martes, 30 de mayo de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO DÉCIMO : VIEJOS CONOCIDOS . (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD

CAPÍTULO DÉCIMO : VIEJOS CONOCIDOS
CRED APCL73

Aún no había amanecido pero era bastante tarde . Pese al ofrecimiento de un coche que la llevara  ella optó por regresar andando , y pese a los intentos insistentes por parte del personal de la casa  para que aceptase el vehículo, conocida en esa casa yen aquel mismo estado así como su tozudez y cabezonería , llegado el momento , prefirieron dejarla marcharse sola.

Conocía el recorrido de vuelta a su casa .  Una vieja carretera  llevaba directamente de la casa de Wadlow a la suya y , sin embargo, ella prefirió salirse del margen y  deambular por el viejo camino de tierra que llevaba a través de las dos colinas que ejercían de frontera natural entre ambas propiedades.

Con el vestido arrastrando consigo parte de la maleza vieja y muerta que hallaba ,  a cada paso dado algo se desarmaba en ella .  
El peinado se le hubo medio descolocado aun estando en la casa , culminado por ella que lo terminó de deshacer durante el regreso . Los botones laterales que ocultaban la cremallera , desajustados  en su mitad superior , hicieron que la cremallera bajase de forma estrepitosa conforme más bandazos daba al caminar , terminado de aflojar la indumentaria con los tirones de sus brazos  al notar  de forma incómoda   las asillas descender por ellos  , y los zapatos , en una de sus manos , habían dejado de poseer la prestancia propia  como acompañantes  ideales del vestuario escogido.

Canturreando la última melodía que escuchó esa noche , sin casi darse cuenta, había logrado llegar a su casa . Observándolo todo desde las afueras , durante un instante , sus ojos parecieron humedecerse de forma involuntaria al pensar lo qué había sido todo aquello y lo que era ahora , al revisionar su posición en esa casa y en lo qué había quedado todo , en cómo había deseado incluso la muerte de su hermana para que nunca volviera  y como el destino  la había vuelto a interponer delante suya , imponiéndose como la señora de la casa .

Alice siempre fue la niña mimada de un padre que la trató , toda su vida , hasta su muerte , como la única hija  que tuvo . Engendrada en un tiempo de autoencierro de su madre en la casa , ésta no salía de su habitación ni en las fiestas y  múltiples reuniones que el patriarca solía desarrollar , enclaustrándose de forma voluntaria ante la asunción de su realidad familiar .

Una noche de esas en las que el alcohol pareció correr como los ríos en las altas montañas  y en la que un par de partidas de cartas le dieron un triunfo inolvidable , el viejo Aldrich, tras despedir a sus invitados y disponerse a subir a su dormitorio, recaló en una incipiente necesidad que le había surgido justo cuando se encontraba en el rellano superior de la escalera : desviarse hacia el otro lado de la casa y visitar a su esposa .
Ésta , cogida por sorpresa aún estando dormida , se despertó alterada al ver a aquel hombre adentrarse de esa forma en su habitación, cerrar la puerta asegurándose de pasar la llave  retirándola de la misma  y comenzar a acercarse a la cama mientras se despojaba de parte de la ropa .

De nada bastaron las advertencias de su esposa o los gritos amenazadores que atravesaban la puerta  e inundaban con su sonido los pasillos exteriores y parte de las alas cercanas .  De nada sirvieron que en las habitaciones del servicio , parte de los criados , aún despiertos , la escuchasen vociferar  aquellos “no “ tan seguidos y angustiosos , sobre todo porque no podían intervenir pese a desearlo . De nada sirvieron los arañazos en la piel con los que acabaría saliendo horas después y con el ánimo silenciado de su esposa ,  un Aldrich triunfal por haber domado lo que él mismo denominó ,en algunos de sus encuentros sexuales pagados , como “ la yegua de sangre azul más cara de la historia “.

Meses más tarde  nacería ella , Alice , la nueva princesa de la casa . La única en realidad .

