullo,
dejado en alguna esquina  sin darme cuenta?
¿Cuánto he tardado en ser mujer ,
y comenzar a valorarme , tras los años pasados
y las experiencias vividas?


Todo mi ser,
resguardado en un esquina invisible,
autodestructiva,
sintiéndome pequeña ,
ínfima respecto a los demás.

Cielo azul que un día observé,
nubes que, intercaladas, enviaron un mensaje claro,
brisa que despejaba todo pecado habido en mi ser.

Un vistazo,
un único vistazo ,
y todo aquello que me daba vida,
aquello que permanecía bloqueado en mí
y me impedía continuar,
reaparecía,
para quedarse.

Rabia,
que un día serviste al propósito de hundirme ,
por la impotencia sentida,
y ahora sirves a mi supervivencia,
como animal humano con consciencia,
que sabe que sólo puedo seguir adelante.

Ganas de vivir,
ilusiones vedadas a los demás,
incomprensibles a los ojos ajenos.

Siento , que pese a aparecer,
en realidad jamás te fuiste,
que siempre estuviste ahí,
vigilante,
para que no me pasara nada,
pero que sin intervenir,
te asegurabas
de que hacía efectiva esa filosofía de vida,
la que nos rige a ambos,
la que nos convierte en diferentes.

Rabia,
por valorarte en secreto sólo como yo sé hacerlo,
mientras tú sólo valoras a una extraña en un grupo,
en una multitud.
Deseo propio de sólo una mirada,
un minuto ,
en el que nuestros ojos se crucen,
y sólo con eso baste.
Un minuto ,
en el que pueda resumirte mi vida,
en el que pueda decirte
que siempre has sido y eres lo que he buscado,
lo que me llena,
lo que me hace sentir viva.

Rabia,
por tenerte tan cerca,
y a la vez tan lejos.
por consumirme pensando que podrías ser mío,
y que la distancia lo impide.

Gloria bendita,
la que poseo por conocerte,
la que recibí por hacer que me fijase,
por concebir que mi atención debía ser tuya.

Rabia,
porque sin tenerte , te tengo,
porque amándote, no puedo demostrártelo,
porque  conociendo cada centímetro de tu cuerpo,
no puedo acariciarlo,
porque siendo lo que siempre he querido y necesitado,
en realidad no te tengo.

Rabia,
convertida en delicia para los sentidos,
que como consuelo,
me queda saber,
que como yo,
no puede ni sabe disfrutarte nadie.
Que en mi cabeza,
los mil y un sabores de tu piel se consumen en mi paladar.
Que el éxtasis divino de tus sonidos ,
abarca todo cuanto eres cuando estás conmigo.
Que mi sensualidad se evade hacia ti,
en el mar de esencias y fluidos que nos invaden.
Que somos uno, siempre,
sin importar nada ni nadie,
ni lo posible ni lo imposible.
Que no hay espacios para los lamentos,
ni para las ambigüedades.
Que los sentimientos se muestran tal como nos vienen dados,
sin miedos,
con toda la pasión que provocan,
con toda la ternura desbocada en que se convierten,
con toda la vida que llevan
y de la que se llenan continuamente.

Rabia,
que en este juego ,
saliste perdiendo ,
y no sólo la partida.
Rabia a la que despido ,
con las mejores galas ,
y un cerrón de puertas ,
las de la pesada losa que me hiciste arrastrar,
porque ahora siento que la vida me recorre,
aquella que ha decidido volver a mí,
y que tú,
conmigo , has decidido compartir.

Ana Patricia Cruz López

(Todos los derechos reservados)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página