LA LLAMADA DE LA SANGRE
CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO
¿Cómo conciliar un sueño que
se entiende perdido tras lo visto y escuchado? ¿Cómo adentrarse en ese mundo de
sombras familiares y ensoñaciones divagantes , cuándo tus recuerdos te asolan y
se vuelven carne en un cuerpo que te es
desconocido?
Aquellos tatuajes en su piel ,
aún dolorosos y grabados a fuego, se convirtieron en el nuevo motivo obsesivo en
el que centrar sus ojos y sus pensamientos . Mientras su cabeza trataba de
unificar las ideas recabadas, la información recibida , intentaba encontrar
alguna lógica a lo que apenas hace unas horas acababa de suceder en la cueva.
Para Kiliam se trataba de una
extraña vuelta a un pasado que nunca dejó de añorar y sin embargo , se sentía
extraño. Debía partir hacia la casa hospital y hablar con Aengus, pero era
consciente de que no podía irse sin la
confirmación de que quién se había convertido en su inesperada invitada, continuaba siendo Veleda o sin embargo,
regresar a la casa asumiendo su nueva naturaleza.
Un nuevo amanecer con muchas
incógnitas que habrían de ser resueltas conforme pasaran las horas , pero que
en algunos casos , más exactamente al otro lado del límite del bosque conocido,
parecían plantearse , con cierta premura , de forma distinta.
En Carlton Court la vida parecía haber vuelto. Una casa que en
cuestión de horas, pasaba de la soledad
de sus paredes y los silencios rotos exclusivamente por el sonido del crujir de
sus maderas , a llenarse de vida activa en forma de personal de servicio y operarios
que , sin detenerse , trataban de culminar en el menor tiempo posible todas las
reparaciones necesarias para normalizar el día a día en el recinto.
El señor de la gran casa y de
cuanto la rodeaba, Darren , había regresado al país hacía dos días , pero sin
querer ocupar la estancia sin las mínimas condiciones de habitabilidad, dedicó
su tiempo, desde Londres, a reiterar el
contacto inicialmente ya realizado en Alemania con las agencias respectivas para que todo
estuviese lo más adelantado posible a su vuelta.
Posesiones con historia. Un
territorio en la antigüedad infranqueable, cuya porción de tierra principal, aquella por
la que todos los clanes se habían debatido en sendas y cruentas batallas, , ahora protegida y ocultada por la casa,
suponía el centro de su poder. Un pedazo de tierra que transpiraba su halo de
magia y también de terror, aquel que propiciaron algunas de las decisiones por
él adoptadas y , antes que él, por sus antecesores.
Una tierra donde aún los druidas se sentían temerosos y
los brujos a sus anchas . Una tierra de nadie y de todos , situado al lado de
uno de los acantilados más impresionantes de toda Irlanda, cuya piedra vio y
padeció el vertido de sangre inocente y de restos de presuntos culpables. Férrea
roca , que en el silencio de su indomable y pétrea vida , ignorada por muchos,
se convirtió en testigo involuntario de los cambios producidos y el paso del
tiempo , no así de las personas.
Una porción de terreno fértil
en sus extremos exteriores , pero yermo pese al verdor en los límites
demarcados por la propiedad en cuestión que hacía cambiar a las personas , y a
cuyas raíces más profundas, él, el Rey por excelencia , siempre se sintió más
unido que a cualquier otra cosa.
Los espíritus de las espadas que un día hubieron
de hundirse en sus entrañas, aún
deambulaban durante las noches de tormenta reclamando su lugar , reclamando su
poder, reclamando venganza.
Una casa, en la que la mera
idea de trasladarse parecía imponerle hasta a él , y en la que sí se respetaban los planes previstos, se podría ocupar con normalidad en apenas una
semana.
Aquella primera visión de la
piedra alzarse en toda su gloria pese al paso del tiempo nada más bajarse del
coche le sobrecogió, lo cual no
resultaba fácil dado el tipo de hombre que era, pero aquellas paredes cargadas
de historia y simbolismo podían
convertirse en su salvación o en su muerte , y esa circunstancia final, era
algo que tenía muy presente.
