LA CÁMARA
26 de Diciembre de 2015.
Ciudad de Roma .
Aeropuerto de Leonardo da Vinci International
14.30 horas .
Ocho horas . Tan sólo ocho horas de vuelo sin escalas separaban a Gabriel de su casa desde hace
años al lugar en el que le tocó vivir durante su juventud .
Roma , una vieja conocida de paredes de piedra y olor añejo , de
historia apasionada y situaciones
inexplicables . Cuna de la civilización
a base de copiar lo que ya otros , con anterioridad habían hecho , de
traiciones incontenibles , de óperas
menos bufas y tragedias incontables ,
Roma suponía todo lo que un hombre como él podía amar y odiar al mismo tiempo .
Hacía mucho que no pisaba ese país , esa ciudad , y en sus
intenciones tampoco se encontraba hacerlo , al menos hasta ahora. La idea de
regresar no le agradaba del todo y ,
conforme el comandante del avión anunciaba su cercanía y que sobrevolaban suelo
italiano o que se hallaban cerca del
Aeropuerto , la sensación de incomodidad
se acrecentaba en él .
La impaciencia ,los recuerdos , buenos y no tanto … todo componía un maremágnum de
sensaciones revividas que le hacían emitir una pequeña sonrisa de vez en cuando
mientras miraba a través de la ventanilla , hasta que la vio : la Cúpula de San
Pedro , imponente , grandiosa , lejana aún pero sobresaliendo por encima de
toda la ciudad , como no podía ser de otra forma . Sólo entonces , la sonrisa
se hubo borrado de su rostro .
No deseaba bajar . Por un instante deseaba que algo provocase que
el avión se diese la vuelta , que aterrizase en otro lugar , que Roma ,
simplemente , desapareciese , pero no . El comandante indicó que ya se encontraban demasiado cerca
y el sonido del tren de aterrizaje , bajando , le confirmaba que no había marcha atrás .
Un sueño o ilusión efímera que chocaba con la realidad , la que
comenzaba a palparse desde que aquellas ruedas se depositaron y comenzaron a
frenar su recorrido en la pista .
Sin prisas , vio como los pasajeros comenzaban a desesperarse por
salir . La mayoría , partiendo de la misma ciudad que él y pese a haber deambulado por el aparato como
se suele recomendar para evitar la hinchazón de las piernas , ansiaba respirar
un aire que si bien no resultaba en nada
más puro , si al menos , suponía aire no enlatado o artificial .
Y poco a poco , cada uno de aquellos nuevos invasores entre los
que se encontraban algunos que regresaban a casa después de una larga estancia
fuera , continuaron desalojando y dejando completamente vacía la nave sin que él
, aún, moviese un solo músculo.
Una de las azafatas se acercó hasta su asiento para preguntarle si
se encontraba bien o necesitaba algo y
él , únicamente pudo mirarla , sin que un solo sonido pudiese emitir.
Tras insistirle por segunda vez , preocupada , él logró reaccionar
, giró la cabeza de nuevo hacia la ventanilla
viendo el exterior y procedió a
tranquilizarla con una sonrisa reconfortante para la joven .
Con el equipaje de mano encima , cada paso de aquel largo pasillo
enmoquetado le costaba más . La sensación de pesadez en sus pies no se debía a
las horas de quietud en el asiento , pero algo le acobardaba en cierto modo al
saber que debía salir de su área de seguridad , aquel pájaro de metal con capacidad para desafiar a la mismísima gravedad
.
En lo alto de la escalerilla , respiró hondo y trató de
reconfortarse pensando que aquel
era un trabajo nuevo , distinto , en un terreno
que conocía . Incluso llegó a
impulsarse a sí mismo pensando que quizás , sólo quizás , teniendo como referencia
su Pulitzer ganado anteriormente , ésta podría ser otra gran oportunidad frente a los directivos de la Junta de
Accionistas del Periódico o frente a la dirección de cualquier medio que
quisiese hacerle una mejor oferta , aunque ciertamente se sentía muy cómodo
dónde se encontraba .
