Palabras.
Aquellas que resuenan una y otra vez
recordándome cuántas veces erré,
y cuántas se quedaron en vanas ilusiones .
Aquellas que trae tu voz
áspera y desesperada,
que no para de gritar mi nombre ,
aún habiéndome tenido,
y perdiéndome.
Aquellas que pronuncié una vez
seguidas de tu nombre,
en las que manifesté
mis sentimientos más raídos y salvajes,
en que confesé lo más interior de mí misma.
Palabras ,
que nunca sonaron tan tristes
cual música de requiem ,
llevando a imaginar
escenas turbulentas en las que tú eras el protagonista
y la otra persona que estaba contigo
no era yo.
Escenas de desahucios de sentimientos,
de pesadumbre de abandono,
de trastorno mental en estado puro
cuando se descubre que ya no hay nada a lo que aferrarse,
que esto ha terminado.
Palabras ,
cuya rabia interior queda manifiesta,
cuya impotencia por el tiempo perdido
sirve como arma de desaire y propia venganza
que en el fondo tú ignoras,
y a mí, me vale.
Palabras,
que como el grueso pincel
que dibuja líneas blancas sobre el lienzo,
uno ve manejar esperando adopten forma concreta ,
y no la endiablada curva de la indecisión.
Palabras,
colores escritos
capaces de expresar ideas .
Manchas con formas que pelean por su sitio,
por el poder que les otorga lo concreto,
lo exacto,
lo determinado,
lo conocido.
Palabras
que suenan a familiares caricias,
capaces de provocar la mayor de las excitaciones
en una intimidad encubierta ,
de manos invisibles y sólo imaginadas,
que de pronto,
cobran realismo contigo presente.
Palabras.
Imágenes de sí mismas
que muestran la realidad ,
aquella que tratamos de ocultarnos ,
aquella sin la que no podemos vivir.
Imágenes de miedo en vena,
de palpitación por el reencuentro,
de sensaciones ya vividas
convertidas en nuevas
como los chiquillos que experimentan conocerse.
Palabras,
convertidas en el tacto simple de los amantes,
aquellos que siempre fueron y
nunca dejaron de serlo.
De los añorados días de otoño
envueltos en una manta de piel y sentimientos
mientras observábamos la lluvia romper contra el cristal.
Palabras ,
nunca mal dichas
pero sí mal entendidas en más de una ocasión.
Palabras ,
imborrables,
incrustadas,
en letras de armiño cristalizado,
de dulce de leche,
de rosas rojas sin espinas,
de rayos sonoros ,
de seda puesta,
de.............
Palabras.
Simplemente palabras.
Las tuyas .
Las mías.
Ana Patricia Cruz López
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