LA TEMPESTAD
Aún no había amanecido pero era bastante tarde
. Pese al ofrecimiento de un coche que la llevara ella optó por regresar
andando , y pese a los intentos insistentes por parte del personal de la
casa para que aceptase el vehículo,
conocida en esa casa yen aquel mismo estado así como su tozudez y cabezonería ,
llegado el momento , prefirieron dejarla marcharse sola.
Conocía el recorrido de vuelta a su casa . Una vieja carretera llevaba directamente de la casa de Wadlow a
la suya y , sin embargo, ella prefirió salirse del margen y deambular por el viejo camino de tierra que
llevaba a través de las dos colinas que ejercían de frontera natural entre
ambas propiedades.
Con el vestido arrastrando consigo parte de la
maleza vieja y muerta que hallaba , a
cada paso dado algo se desarmaba en ella .
El peinado se le hubo medio descolocado aun estando en la casa , culminado por ella que lo terminó de deshacer durante el regreso . Los botones laterales que ocultaban la cremallera , desajustados en su mitad superior , hicieron que la cremallera bajase de forma estrepitosa conforme más bandazos daba al caminar , terminado de aflojar la indumentaria con los tirones de sus brazos al notar de forma incómoda las asillas descender por ellos , y los zapatos , en una de sus manos , habían dejado de poseer la prestancia propia como acompañantes ideales del vestuario escogido.
El peinado se le hubo medio descolocado aun estando en la casa , culminado por ella que lo terminó de deshacer durante el regreso . Los botones laterales que ocultaban la cremallera , desajustados en su mitad superior , hicieron que la cremallera bajase de forma estrepitosa conforme más bandazos daba al caminar , terminado de aflojar la indumentaria con los tirones de sus brazos al notar de forma incómoda las asillas descender por ellos , y los zapatos , en una de sus manos , habían dejado de poseer la prestancia propia como acompañantes ideales del vestuario escogido.
Canturreando la última melodía que escuchó esa
noche , sin casi darse cuenta, había logrado llegar a su casa . Observándolo
todo desde las afueras , durante un instante , sus ojos parecieron humedecerse
de forma involuntaria al pensar lo qué había sido todo aquello y lo que era
ahora , al revisionar su posición en esa casa y en lo qué había quedado todo ,
en cómo había deseado incluso la muerte de su hermana para que nunca
volviera y como el destino la había
vuelto a interponer delante suya , imponiéndose como la señora de la casa .
Alice siempre fue la niña mimada de un padre
que la trató , toda su vida , hasta su muerte , como la única hija que tuvo . Engendrada en un tiempo de
autoencierro de su madre en la casa , ésta no salía de su habitación ni en las
fiestas y múltiples reuniones que el
patriarca solía desarrollar , enclaustrándose de forma voluntaria
ante la asunción de su realidad familiar .
Una noche de esas en las que el alcohol pareció
correr como los ríos en las altas montañas
y en la que un par de partidas de cartas le dieron un triunfo
inolvidable , el viejo Aldrich, tras despedir a sus invitados y disponerse a
subir a su dormitorio, recaló en una incipiente necesidad que le había surgido
justo cuando se encontraba en el rellano superior de la escalera : desviarse
hacia el otro lado de la casa y visitar a su esposa .
Ésta , cogida por sorpresa aún estando dormida
, se despertó alterada al ver a aquel hombre adentrarse de esa forma en su
habitación, cerrar la puerta asegurándose de pasar la llave retirándola de la misma y comenzar a acercarse a la cama mientras se
despojaba de parte de la ropa .
De nada bastaron las advertencias de su esposa
o los gritos amenazadores que atravesaban la puerta e inundaban con su sonido los pasillos
exteriores y parte de las alas cercanas .
De nada sirvieron que en las habitaciones del servicio , parte de los
criados , aún despiertos , la escuchasen vociferar aquellos “no “ tan seguidos y angustiosos ,
sobre todo porque no podían intervenir pese a desearlo . De nada sirvieron los
arañazos en la piel con los que acabaría saliendo horas después y con el
ánimo silenciado de su esposa , un
Aldrich triunfal por haber domado lo que él mismo denominó ,en algunos de sus
encuentros sexuales pagados , como “ la yegua de sangre azul más cara de la
historia “.