Un portalón abierto de par en
par , y que pese a los andamiajes , el discurrir de los obreros , el polvo
reinante y las voces a grito, parecía
embaucarle introduciéndole en un mundo que , pese familiar, no estaba seguro de
conocer del todo.
Dependiente en esas lides de
otros, las druidesas y brujos que en el poblado convivían y en los alrededores
del mismo parecían acampar a sus anchas con el beneplácito de los lugareños,
Darren fue por naturaleza, desconfiado de eso a lo que él acostumbraba a llamar
“trucos”.
Mientras su antecesor en el
cargo , quién lo engendrara y con el que apenas tuvo roce alguno, profesaba la
religión de los antiguos y las creencias de los antepasados no atreviéndose
jamás a desafiar a los dioses, su descendiente, se mostró
incrédulo ante la palabra de los viejos con poder y de las gobernantas
de las druidesas más jóvenes a las que se dedicó , hasta bien entrada su
juventud, a desafiar constantemente.
Macerada su piel a base del
látigo y la vara , las cicatrices , imborrables, curtieron una piel y una carne
que recubrirían a un soldado forjado en la sangre de los más cercanos como
respuesta a la desobediencia ante su Rey , el cual lo fue siempre antes que
padre.
Quizás , esa vieja costumbre
de desentenderse de los hijos varones nada más nacer y criarlos como un soldado
más , aunque con mucho más poder por razón de su descendencia, forjase el
carácter de todos los hombres del clan y aún con mucha más razón el suyo.
Sin embargo , debajo de toda
aquella coraza supuestamente impuesta, su corazón gozaba de debilidades muy
humanas . Salvaguardarse de ellas , sólo podía acontecer bajo la fina hoja de
un cuchillo o de su propia espada con empuñadura de plata heredada directamente
de su abuelo muerto en combate.
Recuerdos, eso era lo que
volver a aquella tierra le traía, hasta el punto de volver a sentir sus
cicatrices abrirse por dentro, escuchar
los llantos de su propio yo cuando a escondidas tuvo que lamentarse por la muerte
de quién siempre amó y nunca pudo tener como siempre deseó, y la angustia
rodeando con fuertes espinas su corazón ante la desesperanza por no poder
abrazar a quién siempre le había faltado
aun sabiendo dónde se encontraba.
Recuerdos que fue atesorando
con el paso de los años , y cuya madurez simplemente resguardó en su
memoria como clamor de un posible regreso futuro. Pero como los antiguos solían
contar y los viejos sacerdotes proclamar , quiénes vivían en sus negros
corazones ambiciones desmedidas y gobernaban sin conocer la piedad ajena ,
terminarían sus días bailando su propia danza con la muerte , y ésta, sabedora
de los designios que los dioses atraían para el finado en vida, sólo podía
seguir marcando los pasos de la danza
que se iba originando con cada día que le era arrebatado.
Entre llamadas , documentos y
órdenes , la tarde se fue haciendo con los muros que le rodeaban en un abrazo
frío .
Hasta los rayos de sol se mostraban tímidos en sus incursiones y apenas
lograban iluminar el interior , pero el silencio se apoderó de nuevo de todo y
la tranquilidad cubrió con su manto otorgando una serenidad buscada desde el
principio.
Habiéndose hecho el silencio
en la casa y con la sola compaña del viento arreciado de la costa colándose
entre las pequeñas rendijas de las
ventanas, Darren, que hizo de la biblioteca su improvisado despacho, al menos temporalmente , sintió algo en su
interior que le hizo salir de ella y dirigirse , por la escalera de piedra
sitiada al fondo , hacia la enorme
buhardilla que tiempo atrás resguardara el laboratorio de Aengus.
Ascendiendo con cautela dada
la oscuridad reinante y la humedad de los viejos escalones , con ambas manos
apoyadas en las paredes que lo circundaban , el continuo y casi musical sonido de una puerta cerrarse de
forma brusca fue escuchándose cada vez con más cercanía y
más contundencia.
Sólo al encontrarse frente a
frente con ella , en una de las ocasiones en que el viento la abrió de par en
par, pudo reconocer lo que sin duda
parecían los restos de un viejo laboratorio.
Antes de decidirse a acceder a
su interior , al aire reinante , manejándola con la misma facilidad que una
endeble hoja caída de la rama de un árbol, la mantuvo abierta por un instante .
