domingo, 28 de mayo de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO NOVENO . COMO UNO MÁS DE LA FAMILIA . (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD
CAPÍTULO NOVENO : COMO UNO MÁS DE LA FAMILIA
CRED EDIC APCL73

Podía sentir , a través de su mano , como su respiración parecía irse calmando conforme  sus ojos  se centraban en los suyos.
La palidez de su piel iba desapareciendo y su tonalidad habitual  comenzaba a hacer acto de aparición.

Aquella mano femenina , aferrada a la suya , no cesó de apretarle  con confianza , como el ahogado cuando encuentra un salvavidas .
No era la primera vez que la veía así  . Aprender a calmarla , sólo se trató de una cuestión de tiempo.

La última vez ,  ella acababa de cumplir los quince años , de hecho , los cumplía ese mismo día . Su madre había estado organizando durante toda la semana  una fiesta sorpresa con la que agasajarla ayudada por la vieja cocinera y dos damas de servicio . Convertido en un acto social , las invitaciones , precisas , se cursaron a mano y fueron llevadas a los respectivos domicilios personalmente  consiguiéndose la afluencia de personas que se esperaba desde un principio.
Ante aquella avalancha de personas en su casa , el viejo Aldrich , antes de que el exceso de alcohol comenzase a hacer mella en él , aprovechó la circunstancia para  concretar algunas operaciones de negocios y cerrar  promesas de acuerdos  ante la reiterada actitud de desaprobación de su esposa .

Quince años  .  En un ambiente quizás menos tradicional , más urbanita y moderno , menos clasista , ese número , esa edad , podían suponerlo todo , algo de libertad cuando menos . Para ella , sólo suponía cambiar hasta las formas de vestirse o actuar en público, siempre medidas,  pero a las que ahora había que asociar con una observación continua por quiénes la rodeaban.

Sin olvidar su lado más salvaje e infantil que aún conservaba a buen recaudo  y que procuraba exteriorizar en ciertas ocasiones ,   jugando con  los hijos de matrimonios amigos , en mitad de una carrera , alguien se atravesó en su camino derramándole el contenido de su copa en la falda del vestido  destinado a aquella noche .

Preocupada , en principio ,  por la visibilidad de la mancha y el consiguiente enfado de su madre en caso de descubrirla , lo subsiguiente era descubrir el verdadero  motivo instigador de tal accidente  no siendo otro que el viejo Wadlow. Se sintió tan minúscula a su lado , tan insignificante ante aquella mirada penetrante ,   de satisfacción por haber tenido  , al menos , el roce de aquel cuerpo joven que tanto deseaba.
Presuntamente galante , se ofreció de inmediato a repararle el desagravio de la mancha con un pañuelo que extraía del bolsillo interior de la chaqueta , pero al tratar de acercar su mano , ella huyó hacia detrás unos pasos  dándose la vuelta sin pensarlo y dirigiéndose , escaleras arriba , hacia su dormitorio a toda prisa .
Adentrándose en él con la mayor celeridad posible , buscó en su armario  un vestido de repuesto que pudiera usar  para lo que restaba de noche . Con  las prisas y el apuro por bajar lo antes posible , sólo se percató de que no se encontraba sola en el dormitorio  cuando oyó una llave pasar dos vueltas .

Sin visibilidad alguna por la puerta del armario que se encontraba abierta , trató de recordar , mientras los nudos se formaban en su garganta , cómo había entrado  en la estancia .
Las prisas y la ansiedad por cambiarse hicieron que el empujón otorgado a la puerta no llevase aparejado el suficiente impulso como para cerrarla y aquellos pasos , firmes , pesados …

Su cuerpo comenzó a enfriarse  sin que quisiese tocar  aquella madera que le servía de escudo improvisado , pero el sonido insistente de aquellos pies que se acercaban despacio y amenazadoramente la hicieron encontrarse mal allí , de píe , sin capacidad para moverse y mucho menos para huir.

Una mano se le atravesó delante suya cerrando  el portalón del mueble. Una mano que ella vio bien , con el puño abotonado  y asegurado  con  el gemelo de oro con su inicial en relieve.
Una garganta que se cerraba por momentos y aquel brazo que en cualquier momento quedaría libre de su encomienda , listo para asumir la nueva ,  aquella en la que se sentía implicada.

