RETROCEDER EN EL TIEMPO
Volver a la que era su casa
provisional sin ninguna respuesta . Volver a la normalidad reciente con la misma sensación de hace años , la
misma sensación que cubriera su huida , de su hogar , aquella noche de navidad
.
Un secreto a voces del que
todos parecían conscientes pero del que nadie hablaba , y ella , en su
interior , trataba de cerrar el ansiado círculo , aquel, en el que descartar
las mentiras y los rumores o las verdades a medias . Un estado ansioso natural
sólo calmable tras encontrar a quién pudiese revelarle de una vez lo que nadie quería decirle sobre su abuelo ,
del que sólo cabían en su mente los mejores recuerdos , incluido el de la
entrega directa , de sus manos cubiertas
por las arrugas del tiempo, de una pequeña caja de música hoy desaparecida .
De su abuela , sin embargo , los
recuerdos resultaban más difusos , casi inexistentes . Su rastro , al igual que la de su esposo , parecía
sufrir un impás nebuloso durante los años en que permanecieron en el campo de
concentración para reaparecer misteriosamente en Inglaterra, poco antes de que los aliados lo liberasen
. Pero no, no había recuerdos amables o
entrañables de la mujer que trajese a este mundo a su padre , ni siquiera
podría describir su rostro o el color de su pelo . Simplemente se podría decir que su existencia se presumía
, al menos por su parte , porque de ella no recordaba absolutamente nada .
Sin embargo, de su abuelo , del
prestigioso médico cirujano judío-alemán de Berlín que compartía
su actividad médica entre el Hospital Nacional y su consulta privada ,
de él, todo parecía saberse antes de las fatídicas elecciones y lo que vino a
continuación. Incluso los sucesos que acontecieron posteriormente y les
llevaron a exiliarse a Polonia , en una aldea rural alejada de las miradas
curiosas de la ciudad , se conocían entre los miembros de la familia como si se
tratase de una fábula magistral de logros varios .
Su cabeza dando vueltas ,
extrayendo propias conclusiones sin cerrar , forjando cábalas diversas … todo
lo que justo no la permitió poder descansar durante su vuelta en el tren que la
llevaría de regreso a París.
Un regreso, a primera hora de la
mañana , en el que lejos de pasar por el
piso , la llevaría , en taxi, directamente al museo . Debía
poner en orden todas las notas , las escritas y las mentales , así como
disponer la elaboración del correspondiente informe que la Junta rectora le
solicitaría, pero durante el trayecto habitual , el comienzo de una inesperada obra estaba
generando retrasos y colas interminables optando por desviarse a mitad de
camino. Durante una detención ante un semáforo , lo que la rodeaba le pareció familiar . Aquellos edificios , las tiendas … todo
resultaba tremendamente conocido pese al paso de los años , y es que pocas
cosas habían cambiado en Montmartre.
París nunca se había parecido a
ninguna otra ciudad europea multicultural. Quizás Ámsterdam o Bruselas hubiesen
podido denotar mucho más el cambio evolutivo , pero no París y menos su casco
más antiguo , la única colina habida en la ciudad y en
la que tantos bucólicos artistas y noctámbulos amantes de lo etéreo
habían nacido, crecido e incluso muerto
.
Calles empinadas y estrechas con aquel particular empedrado como pavimento , aquellos olores a cocinas
tempranas , mantequilla y dulce al horno
, aquel Sacre Coeur , imponente y majestuoso de piedra blanca y esculturas en
prominente verde , desde donde Doña Juana de Arco nos deja , bien a las claras
, quién es la auténtica señora de la ciudad, en el punto más alto , tras
sus interminables y casi insalvables
escaleras.
Aquel aspecto añejo pero cuidado
que parecía rodearlo todo, invitando a
sus paseantes a imbuirse de otra época y de otros aires , de libertades
renovadas y mundos nocturnos en donde las letras y los pinceles , parecían
acompasarse en un vals del que sólo ellos conocían la extraña partitura .
