martes, 31 de enero de 2017

LA MUJER DEL RETRATO . RETROCEDER EN EL TIEMPO .( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
Auschwitz. CRED FOTO EFE
RETROCEDER EN EL TIEMPO

Volver a la que era su casa provisional sin ninguna respuesta .  Volver a la normalidad reciente  con la misma sensación de hace años , la misma sensación que cubriera su huida , de su hogar , aquella noche de navidad .

Un secreto a voces del que todos  parecían conscientes  pero del que nadie hablaba , y ella , en su interior , trataba de cerrar el ansiado círculo , aquel, en el que descartar las mentiras y los rumores o las verdades a medias . Un estado ansioso natural sólo calmable tras encontrar a quién pudiese revelarle de una vez  lo que nadie quería decirle sobre su abuelo , del que sólo cabían en su mente los mejores recuerdos , incluido el de la entrega directa , de sus manos  cubiertas por las arrugas del tiempo, de una pequeña caja de música hoy desaparecida .

De su abuela , sin embargo , los recuerdos resultaban más difusos , casi inexistentes . Su rastro  , al igual que la de su esposo , parecía sufrir un impás nebuloso durante los años en que permanecieron en el campo de concentración para reaparecer misteriosamente en Inglaterra,  poco antes de que los aliados lo liberasen .  Pero no, no había recuerdos amables o entrañables de la mujer que trajese a este mundo a su padre , ni siquiera podría describir su rostro o el color de su pelo . Simplemente  se podría decir que su existencia se presumía , al menos por su parte , porque de ella no recordaba absolutamente nada .

Sin embargo, de su abuelo , del prestigioso médico cirujano judío-alemán de Berlín  que compartía  su actividad médica entre el Hospital Nacional y su consulta privada , de él, todo parecía saberse antes de las fatídicas elecciones y lo que vino a continuación. Incluso los sucesos que acontecieron posteriormente y les llevaron a exiliarse a Polonia , en una aldea rural alejada de las miradas curiosas de la ciudad , se conocían entre los miembros de la familia como si se tratase de una fábula magistral de logros varios .


Su cabeza dando vueltas , extrayendo propias conclusiones sin cerrar , forjando cábalas diversas … todo lo que justo no la permitió poder descansar durante su vuelta en el tren que la llevaría de regreso a París.

Un regreso, a primera hora de la mañana ,  en el que lejos de pasar por el piso , la llevaría , en taxi, directamente al museo .  Debía  poner en orden todas las notas , las escritas y las mentales , así como disponer la elaboración del correspondiente informe que la Junta rectora le solicitaría, pero durante el trayecto habitual ,  el comienzo de una inesperada obra estaba generando retrasos y colas interminables optando por desviarse a mitad de camino. Durante una detención ante un semáforo ,  lo que la rodeaba le pareció familiar .  Aquellos edificios , las tiendas … todo resultaba tremendamente conocido pese al paso de los años , y es que pocas cosas habían cambiado en Montmartre.

París nunca se había parecido a ninguna otra ciudad europea multicultural. Quizás Ámsterdam o Bruselas hubiesen podido denotar mucho más el cambio evolutivo , pero no París y menos su casco más antiguo , la única colina habida en la ciudad  y en  la que tantos bucólicos artistas y noctámbulos amantes de lo etéreo habían  nacido, crecido e incluso muerto .

Calles empinadas y estrechas  con aquel particular empedrado  como pavimento , aquellos olores a cocinas tempranas , mantequilla  y dulce al horno , aquel Sacre Coeur , imponente y majestuoso de piedra blanca y esculturas en prominente verde , desde donde Doña Juana de Arco nos deja , bien a las claras , quién es la auténtica señora de la ciudad, en el punto más alto , tras sus  interminables y casi insalvables escaleras.

Aquel aspecto añejo pero cuidado que parecía rodearlo todo,  invitando a sus paseantes a imbuirse de otra época y de otros aires , de libertades renovadas y mundos nocturnos en donde las letras y los pinceles , parecían acompasarse en un vals del que sólo ellos conocían la extraña partitura .

