jueves, 21 de abril de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (128)

Como la pequeña y frágil muñeca de una hermosa caja de música,
mi cuerpo gira sobre si misma ante las notas  parsimoniosas
de una melodía inventada por el más realista de los compositores .

Como la delicada figurita de porcelana expuesta en un escaparate,
mi destino queda marcado
por lo que mis atentos ojos son capaces de captar a través del cristal.

Como la exquisita bailarina que en aquel famoso cuento
encontrara el amor inesperado en el tímido soldadito de plomo que se le acercaba,
un corazón encerrado en una pétrea urna de cristal
encontró una grieta por dónde huir.


Como ese primer halo de viento fresco y rocío que se percibe al abrir la ventana,
cierro mis ojos y dejo que , simplemente, me inunde,
que recorra cada insólito recodo de mi cuerpo
tal y como lo hiciera siempre ,
siendo el único capaz de tenerme sin apenas esfuerzo.

Sintiendo la angustia de la pequeña bailarina
a la que no dejaban escapar de su apoyo
ni la dejaban dejar de dar vueltas ,
detenerse
y mirarte,
tu espíritu se convirtió en ese aire que me rodea siempre ,
que siempre está conmigo ,
acariciándome casi de forma imperceptible
y que sólo yo siento.

Sintiendo como única compañía
mi propia imagen , una y otra vez, en aquel minúsculo espejo,
lo que me rodeaba tomó forma humana en mi memoria ,
en esta pequeña e insulsa mente mía
que sólo encuentra aliento contigo.

Maldita imaginación traicionera,
que le bridaste de tan hermoso e inalcanzable aspecto
a quién jamás se ha atrevido a dejarme ni lo hará
porque se lo prometió a sí mismo,
y me lo juró una noche de luna llena,
en donde la blanca y suave madre de tierno algodón,
con su voz trémula y rasgada,
nos brindaba el único instante de encuentro.

Maldita mente la mía
que me otorga tenerte presente  aunque no pueda tocarte,
aunque mi vida se descomponga en mil pedazos
soñando cuánto amor puedo entregarte si sólo fueses una porción de mi realidad ,
cuánto amor estarías dispuesto a recibir
de quién un día entregaste tu alma en un abrazo eterno ,
desde tu punto distante en aquella estrella fugaz aparecida en el cielo,
y que yo ,
desde mi pequeño pedestal,
vi casi por despiste ,
sin proponerlo.

Frágil muñeca ,
aparentemente sin corazón y sin sentimientos ,
cuyo corazón no cabe de gozo y desgracia al mismo tiempo en su pecho,
por temor a que pienses que detrás de mis ojos ,
de tembloroso cristal,
no hay vida .

Fría y tersa ,  casi resbaladiza piel de blanco marfil,
al que quisiste compartir tu calor
sin que yo pudiera corresponderte como merecías,
como has merecido siempre.

Niebla que  cubres de dudas mi existencia ,
donde seguir viviendo sin ti , así,
no es una opción,
donde la solución pasa por convertirme en figura de nuevo y olvidarme de esto que siento ,
aunque el dolor resquebraje lo poco de humana que aparentemente tengo .
Crueldad intolerable la de tenerte sin tenerte ,
la de amarte sin poder sostener tu corazón entre mis manos
ni el mío para que te sea entregado ,
la de vivir con un dolor sumido en silencios ,
donde las lágrimas se invisibilizan,
y dónde la realidad me abruma porque sé que no estás.

Frágil bailarina de porcelana y cristal
que no dejas de girar en tu pedestal al sonido de la música celestial,
déjame ser tú para poder seguir viviendo .
Para vivir sin sentir,
sin sufrir ,
sin  llorar… por lo que no tengo.

Ana Patricia Cruz López
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