Recogida la maleta que faltaba ,
se puso en marcha en dirección a la salida, en busca de la parada de
taxis , para ir directamente al hotel
que le habían reservado. Sin embargo , lo primero que encontró fue a un tipo de
pelo castaño que portaba un cartel en las manos y en el cual se podía
leer su nombre .
Saliendo del cordón de seguridad , aquel hombre , bastante más
bajo que él , se le acercó decidido al haber comprobado que había reconocido su
nombre escrito .
·
ÁNGELO : ¿El
Señor Bryce ? ¿Gabriel Bryce?
Sin que aquel desconocido se hubiera quitado las gafas de sol ,
Gabriel esperó poder responderle en cuanto le viese la cara por completo , ante lo que el otro , cayendo
en la cuenta por su gesto , optó por
retirárselas mientras le ofrecía la
mano para saludarle .
·
ÁNGELO :
¡Oh, disculpe ! Soy el comisario Ángelo
Lorusso, su enlace aquí de ahora en adelante . Bienvenido a Roma .
Gabriel se quitó las suyas para verle la cara y corresponderle
estrechándole la mano . No había habido mala impresión inicial pero desde luego , aquel hombre no
correspondía al paradigma tipo de los policías de investigación italianos , al
menos , tal y como él los recordaba .
Con su coche apenas a cincuenta metros de la puerta de salida , el comisario se
ofreció a ayudarle con el equipaje
, llevándole definitivamente la
maleta más grande y pesada .
En el coche , sería el italiano quién trataría de romper el hielo
.
·
ÁNGELO : Así
que ¿Ganador de un Pulitzer por destapar un escándalo en la Iglesia Católica ?
Él, que iba conduciendo , pese a la animosidad demostrada , lo
miró por un segundo y el periodista no
parecía demostrar la misma efusividad .
·
ÁNGELO : Vale
, lo confieso , todo lo que suene meterse con los brujos de traje rojo me apasiona , casi diría que me da subidón de
adrenalina .
Volviendo a mirarle , el comisario pudo comprobar que había
logrado suavizar la tensión inicial . El tema del Pulitzer no parecía haber
sido un buen inicio , en principio.
·
ÁNGELO : Lo
siento , pensé … - él le interrumpió -.
·
GABRIEL :
Sí. Tres años de investigación y de ir
tirando de los finos hilos para acabar obteniendo un reconocimiento , aunque
eso no fuera lo que me motivara.
·
ÁNGELO :
Supongo . Siempre he pensado que los
periodistas de investigación están hechos de otra pasta . Es otra madera
diferente , robustos e impenetrables y
sobre todo muy cabezotas . ¿Me equivoco con la descripción?
Gabriel continuaba con aquella sonrisa natural y sincera ante la
argumentación de un sujeto que parecía
convertir en tópicos comunes la
imagen supuesta y externa que se tenía
de los agentes investigadores de la prensa .
·
GABRIEL :
También tenemos corazón y padecemos , a veces .
El comisario no pudo evitar
reírse por la fina ironía que manifestaba
su acompañante , tratando de humanizar a un colectivo como el suyo ,
mientras continuaba conduciendo y la ciudad , la cual no había cambiado en
todos estos años , pasaba ante sus ojos tras la ventanilla del coche , que abrió un poco sólo para captar, si al
igual que las imágenes que se presentaban delante suya , los olores percibidos
continuaban siendo los mismos .
·
ÁNGELO : No
es curiosidad pero no parece mostrar
impresión al ver todo esto , ¿Ya ha estado aquí ?
·
GABRIEL :
Sí. Para mí, en realidad , es como si el reloj
hubiera retrocedido diez años .
En cuanto quien ejercía de
chofer le hubo preguntado por el hotel
de referencia , quedó sorprendido . El
Hotel Mercure Roma Centro Colosseo
se encontraba en Via Labicana, 144, a ocho minutos del Colisseo , y
aunque no abundase por lujos , se había reformado recientemente y presentaba
todas las comodidades aparte de unas vistas impresionantes hacia el monumento .
Acompañado por el policía a efectos de poder dejar las maletas en
la habitación , una vez lo hicieron , bajaron a comer algo en un restaurante
cercano .