Sí, aquello le era muy familiar  y ordenándole al taxista que se detuviese en la siguiente esquina , le abonó el viaje y cogiendo su maleta , comenzó a caminar por aquella calle  estrecha que la atravesaba tanto delante como detrás suya.

Pasos tranquilos y prudentes en los que sus ojos , curiosos como antaño, cuando estuvo por primera vez en ella , se percataban de cada detalle encontrado en las fachadas de los viejos edificios , en las columnatas decorativas o en los portalones de madera maciza con  elementos de hierro forjado .

Y al final de la calle  , aquel edificio industrial reconvertido en lofts completamente renovados como espacios habitacionales , diáfanos y luminosos , tan difícilmente accesibles como imprescindibles una vez logran adquirirse .

El “Edificio de los diseñadores “ , como era bien conocido. Talleres enormes y escuelas improvisadas , donde  jóvenes sin demasiados recursos pero con habilidades innatas  tenían la oportunidad de formarse  y aprender una profesión . Con el tiempo y el cambio de legislación , los grandes talleres y circuitos profesionales que requirieran maquinaria , debieron salir del casco urbano . Aquel edificio fue desalojado entonces  y quién lo adquirió por un nada despreciable precio . lo dedicó  a viviendas –loft ideales para determinado tipo de personas , especialmente artistas , logrando deshacerse de él en poco tiempo  y culminando su idea de inversión rentable y segura.

Dejando la maleta a un lado del portal, subió el pequeño escalón para ver mejor el portero automático cuando la apertura de la puerta por uno de los vecinos la sobresaltó.  Aprovechando que le cedían amablemente el paso  se adentró , y  a los pies de la escarpada  y vieja escalera , asomó su cabeza por su hueco comprobando que no había olvidado como la misma ascendía los cuatro pisos pareciendo hacerlo a través del doble de su número .

Portando el bulto que la acompañaba , comenzó a subir por aquellas escaleras tratando de no pensar en cuántos escalones debían de quedar aún y , por nada del mundo , se le ocurrió contar los pisos  que había ido dejando atrás . Cuando llegase , ella lo sabría y eso es lo único  que contaba en realidad .

Visiblemente cansada , el último escalón , en el último piso , fue resuelto no sin falta de resuello, pero ahí estaba , la puerta  original corrediza que dejaba entrever que aquello había sido uno de los departamentos de la antigua fábrica textil .

Buscando un timbre al que poder tocar , éste continuaba sin formar parte de las paredes cercanas , así que optó por tocar con los nudillos . Dada la robustez de la misma  y ante la posibilidad de que sus discretos toques no hubieran sido escuchados en el interior , repitió la acción imponiendo mucha más fuerzas , aunque esta vez , usaría uno de los laterales de la mano.

Tras un fracasado intento y antes de pensar que podría no haber nadie , volvió a intentarlo, esta vez con más fuerza si cabe , y tras esperar apenas un minuto y no ver reacción alguna desde el otro lado  ni escuchar ruido que la alertase de que hubiera nadie , cogió la maleta y comenzó a deshacer el camino andado .

Apenas descendió tres escalones  oyó abrirse la puerta detrás suya. Se dio la vuelta y simplemente la vio abierta , aparentemente sin nadie para recibirla , pero sabía que él estaba allí, esperándola .

Cerrando la puerta tras de sí y dejando la maleta junto a la misma , se adentró en aquel estudio en el que el tiempo parecía haberse detenido . Las mismas paredes , blancas y con el ladrillo vista  , las mismas enormes claraboyas en el techo permitiendo la entrada de luz natural a borbotones , el mismo suelo de madera natural sólo dañado por el arrastre  de las pesadas esculturas y algún mueble desplazado , la mismas mesas de trabajo con su habitual desorden … Todo permanecía tal y como ella lo recordaba .