La luz que parecía entrar completamente desde un lateral , dejaba al descubierto el paso del tiempo, con
sus muestras blanquecinas en las maderas del suelo y en las telarañas que
hicieron suya la gran mesa central.
Observando hacia el margen
izquierdo, pudo comprobar que las estanterías permanecían en píe , pero sus
cristales , cubiertos de denso polvo , no dejaban traslucir los enormes botes
cerámicos que antaño contenían las hierbas con las que se realizaban las dosis
de medicación para los enfermos.
Un último escalón le separaba
de aquel espacio que parecía poseer identidad propia e historia , y una vez
pisado y atravesado el marco de madera , dos pasos más le adentraron en aquel
lugar de aire denso y diferente, de maderas resistentes en su suelo que a
diferencia de las demás no crujían, de ventanales abiertos de par en par otorgantes , al improvisado visitante, de una
total comunicación con el cielo que casi le servía de continuación natural a su
techo .
Una panorámica de lo que
antaño debía haber sido un espectacular lugar de trabajo y recogimiento
culminado en ese preciso instante por una figura humana , apoyada en el otro
extremo de la gran mesa central, de espaldas , con aspecto desaliñado y pelo revuelto.
Para Darren podía no resultar
fácil aquel encuentro al haber pasado mucho tiempo desde la última ocasión en
que tuvo la oportunidad de compartir espacio con Aengus. Conociendo sus devenires por lo que Morrigan
le había estado diciendo a través de sus visiones, la sensación de poder
encontrarse frente a frente con algo aterrador e imprevisible le puso nervioso
.
Sus pasos sobre el suelo, hacía rato que habían evidenciado que el
habitante habitual no se encontraba solo en la estancia , y sin embargo, no hubo gesto por su parte de
interés alguno por recibirle como él creía que le correspondía.
Un Aengus cabizbajo y
silencioso , postrado como alma en pena y sin disposición alguna por moverse ni
un ápice , provocó que aquel que había
ejercido de padre y juez con severo castigo asemejándolo en aspecto, en su día
, a alguien a quién llevaba odiando quizás
demasiado tiempo, a aquel que le hubo
arrebatado todo cuanto amaba , incluso su vida , determinando su desaparición y
encierro en la oscuridad de aquellos muros , se acercase lentamente y con aparente seguridad hasta
dónde se encontraba.
Manteniendo una prudencia que bajo oras circunstancias
posiblemente no hubieran hecho falta, conforme fue obteniendo una imagen más
precisa , fue dándose cuenta de que sus temores, en nada infundados , podrían
convertirse en su peor pesadilla.
Sin poder verle la cara con
claridad puesto que el cuello alto de la camisa en parte se lo impedía, al
llegar hasta dónde su hijastro se encontraba , decidió separarse de él unos dos pasos , y desde
allí, la imagen desoladora de un hombre que se limitaba a juguetear de forma
reiterativa con los dedos de sus manos , le sobrecogió.
Lejos de mostrársele grande y
siniestro , tal y como él lo recordaba , tal y como Morrigan le había advertido
que se le aparecería, Darren encontró a
un pobre hombre desecho, . aparentemente débil o enfermo, con las ropas sucias
y rotas , y aunque en su interior desease consolarle en aquello que amedrentase
su corazón, prefirió mantener las
distancias.
·
DARREN:
Ha pasado mucho tiempo.
·
AENGUS: No el suficiente para olvidar.
Una observación más minuciosa
, le hizo ver algo cerca del muslo de su
pierna izquierda, que por su forma alargada , le hizo prever de lo qué podría
tratarse.
Aun sin haberle mirado, Aengus
supo cuál era el centro de atención de su visitante , y cogiéndolo con cuidado
, portado en una de sus manos, su
padrastro pudo confirmar que su presunción era correcta. Un puñal de hoja brillante y muy afilada que
parecía , por la forma en la que era cogido y manejado, la prolongación misma
de su mano.
·
AENGUS: ¿Bonito verdad? Tú mejor que nadie
deberías ser capaz de reconocerlo .
·
DARREN: Pensé que habría desaparecido.