Sí, aquello le era muy
familiar y ordenándole al taxista que se
detuviese en la siguiente esquina , le abonó el viaje y cogiendo su maleta ,
comenzó a caminar por aquella calle
estrecha que la atravesaba tanto delante como detrás suya.
Pasos tranquilos y prudentes en
los que sus ojos , curiosos como antaño, cuando estuvo por primera vez en ella
, se percataban de cada detalle encontrado en las fachadas de los viejos
edificios , en las columnatas decorativas o en los portalones de madera maciza con elementos de hierro forjado .
Y al final de la calle , aquel edificio industrial reconvertido en
lofts completamente renovados como espacios habitacionales , diáfanos y
luminosos , tan difícilmente accesibles como imprescindibles una vez logran
adquirirse .
El “Edificio de los diseñadores “
, como era bien conocido. Talleres enormes y escuelas improvisadas , donde jóvenes sin demasiados recursos pero con
habilidades innatas tenían la
oportunidad de formarse y aprender una
profesión . Con el tiempo y el cambio de legislación , los grandes talleres y
circuitos profesionales que requirieran maquinaria , debieron salir del casco
urbano . Aquel edificio fue desalojado entonces
y quién lo adquirió por un nada despreciable precio . lo dedicó a viviendas –loft ideales para determinado
tipo de personas , especialmente artistas , logrando deshacerse de él en poco
tiempo y culminando su idea de inversión
rentable y segura.
Dejando la maleta a un lado del
portal, subió el pequeño escalón para ver mejor el portero automático cuando la
apertura de la puerta por uno de los vecinos la sobresaltó. Aprovechando que le cedían amablemente el
paso se adentró , y a los pies de la escarpada y vieja escalera , asomó su cabeza por su
hueco comprobando que no había olvidado como la misma ascendía los cuatro pisos
pareciendo hacerlo a través del doble de su número .
Portando el bulto que la
acompañaba , comenzó a subir por aquellas escaleras tratando de no pensar en
cuántos escalones debían de quedar aún y , por nada del mundo , se le ocurrió
contar los pisos que había ido dejando
atrás . Cuando llegase , ella lo sabría y eso es lo único que contaba en realidad .
Visiblemente cansada , el último
escalón , en el último piso , fue resuelto no sin falta de resuello, pero ahí
estaba , la puerta original corrediza
que dejaba entrever que aquello había sido uno de los departamentos de la
antigua fábrica textil .
Buscando un timbre al que poder
tocar , éste continuaba sin formar parte de las paredes cercanas , así que optó
por tocar con los nudillos . Dada la robustez de la misma y ante la posibilidad de que sus discretos toques
no hubieran sido escuchados en el interior , repitió la acción imponiendo mucha
más fuerzas , aunque esta vez , usaría uno de los laterales de la mano.
Tras un fracasado intento y antes
de pensar que podría no haber nadie , volvió a intentarlo, esta vez con más
fuerza si cabe , y tras esperar apenas un minuto y no ver reacción alguna desde
el otro lado ni escuchar ruido que la
alertase de que hubiera nadie , cogió la maleta y comenzó a deshacer el camino
andado .
Apenas descendió tres
escalones oyó abrirse la puerta detrás
suya. Se dio la vuelta y simplemente la vio abierta , aparentemente sin nadie
para recibirla , pero sabía que él estaba allí, esperándola .
Cerrando la puerta tras de sí y
dejando la maleta junto a la misma , se adentró en aquel estudio en el que el
tiempo parecía haberse detenido . Las mismas paredes , blancas y con el
ladrillo vista , las mismas enormes
claraboyas en el techo permitiendo la entrada de luz natural a borbotones , el
mismo suelo de madera natural sólo dañado por el arrastre de las pesadas esculturas y algún mueble
desplazado , la mismas mesas de trabajo con su habitual desorden … Todo
permanecía tal y como ella lo recordaba .