Hasta la sensación de polvo en el ambiente conservaba ese olor natural a piedra , y es que pese a encontrarse con lo que parecía parte de su obra en el centro de la gran sala , cubiertas por pesadas telas  similares a las que se usaban como velas en los barcos , aquellos inmensos bloques de piedra siempre parecían rezumar vida sólo para que nunca olvidásemos que continuaban esperando ser descubiertas y admiradas por los profanos .

Cada paso dado sobre aquel suelo  hacía crujir la madera casi de forma musical , y conforme continuaba su camino, derecha  hacia aquellas grandes e imponentes telas , pese a la curiosidad innata que la azoraba , simplemente las rodeaba o se detenía brevemente ante ellas tratando, de que la imponente luz reinante que las bañaba, le diera alguna pista sobre lo qué podría encontrarse debajo .

El cantar  de unos pájaros sobrevolando las claraboyas  atrajo su mirada hacia el techo  cuando  un imprevisto sonido metálico de  una cadena rodar y el posterior levantamiento de una de las telas la sobresaltó.

La figura , de piedra blanca sin pulir  , parecía inconclusa.  Desgarbada y alta , su cuerpo parecía retorcerse en un dolor reflejado vivo en un rostro añejo y desolador , temeroso de algo indefinible.  Sus ojos  expresaban el mayor de los temores , un miedo atroz a lo que sólo él o ella eran capaces de ver , y es que la especie de túnica  sin forma,   cuyos pliegues desvirtuaban toda posibilidad de apreciar su sexo , actuaba más como elemento de retención involuntaria que de ropaje y ocultación.

Brazos con yagas profundas y desbordante de sangre que no parecía querer detenerse  que determinaban detenerse en unas manos suplicantes  pero dadas por vencido tras la desazón de que nadie acudiera en su ayuda , y cuyos dedos   largos y cadavéricos ,  suponían la mejor imagen de la rendición absoluta.

Pasos descalzos sobre la madera que se acercaban por su espalda,  y sin embargo, no podía dejar de observar  embelesada aquella figura y lo que en su mente se dibujaba  la mejor expresión de como ella se había sentido a veces .

  • ESTHER : ¿Qué representa?

Sólo el calor de su cuerpo   lo situó justo dónde ella sabía que acabaría, dónde él disfrutaba controlándolo todo , previendo el próximo movimiento.

  • ADAM : ¿Qué crees tú que representa ?

Aquella sensación de cercanía , como antaño, la hacía flaquear. Aquel muro que tanto le había costado levantar , parecía debilitarse a cada gesto de acercamiento hacia ella por su parte , mientras continuaba imbuida por aquel enorme bloque de impoluta piedra .

Detenida por un instante en la expresión de su rostro , su corazón pareció sobrecogerse . Aquellos ojos , aparentemente sin vida , cobraban un sentido de profunda desesperación hasta el punto de parecer que gritasen ,  y fue en toda ella donde encontró la clave que buscaba , sólo necesitaba confirmar la respuesta.

  • ESTHER : Su cara está modificada a juzgar por los contornos dispares . No debió resultarte nada fácil hacerlo. ¿Cuándo…?
  • ADAM: En cuanto te marchaste.

Aquella era la respuesta que esperaba , no podía ser otra y lo sabía. Una obra no terminada , modificada de la forma más abrupta posible , capaz de exteriorizar lo que su autor no podía,   manifestándose a través de ella.

Una respuesta en la que Esther ya pudo sentir su cuerpo junto al de ella y la oscilación de su pecho al respirar.

Una mirada clavada en unos ojos angustiosos que de pronto la ahogaban alejándose de él en dirección a la puerta  hasta que su voz,  alzada de nuevo, la detuvo una vez más.

  • ADAM : ¿ A qué has venido Esther?

Negándose a sí misma la posibilidad de darse la vuelta y volver a ver su cara , simplemente se limitó a contestarle desde donde se encontraba.
  • ESTHER: No lo sé.
  • ADAM: ¿Estás segura?