Meses más tarde
nacería ella , Alice , la nueva princesa de la casa . La única en
realidad .
Y pese a tenerlo todo , el cariño y veneración
absoluto de su padre , las atenciones y
los lujos , la grandilocuencia de las palabras que maximizaban sus encantos ,
más que notables , por parte de los jóvenes de buenas familias que no cesaban
en sus empeños por cortejarla, aquella niña , creció bajo la alargada sombra de
una hermana perfecta en sus modos de
proceder y en sus conocimientos . Una joven que gozaba de una libertad de
decisión de la que ella prescindía por el hecho de ser la más apegada al
patriarca .
Una joven a la que siempre consideró ladrona
del amor de la mujer que la hubo traído al mundo y que , nada más nacer , no
parecía inmutarse por su desplazamiento en aquella casa . Para Alice , la
felicidad que Emma parecía demostrar fuera de la esfera de control de su padre sólo la ofuscaba . No entendía cómo
alguien que era rechazado taxativamente por quién podía despojarle de todo si
lo deseaba podía ser feliz con una vida
así , pero en cuanto tenía oportunidad de contemplarla a ella y a su madre
juntas , todas las respuestas parecían resumirse en una .
Mientras Emma no parecía necesitar nada más que
el amor de su madre , una nueva pieza entró en el juego , aquel que sólo ella había inventado y que marcaría su relación a raíz de quedarse
sin la figura materna , algo de lo que la pequeña siempre culpó a su hermana simplemente por no verlo venir pese al tiempo
pasado juntas .
Un juego arriesgado y con sólo un conocedor de
las reglas al que no le importaba dañar al elemento que creía más débil. Una
partida eterna a la que sólo ella podía poner fin y que la llevó hacia algo que
nunca pudo controlar .
Seducir a la única persona que su hermana
consideraba imprescindible en su vida era una simple y sencilla cuestión de
tiempo . Cerrado en banda hacia lo que sentía por su hermana nunca le resultó
fácil que cayese en sus brazos, pero Alice nunca hubo perdido ni la esperanza ni
la fé en que sus artimañas acabarían funcionando .
Consciente de que pese a que Richard era un
hombre desde muy joven , dado su grado
de madurez y edad , sabía que no podía
ir hacia él con las mismas armas descaradas y directas con las que ya parecía ,
desde muy joven , siendo aún una cría aunque muy desarrollada para su edad , saber dominar a los hombres que la
pretendían como futurible heredera de todo lo que pisaban cuando iban a
visitarla, logrando sonsacarles todo aquello que deseaba . A él no lo
conseguiría de esa misma forma , no mientras su hermana aún permaneciese en esa casa .
Días antes de que la partida de cartas entre el
viejo Wadlow y su padre tuviera lugar , sabedora del vicio que más deleitaba al
viejo vecino, encontrándose tomando el
té en el saloncito , con su madre y su padre en él , logró convencerlo para que
la siguiera hasta el jardín trasero , aquel desde el cual nadie podría verlos ,
al menos en la parte de la casa donde se encontraba la mayoría del personal de
servicio en ese instante.
Un largo paseo hasta cerca de las arboledas y
las palabras justas con el acercamiento adecuado , fueron suficientes para
convencer de lo apetitosa que podría ser la opción de ganarla en su terreno ,
en donde mejor se le daba vencer, aseverándole que su padre no podría poner
impedimentos si conseguía apurarlo hasta los confines de su aguante una vez
estuviese lo suficientemente bebido dada
la situación de iniguantabilidad en la convivencia entre ambos y el continuo
carácter rebelde de la mayor de los Aldrich.
Sabedora de que su hermana , meses antes y ante
la insostenible situación habida en la casa había comentado a la cocinera ,
durante una conversación de la que ella tuvo conocimiento cuando se dirigía a
la cocina por casualidad y en la que escuchó a escondidas , que se escaparía
de la casa en cualquier momento si el viejo Wadlow la pretendiera de alguna
forma , su pequeña mente retorcida
comenzó a trabajarse a un Richard difícilmente accesible por otra vía .