Un cuerpo paralizado  , consciente de su soledad allí dentro y de que en la planta inferior de la casa ,  en el gran salón, con el gentío , los ruidos y la música , nadie la echaría en falta .

Un cuerpo alto y de aspecto serio que sentía un enorme placer sólo por mirarla en aquel estado, sola e indefensa , sin escapatoria . Un hombre que por fin lograba tenerla dónde quería  aunque no cómo deseaba , aún.
Paralizada , buscando entre sus vestidos un punto fijo donde abstraerse , una sombra alargada aparecía justo delante suya , reflejo del cuerpo ansioso que tenía detrás .

Era incapaz de sentir nada  y en parte lo prefirió así . La tensión , cortante y desagradable , provocó que apenas se diese cuenta  hasta que fuera demasiado tarde de como aquel tacto , para ella rugoso pese a la suavidad de la mano , se hacía con la piel de su cuello  sin que pudiese hacer nada por evitarlo .

Que la cremallera del vestido comenzase a descender lentamente por su espalda y ella pudiese sentir todo su fatal recorrido  hasta donde culminaba , en la cintura , terminó desarmándola .  Sentía  muchísimas ganas de llorar por la impotencia , por su incapacidad para reaccionar y detenerle , de huir de aquel lugar , bajar corriendo las escaleras  y gritar a los cuatro vientos qué clase de hombre era ese que tanto admiraban todos , pero no podía , nunca pudo , ni cuando la tocaba de forma disimulada delante de todos  para hacerse notar y que el mundo supiera de quién era propiedad y cuál su último capricho .
Con las manos del viejo Wadlow en sus hombros , dispuesto a culminar su obra y desnudarla ,  la joven Emma cerró sus ojos  queriendo que todo aquello sólo fuese un mal sueño , un deseo culminado , tal vez, al menos en parte , por quién interrumpió oportunamente  aquella escena abriendo la puerta de forma brusca.

Con apenas veinticinco años y el cuerpo de un hombre de casi cuarenta , a Richard le bastó quedarse donde mismo se encontraba . Ella no podía abrir los ojos , pero la curiosidad , al sentir que el viejo Wadlow  se detenía con severo respeto  y le retiraba  las manos del cuerpo , la provocó el hacerlo y dirigir sus ojos  hacia su salvación.
Aquellos dos hombres sólo se miraron. No hubieron amonestaciones  ni reprimendas , no hubieron palabras mal sonantes ni voces en grito recordando la posición de cada uno , sólo la rabia contenida y más que evidente del joven  y la ácida sensación de Wadlow de haber sido vencido  , un rostro , por otra parte , completamente impagable .
Éste se limitó a echar un último vistazo a su mercancía más preciada antes de partir hacia el salón  quedando ambos jóvenes solos en el dormitorio . Con el traje desvencijado , Emma cayó  a plomo al suelo sobre sus rodillas  siendo recogida por su salvador  antes de que su cabeza chocase con la madera que los sostenía bajo sus pies .

Igual de sudorosa , con su piel helada como ahora , con la mirada perdida en busca de un auxilio que inexplicablemente parecía no llegar nunca , débil y sin  voluntad , aquel cuerpo recordaba al de las muñecas de trapo , casi sin vida ni reacción pero cuya respiración comenzaba a entrecortarse  tras una profunda y retenida aspiración.
Pronto comenzó a hiperventilar , a faltarle el aire , a actuar como alguien que se ahogaba .

En sus brazos ,  estrechada fuertemente contra su pecho , Richard comenzó a mecerla mientras  acercaba su boca a uno de sus oídos y le susurraba tratando de calmarla  : “ Tranquila mi ángel , ya estás en casa , estás conmigo . Tranquila “.
Una y otra vez , aquellas palabras , casi musicalmente proferidas  , de forma continua , fueron surtiendo efecto al ir recuperando poco a poco  la tranquilidad mientras  el sudor y la palidez iban desapareciendo .

Hoy hace más de quince años , en aquella misma habitación, justo frente a donde se encontraban ambos  ahora , Wadlow dejaba en  aquella fina  , blanca y delicada piel una huella difícil de borrar . Una imagen nada recurrente con la que continuó despertándose noche tras noche durante años .  Un recuerdo actualizado  , posiblemente , a través del que ahora ocupaba su lugar , en otro ambiente , en su propio terreno , donde ella  no pudiese defenderse  o calmar su ansiedad .