Y pese a tenerlo todo , el cariño y veneración absoluto de su padre , las atenciones  y los lujos , la grandilocuencia de las palabras que maximizaban sus encantos , más que notables , por parte de los jóvenes de buenas familias que no cesaban en sus empeños por cortejarla, aquella niña , creció bajo la alargada sombra de una hermana  perfecta en sus modos de proceder y en sus conocimientos . Una joven que gozaba de una libertad de decisión de la que ella prescindía por el hecho de ser la más apegada al patriarca .
Una joven a la que siempre consideró ladrona del amor de la mujer que la hubo traído al mundo y que , nada más nacer , no parecía inmutarse por su desplazamiento en aquella casa . Para Alice , la felicidad que Emma parecía demostrar fuera de la esfera de control de su padre sólo la  ofuscaba . No entendía cómo alguien que era rechazado taxativamente por quién podía despojarle de todo si lo deseaba  podía ser feliz con una vida así , pero en cuanto tenía oportunidad de contemplarla a ella y a su madre juntas , todas las respuestas parecían resumirse en una .

Mientras Emma no parecía necesitar nada más que el amor de su madre , una nueva pieza entró en el juego , aquel  que sólo ella había inventado  y que marcaría su relación a raíz de quedarse sin la figura materna , algo de lo que la pequeña siempre culpó a su hermana  simplemente por no verlo venir pese al tiempo pasado juntas .
Un juego arriesgado y con sólo un conocedor de las reglas al que no le importaba dañar al elemento que creía más débil. Una partida eterna a la que sólo ella podía poner fin y que la llevó hacia algo que nunca pudo controlar .

Seducir a la única persona que su hermana consideraba imprescindible en su vida era una simple y sencilla cuestión de tiempo . Cerrado en banda hacia lo que sentía por su hermana  nunca le resultó fácil que cayese en sus brazos,   pero  Alice nunca hubo perdido ni la esperanza ni la fé en que sus artimañas acabarían funcionando .

Consciente de que pese a que Richard era un hombre  desde muy joven , dado su grado de madurez  y edad , sabía que no podía ir hacia él con las mismas armas descaradas y directas con las que ya parecía , desde muy joven , siendo aún una cría aunque muy desarrollada para su edad  , saber dominar a los hombres que la pretendían como futurible heredera de todo lo que pisaban cuando iban a visitarla, logrando sonsacarles todo aquello que deseaba . A él no lo conseguiría de esa misma forma , no mientras su hermana  aún permaneciese en esa casa .

Días antes de que la partida de cartas entre el viejo Wadlow y su padre tuviera lugar , sabedora del vicio que más deleitaba al viejo vecino,  encontrándose tomando el té en el saloncito , con su madre y su padre en él , logró convencerlo para que la siguiera hasta el jardín trasero , aquel desde el cual nadie podría verlos , al menos en la parte de la casa donde se encontraba la mayoría del personal de servicio en ese instante.
Un largo paseo hasta cerca de las arboledas y las palabras justas con el acercamiento adecuado , fueron suficientes para convencer de lo apetitosa que podría ser la opción de ganarla en su terreno , en donde mejor se le daba vencer,  aseverándole que su padre no podría poner impedimentos si conseguía apurarlo hasta los confines de su aguante una vez estuviese lo suficientemente bebido  dada la situación de iniguantabilidad en la convivencia entre ambos y el continuo carácter rebelde de la mayor de los Aldrich.

Sabedora de que su hermana , meses antes y ante la insostenible situación habida en la casa  había comentado a la cocinera , durante una conversación de la que ella tuvo conocimiento cuando se dirigía a la cocina  por casualidad y  en la que escuchó a escondidas , que se escaparía de la casa en cualquier momento si el viejo Wadlow la pretendiera de alguna forma , su pequeña mente retorcida  comenzó a trabajarse a un Richard difícilmente accesible por otra vía .

Una vez le hubo comunicado , como si de algo que ella hubiera escuchado rumores y comprobado por la actitud de su hermana  , que se marcharía tarde o temprano , él continúo no creyéndola  , pero el descubrimiento de una bolsa preparada con ropa y algunos enseres en la parte alta de su armario , algo indicado previamente por Alice y descubierto por él al colarse a hurtadillas una tarde , le confirmó la sospecha  de que efectivamente  tenía planeado irse.