Una vez le hubo comunicado , como si de algo
que ella hubiera escuchado rumores y comprobado por la actitud de su
hermana , que se marcharía tarde o
temprano , él continúo no creyéndola ,
pero el descubrimiento de una bolsa preparada con ropa y algunos enseres en la
parte alta de su armario , algo indicado previamente por Alice y descubierto
por él al colarse a hurtadillas una tarde , le confirmó la sospecha de que efectivamente tenía planeado irse.
Envuelto en una estado de angustia permanente ,
todas las mañanas y todas las noches recalaba en las caballerizas para
asegurarse de que ningún caballo estuviera ensillado de más , y cada vez que
salía del lugar comprobando que todo permanecía tal y como él mismo lo había dejado , respiraba hondo y
la tranquilidad volvía a su ser.
Un alma minada la noche de su inesperada
marcha , la única en la que él ,
confiado de que no tendría por qué pasar nada , no revisó las
cuadras , sumado a un sentimiento de culpa posterior al verla marcharse de
aquella forma, desde la ventana de la cocina , sin despedirse si quiera , sin
poder verla , sin haberle dicho que la amaba , fue el germen de la futura
cosecha que no tardaría en llegar .
Ulverston celebrando sus fiestas . Toda la
cuadrilla de hombres y gran parte del personal de servicio de la casa
disfrutando de una noche libre después de mucho tiempo . Los Aldrich aislados del mundanal ruido y de las
alegorías casi paganas de ese día imbuidos en sus respectivas e individuales
actividades en el interior de la casa
y Alice …
Antes de salir definitivamente de su dormitorio se aseguró de que no hubiera nadie por los pasillos . A lo largo del inmenso corredor , hasta en
varias ocasiones se hubo asomado a la barandilla de las escaleras
para asegurarse de que quiénes aún permanecían en la construcción no la vieran
salir a esas horas , cuando ya se la daba por estar descansando e incluso
dormida .
Negándose a salir por la puerta principal ,
optó por atajar a través de la cocina en
dirección hacia la cabaña de la cuadrilla .
Aquello llevaba tiempo formándose de forma
clara en su cabeza . Sabía a ciencia cierta lo que debía hacer , cómo actuar y
qué decirle , por lo que al adentrarse en aquella estancia cerró la puerta
con cuidado . No quería despertar su sueño , aquel que le tenía imbuido
mientras ella le observaba con el delicioso regusto , consciente de que su
momento había llegado y que debía tener lo único que su hermana había
conseguido de forma auténtica sin ningún esfuerzo y había abandonado.
Silenciosa, con cuidado exquisito, se acercó
hasta la cama y casi sin respirar , unió su boca a la de aquel hombre que ,
sobresaltado , no pudo incorporarse sin que aquella chiquilla se le sentase
encima del vientre mandándole guardar silencio con el gesto de una de sus manos
.
De lo acaecido a partir de entonces , el resumen perfecto depende de quién deba
interpretarlo y los ojos que se emplearan. Para Richard sólo fue un juego que
permanecería en el tiempo hasta que le resultó insostenible por la actitud de ella pese a haberlo dejado
claro . Para Alice , un capricho que tras aquella primera noche culminaría en una maldita obsesión que se
apoderaba de ella al no conseguir que , pese a sus encuentros , pese a
entregarle todo lo mejor , no consiguiera olvidarla . Presente en la ausencia .
Ahora , el tiempo parecía haber retrocedido
para la menor de los Aldrich de la peor manera posible , con ella en la casa ,
con él volviendo y compartiendo los mismos espacios que antes ella degustaba
con él , sabiendo que nunca volvería a
ser lo mismo , que no le recuperaría si es que alguna vez ostentó esa esperanza
.
Al observar la casa , todo aquello la hizo
comenzar a llorar amargamente , a odiar aquellas paredes de piedra y madera que
le habían traído lo peor y lo mejor de su vida .
Con aquel incipiente odio , su vista se
redirigió hacia las cuadras , a dónde enfiló sus apresurados pasos .
Su mente retorcida sólo pensaba en cómo poder hacer daño , en cómo volver a
echarla ya que Wadlow no era una opción.