Hasta la sensación de polvo en el
ambiente conservaba ese olor natural a piedra , y es que pese a encontrarse con
lo que parecía parte de su obra en el centro de la gran sala , cubiertas por
pesadas telas similares a las que se
usaban como velas en los barcos , aquellos inmensos bloques de piedra siempre
parecían rezumar vida sólo para que nunca olvidásemos que continuaban esperando
ser descubiertas y admiradas por los profanos .
Cada paso dado sobre aquel suelo hacía crujir la madera casi de forma musical ,
y conforme continuaba su camino, derecha hacia aquellas grandes e imponentes telas , pese
a la curiosidad innata que la azoraba , simplemente las rodeaba o se detenía
brevemente ante ellas tratando, de que la imponente luz reinante que las bañaba,
le diera alguna pista sobre lo qué podría encontrarse debajo .
El cantar de unos pájaros sobrevolando las
claraboyas atrajo su mirada hacia el
techo cuando un imprevisto sonido metálico de una cadena rodar y el posterior levantamiento
de una de las telas la sobresaltó.
La figura , de piedra blanca sin
pulir , parecía inconclusa. Desgarbada y alta , su cuerpo parecía retorcerse
en un dolor reflejado vivo en un rostro añejo y desolador , temeroso de algo
indefinible. Sus ojos expresaban el mayor de los temores , un miedo
atroz a lo que sólo él o ella eran capaces de ver , y es que la especie de
túnica sin forma, cuyos pliegues desvirtuaban toda posibilidad
de apreciar su sexo , actuaba más como elemento de retención involuntaria que
de ropaje y ocultación.
Brazos con yagas profundas y
desbordante de sangre que no parecía querer detenerse que determinaban detenerse en unas manos
suplicantes pero dadas por vencido tras
la desazón de que nadie acudiera en su ayuda , y cuyos dedos largos y cadavéricos , suponían la mejor imagen de la rendición
absoluta.
Pasos descalzos sobre la madera que
se acercaban por su espalda, y sin
embargo, no podía dejar de observar
embelesada aquella figura y lo que en su mente se dibujaba la mejor expresión de como ella se había
sentido a veces .
- ESTHER : ¿Qué representa?
Sólo el calor de su cuerpo lo
situó justo dónde ella sabía que acabaría, dónde él disfrutaba controlándolo
todo , previendo el próximo movimiento.
- ADAM : ¿Qué crees tú que representa ?
Aquella sensación de cercanía ,
como antaño, la hacía flaquear. Aquel muro que tanto le había costado levantar
, parecía debilitarse a cada gesto de acercamiento hacia ella por su parte ,
mientras continuaba imbuida por aquel enorme bloque de impoluta piedra .
Detenida por un instante en la
expresión de su rostro , su corazón pareció sobrecogerse . Aquellos ojos ,
aparentemente sin vida , cobraban un sentido de profunda desesperación hasta el
punto de parecer que gritasen , y fue en
toda ella donde encontró la clave que buscaba , sólo necesitaba confirmar la
respuesta.
- ESTHER : Su cara está modificada a juzgar por los contornos dispares . No debió resultarte nada fácil hacerlo. ¿Cuándo…?
- ADAM: En cuanto te marchaste.
Aquella era la respuesta que
esperaba , no podía ser otra y lo sabía. Una obra no terminada , modificada de
la forma más abrupta posible , capaz de exteriorizar lo que su autor no podía, manifestándose a través de ella.
Una respuesta en la que Esther ya
pudo sentir su cuerpo junto al de ella y la oscilación de su pecho al respirar.
Una mirada clavada en unos ojos
angustiosos que de pronto la ahogaban alejándose de él en dirección a la
puerta hasta que su voz, alzada de nuevo, la detuvo una vez más.
- ADAM : ¿ A qué has venido Esther?
Negándose a sí misma la
posibilidad de darse la vuelta y volver a ver su cara , simplemente se limitó a
contestarle desde donde se encontraba.