·
AENGUS: ¿Cómo pensar que pudiera haber
extraviado semejante joya , especialmente cuando fue hundida en mi carne por la
mano de a quién me vinculaste por la
maldita eternidad con su mismo aspecto? Este puñal está más unido a mí de lo
que nunca estuvieron otras personas.
·
DARREN: Nunca debí dejar todo aquello en otras
manos .
·
AENGUS: Hubiera dado igual en quién mandatases
su realización. Aquel que llamas tu hijo, el que está llamado a sucederte , se
volvió ambicioso pese a su notable encierro, el cual por cierto te recuerdo fue
realizado obedeciendo una orden tuya llegada con las primeras luces del alba
del día doce. No fue nada fácil lidiar con él una vez liberado.
·
DARREN: Él hubiera estado más controlado y todo habría salido como estaba previsto de
encontrarme aquí con ustedes.
·
AENGUS: ¿Y cómo se supone que hubieras impedido
el final resultado?
·
DARREN : Jamás hubiera consentido que esa mujer
hubiese atravesado la puerta.
El hijastro, que por aquel
entonces andaba jugando con la fina hoja del puñal deslizando las yemas de sus
dedos por ella, detuvo su gesto ante tal aseveración. Sólo entonces , Darren
pudo ver la cara de Aengus. Un rostro herido y lastimoso , enfurecido por
mentarla de aquella forma , y cuyas manos , apretando compulsivamente el arma, terminaron , de forma inesperada, clavándolo
en la madera situada a su lado.
·
AENGUS: ¿Y qué se supone qué debería hacer yo
para evitar que la que te acompaña y se desvive por ti atraviese la puerta? ¿Por
qué sigues con ella no es cierto?
·
DARREN: Ella es necesaria y forma parte del plan. Además , ha
conseguido que Brian…
Una risa nerviosa proseguida
de una incorporación y pasos dirigiéndose hacia una de los ventanales abiertos,
lo interrumpió.
·
AENGUS: Curiosa chiquilla. Amante de su Rey
desde que no alzaba más de dos palmos del suelo, enamorada incondicional de la
imposibilidad convertida en tirano capaz de aplacar a sus súbditos bajo el yugo
del miedo y las tradiciones de los antiguos , cuando ni él mismo era capaz de
aplicarse aquellas leyes por las que
osaba castigar . Jamás logré entender ese empecinamiento suyo hacia alguien
odiado por su pueblo y hasta por sus propios hijos .
·
DARREN: Alguien por lo que eres quién eres
ahora.
·
AENGUS: ¡ Oh sí! ¿Y quién se supone que soy
ahora a tu juicio? Porque al mío, dejé
de ser quién era el día que me
maldeciste con mi aspecto y con la vinculación de sangre a un traidor. Bajo mis
ojos , sólo veo que dejé de ser un soldado que os servía fielmente y poseía una
vida normal a la que aspiraba regresar
algún día, para vivir una soledad que convertiste en mi propio infierno
castigándome a la oscuridad de estos muros y a lo que ello comportaba, mientras
aquel que ahora os reclama lo que cree le pertenece ha disfrutado de las mieles
de la libertad, del calor de la piel ajena en su lecho, y de una normalidad no
merecida que le facilitasteis.
·
DARREN: ¿Estás osando decirme acaso que no
cumplirás con tu parte según lo establecido?
Su silencio y una vuelta de su
cabeza hacia el punto esencial de su observación, el viejo cobertizo que tantos
recuerdos le traía , el único lugar dónde parecía encontrar la paz que
necesitaba, permitieron al enfermo rey proseguir .
·
DARREN: Cada uno deberá cumplir con el papel que
se le tiene asignado si queremos que todo vuelva a la normalidad que nunca se
debió perder. Morrigan ya ha estado ejerciendo el suyo consiguiendo que Brian
no me reconozca hasta que regrese y comience la otra parte.
De nuevo aquellas risas
resonaron ampliamente por toda la estancia.
·
AENGUS: Presumías de no creer en ellas , ni en
las druidesas que más de una vez te aconsejaron, y sin embargo, mientras unas
te acompañaban y las dejabas asistir a los consejos, otras yacían en tu
cama bajo el secreto peor guardado de la
historia , sabido por quiénes te servían y dejaron paulatinamente de
idolatrarte por tu falsedad manifiesta.