Empujando el portalón de madera con discreción
, entró en las cuadras percatándose , a
primera vista , de que los animales se hallaban encerrados en sus respectivos
cajones , sin escapatoria .
A la derecha , en el fondo , el pequeño cuartito de herramientas
permanecía sin cerrojo externo , como antaño . Cogió la pestillera para girarla
pero se atascaba y por más fuerza que ejercía ésta no parecía querer abrir.
Tratando de ayudarse con algo vio una palanca
en el suelo, a unos metros de ella y se
dispuso a cogerla para tratar de romper la pestillera y abrir la puerta .
Cogida con ambas manos y colocada en la misma , una mano que la sobresaltaba se lo impidió.
Al girar su cabeza para comprobar de quién se
trataba , se encontró con un pecho desnudo al que conforme iba ascendiendo le proseguía un rostro muy atractivo y
serio con ojos inquisitoriales.
Él le gesticuló con la cabeza para que soltase
la barra y se la entregase a lo que ella
obedeció sin discutir mientras continuaba observando aquel rostro que comenzaba
a resultarle familiar.
Aún confusa y traspuesta por la cantidad de
alcohol ingerido y la rabia pertinente que sentía en su interior , no podía
regir con normalidad y se ofuscaba
consigo misma .
Thomas lanzó la barra lejos de allí y al verla
mareada y oscilante decidió cogerla por los brazos y sentarla en una bala de
heno libre que se encontraba al lado suyo, junto a toda una montaña resguardada
.
·
THOMAS
: Espero que algún momento pueda explicarme qué pensaba hacer con eso
exactamente Srta. Aldrich?
Esa voz … Ese maldito tono de voz que le
resonaba como un martillo. Esa voz que ya había escuchado , ese aspecto … Esa
cara que ya había visto y no lograba
encajar porque no se sentía capaz de pensar con claridad en ese instante hasta que …
Sosteniendo la cabeza con las manos , con sus
brazos apoyados sobre sus rodillas , alzó la mirada lentamente observando por entero aquel cuerpo que ahora
sí había logrado ubicar y dada su
respuesta , el gesto inquisitorial pasó a otro más relajado , con cierto tono
irónico .
·
ALICE
: ¡Tú! Pero… - apenas era capaz de articular aún la coordinación de sus
palabras y sus ideas - ¿Qué diablos …?
·
THOMAS
: ¿Esos son los modales refinados de una señorita de buena familia , Srta.
Aldrich?
Aquel tono irónico envuelto en aquel acento
irlandés la alteraba sobremanera .
·
ALICE
: El acompañante de mi hermana .– se sonrió por lo que no parecía , en
principio , ser algo más que una odiosa casualidad - ¿Qué haces tú aquí?
Tras mirar a su alrededor , Thomas le devolvió
la atención que no había logrado
encontrar durante la fiesta .
·
THOMAS
: Quizás debería ser yo quién le hiciera esa pregunta y más dado su
perjudicado aspecto .
Mirándose el vestido , en ese momento se daba
cuenta de lo desastrosa de su imagen y como
ésta se mostraba , para su desgracia , delante de un desconocido .
Intentando recomponerse con algo la dignidad que creía perdida ,
quiso ponerse de pie y atusarse el
vestido tratando de ocultar los zapatos
, pero un nuevo vaivén hizo que él tuviera que cogerla para evitar la caída .
Agarrándose, en un principio, de uno de sus brazos y de su cuello, la sonrisa
socarrona del irlandés al ver su rostro de molestia con la situación , hizo que
tuviera que soltarla tras los intentos de ésta porque dejase de aprisionarla.
·
ALICE
: ¿No cree que se toma demasiadas confianzas con quién no conoce ?
Aquella pregunto hizo inevitable una sonora carcajada por parte de él y el
consiguiente ofuscamiento de ella por su actitud .
·
ALICE
: Aún no ha respondido a mi pregunta
¿Qué diablos hace usted aquí?
·
THOMAS
: La fiesta de Wadlow debió terminar hace horas y a juzgar por su aspecto , o
la fiesta se volvió de pronto íntima o decidió darse una vuelta por el campo
para … ¿Tomar el aire a ver si le bajaba … la borrachera quizás ?