- ESTHER: No lo sé.
- ADAM: ¿Estás segura?
Aquel tono de su voz, aquella
determinación … Aún tenía la sensación de continuar atrapada entre sus manos ,
de no tener una escapatoria ansiada y odiada al mismo tiempo.
- ESTHER: ¿Por qué? – Extrañado , amagó exigirle una aclaración , pero su continuación lo evitó- ¿Por qué él?
Girándose hacia él , comprobó que
ya sabía de lo que le estaba hablando.
- ESTHER: Antes de regresar hice una parada en Londres. Él era tu apoderado hasta hace un par de años pero un problema con tu última exposición hizo que decidieses romper dicha relación.
Inmóvil, casi paralizado, aparentaba
una sorpresa que ella no terminaba de creerse, continuando con el sutil
interrogatorio.
- ESTHER: Eso son más que palabras coincidentes de dos personas que se encuentran por casualidad en una exposición. Me llevaste directamente a él sabiendo que no obtendría absolutamente nada salvo la presencia desagradable de alguien cuyo ego parece avisar de su llegada con días de antelación. Me dirigiste a él como la persona idónea sabiendo que no conseguiría nada y por si fuera poco, le avisaste de mi llegada , o ¿fue él quién te lo mandató?
- ADAM: A mí no me manda nadie.
Sus ojos , enfurecidos ya le
hacían más él, apareciendo el hombre de carácter inconsumible que siempre fue.
La rabia le podía y su mayor defecto , la transparencia con la que mostraba sus
emociones , era su peor arma y , a la vez, su mayor debilidad.
Esa rabia convertida en pura
pasión capaz de transformar todo lo que tocaba , todo lo que en su cabeza era
capaz de mostrarse y cobrar vida .
El Adam que se presentaba de
nuevo ante ella era el mismo que dejó años atrás , el que la atrajo desde el
principio y la fue destrozando a cada minuto que pasaba a su lado , el que la
dejaba respirar y la ahogaba al mismo tiempo , del que quería huir pero que
necesitaba para sentirse completa.
- ADAM: Tú no has venido a recriminarme, esa sólo es tu excusa .
De pronto sintió la magnitud del
error que representaba aquella visita . La imagen se le clarificó , sin
esperarlo , y sin darle una sola explicación más , decidió regresar.
Dirigiéndose hacia la puerta a
toda prisa , apenas cogió la maleta y abrió , no sin dificultad , unos
centímetros la puerta , cuando ésta se cerró de golpe .
Volviendo a soltar su equipaje en
el suelo con mucho cuidado , no hizo falta virar su cabeza hacia su izquierda ,
sabía que se encontraba allí, apoyado en la pared, observándola .
- ESTHER: Deja que me marche , por favor.
- ADAM : No.
Aquella negativa con un cambio de
voz que presuponía el comienzo de algo que ella conocía muy bien. Creyéndose
con ventaja por el mero hecho de bloquear la puerta, trató de respirar tranquila aunque le costase
. No podía permitir que volviese a acercarse , no de aquella forma . No podía
permitirse volver a caer.
- ESTHER: No puedes volver a hacerme esto. No puedes.
- ADAM: - Mientras se acercaba - ¿Hacerte el qué exactamente?
Lo oía , oía cada palabra suya
pero deseaba no escucharle . Aquel intimidante sonido de su voz …
- ADAM: Tú eres la que has venido a mí y dices no saber por qué, pero yo sí sé la razón.
Dos cuerpos en uno, como fue
desde el principio. Una conjunción perfecta en la que una de sus manos fue deslizándose con fuerza alrededor de la
cintura de ella denotando su respiración entrecortada , mientras su aliento
cálido , erizaba la piel de su cara .
- ADAM: Aún siento estremecerse tu cuerpo al acercarme.