Aquel tono de su voz, aquella determinación … Aún tenía la sensación de continuar atrapada entre sus manos , de no tener una escapatoria ansiada y odiada al mismo tiempo.
  • ESTHER: ¿Por qué? – Extrañado , amagó exigirle una aclaración , pero su continuación lo evitó-  ¿Por qué él?

Girándose hacia él , comprobó que ya sabía de lo que le estaba hablando.
  • ESTHER: Antes de regresar hice una parada en Londres. Él era tu apoderado hasta hace un par de años pero un problema con tu última exposición hizo que decidieses romper dicha relación.

Inmóvil, casi paralizado, aparentaba una sorpresa que ella no terminaba de creerse, continuando con el sutil interrogatorio.
  • ESTHER: Eso son más que palabras coincidentes de dos personas que se encuentran por casualidad en una exposición. Me llevaste directamente a él sabiendo que no obtendría absolutamente nada salvo la presencia desagradable de alguien cuyo ego parece avisar de su llegada con días de antelación. Me dirigiste a él como la persona idónea  sabiendo que no conseguiría nada y por si fuera poco, le avisaste de mi llegada , o ¿fue él quién te lo mandató?
  • ADAM: A mí no me manda nadie.

Sus ojos , enfurecidos ya le hacían más él, apareciendo el hombre de carácter inconsumible que siempre fue. La rabia le podía y su mayor defecto , la transparencia con la que mostraba sus emociones , era su peor arma y , a la vez, su mayor debilidad.

Esa rabia convertida en pura pasión capaz de transformar todo lo que tocaba , todo lo que en su cabeza era capaz de mostrarse y cobrar vida .

El Adam que se presentaba de nuevo ante ella era el mismo que dejó años atrás , el que la atrajo desde el principio y la fue destrozando a cada minuto que pasaba a su lado , el que la dejaba respirar y la ahogaba al mismo tiempo , del que quería huir pero que necesitaba para sentirse completa.
  • ADAM: Tú no has venido a recriminarme, esa sólo es tu excusa .

De pronto sintió la magnitud del error que representaba aquella visita . La imagen se le clarificó , sin esperarlo , y sin darle una sola explicación más , decidió regresar.

Dirigiéndose hacia la puerta a toda prisa , apenas cogió la maleta y abrió , no sin dificultad , unos centímetros la puerta , cuando ésta se cerró  de golpe .

Volviendo a soltar su equipaje en el suelo con mucho cuidado , no hizo falta virar su cabeza hacia su izquierda , sabía que se encontraba allí, apoyado en la pared, observándola .
  • ESTHER: Deja que me marche , por favor.
  • ADAM : No.

Aquella negativa con un cambio de voz que presuponía el comienzo de algo que ella conocía muy bien. Creyéndose con ventaja por el mero hecho de bloquear la puerta,  trató de respirar tranquila aunque le costase . No podía permitir que volviese a acercarse , no de aquella forma . No podía permitirse volver a caer.

  • ESTHER: No puedes volver a hacerme esto. No puedes.
  • ADAM: - Mientras se acercaba - ¿Hacerte el qué exactamente?

Lo oía , oía cada palabra suya pero deseaba no escucharle . Aquel intimidante sonido de su voz …
  • ADAM: Tú eres la que has venido a mí y dices no saber por qué, pero yo sí sé la razón.

Dos cuerpos en uno, como fue desde el principio. Una conjunción perfecta en la que una de sus manos   fue deslizándose con fuerza alrededor de la cintura de ella denotando su respiración entrecortada , mientras su aliento cálido , erizaba la piel de su cara .  
  • ADAM: Aún siento estremecerse tu cuerpo al acercarme.

Flácida aunque firme , luchaba con todas sus fuerzas por mostrarse más fuerte de lo que se sentía, pero  aquella mano  imponente parecía estarla tomando mientras ascendía por su vientre  continuando su largo caminar por su pecho hasta alojarse en su garganta como presunto punto final.