Tras departir amigablemente sobre sus respectivos trabajos , con
sendas copas de vino como excelente acompañamiento tanto a la ensalada que
sirvió de entrante como al plato de pasta que
compuso el plato único , había llegado la hora de hablar del auténtico motivo que le había traído hasta
Roma .
·
ÁNGELO : Por
su cara de satisfacción, diría que al menos
recordar los sabores no le ha
resultado tan desagradable . No así la
ciudad .
Con la copa de vino en la mano
y observando todo a su alrededor , con la voz casi nostálgica , sólo
confirmó la apreciación de su compañero de mesa .
·
GABRIEL :
Muchos años y demasiados recuerdos .
Bastó uno solo para echarlo todo abajo , pero supongo que así es la vida – y
con la copa entre los labios , bebió un sorbo
-.
Percibiendo que el tema resultaba espinoso , el policía decidió
pasar a lo que les había unido en su ciudad de residencia .
·
ÁNGELO :
Entonces será mejor no hacer que la vuelta forme parte también de ese
conglomerado de malos recuerdos . Supongo que le comentarían algo del caso que
le trae hasta aquí.
·
GABRIEL :
¿Una repetición de patrones ? El compañero que lo llevaba durante años
se jubiló y al irse , sólo dejó
algunos informes . Era meticuloso pero su memoria podría compararse a la
biblioteca del Congreso , así que me temo que no dejó demasiado escrito a lo
que pasase hace años . Respecto a lo de ahora , sólo sé que apareció una mujer
en u callejón y que los signos que mostraba
parecían ser similares a aquella otra sucesión de muertes .
·
ÁNGELO :
Bastante similares a decir verdad . Los mismos estigmas en la piel , sin los
ojos y según el último informe forense
, torturada cuando aún conservaba la
vida . La vez anterior me silenciaron
porque me acerqué demasiado a dónde nunca interesó . Consulté a todo tipo de
especialistas y todos coincidían en que las mujeres parecían haber sido fruto
de rituales de exorcismo brutal y confesión más propios de la Edad
Media . En aquel entonces toqué algunas puertas que luego se
consideraron inapropiadas , me mezclé
con la gente e hice preguntas que
pensaron estaban de más . Aquello se convirtió en mi vida , y mi vida me costó.
Aquellas mujeres , treinta en total , eran prostitutas o habían ejercido
la prostitución en algún momento de sus vidas y aunque sus características
físicas no parecía coincidir , cabía la posibilidad de que estuviésemos ante
una especie de purga o santificación de
almas llevada a cabo por las mismas
minuciosas manos , ya me entiende .
·
GABRIEL :
Creo que incluso establecieron un patrón geográfico por toda la ciudad dados
los lugares de aparición.
·
ÁNGELO : Y
hasta por las fechas en las que aparecieron los cuerpos . La primera lo hizo
justo la noche antes de Navidad , y fue descubierta cuando la Misa del Gallo
estaba comenzada . Exactamente igual que la que acabamos de encontrar .
·
GABRIEL : Y
volvieron a reabrir todo aquello y a reclamarle a usted ¿cuáles son las posibilidades reales de que
esta vez la Iglesia vuelva a tener algo que ver ?
Apoyando su espalda sobre la parte de atrás de la silla , el
policía bebió , de forma relajada , el último sorbo de vino que le quedaba comprobando , con los ojos , que debía
disfrutarse ampliamente por no quedar más en la botella .
·
ÁNGELO :
Esta vez , la víctima tiene un detonante diferente . Costó reconocerla e
identificarla . El deterioro de su cuerpo , por dentro , era palpable según la
autopsia . Parecían haberse cebado mucho más con ella que con las anteriores , hace años , y todo nos hace pensar que dicha
purga podría haber tomado unos derroteros más … a ver cómo puedo decírselo …
más cruentos si cabe , o tal vez ,
simplemente , se trató de una mala casualidad ,
un pasar por algún sitio , ver algo que no se debía y por tanto , una forma nada discreta pero si
disimulada de quitar a un más que incómodo testigo , y más tratándose del tipo
de mujer que se trata .
·
GABRIEL : ¿
No era prostituta esta vez ?
·
ÁNGELO : Lo
que fuera en su vida pasada lo desconozco , lo que era ahora dista bastante .
La víctima era monja .