Flácida aunque firme , luchaba
con todas sus fuerzas por mostrarse más fuerte de lo que se sentía, pero aquella mano
imponente parecía estarla tomando mientras ascendía por su vientre continuando su largo caminar por su pecho
hasta alojarse en su garganta como presunto punto final.
Con todo el poder en su mano y su cuello a libre disposición , un leve
gesto hubiera bastado para acabar con ella , y sin embargo , se limitó a
apretar ligeramente como forma de mostrarse tal y como él era y siempre había
sido, como la imagen de un recuerdo muy vivo del que Esther había tratado de
escapar más de una vez , sin conseguirlo.
Una mano que la obligaba a ladear
su cabeza hacia él y a mirarle , sin que ninguno de los dos dijese nada , y que
sólo soltó , para abrirle la puerta y volver sobre sus pasos dándole la espalda
.
No había nada que pensar .
Simplemente volvió a coger el bulto que llevaba consigo y corrió escaleras abajo
. A mitad de camino, un sonido estruendoso de algo caer poderosamente al suelo la asustó. Sólo podía provenir de un lugar y desde luego , no estaba dispuesta a volver
.
Tras salir a la calle , intentó
conseguir un taxi que la llevase lejos de allí , pero conseguirlo le costaría más de veinte
minutos de paseo con la carga a cuestas , y sin saber exactamente por qué , en
lugar de volver a casa , la dirección
que proporcionó al taxista fue la del museo.
Necesitaba trabajar y dejar de
pensar por un instante como su ambición
personal la llevó a aceptar un trabajo como este , en esta ciudad que tanto
formaba parte de su vida. Necesitaba centrarse , encontrar un salvavidas en lo único a lo que no temía
enfrentarse : la colección.
No discurrieron ni veinte minutos
por su reloj cuando el vehículo se detenía en la puerta de la Pinacothéque, y
tras dejar la maleta en el cuarto donde se encontraban las cámaras de
vigilancia , cogió el ascensor en
dirección a su despacho deteniéndose en el de Eugénie, requiriéndole su
presencia en la sala aislada donde los cuadros se encontraban.
Pese a los infructuosos intentos
, por parte de la directora, de que esperase hasta que ella pudiese resolver
unos asuntos que la acuciaban, la
impaciencia y el nerviosismo extremo de Esther no le dejó a la otra portadora de la llave maestra más
remedio que acompañarla , deteniéndose previamente en el laboratorio y el
taller de pintura dónde recogió algunos elementos instrumentales, regresando a su despacho para continuar con sus
tareas atrasadas tras abrirle .
Extrañamente tarde para ser él,
dada la corrección de la que solía hacer gala , Christopher llegaba a su
despacho cerca del mediodía . Portando en sus manos sobres con comunicaciones
varias cuyos membretes iba revisando conforme
se dirigía a él, cuando le tocó pasar
por delante de la puerta del despacho de la investigadora, vio todo
excesivamente recogido presuponiendo que
aún no habría llegado.
Con Eugénie visiblemente
estresada , desde la puerta , bastó su tan sola presencia para que ella
entendiera que debía acompañarle al suyo y que por tanto la requería.
- CHRISTOPHER: No me digas que no ha llegado de Polonia aún, porque según tengo entendido ya está aquí.
- EUGÉNIE: Y lo está, en la sala acorazada.
Imprevistamente sorprendido
, dejó caer los sobres encima de la mesa
y dejando atrás la tranquilidad con la que se suponía que llegaba , comenzó a
visibilizar una molestia bastante notable.
- CHRISTOPHER: ¿Qué?
Nervioso como lo veía, cualquier
intento de calmarlo parecía inútil .
- EUGÉNIE : Exigió bajar , traté de evitarlo pero no pude hacer nada y yo debía volver a mi despacho.
- CHRISTOPHER: Haz el favor de recordarme la regla número uno que no debías olvidar .
- EUGÉNIE: ¿Qué querías que hiciera ? ¡No podía quedarme allá abajo a expensas de que decidieses volver !