Enfurecido por lo que
consideraba como una afrenta por parte de quién venía , se acercó a su hijastro
enfurecido , siendo detenido por la mirada inquisitorial del joven.
·
DARREN: Nunca debí escogerte para esto , en eso
tienes razón, pero eras la única alternativa que tenía para asegurarme de que
podría enmendar sus errores y evitar sus locuras .
·
AENGUS: ¿En serio crees en la lealtad de tu hijo
para con sus amistades? A Brian sólo lo
ha movido algo en su vida y es la ambición por el trono de todo . Ni siquiera
concibe la venganza a la manera tradicional, él siempre ha sido más elaborado
para esos menesteres, pero yo de ti ,procuraría no dormir con la puerta abierta
mientras permanezcas aquí una vez hayan llegado.
Extrañado, se dispuso a
continuar andando los pocos pasos que le distanciaban , pero una nueva mirada
de advertencia por parte de Aengus, le hizo desistir por segunda vez.
·
DARREN: ¿Cuál fue mi error para contigo? Nunca
dejé de tratarte como a un hijo viniendo de una casa no merecedora de tan alta
confianza y sólo por tu vinculación personal con él. Hablas de carnes jóvenes y calientes en su
lecho, cuando tú obtuviste la que le pertenecía como apremio por el castigo.
·
AENGUS: ¿Y a eso llamas compensación y premio? Viejo
necio e ignorante . En eso te has convertido de forma irremediable. Hacías
parir a tus esposas para después matar a los recién nacidos si no te convencía
lo que la bruja de turno te reclamaba ,
salvo con Kilian. Con él no pudiste porque su origen te lo impedía, y aun así
lo expulsaste a sus suerte siendo aún un niño , para que las bestias lo devorasen , porque los
ancestros de lo oscuro te habían dicho la verdad sobre él y no tuviste el valor
de asestarle tajo al cuello con tus propias manos, como a los otros. En verdad me pregunto si alguno de ellos
logró sobrevivir a juzgar por lo que más tarde se rumoreaba.
Alentado por su furia, giró su
cabeza hacia dónde el puñal fue clavado mientras Aengus, percatándose de sus
intenciones , optó por sentarse en el filo de la ventana.
·
AENGUS: Ve a por él. Sé que lo estás deseando. A
lo mejor así consigues saber qué se siente cuando son tus manos las que
ejecutan tus deseos.
·
DARREN: Llegarán mañana por la tarde , espero
que no hayas olvidado el pacto que hiciste en su día, y ahora vuelve al agujero
del que no debiste salir , no quisiera que los obreros te vieran mañana.
Con paso presto lo dejó de nuevo solo , como siempre había
estado desde hacía años ,simplemente esperando.
Una espera que pronto se vería
de nuevo interrumpida, pero que por el momento y de forma voluntaria , le
mantenía lejos de allí, en aquel cobertizo.
Noche cerrada en la que
algunas conciencias no pudieron permitirse descansar. Noche de recuerdos, de
pensamientos vivos , de diálogos mantenidos antaño que se reproducían con la
exactitud de entonces , brazos que volvían a cubrirse con la gloria del cuerpo
del amante , noche de presagios y bienaventuranzas .
Al otro lado del límite del
bosque , en el poblado , la brisa del
mar nunca llegaba y el calor que
sorpresivamente cundía aquella noche , volvía a los niños rebeldes e impedía el
buen descanso en muchas de las almas que lo habitaban.
Una noche en la que Kilian
decidió hacer de vigía rondante por una vez , a fin de que los largos paseos en
la inmensidad del exterior le ayudasen a
relajarse y aislarse de lo que le turbaba, pero lejos de creerse solo , una sensación fuerte que le inundaba y erizaba
su piel se apoderó de él y le acompañó a cada paso dado.
Una imagen de la que no
lograba desprenderse y que hacía que sus tatuajes en los antebrazos escociesen
cada vez con más profusión.
Los ojos de ella abiertos de
par en par, observándole, transmitiéndole todas aquellas imágenes , la sensación
de ahogo profundo al creerse inmerso en la imposibilidad de una locura.