Sorpresa manifestada en su rostro ante aquella afirmación. Para el
periodista , aquel dato fundamental , le abría las perspectivas sobre las
verdaderas razones que le habían hecho estar allí y , casi con seguridad ,
contaba con que su jefe ya conocía de
sobra este dato antes de pensar siquiera
en enviarle .
Efectivamente no había nada que pensarse . Él era el indicado
desde el principio.
·
ÁNGELO :
Desde luego no era una monja corriente , de esas que permanecen rezando a todas horas y cultivando flores en los
jardineros de los conventos , era lo que se conoce como “monja de servicio”. No
pertenecen a una orden concreta pero
suponen un grupo amplio de servidoras que se mueven entre los barrios a donde
el boato de San Pedro no quiere llegar ni le interesa no vayan a mancharse
sus capas de seda .
·
GABRIEL :
Dijo antes que los métodos empleados
habían sido más cruentos ¿a qué se
refería ?
·
ÁNGELO
: El cuerpo estaba completamente
destrozado por dentro . Según el informe del forense , le introdujeron por sus
genitales , aún con vida , un objeto
alargado , de madera a juzgar por las astillas que se encontraron sueltas y
clavadas en algunas vísceras y se lo hicieron rodar hasta la tráquea
destrozándosela para extraerlo por la boca . A juzgar por el deterioro del
orificio de apertura , la medida del mismo era considerable . Los
desgarros , realizados de forma lenta ,
debieron haber supuesto un dolor insondable .
Pensativo , Gabriel trató de recomponerse mentalmente la imagen de lo que pudo haber supuesto esa
tortura en vida de aquella mujer . Una desconocida a la que no podía poner
rostro , aún.
·
GABRIEL : Empalada.
Una estaca sin afilar insertada evitando
la muerte inmediata , funcionando como tapón , para que la víctima no se
desangre y así prolongar su agonía que
según el aguante que ostente la víctima
, puede llegar a durar hasta tres días. ¿El
forense estimó algún dato claro sobre la hora exacta de su muerte o los
padecimientos ?
·
ÁNGELO:
Según el informe , a juzgar por las lesiones internas , no estiman que durase
más de doce horas con vida, más o menos .
Ciertamente esto no se parecía a nada que hubiera podido escuchar
o investigar alguna vez , ni él ni ninguno de los compañeros de profesión a los
que conocía .
Imbuido incluso en la amplia lectura que sobre psicópatas y
asesinos en serie pudiera
publicarse y , teniendo un amplio
abanico de posibilidades en los Estados
Unidos , por mucha crueldad que los integrantes de esa larga y casi interminable
lista hubieran ejecutado , nada se le
parecía a esto .
Métodos completamente medievales . Mecanismos de tortura más
propios de la mal llamada “Santa Inquisición” de la que abundaba literatura en cualquier biblioteca , sólo que
con alguien que se suponía pertenecía a
ese mismo mundo .
Esta vez , indudablemente , el perfil de la víctima escogida parecía más una mala casualidad y en eso no
se equivocaba el comisario , pero la cuestión era por qué .
·
GABRIEL :
¿Qué más se sabe de la víctima ? Costumbres
, gente con la que habitualmente se relacionase …
·
ÁNGELO : No
demasiado , pero sí sé la persona exacta que nos puede dar esa información.
Pidió la cuenta y pagó . Saliendo de allí, fueron a buscar el
coche para dirigirse al barrio de Sant'Angelo,
más conocido como el Gueto judío, punto
de referencia para la comunidad judía romana, de antiquísimo origen y cuya
historia precede la diáspora debida a la segunda destrucción del Templo de
Jerusalén.
Calles estrechas y escasamente iluminadas con edificios antiguos
de no más seis alturas y ropa colgando de las ventanas , a la antigua usanza .
Una ascensión leve pero en la que sortear los chorros de agua que
circulaban de pronto por los viejos adoquines , resultaba una odisea.
Y al final de una de las calles , en el último edificio a la
izquierda , unos vecinos que salían de él oportunamente . Escaleras angulosas ,
con restos de humedad en las paredes y olor a añejo en el hueco de la misma .
Cada escalón , una odisea harto complicada para una persona con dificultades de
movilidad .