Con todo el poder en su mano  y su cuello a libre disposición , un leve gesto hubiera bastado para acabar con ella , y sin embargo , se limitó a apretar ligeramente como forma de mostrarse tal y como él era y siempre había sido, como la imagen de un recuerdo muy vivo del que Esther había tratado de escapar más de una vez , sin conseguirlo.

Una mano que la obligaba a ladear su cabeza hacia él y a mirarle , sin que ninguno de los dos dijese nada , y que sólo soltó , para abrirle la puerta y volver sobre sus pasos dándole la espalda .

No había nada que pensar . Simplemente volvió a coger el bulto que llevaba consigo y corrió escaleras abajo . A mitad de camino, un sonido estruendoso de algo caer  poderosamente al suelo la asustó.  Sólo podía provenir de un lugar  y desde luego , no estaba dispuesta a volver .

Tras salir a la calle , intentó conseguir un taxi que la llevase lejos de allí ,  pero conseguirlo le costaría más de veinte minutos de paseo con la carga a cuestas , y sin saber exactamente por qué , en lugar de volver a casa  , la dirección que proporcionó al taxista fue la del museo.

Necesitaba trabajar y dejar de pensar por un instante como  su ambición personal la llevó a aceptar un trabajo como este , en esta ciudad que tanto formaba parte de su vida. Necesitaba centrarse , encontrar  un salvavidas en lo único a lo que no temía enfrentarse : la colección.

No discurrieron ni veinte minutos por su reloj cuando el vehículo se detenía en la puerta de la Pinacothéque, y tras dejar la maleta en el cuarto donde se encontraban las cámaras de vigilancia ,  cogió el ascensor en dirección a su despacho deteniéndose en el de Eugénie, requiriéndole su presencia en la sala aislada donde los cuadros se encontraban.

Pese a los infructuosos intentos , por parte de la directora, de que esperase hasta que ella pudiese resolver unos asuntos que la acuciaban,  la impaciencia y el nerviosismo extremo de Esther no le dejó  a la otra portadora de la llave maestra más remedio que acompañarla , deteniéndose previamente en el laboratorio y el taller de pintura dónde recogió algunos elementos instrumentales,  regresando a su despacho para continuar con sus tareas atrasadas tras abrirle .

Extrañamente tarde para ser él, dada la corrección de la que solía hacer gala , Christopher llegaba a su despacho cerca del mediodía . Portando en sus manos sobres con comunicaciones varias  cuyos membretes iba revisando conforme se dirigía a él,  cuando le tocó pasar por delante de la puerta del despacho de la investigadora, vio todo excesivamente recogido  presuponiendo que aún no habría llegado. 

Con Eugénie visiblemente estresada , desde la puerta , bastó su tan sola presencia para que ella entendiera que debía acompañarle al suyo y que por tanto la requería.
  • CHRISTOPHER:  No me digas que no ha llegado de Polonia aún, porque según tengo entendido ya está aquí.
  • EUGÉNIE: Y lo está, en la sala acorazada.

Imprevistamente sorprendido ,  dejó caer los sobres encima de la mesa y dejando atrás la tranquilidad con la que se suponía que llegaba , comenzó a visibilizar una molestia bastante notable.
  • CHRISTOPHER: ¿Qué?

Nervioso como lo veía, cualquier intento de calmarlo parecía inútil .
  • EUGÉNIE : Exigió bajar , traté de evitarlo pero no pude hacer nada y yo debía volver a mi despacho.
  • CHRISTOPHER: Haz el favor de recordarme la regla número uno que no debías olvidar .
  • EUGÉNIE: ¿Qué querías que hiciera ? ¡No podía quedarme allá abajo a expensas de que decidieses volver !