La notable hinchazón de una de las venas de su
cuello pronosticaba que su
enfurecimiento sólo ascendía y que la progresividad del mismo había
desaparecido.
- CHRISTOPHER : Eugénie…….
- EUGÉNIE : No dejarla sola en ningún momento.
- CHRISTOPHER : No dejarla sola ¿dónde?
- EUGÉNIE: Christopher ….
Él la interrumpió sobresaltándola
con un grito atroz .
- CHRISTOPHER: ¿ Dónde?
- EUGÉNIE: En la sala - musito ella en voz baja . Apenas podía pronunciar palabra alguna –
- CCHRISTOPHER : ¡Maldita sea ¡
Enfurecido , cogió el ascensor y bajó hasta la sala
encontrándose la puertas entornada y la estancia casi a oscuras. Sólo una
pequeña y suave luz parecía destacar al
fondo de la misma.
Conforme fue acercándose , una invisible ventana que se fue abriendo lentamente , le mostró
una imagen similar a la de un cuadro que pudiera estar colgado en cualquiera de
las paredes de alguna de las salas del edificio .
Sentada en un pequeño taburete a muy poca distancia de uno de los cuadros , con
sus manos cubiertas por guantes de tela blancos y una mesita auxiliar situada a
su derecha en donde se encontraban
depositados unas cajitas de muestras de
cristal transparente y otras opacas de
colores , su figura parecía inclinarse delicadamente sobre el lienzo y sus manos , portando una de ellas un fino y
pequeño bisturí adaptado , daban la sensación de acariciar la superficie de la
obra .
Con su paso ralentizado para no
molestarla y poder fijarse bien en lo
qué estaba haciendo , procuró no hacer
ruido , y sólo cuando la vio detenerse
para verla admirar la obra con absoluta devoción, osó interrumpirla.
- CHRISTOPHER: Muchos hombres matarían por conseguir que les mirasen de esa forma.
Dejando el instrumental en la
mesilla , enderezó su cuerpo.
- ESTHER: Y muchas mujeres por conseguir sólo un pequeño porcentaje de la misma delicadeza, pero no siempre se obtiene todo aquello que se desea.
- CHRISTOPHER : ¿Y entonces que toca?
- ESTHER: Conformarse con la suerte que nos sea dada , supongo.
Mientras ella ordenaba las
cajitas trasparentes , él se fijó en que algunas portaban algo en su interior.
- CHRISTOPHER: ¿Encontró lo que andaba buscando ? – Extrañada y frunciendo el ceño lo miró pareciendo no entender el sentido de la pregunta - En Auschwitz.
- ESTHER: No. No hallé respuestas . sólo se sentía su desolación y un ambiente muy pesado en su interior, casi irrespirable.
- CHRISTOPHER: ¿Ni siquiera en los archivos?
- ESTHER : Tomé algunas notas - prosiguió hablando mientras él veía como guardaba las cajas tras clasificarlas- pero los registros resultaron bastante caóticos . Los datos estaban mal transcritos , las fechas parecían alteradas y los nombres habían sido escritos y borrados sucesivas veces. Lo único que pude extraer como conclusión casi cierta es la llegada de las cajas y los cuadros al campo , e incluso , aunque no se dice demasiado al respecto, hay muchas posibilidades de que efectivamente exista el duodécimo cuadro que cierra la colección, pero a diferencia de lo que sí vieron parte de los integrantes de la cúpula más cercana a Hitler , no existe a día de hoy ningún testimonio que pueda aseverar que esos cuadros siquiera saliesen de sus cajas o que realmente fueran abiertas las mismas en su totalidad .
- CHRISTOPHER: Y teniendo en cuenta todo eso ¿cómo se logró hacer un inventario de lo expoliado?