Envuelto en una estado de angustia permanente , todas las mañanas y todas las noches recalaba en las caballerizas para asegurarse de que ningún caballo estuviera ensillado de más , y cada vez que salía del lugar comprobando que todo permanecía tal y como  él mismo lo había dejado , respiraba hondo y la tranquilidad volvía a su ser.

Un alma minada la noche de su inesperada marcha  , la única en la que él , confiado de que no tendría por qué pasar nada , no revisó  las cuadras , sumado a un sentimiento de culpa posterior al verla marcharse de aquella forma, desde la ventana de la cocina , sin despedirse si quiera , sin poder verla , sin haberle dicho que la amaba , fue el germen de la futura cosecha que no tardaría en llegar .

Ulverston celebrando sus fiestas . Toda la cuadrilla de hombres y gran parte del personal de servicio de la casa disfrutando de una noche libre después de mucho tiempo . Los Aldrich  aislados del mundanal ruido y de las alegorías casi paganas de ese día imbuidos en sus respectivas e individuales actividades en el interior de la casa  y  Alice …

Antes de salir definitivamente de su dormitorio se aseguró de que no hubiera nadie por los pasillos .  A lo largo del inmenso corredor , hasta en varias ocasiones se hubo asomado a la barandilla  de las escaleras para asegurarse de que quiénes aún permanecían en la construcción no la vieran salir a esas horas , cuando ya se la daba por estar descansando e incluso dormida .

Negándose a salir por la puerta principal , optó por atajar a través de la cocina  en dirección hacia la cabaña de la cuadrilla .
Aquello llevaba tiempo formándose de forma clara en su cabeza . Sabía a ciencia cierta lo que debía hacer , cómo actuar y qué decirle , por lo que al adentrarse en aquella estancia  cerró la puerta con cuidado . No quería despertar su sueño , aquel que le tenía imbuido mientras ella le observaba con el delicioso regusto , consciente de que su momento había llegado y que debía tener lo único que su hermana había conseguido de forma auténtica sin ningún esfuerzo y había abandonado.

Silenciosa, con cuidado exquisito, se acercó hasta la cama y casi sin respirar , unió su boca a la de aquel hombre que , sobresaltado , no pudo incorporarse sin que aquella chiquilla se le sentase encima del vientre mandándole guardar silencio con el gesto de una de sus manos .

De lo acaecido a partir de entonces  , el resumen perfecto depende de quién deba interpretarlo y los ojos que se emplearan. Para Richard sólo fue un juego que permanecería en el tiempo hasta que le resultó insostenible  por la actitud de ella pese a haberlo dejado claro . Para Alice , un capricho que tras aquella primera noche  culminaría en una maldita obsesión que se apoderaba de ella al no conseguir que , pese a sus encuentros , pese a entregarle todo lo mejor , no consiguiera olvidarla . Presente en la ausencia .

Ahora , el tiempo parecía haber retrocedido para la menor de los Aldrich de la peor manera posible , con ella en la casa , con él volviendo y compartiendo los mismos espacios que antes ella degustaba con él , sabiendo que  nunca volvería a ser lo mismo , que no le recuperaría si es que alguna vez ostentó esa esperanza .

Al observar la casa , todo aquello la hizo comenzar a llorar amargamente , a odiar aquellas paredes de piedra y madera que le habían  traído lo peor y  lo mejor de su vida .
Con aquel incipiente odio , su vista se redirigió hacia las cuadras , a dónde enfiló sus apresurados pasos .
Su mente retorcida sólo pensaba  en cómo poder hacer daño , en cómo volver a echarla  ya que Wadlow no era una opción.

Empujando el portalón de madera con discreción , entró en las cuadras  percatándose , a primera vista , de que los animales se hallaban encerrados en sus respectivos cajones , sin escapatoria .
A la derecha , en el fondo  , el pequeño cuartito de herramientas permanecía sin cerrojo externo , como antaño . Cogió la pestillera para girarla pero se atascaba  y por más fuerza que ejercía ésta no parecía querer abrir.