Él ahora , como entonces hiciera , la retuvo en su regazo para que todo volviese a fluir con normalidad , para que se olvidase lo más pronto posible de aquello que la atoraba y le impedía reaccionar , de aquello que  tanto daño le hacía y hoy , como entonces , aquel flácido cuerpo ,  cerca del suyo , fue recuperando el brío y el color . El sudor dejaba paso a la tersura de su piel y la flacidez  , progresivamente , fue desapareciendo  pero , por encima de todo, aquellos ojos en los que Richard se adentrara ya  una vez , en las caballerizas , temerosos , huidizos ,  los recuperaba aunque sólo fuera por un instante y , tal y como sucediera en aquel entonces , volvía a sentirlos suyos exclusivamente .
La mujer fuerte y de carácter que siempre demostró ser, quedó relegada a un segundo plano en pos de aquella indefensa pequeña que , desde siempre , buscase  a su ángel protector  para que la reconfortase. Un gesto inocente que le hizo asumir a él un papel  que no le era permitido en público y que más de una reprimenda , por parte de su madre , le trajo .

Para Richard , llegó a resultar imposible concebir la idea de no verla , de no estar con ella aunque fuese cinco minutos al día , de no escuchar su risa o sentirla cerca . 

Lo que había comenzado como una casualidad pasó a ser su vida  y , por ende , la de ella , aunque nunca fuese realmente consciente de a dónde estaba llevando  a aquel a quién recurría .

Teniéndola de nuevo allí, en su regazo, sus labios entre abiertos resultaban todo lo que siempre había deseado. Imaginados mil veces,  suaves y templados respondiendo a cada muestra de los suyos ,    su cabeza y raciocinio luchaban en ese preciso instante contra sus instintos y la sinrazón de lo que sentía .
Ambos eran personas adultas . La leyenda negra de la menor  y de lo que podría hacerle la policía británica llegado el caso , gobernó su conciencia y retuvo sus instintos  hasta cotas casi dolorosas .

Adultos,  solos , en el dormitorio de ella  y pese a todo, sólo él parecía un ser libre . Libre por fin para expresar sus sentimientos hacia ella a través de sus ojos , lo que deseaba y había querido siempre , para ofrecerle aquello que nunca  había dejado de  anhelar y sabía que merecía , mientras que los de ella , sólo por un instante , no parecieron corresponder . Algo la apresaba en su interior pese a lo que en principio parecía y  sólo entonces , él se acordó de su esposo fallecido , aquella figura desconocida a la que no podía poner cara , de la que no sabía ni su nombre  y del que sólo le resultaba familiar esa reacción perdida de la mala noticia recibida.

¿Cuántas preguntas pueden  sobrevolar la cabeza de un ser humano antes de decidir  que dejarse llevar por sus instintos es lo más razonable como asunción de la palabra riesgo ?
Riesgo , el que le llevó a acercársela  , cogida con ambos brazos , mientras su rostro se dibujaba cada vez con más nitidez . Riesgo  el sentir el calor emanado de su boca  y que la sensación de vida auténtica le cruzase medio cuerpo .
Una sensación de inmensa vida y felicidad que sólo duraría un instante y aun así no le importaba porque nadie en este mundo podría quitarle lo ya vivido entonces. Él la sentía suya de esa forma y sólo bastaba ese ínfimo detalle  para ser feliz  y lo era , y no tendría que justificarlo ni explicárselo a nadie. Sería su primer y quizás su último recuerdo feliz con ella siendo adultos , habiendo dejado atrás los momentos de niñez enrevesada y  difícil adolescencia  .

Un interior que copaba sus deseos haciéndole prevalecerlos ante la cabeza y lo razonable o conveniente , el mismo que no encontrando resistencia en ella , le hizo acercar su rostro y su boca en demasía  hacia quién nunca había dejado de amar en el más público de los deseos , bajo  intenciones veladas y reacciones de disimulo , harto quizás  de tener que pensar  , de no ser él mismo con ella .