- ESTHER: A juzgar por lo que he visto ahora y anudando con datos de mi tesis , lo más probable es que se obviasen las dataciones de fechas y nombres , que sólo se percatasen y apuntasen en los registros de confiscación los destinos donde fueron hallados , quiénes los conservaron y , posiblemente , el lugar de procedencia , pero poco más creo que pudiera haberles sido de utilidad . Demasiadas inconexiones juntas en la misma hoja o incluso en la misma línea.
Detenido frente a ella , justo
detrás del cuadro que admiraba instantes antes ,con las manos resguardadas en
los bolsillos del pantalón, con su gesto
curioso y descarado , dejó entrever que parecía estar disfrutando del
espectáculo, algo de lo que ella no podía evitar evidenciar incomodidad.
- CHRISTOPHER: Para alguien que se dedica a la observación, resulta paradójico que le incomode ser observada.
- ESTHER : No es la observación lo que me molesta o incomoda como dice usted, es la forma en la que se realiza y por suerte o por desgracia suelo captar su mensaje con demasiada rapidez, claro que yo no le conozco lo suficiente Sr. Kauffman como para distinguir si es a la profesional a la que observa de esa forma o a la mujer que hay debajo , pero sí se leer su significado.
- CHRISTOPHER : Directa.
- ESTHER: Y muy franca , ya me lo han dicho otras veces.
Escabulléndose del lugar en el
que estaba asentado , prosiguió andando hasta rodear las obras y situarse justo al lado de aquella pequeña
mesita auxiliar cogiendo una de las cajitas,
esperando una explicación antes de cuestionarla.
- ESTHER : Son muestras . Dada la tardanza de los resultados del escáner decidí hacer el estudio por los métodos tradicionales , tardaré un poco más pero será igual de efectivo , y hasta diría que más interesante .
Su gesto de desconcierto ante la
información recibida , la llevó a ahondar en la explicación.
- ESTHER: Necesitaba trabajar sobre seguro , no es que me hayan metido prisa con los tiempos pero tampoco puedo permanecer por siempre aquí.
- CHRISTOPHER: Tenía la idea de que usted prefería el empleo de métodos menos abrasivos. Veo que me equivoqué.
- ESTHER: No suelo hacer esto salvo cuando no dispongo de la posibilidad del escáner o no queda más remedio , pero apenas han sido unas escamas de lienzo y pintura decapada , eso me facilitará datarlos incluso con más precisión de la que ustedes pudieron en su momento.
Extendiéndole la mano , esperó
que él le hiciera entrega de la cajita que portaba , la última que debía
guardarse en el maletín, pero muy
pensativo, tardó en reaccionar debiendo ser ella quien prácticamente
intentase quitárselo de las manos siendo atrapada por la de él sorpresivamente.
Tras reaccionar , la soltó ,
entregándosela .
Extrañada, cerró el maletín con
cuidado y lo cogió antes de que a él le diese otro arrebato improvisado .
- ESTHER: Yo ya he terminado por hoy aquí. Cuando quiera podemos irnos.
Rebuscando en su cuello , abrió
el pasador de la cadena que colgaba extrayéndola por entero del interior de su
camisa. Una llave idéntica a la suya se encontraba ahora en una de sus manos ,
volviendo a su lugar de origen en cuanto la puerta fue cerrada , mientras ellos
se marchaban de allí .
Compartiendo el mismo ascensor ,
mientras él volvía a su despacho , ella
apretó el botón del piso en el que se
encontraban los laboratorios apeándose en él. En cuanto
las puertas comenzaron a cerrarse , una de las piernas de Christopher se
interpuso en medio ayudada de uno de sus hombros , asomándose sólo para
asegurarse en cuál de los habitáculos terminaría
recalando.
De vuelta a su lugar de trabajo ,
cerró la puerta con llave dirigiéndose
al teléfono. Un número que conocía muy bien se marcaba y daba tono , al tercer
sonido , el destinatario contestó.
- JOSEPH: Espero sea importante , no me coges en un buen momento precisamente.
- CHISTOPHER : Entonces prepárate porque sólo puede ir a peor , ha cogido muestras .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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