Absorto en su propia
conciencia , sobre los ruidos que la propia naturaleza le transmitía sobresalió el sonido de unas ramas partirse y
hojas pisarse. Con sus ojos trató de
buscar a su alrededor una pista sobre lo que creía haber recién escuchado, y
sólo la suposición de una sombra moverse a lo lejos, entre los árboles, le
llevó a desviarse de su camino.
Siguiendo las huellas sonoras
, prosiguió aquella improvisada persecución hacia lo que fuera que la hubiera
provocado, que por cierto, parecía
moverse con enorme rapidez y agilidad.
No fue capaz de calcular a
cuánta distancia del poblado debía de encontrarse, pero lo que si fue capaz de
reconocer eran los árboles que delimitaban la frontera natural con el campo
abierto, aquel que nunca debían atravesar por su propia seguridad puesto que ya no se encontrarían bajo la
cobertura de las sombras de los altos árboles.
Tras aquella larga caminata a
rápido paso vino la detención y la sorpresa. Quién lo había llevado hasta uno
de los claros del bosque era una mujer a
la que no pudo reconocer hasta que se
dio la vuelta , justo hacia donde él se encontraba oculto tras unos árboles.
Ataviada con el mismo traje
blanco que portaba en la cueva , quedó de pie , como a la espera de que algo
sucediese o alguien se presentase, mientras Kilian se limitó a esperar sin
hacer ruido o moverse del lugar en el que se encontraba apostado.
Unos minutos más tarde , al
silencio y los ruidos naturales volvieron a sobrecogerlos nuevas pisadas
cautelosas , esta vez no humanas y casi reconocibles . En manada, rodeándola
con clara disposición de vigilancia y ataque , los centinelas hicieron acto de
presencia .
Temiendo que el jefe de los
mismos, el cual indudablemente parecía haberla reconocido a juzgar por su
actitud de acercamiento, decidiese
aprovecharse de su ventaja y atacarla, él fue acercándose al lugar
cautelosamente, pero una nueva y escalofriante imagen hizo que se detuviera en
seco.
Hadass , el rebelde jefe de
los soldados vigilantes de la noche , una vez frente a ella, postró sus patas
delanteras en señal de respeto devocional y bajó su cabeza hasta el suelo.
Seguidamente a él, el resto de su tropa, desde sus posiciones , hicieron
exactamente lo mismo. Observando a aquel animal de grandes dimensiones completamente dócil y obediente hacia una
Veleda absolutamente irreconocible que parecía no mostrar miedo alguno , Kilian no podía salir de su asombro, y éste,
sólo pudo acrecentarse cuando vio como ella , acercándose al jefe , se
agachó y con una de sus manos comenzó a
acariciarle , indicándole que se incorporara al alzarle el mentón.
Una última mirada hacia dónde
él se encontraba, le puso en sobre aviso que definitivamente sabía que no
estaba sola. Un nuevo gesto para que el grupo de lobos se dispersase y volviese
a sus obligaciones , y el camino de vuelta fue reanudado.
La imagen casi bucólica de una
Veleda vaporosa recubierta de aquella tela que oscilaba grácilmente a merced
del viento, contrastaba con el recordatorio de las
palabras de Aileen pronunciadas poco antes de que la noche se viniese sobre
ellos : “ Debes confirmar que es Enyd a
quién viste y a quién porta su cuerpo. Debe
poseer en su piel el tatuaje que cierra el triángulo que la une a ti, uno idéntico
al que tienes en tus antebrazos. Sólo así, podremos estar seguros de a qué nos
enfrentamos. “
Y el camino prosiguió pero en
un punto concreto ella se detuvo. Ladeando su cabeza hacia un lado como medida de
aseguramiento de que él continuaba allí, alzó su rostro hacia la luna , grande
, brillante , que con sus largos brazos de luz parecía hacer algo más que
iluminar su camino hacia su objetivo.
Lejos de continuar su paso
hacia el poblado, ella decidió torcer su camino hacia un bien conocido por
ambos: el río, y más exactamente , aquel dónde el ritual fue efectuado.
Con la angustia propia de quién
lamentaba volver a encontrarse en aquel lugar sintiéndose culpable aún, detuvo su paso en cuanto ella
hubo llegado a la orilla.