Tramos que simplemente se
comenzaron a ascender y que se prefirieron no contar . Gabriel se limitaba a
seguir a aquel que sí parecía saber dónde ir
y Ángelo , a cada ascenso nuevo , a cada metro de mayor acercamiento con
su objetivo , trataba de disimular un
nerviosismo creciente .
Aquella última puerta llegó por fin y aunque el comisario parecía
dispuesto y decidido pareció necesitar
unos segundos para animarse a tocar el timbre .
Tras sonar la campanilla , la puerta se abrió y una mujer con
rostro dulce apareció tras ella sorprendida por la visita .
·
BERNADETTE :
¡Ángelo !
Gabriel no pudo evitar que toda aquella situación le llamase
poderosamente la atención. La cara del policía se mostraba apenas tímida y
hasta un poco avergonzada pese a sus años . La mujer , asombrada , en cuanto le
vio, apretó con más fuerza la madera de la puerta quizás , para sostenerse de la impresión que
, posiblemente , le había producido tan inesperada visita .
Tras formalizar las debidas presentaciones , la aparente dueña de
la casa les ofreció pasar . Sentados en
la cocina , mientras ella preparaba una cafetera , Ángelo no dejaba de observarla con cierto desconsuelo
, como el chiquillo que ansía algo imposible
mientras ella , calmada y paciente ,
terminaba de colocar las tazas ,
ofrecer azúcar y algo de leche y unos
dulces para acompañar que , cuidadosamente , ubicaba en el centro de la mesa .
Cada gesto de sus manos , femeninas y de dedos largos , era
monitorizado por el comisario , apretando las suyas con una calra intención , aguantada , de
abarcarlas y hacerlas suyas .
Sentada por fin, junto a ellos ,él era , de los dos implicados ,
quién menos disimulaba una especie de
extraña devoción casi reverencial mientras ella fingía o trataba de actuar con cierto nivel de
normalidad .
·
BERNADETTE:
¿Así que periodista del Washington Post
nada menos ?
Preguntó agradablemente
curiosa .
·
GABRIEL :
Sí.
·
BERNADETTE
: Bryce… Bryce … - parecía tratar de
ubicar un apellido que le resultaba familiar
- ¿De qué me suena su apellido
sin embargo ?
·
ÁNGELO : El
que destapó el caso Clarence. – Se apresuró a contestarle el policía -.
·
BERNADETTE :
¡Vaya! Esto sí que es un auténtico honor para mí y mi casa Sr. Bryce .
Apenas un leve movimiento de la parte superior de su cuerpo para
servirle más café al comisario , sirvió para que un pequeño brillo desviase la
atención de Gabriel por un instante . Una pequeña cruz , colgante del cuello ,
que parecía haberse querido ocultar . Su observación no pasó desapercibida a la anfitriona .
·
BERNADETTE :
Sí Sr. Bryce , no soy monja pero sí
laica . Digamos que evangelizo la palabra de Dios a mi manera , entre quienes
me necesitan en realidad y no será porque no han intentado recluirme
entre esas paredes más allá del río.
Gabriel no pudo evitar sonreírse . Aquel carácter y punto de
vista le resultaba demasiado parecido al
suyo.
Dicen que los silencios hablan más que los diálogos citados a
gritos . Si hubiera que interpretar los de Ángelo , sentado ante ella ,
posiblemente todos acabarían completamente sordos y nadie tendría la capacidad suficiente para tomar
las notas necesarias.
·
BERNADETTE :
Si continuas mirándome así vas a hacer que el Sr. Bryce termine cuestionándose muchas más cosas de
las que debería , no seas maleducado Ángelo .
Una reprimenda en toda regla
como hacía tiempo que no recibía , delante de un extraño .
·
BERNADETTE:
Bien , ¿qué tal si me dices mejor a qué
has venido y tan bien acompañado
, por cierto ?
·
ÁNGELO : La
mujer encontrada muerta hace dos días .
·
BERNADETTE :
Feo asunto . Según los periódicos creen
que podría recordar a lo que ocurrió hace diez años .
·
ÁNGELO : No
sólo lo cree la prensa . Han vuelto a reabrir aquel caso y me han puesto a mí al frente de nuevo .