Aquel talante hacía que la joven se enervase .
No soportaba las faltas de respeto y mucho menos que le tomasen el pelo , y en
ello , su contrincante parecía un maestro muy experto .
·
ALICE
: ¡ Soy Alice Aldrich y no tengo que dar ninguna explicación de mis
actos y menos a un puñetero desconocido
! – le espetó enfurecida , como una cría enfurruñada enfrentándose a un chico mayor que ella - .
·
THOMAS
: Esa lengua…
Que
alguien a quién no conocía le
estuviese aplicando correctivos sólo la enfurecía más si cabe .
Considerándose en inferioridad de condiciones
por el hecho de encontrarse sentada frente a aquel hombre alto y con brazos
cruzados en su pecho que más podría parecer un maestro de escuela antigua
aunque con aspecto nada desdeñable , se alzó para sentirse como una más ante su presencia ,
para imponerse como Aldrich que era llegado el caso , y eso , no podía hacerlo
sentada .
Conforme pasaban los minutos y la observación
de él hacia ella se volvía más minuciosa , aunque el nivel de alcohol no
hubiera descendido ni un ápice , su confusión si parecía clarificarse , por lo que optó por darle lo
que requería y necesitaba .
·
THOMAS
: Soy Thomas Bradley, el nuevo empleado temporal de la Sra. Bowman y de la casa
.
·
ALICE
: ¿Empleado? - Sin poder salir de su
asombro - ¿Me estás diciendo que mi hermana se ha hecho acompañar por un simple
empleado de la casa ? ¿A la fiesta de Wadlow?
Y ¿Temporal ? ¿Eso qué carajos significa ?
·
THOMAS
: Me encanta comprobar una vez más que la exquisita educación pagada inglesa
nada tiene que ver con los modales definitivos
y que ,por supuesto , éstos nada se asocian al género de la persona que
los emite .
Esos aires de flema más británica que irlandesa
, entresacada por las palabras que escuchaba , la irritaban de forma
creciente cada vez que eran empleados
por alguien que disfrutaba con ambas circunstancias como medio de dulce venganza por lo de la
fiesta .
Alterada , trató de alejarse de aquel hombre
unos metros , en dirección a la puerta , observando , al alzar la cabeza , que
el altillo había sido cambiado .
·
ALICE
: ¿Cómo es qué trabajando aquí no estás
instalado en la cabaña , con el resto de los hombres?- Preguntó extrañada -.
·
THOMAS
: Su hermana lo tuvo a bien hacer así ante la falta de sitio en el otro lado.
Thomas continuaba la observación minuciosa de la que , en sus
propias conclusiones , no resultaba ser más que una cría malcriada , una
señorita venida a bien , caprichosa y fluctuante , acostumbrada a jugar con las
personas a base de sus dadivosos encantos personales , tal y como le había
advertido su primo , lo que , efectivamente , la confirmaba como “un peligro”,
un hermoso peligro incapaz de pasar inadvertido.
·
ALICE
: ¿Y de qué se supone que le ha
mandatado encargarse?
Se dio la vuelta hacia él y aquél aspecto
desaliñado y desastroso resultó casi encantador . Sin saber por qué , el tono
de agresividad había menguado hasta casi desaparecer , a lo que él , decidió
compensarla rebajando el suyo que tanto parecía molestarle .
·
THOMAS
: Me encargaré de los caballos , al parecer , la señora de la casa ha estimado
a bien mi experiencia con ellos .
Con los ojos puestos en los cajones , siguiendo
la línea dibujada por sus puertas cerradas , se acercó a ellos dejando pasar
lentamente su mano mientras deambulaba ante la atenta observación del nuevo
empleado temporal .
·
THOMAS
: Yo ya le he dado lo que buscaba ¿Y
usted , Srta. Aldrich va a darme la respuesta que busco ?
La blanca y sucia mano , continuaba recorriendo
la puerta de los cajones de resguardo mientras su cuerpo se adelantaba y su
vista se centraba en los equinos que
soñaban con la libertad perdida .
·
ALICE
: ¿A?
·
THOMAS
: ¿El por qué ha entrado aquí a hurtadillas y la encuentro junto al cuarto de las herramientas ?