Apostado detrás de unos árboles
, la visión perfecta de aquella mujer haciendo deslizar el ligero traje por sus
hombros rozándole la piel hasta llegar al suelo, quedando completamente a merced de la diosa
Ariadna , de los espíritus del bosque y de quién la observaba en silencio, adentrándose en el agua sin prisa pero sin
pausa, la glorificaban aún más si cabe.
Procurando un discreto
acercamiento percibido por ella , fue su
voz hacia él lo que provocó que se presentase abiertamente.
·
VELEDA: ¿No vas a mostrarte ?
Decidido, salió de su parapeto
natural acercándose hasta la orilla , mientras veía su espalda hundirse en el agua saliendo lentamente
instantes después.
Una nueva mirada a la diosa
blanca de la noche , y ella ladeó ligeramente su cabeza de nuevo . para , con
una de sus manos, retirarse el cabello húmedo de la espalda hacia su pecho dejándola
libre de todo posible obstáculo.
·
VELEDA: ¿Es esto lo que buscas?
Sólo una ligera mancha indescriptible
sobre su piel blanca fue lo que logró ver , mientras en su mente se libraba la
batalla sobre si poder o deber acercarse a ella, a ese punto exacto dónde tan sólo
horas antes había muerto en sus manos.
·
VELEDA: No podrás asegurarte desde dónde estás. ¿El
Señor de las Bestias muestra respeto por quién tiene delante o es miedo tal vez
?
Su voz… aquella voz era la de
Veleda pero no así sus palabras ni el
tono musicalmente empleado. Tratando de conservar el raciocinio con enorme
dificultad dado lo que su corazón sentía en aquel instante , se adentró en el
agua para llegar hasta dónde ella estaba,
de píe , con su torso descubierto , sus hombros brillantes por la humedad , y
una leve sonrisa en el rostro por haberlo convencido.
Sólo cuando pudo sentirlo lo
suficientemente cerca , tanto como para que el calor de su cuerpo se
transmitiese, bajó su cabeza dejando su nuca a su libre visión. De esa forma ,
Kilian , ayudado por la brillante luz natural de la luna llena de aquella noche
y retirando con sus dedos cuidadosamente
el cabello dejado atrás, pudo verle el tatuaje buscado en la parte superior de su espalda. Seguidamente,
comprobó sus antebrazos y atestiguó que efectivamente eran idénticos.
Sin pensar en los malos
augurios y en los presagios impredecibles , él , con sus dedos aún en contacto
con su piel y sin pensar en nada más, salvo
que allí se encontraban solos, volvió a acariciar su piel deslizándose por cada línea del dibujo ,
mientras comprobaba como se erizaba con cada contacto .
Sintiendo lo que aquellas
manos le transmitían de su interior, ella apoyó su cabeza sobre su pecho sintiendo
el latir apresurado de su corazón , su angustia y su nerviosismo.
Como en la sinrazón iniciática
de una especie de juego ancestral, aquel cuerpo que no le era reconocible comenzó a serlo. Sus ojos , incapaces de
engañarle, sólo veían a Veleda , pero su corazón, su mente, sentía que aquella
mujer era Enyd. Cada palabra , el roce de su piel, las líneas angulosas
dibujadas por la luna , cada gesto. Su silencio.
Angustiado, costándole
respirar con normalidad o incluso poder tragar saliva, las manos de ella
buscaron las de él por debajo del agua. Dos puños cerrados con fuerza a ambos
lados de sus piernas fue lo que encontró, y pese a mostrarle resistencia , sus
dedos consiguieron que las relajase introduciendo las suyas en su interior.
Buscando una comunión casi
perfecta , ante un Kilian que simplemente se dejaba llevar y continuaba resistiéndose
ante lo que sentía, aquella mujer que él no sentía como su invitada, introdujo sus dedos entre los de él buscando
su respuesta, mientras su barbilla se rozaba una y otra vez con el cabello de
ella.
Con sus ojos cerrados y miles
de imágenes de su cuerpo acaparando su piel, a Kilian le llevó su instinto a intercambiar
su barbilla por sus labios , y a entrelazar fuertemente sus dedos estrechando
los de ella.
·
VELEDA: Aquí fue donde comenzó todo , y dónde
todo ha vuelto a renacer.