Tratando de ayudarse con algo  vio una palanca en el suelo, a unos metros de ella  y se dispuso a cogerla para tratar de romper la pestillera y abrir la puerta . Cogida con ambas manos y colocada en la misma  , una mano  que la sobresaltaba  se lo impidió.

Al girar su cabeza para comprobar de quién se trataba , se encontró con un pecho desnudo al que conforme iba ascendiendo   le proseguía un rostro muy atractivo y serio  con ojos inquisitoriales.

Él le gesticuló con la cabeza para que soltase la barra y se la entregase  a lo que ella obedeció sin discutir mientras continuaba observando aquel rostro que comenzaba a resultarle familiar.

Aún confusa y traspuesta por la cantidad de alcohol ingerido y la rabia pertinente que sentía en su interior , no podía regir con normalidad y se ofuscaba  consigo misma .

Thomas lanzó la barra lejos de allí y al verla mareada y oscilante  decidió cogerla por los brazos y sentarla en una bala de heno libre que se encontraba al lado suyo, junto a toda una montaña resguardada .

·      THOMAS : Espero que algún momento pueda explicarme qué pensaba hacer con eso exactamente Srta. Aldrich?

Esa voz … Ese maldito tono de voz que le resonaba como un martillo. Esa voz que ya había escuchado , ese aspecto … Esa cara que ya había visto  y no lograba encajar porque no se sentía capaz de pensar con claridad en ese instante  hasta que …

Sosteniendo la cabeza con las manos , con sus brazos apoyados sobre sus rodillas , alzó la mirada lentamente  observando por entero aquel cuerpo que ahora sí había logrado ubicar  y dada su respuesta , el gesto inquisitorial pasó a otro más relajado , con cierto tono irónico .

·      ALICE : ¡Tú! Pero… - apenas era capaz de articular aún la coordinación de sus palabras y sus ideas  - ¿Qué diablos …?

·      THOMAS : ¿Esos son los modales refinados de una señorita de buena familia , Srta. Aldrich?

Aquel tono irónico envuelto en aquel acento irlandés la alteraba sobremanera .

·      ALICE : El acompañante de mi hermana .– se sonrió por lo que no parecía , en principio , ser algo más que una odiosa casualidad - ¿Qué haces tú aquí?

Tras mirar a su alrededor , Thomas le devolvió la atención que  no había logrado encontrar durante la fiesta .

·      THOMAS : Quizás debería ser yo quién le hiciera esa pregunta  y más dado su  perjudicado aspecto .

Mirándose el vestido , en ese momento se daba cuenta de lo desastrosa de su imagen y como  ésta se mostraba , para su desgracia , delante de un desconocido .

Intentando recomponerse  con algo la dignidad que creía perdida , quiso ponerse de pie  y atusarse el vestido  tratando de ocultar los zapatos , pero un nuevo vaivén hizo que él tuviera que cogerla para evitar la caída .
Agarrándose, en un principio, de  uno de sus brazos y de su cuello, la sonrisa socarrona del irlandés al ver su rostro de molestia con la situación , hizo que tuviera que soltarla tras los intentos de ésta porque dejase de aprisionarla.

·      ALICE : ¿No cree que se toma demasiadas confianzas con quién no conoce ?

Aquella pregunto hizo inevitable una  sonora carcajada por parte de él y el consiguiente ofuscamiento de ella por su actitud .

·      ALICE : Aún no ha respondido a mi pregunta  ¿Qué diablos hace usted aquí?

·      THOMAS : La fiesta de Wadlow debió terminar hace horas  y a juzgar por su aspecto , o la fiesta se volvió de pronto íntima o decidió darse una vuelta por el campo para … ¿Tomar el aire a ver si le bajaba … la borrachera  quizás ?

Aquel talante hacía que la joven se enervase . No soportaba las faltas de respeto y mucho menos que le tomasen el pelo , y en ello , su contrincante parecía un maestro muy experto .