La  notable hinchazón de una de las venas de su cuello pronosticaba   que su enfurecimiento sólo ascendía y que la progresividad del mismo había desaparecido.
  • CHRISTOPHER : Eugénie…….
  • EUGÉNIE : No dejarla sola en ningún momento.
  • CHRISTOPHER : No dejarla sola ¿dónde?
  • EUGÉNIE:  Christopher ….

Él la interrumpió sobresaltándola con un grito atroz .
  • CHRISTOPHER:  ¿ Dónde?
  • EUGÉNIE: En la sala  - musito ella en voz baja . Apenas podía pronunciar palabra alguna –
  • CCHRISTOPHER : ¡Maldita sea ¡

Enfurecido ,  cogió el ascensor y bajó hasta la sala encontrándose la puertas entornada y la estancia casi a oscuras. Sólo una pequeña  y suave luz parecía destacar al fondo de la misma.

Conforme fue acercándose  , una invisible ventana  que se fue abriendo lentamente , le mostró una imagen similar a la de un cuadro que pudiera estar colgado en cualquiera de las paredes de alguna de las salas del edificio .

Sentada en un pequeño taburete  a muy poca distancia de uno de los cuadros , con sus manos cubiertas por guantes de tela blancos y una mesita auxiliar situada a su derecha  en donde se encontraban depositados unas cajitas de muestras  de cristal transparente  y otras opacas de colores , su figura parecía inclinarse delicadamente sobre el lienzo  y sus manos , portando una de ellas un fino y pequeño bisturí adaptado , daban la sensación de acariciar la superficie de la obra .

Con su paso ralentizado para no molestarla  y poder fijarse bien en lo qué estaba haciendo ,  procuró no hacer ruido , y sólo cuando la vio detenerse  para verla admirar la obra con absoluta devoción, osó interrumpirla.
  • CHRISTOPHER:  Muchos hombres matarían por conseguir que les mirasen de esa forma.

Dejando el instrumental en la mesilla , enderezó su cuerpo.
  • ESTHER: Y muchas mujeres por conseguir sólo un pequeño porcentaje de la misma delicadeza, pero no siempre se obtiene todo aquello que se desea.
  • CHRISTOPHER : ¿Y entonces que toca?
  • ESTHER: Conformarse con la suerte que nos sea dada , supongo.

Mientras ella ordenaba las cajitas trasparentes , él se fijó en que algunas portaban algo en su interior.
  • CHRISTOPHER:  ¿Encontró lo que andaba buscando ? – Extrañada y frunciendo el ceño lo miró pareciendo no entender el sentido de la pregunta -  En Auschwitz.
  • ESTHER: No. No hallé respuestas . sólo se sentía su desolación y un ambiente muy pesado en su interior, casi irrespirable.
  • CHRISTOPHER: ¿Ni siquiera en los archivos?
  • ESTHER :  Tomé algunas notas -  prosiguió hablando mientras él veía como guardaba las cajas tras clasificarlas-  pero los registros resultaron bastante caóticos . Los datos estaban mal transcritos , las fechas parecían alteradas y los nombres  habían sido escritos y borrados sucesivas veces. Lo único que pude extraer como conclusión casi cierta es la llegada de las cajas y los cuadros al campo , e incluso , aunque no se dice demasiado al respecto, hay muchas posibilidades de que efectivamente exista el duodécimo cuadro que cierra la colección, pero a diferencia de lo que sí vieron parte de los integrantes de la cúpula más cercana a Hitler , no existe a día de hoy ningún testimonio que pueda aseverar que esos cuadros siquiera saliesen de sus cajas o que realmente fueran abiertas las mismas en su totalidad .
  • CHRISTOPHER: Y teniendo en cuenta todo eso ¿cómo se logró hacer un inventario de lo expoliado?
  • ESTHER:    A juzgar por lo que he visto ahora y anudando con datos de mi tesis , lo más probable es que  se obviasen las dataciones de fechas y nombres ,  que sólo se percatasen y apuntasen en los registros de confiscación los destinos donde fueron hallados , quiénes los conservaron y , posiblemente , el lugar de procedencia , pero poco más creo que pudiera haberles sido de utilidad . Demasiadas inconexiones juntas en la misma hoja o incluso en la misma línea.