 La inesperada reacción de Emma , entregada , correspondiéndole en el acercamiento  , hizo que nada más existiera  y nada hubiera que pensarse , que ambos labios apenas quedasen separados por una finísima capa de invisibilidad y en el que las  cálidas respiraciones  de cada uno  erizasen  la piel  hasta que todo terminase con la calidez del beso más deseado , aquel que siempre quiso darle antes de que se marchase , en cada ocasión en que permanecían solos ,  en cada momento de asueto y lectura en los aledaños de la casa.

Correspondido sobre manera , aunque sólo fuera apenas cuestión de segundos , aquel cuerpo grande acabó debilitándose , rindiéndose  mientras su boca la acaparaba por completo , mientras trataba de robarle vida a través de su aliento , mientras sus manos  recogían con cuidado exquisito ambos lados de su cara y sus ojos se abrían tratando de comprobar , una y otra vez , que era real y que aquello estaba sucediendo. Tan real todo lo que le rodeaba  como la verdad que le hizo detenerse sin explicación aparente.
Alzó su cabeza hacia el techo sin soltar su rostro de entre las manos , apretándola fuertemente contra su pecho , apretando su mandíbula hasta casi hacerla crujir.

-        ¡Dios, lo siento! .- afirmó lamentándose de algo que sólo él sabía - 
¿ Qué diablos estoy haciendo?

Aun ligeramente aturdida , Emma no podía llegar a comprender qué estaba pasando por su cabeza  pero sí  pudo sentir su rabia a través de un cuerpo,  tembloroso y tenso,  sobresaltando  las venas de los lugares visibles .
Sin  recibir explicaciones  ni saber cuál había sido su error , Richard se alejó de ella saliendo de su habitación a toda prisa  y con una dirección fija , las caballerizas . Necesitaba saber qué había pasado exactamente  en aquella casa  y sólo quién la hubo acompañado podía responderle .

Empujando  una de las alas de la gran puerta , no hizo falta que llamase a su primo para que éste , en la parte habilitada a hogar , le escuchase y se asomase . Viéndole notablemente enfurecido , se dispuso , preocupado , a bajar por las escaleras y a reunirse con él.

-        ¿Cómo se encuentra? – le preguntó preocupado Thomas -.

Poseído por mil demonios , aquel hombre  , nervioso en su inmensidad ,  no podía detenerse caminando sin sentido ni punto fijo de referencia  mientras estuvo allí.

-        ¿Qué fue lo que sucedió en esa maldita casa Thomas ?

Visiblemente alterado pero distinto a como Thomas le recordaba , comenzó a entender que había algo más escondido en todo aquello y que él sólo parecía perfilar la parte que conocía , la más superficial. El rostro de su primo , fuera de sí , su actitud , nerviosa y poco condescendiente a admitir errores o lo que él pudiese considerar como tales , provocó en el más joven de los dos  ostentar una sobredosis de paciencia y talante .

-        Nada que yo viera fuera de lo corriente . La estuvo presentando a gente  y …

Inquieto , aquel “y” suspensivo hizo que se revolviera sobre sí mismo y esperase , mirándole a la cara , lo que habría de cerrar la frase.

-        Vale, los perdí pero fue …- antes de que pudiera proseguir , las aguerridas manos de su primo , se aferraron a la camiseta de llevaba puesta  hasta zarandearlo . - … ¡fue un segundo sólo , sólo eso Richard ! Y te aseguro que no por culpa mía .

Lo soltó esperando se explicase.

-        Ya tuve oportunidad de conocer  a “la bomba de relojería “ la cual , por cierto , no se contuvo nada en “elogiar a su hermana”  delante de alguien que no conocía .

-        ¿Alice estuvo allí también ? – preguntó extrañado - .

-        Me temo que en toda su gloria . Sí , estuvo y  juraría que no le atrae nada ser discreta precisamente . -  Le respondió un Thomas muy seguro de sí mismo -

-        Dices que la perdiste durante un instante  ¿por su culpa ?- volvió a insistir mientras su cabeza daba vueltas a la misma idea una y otra vez .-

Comenzando a preocuparse dado el grado de conocimiento sobre aquella joven que su primo parecía manifestar,  éste trató de desviar la atención hacia otro punto.

