Como la pequeña y frágil
muñeca de una hermosa caja de música,
mi cuerpo gira sobre si misma
ante las notas parsimoniosas
de una melodía inventada por
el más realista de los compositores .
Como la delicada figurita de
porcelana expuesta en un escaparate,
mi destino queda marcado
por lo que mis atentos ojos son
capaces de captar a través del cristal.
Como la exquisita bailarina
que en aquel famoso cuento
encontrara el amor inesperado
en el tímido soldadito de plomo que se le acercaba,
un corazón encerrado en una
pétrea urna de cristal
encontró una grieta por dónde
huir.
Como ese primer halo de viento
fresco y rocío que se percibe al abrir la ventana,
cierro mis ojos y dejo que ,
simplemente, me inunde,
que recorra cada insólito
recodo de mi cuerpo
tal y como lo hiciera siempre
,
siendo el único capaz de
tenerme sin apenas esfuerzo.
Sintiendo la angustia de la
pequeña bailarina
a la que no dejaban escapar de
su apoyo
ni la dejaban dejar de dar
vueltas ,
detenerse
y mirarte,
tu espíritu se convirtió en
ese aire que me rodea siempre ,
que siempre está conmigo ,
acariciándome casi de forma imperceptible
y que sólo yo siento.
Sintiendo como única compañía
mi propia imagen , una y otra
vez, en aquel minúsculo espejo,
lo que me rodeaba tomó forma
humana en mi memoria ,
en esta pequeña e insulsa
mente mía
que sólo encuentra aliento
contigo.
Maldita imaginación
traicionera,
que le bridaste de tan hermoso
e inalcanzable aspecto
a quién jamás se ha atrevido a
dejarme ni lo hará
porque se lo prometió a sí
mismo,
y me lo juró una noche de luna
llena,
en donde la blanca y suave
madre de tierno algodón,
con su voz trémula y rasgada,
nos brindaba el único instante
de encuentro.
Maldita mente la mía
que me otorga tenerte
presente aunque no pueda tocarte,
aunque mi vida se descomponga
en mil pedazos
soñando cuánto amor puedo
entregarte si sólo fueses una porción de mi realidad ,
cuánto amor estarías dispuesto
a recibir
de quién un día entregaste tu
alma en un abrazo eterno ,
desde tu punto distante en
aquella estrella fugaz aparecida en el cielo,
y que yo ,
desde mi pequeño pedestal,
vi casi por despiste ,
sin proponerlo.
Frágil muñeca ,
aparentemente sin corazón y
sin sentimientos ,
cuyo corazón no cabe de gozo y
desgracia al mismo tiempo en su pecho,
por temor a que pienses que
detrás de mis ojos ,
de tembloroso cristal,
no hay vida .
Fría y tersa , casi resbaladiza piel de blanco marfil,
al que quisiste compartir tu
calor
sin que yo pudiera
corresponderte como merecías,
como has merecido siempre.
Niebla que cubres de dudas mi existencia ,
donde seguir viviendo sin ti ,
así,
no es una opción,
donde la solución pasa por
convertirme en figura de nuevo y olvidarme de esto que siento ,
aunque el dolor resquebraje lo
poco de humana que aparentemente tengo .
Crueldad intolerable la de
tenerte sin tenerte ,
la de amarte sin poder sostener
tu corazón entre mis manos
ni el mío para que te sea
entregado ,
la de vivir con un dolor
sumido en silencios ,
donde las lágrimas se invisibilizan,
y dónde la realidad me abruma
porque sé que no estás.
Frágil bailarina de porcelana
y cristal
que no dejas de girar en tu
pedestal al sonido de la música celestial,
déjame ser tú para poder
seguir viviendo .
Para vivir sin sentir,
sin sufrir ,
sin llorar… por lo que no tengo.
Ana Patricia Cruz López
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