Detenido frente a ella , justo detrás del cuadro que admiraba instantes antes ,con las manos resguardadas en los bolsillos del pantalón, con  su gesto curioso y descarado , dejó entrever que parecía estar disfrutando del espectáculo, algo de lo que ella no podía evitar evidenciar incomodidad.
  • CHRISTOPHER: Para alguien que se dedica a la observación, resulta paradójico que le incomode ser observada.
  • ESTHER : No es la observación lo que me molesta o incomoda como dice usted, es la forma en la que se realiza y por suerte o por desgracia suelo  captar su mensaje con demasiada rapidez,  claro que yo no le conozco lo suficiente Sr. Kauffman como para distinguir si es a la profesional a la que observa  de esa forma o a la mujer que hay debajo , pero sí se leer su significado.
  • CHRISTOPHER : Directa.
  • ESTHER: Y muy franca , ya me lo han dicho otras veces.

Escabulléndose del lugar en el que estaba asentado , prosiguió andando hasta rodear las obras y  situarse justo al lado de aquella pequeña mesita auxiliar cogiendo una de las cajitas,  esperando una explicación antes de cuestionarla.
  • ESTHER : Son muestras . Dada la tardanza de los resultados del escáner decidí hacer el estudio por los métodos tradicionales , tardaré un poco más pero será igual de efectivo , y hasta diría que más interesante .

Su gesto de desconcierto ante la información recibida , la llevó a ahondar en la explicación.
  • ESTHER:  Necesitaba trabajar sobre seguro , no es que me hayan metido prisa con los tiempos pero tampoco puedo permanecer por siempre aquí.
  • CHRISTOPHER:  Tenía la idea de que usted prefería el empleo de métodos menos abrasivos. Veo que me equivoqué.
  • ESTHER: No suelo hacer esto salvo cuando no dispongo de la posibilidad del escáner o no queda más remedio , pero apenas han sido unas escamas de lienzo y pintura decapada , eso me facilitará datarlos incluso con más precisión  de la que ustedes pudieron en su momento.

Extendiéndole la mano , esperó que él le hiciera entrega de la cajita que portaba , la última que debía guardarse en el maletín, pero muy  pensativo, tardó en reaccionar debiendo ser ella quien prácticamente intentase quitárselo de las manos siendo atrapada por la de él sorpresivamente.
Tras reaccionar , la soltó , entregándosela .

Extrañada, cerró el maletín con cuidado y lo cogió antes de que a él le diese otro arrebato improvisado .

  • ESTHER: Yo ya he terminado por hoy aquí. Cuando quiera podemos irnos.

Rebuscando en su cuello , abrió el pasador de la cadena que colgaba extrayéndola por entero del interior de su camisa. Una llave idéntica a la suya se encontraba ahora en una de sus manos , volviendo a su lugar de origen en cuanto la puerta fue cerrada , mientras ellos se marchaban de allí .

Compartiendo el mismo ascensor , mientras él  volvía a su despacho , ella apretó el botón del piso  en el que se encontraban los laboratorios apeándose en él.   En cuanto las puertas comenzaron a cerrarse , una de las piernas de Christopher se interpuso en medio ayudada de uno de sus hombros , asomándose sólo para asegurarse en cuál de los habitáculos  terminaría recalando.

De vuelta a su lugar de trabajo , cerró la puerta con llave   dirigiéndose al teléfono. Un número que conocía muy bien se marcaba y daba tono , al tercer sonido , el  destinatario contestó.
  • JOSEPH: Espero sea importante , no me coges en un buen momento precisamente.
  • CHISTOPHER :  Entonces prepárate porque sólo puede ir a peor , ha cogido muestras .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS  RESERVADOS




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