-        Richard , ese hombre …

Parecía apesadumbrado  dentro de su autoconvencimiento de que aquello no podía estar ocurriendo. Un Wadlow la trajo hasta él y otro se la acabaría arrebatando si todo cuanto veía a su alrededor se perdía , pensó para sus adentros tras echar una mirada detallada hacia todo .

-        Yo hace mucho tiempo que me alejé de todo esto  -  le dijo tratando de consolarle  - pero en el poco tiempo que llevo aquí, observándote , he comprobado que hay cosas que no cambian.  Ya hablabas de ellos con tu madre  y realmente nunca entendí  aquella disposición de ella a perdonar la actitud de él en contraposición a la tuya . Te oía hablar a ti , contándome sus depravaciones  y el tipo de persona que era y ahora … Éste … El mismo maldito perro inglés con un collar similar  , aunque desde luego , no sé cómo sería el anterior pero éste sabe lo que se hace .

Extrañado por tal aseveración , se giró bruscamente reclamándole  una explicación.

-        ¿Qué ha pasado en esa casa Thomas ?

-        Dímelo tú primo , respóndete  porque  de su reacción , porque de su palidez apenas salir de la casa . Tú no la viste , ni a él . Ese tipo sabe lo que se hace , con sus buenas maneras y sus palabrería fácil y acomodada , pero cuando estuvieron bailando … Su forma de mirarla , de tenerla entre sus brazos … - Encendido de nuevo por momentos , Thomas se dio cuenta de que aquello  afectaba a aquel hombre más de lo que hubiera imaginado  -  Recuerdo  una vez , en la cocina , que ambos estábamos merendando y tu madre te vio preocupado . Ya sabía por aquel entonces la causa de esas preocupaciones y  te dijo una gran verdad que no he olvidado nunca : “ sólo si no la amas de verdad , si no eres capaz de luchar hasta el final por ella y por lo que sientes , déjala volar “.  – Con los ojos hinchados y llorosos , Richard miró fijamente a un Thomas al que le corazón dio un estrepitoso vuelco al darse cuenta de la enorme debilidad del capataz. -  ¡Dios ! ¡La amas en serio , después de tantos años!

-        Jamás pude tenerla , ni decírselo . Nunca tuve la oportunidad  - visiblemente hundido , sólo quién le conociera bien podría  darse cuenta de aquello por lo que continuaba pasando pese a los años transcurridos y la distancia . – Y ahora que ha vuelto … ese maldito apellido vuelve a interponerse .

Arrancando abruptamente del lugar , con una dirección fija sólo conocida en su cabeza , Thomas trató de detenerle dado su estado de ofuscación,    pero fue imposible .

A  tres horas de allí, lejos de aquel lugar , el ruido iba desapareciendo para dejar paso a la tranquilidad nada efímera que solía campar a sus anchas en aquella otra casa . Los invitados habían  terminado de marcharse  y todo se disponía a ser recogido .  Para William, la paz  tan deseada , su glorificada compañera , volvía a su mundo  y a la soledad de aquellas enormes y solitarias paredes de piedra  cuyo frío no le resultaba nada ajeno . 
Sólo cuando el silencio  comenzó su propio paseo , aquel recorrido innato por cada espacio de  aquel núcleo habitable , miró su reloj y decidió que era hora de salir de su despacho y dirigirse hacia su dormitorio pero antes , una parada por la biblioteca para escoger algún nuevo ejemplar que no hubiera leído más de dos veces y acompañarlo con una  suntuosa copa de brandy.

Con la chaqueta a cuestas entró en la estancia tras abrir las puertas  y dejar que el olor acumulado a todo aquel saber le traspasase los poros .  Depositándola en el espaldar de una de las sillas ,  mientras  revisaba una de las librerías ,  se remangó las mangas , una tras otra , y se desabrochó dos de los botones de la camisa a efectos de encontrar  una comodidad  simplemente distinta.