Con sus manos fuertemente
unidas, él se las acercó a su vientre abriéndoselas y colocando las suyas
encima a modo de guía.
·
VELEDA: Mi vientre , tu fuente de vida . El triángulo
ha podido cerrarse al fín, y ahora no habrá nada ni nadie que lo impida.
Rodeando su cuerpo con sus
manos ella se dio la vuelta, encontrándose con sus ojos cerrados , temerosos de
una realidad que no quería reconocer en aquel instante.
·
VELEDA: Kilian, sólo siente , no importa lo demás.
Lo que veas , lo que escuches …. Sólo limítate a sentir.
Algo cruzó su mente con
aquellas palabras . Algo que Aileen le había advertido : “ Sí se confirma que es ella, haz caso omiso de lo sus palabras , no
escuches su voz o te encerrara en su círculo y no podrás salir , perderás la
mayor de las razones y sólo actuarás por lo que ella sea capaz de indicarte. Usará
tus sentimientos que podrá predecir , tus debilidades, sólo para su favor. Ella no es la Enyd que conocíamos ,la que
amabas , la que fue capaz de enfrentarse a su padre , a su hermano, y a su
pueblo por ti, no lo es , no lo olvides. “
Y sus ojos se abrieron para
enfrentarse a la verdad , una verdad que
su corazón rechazaba pero su mente , fría de nuevo y centrada , tuvo que
reconocer.
·
KILIAN: Tú no eres Enyd. Enyd murió en mis
brazos en este mismo lugar en el que nos encontramos y no renacerá jamás.
·
VELEDA: Es la pena que vuelve a quemar tu pecho
lo que te hace rechazarme.
Teniendo su rostro cogido por
ambas manos, él se las retiró de forma contundente .
·
KILIAN: Es mi respeto por la mujer que tengo
delante la que hace que no olvide quién soy y cuál es mi lugar , y esa no eres
tú seas quién seas .
Notando su cuerpo flácido, volvió
a agarrarla por la cintura. Su forma de
mirarle había cambiado . Desorientada , sin entender que hacía en aquel lugar al que no paraba de mirar alrededor tratando
de encontrar una explicación razonable incluso a su desnudez ante él, y sin
poder articular palabra , Kilian la cogió por ambos hombros llevándola hasta la
orilla donde cogió su vestido ofreciéndoselo.
Una vez puesto, volvió a
ofrecerle su mano para acompañarla de regreso al poblado, pero sobrecogida y
confusa , no se decidía a aceptársela.
·
KILIAN: Hay cosas que no somos capaces de
entender y tampoco de explicar.
·
VELEDA: ¿Cómo llegué al río?¿Por qué….?
·
KILIAN:
Cuando te saqué del agua estabas muerta . No habías querido regresar ,
no dabas constantes de vida. Apenas veinticuatro horas después despiertas , y
en tus ojos vi cosas , imágenes que eras capaz de reconocer .
·
VELEDA: Aileen me habló de Enyd, de cómo murió.
Con los ojos humedecidos y la
tan conocida presión en el pecho reaparecida , su voz se quebró por un instante
al hablar de ella.
·
KILIAN: ¿Y te dijo que tampoco pude revivirla? ¿Que
pude sentir como se me iba de las manos? ,¿Cómo me abandonaba dejándome solo
con una pena de la que nunca logré recuperarme y que aún , sólo con su
recuerdo, me ahoga y recrudece mi culpa?
Yo, afamado y reconocido por sanar , no fui capaz de devolverla del viaje, no
tuve el valor de enfrentarme a su muerte y mi lado humano me pudo.
Se acercó a él y le alzó el
rostro por la barbilla. Sin poder
ocultar sus lágrimas, con la mandíbula endurecida de la rabia, lo miró y acercándose
a una de sus mejillas lo besó tiernamente , acompañando su beso con un susurro.
·
VELEDA: Y el Señor de las Bestias protegió a la
señora de la luz de las ánimas que venían a buscarla . Eres tú quién ha hecho que vuelva . Ya te lo
dije, yo no soy ella .
Y cogiéndole de la mano , él
se congratuló de la confianza que le había sido otorgada, iniciando camino de
regreso al poblado.
Ana Patricia Cruz López
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