·      ALICE : ¡ Soy Alice Aldrich  y no tengo que dar ninguna explicación de mis actos  y menos a un puñetero desconocido ! – le espetó enfurecida , como una cría enfurruñada  enfrentándose a un chico mayor que ella - .

·      THOMAS : Esa lengua…

Que  alguien a quién no conocía le  estuviese aplicando correctivos sólo la enfurecía  más si cabe .
Considerándose en inferioridad de condiciones por el hecho de encontrarse sentada frente a aquel hombre alto y con brazos cruzados en su pecho que más podría parecer un maestro de escuela antigua aunque con aspecto nada desdeñable , se alzó para  sentirse como una más ante su presencia , para imponerse como Aldrich que era llegado el caso , y eso , no podía hacerlo sentada .

Conforme pasaban los minutos y la observación de él hacia ella se volvía más minuciosa , aunque el nivel de alcohol no hubiera descendido ni un ápice , su confusión si parecía  clarificarse , por lo que optó por darle lo que requería y necesitaba .

·      THOMAS : Soy Thomas Bradley, el nuevo empleado temporal de la Sra. Bowman y de la casa .

·      ALICE : ¿Empleado?  - Sin poder salir de su asombro - ¿Me estás diciendo que mi hermana se ha hecho acompañar por un simple empleado de la casa ? ¿A la fiesta de Wadlow?  Y ¿Temporal ? ¿Eso qué carajos significa ?

·      THOMAS : Me encanta comprobar una vez más que la exquisita educación pagada inglesa nada tiene que ver con los modales definitivos  y que ,por supuesto , éstos nada se asocian al género de la persona que los emite .

Esos aires de flema más británica que irlandesa , entresacada por las palabras que escuchaba , la irritaban de forma creciente  cada vez que eran empleados por alguien que disfrutaba con ambas circunstancias  como medio de dulce venganza por lo de la fiesta .

Alterada , trató de alejarse de aquel hombre unos metros , en dirección a la puerta , observando , al alzar la cabeza , que el altillo había  sido cambiado .


·      ALICE : ¿Cómo es qué trabajando aquí  no estás instalado en la cabaña , con el resto de los hombres?- Preguntó extrañada -.

·      THOMAS : Su hermana lo tuvo a bien hacer así ante la falta de sitio en el otro lado.

Thomas continuaba  la observación minuciosa de la que , en sus propias conclusiones , no resultaba ser más que una cría malcriada , una señorita venida a bien , caprichosa y fluctuante , acostumbrada a jugar con las personas a base de sus dadivosos encantos personales , tal y como le había advertido su primo , lo que , efectivamente , la confirmaba como “un peligro”, un hermoso peligro incapaz de pasar inadvertido.


·      ALICE : ¿Y de qué se supone que le ha  mandatado encargarse?


Se dio la vuelta hacia él y aquél aspecto desaliñado y desastroso resultó casi encantador . Sin saber por qué , el tono de agresividad había menguado hasta casi desaparecer , a lo que él , decidió compensarla rebajando el suyo que tanto parecía molestarle .

·      THOMAS : Me encargaré de los caballos , al parecer , la señora de la casa ha estimado a bien mi experiencia con ellos .

Con los ojos puestos en los cajones , siguiendo la línea dibujada por sus puertas cerradas , se acercó a ellos dejando pasar lentamente su mano mientras deambulaba ante la atenta observación del nuevo empleado temporal .


·      THOMAS : Yo ya le he dado lo que buscaba  ¿Y usted , Srta. Aldrich va a darme la respuesta que busco ?

La blanca y sucia mano , continuaba recorriendo la puerta de los cajones de resguardo mientras su cuerpo se adelantaba y su vista se centraba en los equinos  que soñaban con la libertad perdida .


·      ALICE : ¿A?

·      THOMAS : ¿El por qué ha entrado aquí a hurtadillas y la encuentro  junto al cuarto de las herramientas ?