Con el ruido aún en su cabeza , con el murmullo reiterativo que aún pervivía tras ella marcharse , con el recuerdo de su fragilidad en la terraza y sentirla tan cercana durante el vals , rozando la cubierta del libro escogido , notó la presencia de alguien más en esa misma habitación, alguien silencioso y suficientemente hábil como para saber ocultarse y no ser escuchado ni en su respirar .
Apenas una ligera visión por el rabillo del ojo le fue suficiente  a William para saber de quién se trataba . Aquellas botas ,  sucias de barro , el largo abrigo oscuro  hecho trizas en las costuras , aquella particular forma de sentarse , desgarbado pero imponente dada la envergadura del individuo…

Dejando cuidadosamente el libro de nuevo en su lugar , con la copa de licor en la mano ,  sonrió ante una no tan inesperada visita .

-        Ya había olvidado que conocías esta casa mejor que yo mismo . – Le espetó William sin dignarse a mirarle -.

No se inmutó . Parecía que en el fondo le estuviera esperando y Richard no le hubiera defraudado .  Sin  moverse ni un ápice del sillón en el cual se encontraba sentado , con los reposabrazos ocupados por el apoyo de sus manos , un altivo  Richard  esperaba el momento oportuno .

-        Así que no te preguntaré cómo has logrado evitar al servicio . Casi  seguro que te han ayudado incluso a permanecer oculto hasta que la gente se ha marchado ¿o me equivoco?

Aquel pesado silencio  no menguaba la tensión que el propietario sentía proveniente del intruso . Sabía perfectamente qué le motivó a presentarse  y sin embargo , como ya venía siendo costumbre en él , se limitó a tantear.

-        Y por lo que veo , no me equivoco al pensar que ésta  dista de ser una visita amistosa . – Apuró de un solo trago la copa dispuesto a servirse otra - .

-        Tú sabes bien a qué he venido .

Y su voz retumbó en toda la sala , entre aquellas paredes . Incorporándose para ser visto  tal y como el otro requería y la circunstancia exigía , un más que enfadado y serio Richard  se le interponía delante , junto al mueble bar,  aceptándole al anfitrión la copa que le ofrecía.

-        Ella , siempre ella . El único motivo por el que padre te echó de esta casa .  Nunca me atreví a preguntarle que le motivó a hacerlo , no  es que me lo haya preguntado a menudo tampoco , pero conociéndole y sabiendo cómo eras y eres , juraría que el enfrentamiento debió ser glorioso.

Mostrándose altivo y orgulloso  , como no podía ser de otra forma , tras volver a apurar de nuevo esa segunda copa ,  una tercera fue servida como forma de tratar de disimular los nervios a flor de piel  que evitaba aflorasen.

-        Y pensar que todo esto – señalando con la mano ocupada hacia todo lo que les rodeaba – podía haber sido tuyo… Hermano.

Aquella pausa dramática antes de mencionar, con su más característica  altivez y desprecio absoluto  sólo como él sabía evidenciarlo ,  la palabra que en cierta forma les unía , hizo que sus peores recuerdos en aquella casa , con el viejo Wadlow fuera de ella e incluso con el propio William  le vinieran de regreso , aunque en realidad jamás los hubiera olvidado .Apenas comenzaba a rondar por la casa cuando regresaba de la escuela  y los rumores se habían expandido como la pólvora .

Su madre , una mujer trabajadora que jamás había dejado sus labores   ni aún  encontrándose enferma , faltaba inexorablemente algunos  días por indisposición . La Sra . Aldrich , consciente de todo , trató de disimular tal estado redistribuyendo las tareas entre el resto del personal asignado a las cocinas e incluso realizando algunas ella misma  a escondidas de su esposo  y de las miradas indiscretas de quiénes pudiesen hacer preguntas .

Rezando a lo más sagrado para que durante ese tiempo   a su marido no le diese por improvisar ningún tipo de reunión social , tras dos intentos fallidos en los que ella hubo de inventarse unas fiebres que la tendrían en cama  sin poder presentarse , cuando la buena mujer se encontró en disposición de regresar todo volvió a la normalidad , hasta que el embarazo comenzó a notarse.