Llegada al
último cajón y sin disposición alguna de responderle lo que ansiaba , se
dio la vuelta apoyando su cuerpo sobre el portalón metálico.
Con las manos sobre él y su cuerpo sobre ellas
, el gesto de su rostro cambió drásticamente .
La cría dejaba paso a una mujer
que parecía saber cómo encontrar lo que
buscaba mientras que a él , consciente más que nunca de las advertencias, no le
interesaba estar en su punto de mira .
·
ALICE
: ¿Estás seguro de qué es eso lo que quieres saber ? – Liberó sus manos
colocándolas en el vestido , a la altura de sus muslos – Te vi mirarme de esa
misma forma que lo estás haciendo ahora
- aquella previsible situación , lejos de tensar a Thomas , le hizo
pensar la estrategia a seguir para sacarla de allí – y sé que no es eso lo que
quieres saber . – Sus manos fueron descendiendo a lo largo de sus muslos
mientras su cuerpo se agachaba dejando al aire parte de sus pechos - Tú no eres igual que los demás , que esos
otros trabajadores del campo con los que trata mi hermana . Tienes educación y
formas gentiles . No, – cogiendo de los bordes
inferiores del traje - tú no eres
igual que el resto de los hombres , ni te les aproximas . – Y comenzó a
levantarse lentamente el vestido mientras su cuerpo se alzaba y Thomas , impertérrito , observaba toda la
escena desde el mismo punto en el que se encontraba - Tú
pareces saber muy bien lo que quieres y
cómo lo quieres - La voz femenina se tornó insinuante ,
provocativa y segura de conocer más de un instinto del género opuesto , aunque éste se le
mostrase con aspecto desconocido . Cada movimiento suyo , cada oscilación de la
mano , cada pedazo de piel que desvelaba ,
suponía parte de una maquinación deliciosa ante los ojos de quién la observaba atento a
su próximo movimiento – Discreto y reservado
, disfrutas observando antes de tomar lo que deseas , y por tu forma de
mirarme - detuvo el ascenso justo antes
de llegar a visualizarse su intimidad
encontrándose con sus ojos mirándole directamente - juraría
que ya sabes cómo hacerlo . – Abrió sus piernas y esperó una reacción por parte de él con
una amplia sonrisa en la boca .
Directo , sin nada que pensar , se acercó a
ella , tanto como para que sintiera su aliento en su cara , imponiéndose con
sus ojos claros y aquella expresión que
, por un instante , la hizo pensar si
había hecho bien provocándole .
Con una nueva visualización del cuerpo femenino en toda su amplitud ,
Alice sintió la mano de él recorrerle la cintura hasta la espalda, con tanta fuerza que la acercó a su cuerpo teniendo
aquel pecho a centímetros de su cara .
·
THOMAS
: Tiene razón Srta . Aldrich , sé perfectamente lo que quiero , cuándo tomarlo
y dónde debo acabar con ello – le afirmaba mientras el cálido aliento sobre el
cuello de la joven le erizaba toda la
piel - y usted - un último gesto de arrebato pegándola por
completo a su cuerpo – no lo es .
Con aquel único brazo , la separó del portalón para su ofuscación , llevándola casi en
volandas hacia la puerta de salida soltándola una vez allí.
·
THOMAS
: Ha sido un auténtico placer que por fin nos hayamos presentado Srta . Aldrich
– con la ironía por bandera , la sonrisa burlona volvió a su rostro -.
·
ALICE
: ¡No durarás mucho aquí ! ¡Nadie que haya osado tratado de esta manera lo ha
hecho!
·
THOMAS
: La verdad , no aspiro a durar
demasiado , sólo a permanecer lo suficiente , y para que le conste , - Alice no cesaba en su sorpresa - de ahora en adelante , yo
evitaría visitar esta estancia fuera de las horas de trabajo y esta no es una orden mía , es de su hermana
, la patrona y señora de esta casa .
Y recogiéndose el vestido para poder caminar , marchó tan deprisa como
enfadada en dirección a la casa mientras
Thomas la contemplaba irse cerrando fuertemente en un
puño , la mano que se había aferrado a
su cuerpo.
Ana Patricia Cruz López
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