Llegada al  último cajón y sin disposición alguna de responderle lo que ansiaba , se dio la vuelta apoyando su cuerpo sobre el portalón metálico.
Con las manos sobre él y su cuerpo sobre ellas , el gesto de su rostro cambió drásticamente .  La cría dejaba  paso a una mujer que parecía saber  cómo encontrar lo que buscaba mientras que a él , consciente más que nunca de las advertencias, no le interesaba  estar en su punto de mira .

·      ALICE : ¿Estás seguro de qué es eso lo que quieres saber ? – Liberó sus manos colocándolas en el vestido , a la altura de sus muslos – Te vi mirarme de esa misma forma que lo estás haciendo ahora  - aquella previsible situación , lejos de tensar a Thomas , le hizo pensar la estrategia a seguir para sacarla de allí – y sé que no es eso lo que quieres saber . – Sus manos fueron descendiendo a lo largo de sus muslos mientras su cuerpo se agachaba dejando al aire parte de sus pechos  - Tú no eres igual que los demás , que esos otros trabajadores del campo con los que trata mi hermana . Tienes educación y formas gentiles . No,  – cogiendo  de los bordes  inferiores del traje  - tú no eres igual que el resto de los hombres , ni te les aproximas . – Y comenzó a levantarse lentamente el vestido mientras su cuerpo se alzaba  y Thomas , impertérrito , observaba toda la escena desde el mismo punto en el que se encontraba  -  Tú pareces saber muy bien lo que quieres  y cómo lo quieres  -  La voz femenina se tornó insinuante , provocativa y segura de conocer más de un instinto  del género opuesto , aunque éste se le mostrase con aspecto desconocido . Cada movimiento suyo , cada oscilación de la mano , cada pedazo de piel que desvelaba ,  suponía parte de una maquinación deliciosa  ante los ojos de quién la observaba atento a su próximo movimiento –  Discreto y reservado , disfrutas observando antes de tomar lo que deseas , y por tu forma de mirarme  - detuvo el ascenso justo antes de llegar a visualizarse su intimidad   encontrándose con sus ojos mirándole directamente  -  juraría que ya sabes cómo hacerlo . – Abrió sus piernas   y esperó una reacción por parte de él con una amplia sonrisa en la boca .

Directo , sin nada que pensar , se acercó a ella , tanto como para que sintiera su aliento en su cara , imponiéndose con sus ojos claros  y aquella expresión que , por un instante , la hizo pensar  si había hecho bien provocándole .

Con una nueva visualización  del cuerpo femenino en toda su amplitud , Alice sintió la mano de él recorrerle la cintura hasta la espalda,   con tanta  fuerza que la acercó a su cuerpo teniendo aquel pecho a centímetros de su cara .

·      THOMAS : Tiene razón Srta . Aldrich , sé perfectamente lo que quiero , cuándo tomarlo y dónde debo acabar con ello – le afirmaba mientras el cálido aliento sobre el cuello de la joven  le erizaba toda la piel  - y usted  - un último gesto de arrebato pegándola por completo a su cuerpo – no lo es .

Con aquel único brazo , la separó del portalón  para su ofuscación , llevándola casi en volandas hacia la puerta de salida soltándola una vez allí.

·      THOMAS :  Ha sido un auténtico placer  que por fin nos hayamos presentado Srta . Aldrich – con la ironía por bandera , la sonrisa burlona volvió a su rostro -.

·      ALICE : ¡No durarás mucho aquí ! ¡Nadie que haya osado tratado de esta manera lo ha hecho!

·      THOMAS :  La verdad , no aspiro a durar demasiado , sólo a permanecer lo suficiente , y para que le conste ,  - Alice no cesaba en su sorpresa  - de ahora en adelante ,  yo evitaría visitar esta estancia fuera de las horas de trabajo  y esta no es una orden mía , es de su hermana , la patrona y señora de esta casa .

Y recogiéndose el vestido  para poder caminar , marchó tan deprisa como enfadada en dirección a la casa  mientras  Thomas  la contemplaba irse cerrando fuertemente en un puño ,  la mano que se había aferrado a su cuerpo.

Ana Patricia Cruz López
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