Las magulladuras , los golpes  , las heridas internas  e incluso las del alma podían cicatrizar y desaparecer , pero aquel fruto engendrado a la fuerza y con violencia inaudita , aquel ser que más tarde o temprano vería la luz del día , debía tener una historia detrás , algo que disimulase la vergüenza  del hecho que lo provocó y del que no podría haber culpable dadas las circunstancias.
Cuando  Richard contó con conocimiento suficiente , su madre optó por hacer caso del buen consejo de la señora de la casa y contarle todo a su hijo, su verdadera ascendencia y lo qué había sucedido . Lejos de ocasionarle un daño irreparable ,  Richard debía aprender a defenderse de aquellos maledicentes que sólo versaban mentiras sobre ella , de los que habían expandido por la ciudad que durante años había sido la “querida oculta” del viejo Wadlow y que posiblemente  su hijo lo fuera de él.

El niño fue creciendo y su madre decidió apartarlo durante la temporada escolar , enviarlo con unos familiares , hasta que hizo falta que dejase la escuela y volviese para echar una mano en la finca . Jornadas estivales donde un Wadlow , consciente  de que aquel joven aguerrido era hijo suyo , lo reclamaba utilizando al vecino Aldrich como intermediario con su madre , permitiéndole ,ésta, sin remedio , que debiera acudir e incluso quedarse.

Nunca lo reconoció oficialmente  pero sí le admiraba como el hijo que siempre quiso tener en realidad y no el enfermizo de William, debilucho y sin talante  para maniobrar en el campo y sus tareas , apartado de todo aquello por su propia madre  que veía como un bastardo hijo de una cocinera ocupaba el lugar  y el amor que le correspondían a su hijo legítimo, hasta que él ,  quién lo engendrara, se fijó en quién no debía , en ella, y él tuviera suficiente conciencia para ver venir sus intenciones .

Sabedor de toda la historia por su propia madre , William jamás asumió la verdadera identidad consanguínea de alguien que a su entender no la merecía , de alguien que jamás estaría a la altura ni  llevaría el apellido que a él tanto le estaba costando elevar y mantener a la altura de cómo se debía y  al que nunca consideraría como tal hermano . La persona que podría arrebatárselo todo llegado el caso .

-        Sólo te lo diré una vez William, déjala en paz.

No era la primera vez que le provocaba . William le conocía tanto como Richard le conocía a él y  ambos adoraban atacar los puntos flacos del contrario.

-        Con una cocinera … Años visitando prostitutas de todas las esferas sociales posibles y resulta que la que mayor satisfacción le produjo le salió gratis.

Cogiéndole por el cuello de la camisa , Richard  le zarandeó hasta hacer caer la copa al suelo, notando éste sus resoplidos  en plena cara.

-        ¡Jamás te atrevas a hablar así de ella ! ¡No eres suficiente hombre para tan siquiera pensar ni mentarla !

William le cogió las manos fuertemente y de la misma forma irónica  y grandilocuente con la que se había dirigido desde que entró , esta vez fue él quien tiró de Richard  para que le oyese y le mirase mientras hablaba.

-        ¿Y con la Aldrich ? ¿Crees que podré ser suficiente hombre con ella o eso es algo que ni siquiera te cuestionas ?

Richard trató de soltarlo sin conseguirlo mientras la rabia se lo comía por dentro .
-        Claro , ya la dejaste escapar una vez y no fuiste suficiente hombre para decirle nada .

Un nuevo intento por separarse  caía en saco roto .

-        ¿Un vulgar capataz , un irlandés de campo sin estudios ni posición con una Aldrich? Sigue soñando irlandés.

Liberado por fin de las ataduras del Wadlow , alejado de él, en la  puerta , dispuesto a marcharse antes de cometer una auténtica locura, necesitó detenerse y decirle algo más .

-        Jamás , escúchame bien William, jamás conseguirás que Emma sea tuya  ni yo lo permitiré , es más , espero sepas rezar a tu maldito dios sea cual sea éste  si me entero que le pones un solo dedo encima . – Bajó la cabeza riéndose sarcásticamente  -  Qué razón tenía ella al suponerte diferente a ese que tú llamas padre . Es cierto , no eres idéntico a él  porque a él no le llegas a la altura , ni de  en sus maneras , ni en su forma de hacer las cosas ni sus pretensiones . Eres peor que él en aquello en lo que a él le hacía insuperable . Si tu madre pudiese levantarse de la tumba  y ver en lo que te has convertido …

Dándole la espalda  se dirigió hacia la salida  con la única intención de regresar a su casa bajo la atenta mirada de las estrellas y la madre luna viajera que tanto le consoló siendo niño .  

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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