Una letra de canción que suena a una historia familiar con
final no feliz,
porque los finales felices no existen
y eso lo sabemos tú y yo.
El rastro de tinta
dejado en el papel
tras escribir la palabra amor
porque no quieres separarte de ella y lo que implica ,
y una lágrima esquiva que la va disolviendo poco a poco,
como metáfora de aquello que no vuelve.
Rastro de esa misma tinta en las yemas de tus dedos
como muestra de que el recuerdo aún perdurará un poco
más.
Sentimientos que nos invadieron
como una manada de
caballos salvajes que , sin control,
huyen aspirando a no dejar su libertad.
Así éramos nosotros ,
en los buenos y los malos momentos,
con la irracionalidad por bandera
porque lo de las normas impuestas nunca se nos dio bien,
y llevar la contraria a los demás fue nuestro mejor
incentivo.
Entrega,
nuestro lema y nuestro
mejor arma
ante quienes creían estar en posesión de la verdad
absoluta
sobre lo que dos personas debían sentir,
sobre la vida que debían llevar,
sobre cómo debían amarse.
¿Amor?
Concepto en desuso a la manera tradicional.
Espiral de ida y vuelta
sin varas de medir ,
que nos hizo pertenecernos desde el primer instante ,
que nos castigó con el dolor más placentero y voluntario
cuando un beso cerraba la entrega para dar pie a una
nueva,
cuando el rastro de tu piel continuaba en la mía
y tu olor permanecía en mí hasta que el agua lo borraba,
cuando mi nombre susurrado tras un “te amo”
erizaba mi piel y
su recuerdo mental volvía a hacerlo una
y otra vez,
cuando una caricia resultaba ser el comienzo de un delicioso
juego
en el que me hacías entrar para no querer salir jamás,
cuando la palabra adicción , creada por ti, cobró un
nuevo significado.
No.
No puedo vivir sin escucharte.
No puedo vivir sin verte o saber que no estarás tras el
nuevo amanecer.
No puedo ausentarme de aquello a lo que me acostumbraste
y forma parte de mi vida ,
no quiero desprenderme de lo que supone un nuevo renacer
en un cuerpo y con unas ansias que no reconozco,
en unas ganas de vivir que no conocía ,
en lo que la felicidad no externa suponía.
Una letra de canción con una música
en donde los violines
se han quedado mudos,
las cuerdas de las guitarras lloran con cada toque ,
y donde el martilleo continuo sobre cada pieza
del conjunto de blancas y negras del piano,
casi parece no querer caer sobre ellas
para no abrir más aún las heridas.
Un grito lamentoso de mi alma
que aún continúa llorando,
mientras mis ojos aprisionan mis lágrimas
porque sé que a ti nunca te gustaba verme llorar.
Voluntad arrastrada por un submundo
en el que los arcoíris no se iluminarán más ,
y en el que las nubes sólo abrigan para dar frío.
Un nuevo mundo sin colores,
sin risas en los parques por los que paseábamos,
sin manos cuyos dedos entrelazar ,
sin el habitual sonido de los coches
cuyos conductores , envidiosos,
solían pitarnos
ante nuestros improvisados gestos.
Un nuevo mundo sin futuro definido
al que tendré que enfrentarme sola ,
sin ti,
sin ese apoyo que
me enseñaste que podías ser.
Un nuevo mundo ,
en el que tengo que volver a sonreír pese a no querer
ni creer que pueda hacerlo,
en el que tenga que seguir caminando entre el sol
abrasador
continuando la senda que me hiciste iniciar contigo ,
pero en la que ahora, las huellas que permanezcan , sean
sólo las mías.
Un nuevo mundo que tú ya fuiste capaz de prever y de
imaginar
cuando las horas bajas llegaron y el reloj comenzó a
descontar,
cuando tus ojos ya no eran capaces de mirar más allá de
los míos ,
y la sonrisa se convirtió en la mirada más triste que
podías tratar de evitar.
Cuando el dolor que te abrigaba te hizo creer que te
irías solo
y el miedo te hacía aferrarte a mí como nunca
necesitaste,
cuando cerraste los ojos por última vez
y tu mano en mi pecho quedó fría.
Una letra de canción que suena a una historia familiar
con final no feliz,
porque los finales felices no existen
y eso lo sabíamos tú y yo.
Una letra de canción,
en el que cada sílaba sea recordaba en mi memoria
como la vida que
siempre tuvo que ser,
que fue y será,
aquella , que ya no podré seguir teniendo contigo,
aquella, que no volveré a tener ,
pero que podre´ rememorar como el más bello recuerdo,
aquel, en el que tú seguirás conmigo,
vivo.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página