·
BERNADETTE :
Creí que no estabas en condiciones cuando te apartaron . Te costó mucho volver
a la normalidad . – Afirmó con mucha preocupación - .
·
ÁNGELO :
Esta vez es diferente . Hay un elemento
que podría volver a hacer que resurgiera la antigua tesis , el nexo de unión
que yo defendí desde el principio .
Resultaba increíble el apasionamiento tan desbordante que parecía exteriorizar
cuando hablaba de ese caso de antaño .
·
ÁNGELO : La
víctima era una monja . La hermana Rosso
. – el rostro de la mujer cambió - Bernadette
, estoy aquí porque creo que podrías
conocerla . Por lo visto realizaba una labor como la tuya , con la gente de los
barrios del Este.
Bernadette , apocada , se levantó de la mesa . No creía que
realmente aquella mujer encontrada muerta fuera ella .
Apoyada en el pollo de la cocina , tratando de sostenerse para
evitar venirse abajo , por su degradado
tono de voz , efectivamente la conocía mejor de lo que hubiera pensado él .
·
BERNADETTE :
Nos conocíamos hace más de quince años , éramos como hermanas . Solía
acompañarme cuando llevábamos la ayuda . Este tipo de cosas son las que me
hacen dudar si hay algo ahí arriba – elevando la cara hacia el techo - a lo que
merezca la pena aferrarse en realidad .
·
GABRIEL : Lamento
mucho su pérdida. Espero sepa
disculparme pero , para poder averiguar
algo sobre su muerte , necesito preguntarle algo , tener u punto de partida .
Dada la vuelta , optó por apoyarse de cara a ambos hombres . Con los ojos llorosos y una de sus manos constantemente en la cara
para tratar de evitar romper a llorar ,
afirmó con la cabeza, dándole el
esperado consentimiento .
·
GABRIEL: A parte de su labor social ¿Tenía alguna otra actividad más específica ?
¿Algo más allá de la frontera ?
·
BERNADETTE : Dado que era enfermera , solían reclamarla desde el
palacio de mármol de más allá de la frontera , como usted dice , cuando alguno
de los ancianos enfermaba , pero básicamente fue durante muchos años la
asistente personal de la mano derecha del Papa .
·
ÁNGELO : ¿Daniel ? ¿El Obispo?
Aquel nombre hizo que se le enfriase el
cuerpo al periodista . Pálido de pronto y visiblemente serio , a Bernadette le
extrañó dicha reacción.
·
BERNADETTE : ¿Se encuentra bien Sr. Bryce ?
Hasta su acompañante masculino comenzó a
inquietarse .
·
BERNADETTE : Usted le
conoce , ¿no es así?
Gabriel no pudo evitar tragar nudos . Le
costaba que la saliva bajase y sintió
como la temperatura de su cuerpo oscilaba entre el frío más invernal y un calor
procedente de su propio infierno .
·
GABRIEL : Sí, le conocí hace algún tiempo , cuando aún sólo era un
cardenal encargado de la enseñanza de los seminaristas .
·
BERNADETTE : Pues entonces sobra decirle nada sobre el exceso de
ambición que siempre mostró. Algunos
incluso señalaron , en su día , que había hecho lo indecible por quitarse a
todos los posibles rivales a ese puesto que ocupa . El hombre con más poder de todo el Vaticano ,
un sueño para alguien que puede presumir
de haber llegado a ese puesto con una esperanza más larga de vida que sus progenitores
.
·
ÁNGELO : ¿Cuándo dejó de ser su asistente ?
·
BERNADETTE : Hace unos meses . Por lo visto discutieron y él no supo contenerse . Ella nunca quiso
hablarme en profundidad de ello ni darme
detalles , pero recuerdo que llegó a casa muy nerviosa ese día , temerosa de
que pudiera pasar algo . Sudaba mucho y apenas contenía la vista en u lugar
concreto , casi ni podía mirarme . Lo pasó bastante mal .
Ambos hombres se miraron . Con un Gabriel
tratando de disimular su malestar pero aparentemente más tranquilo , optaron
por despedirse con la promesa cierta de
volver , pero para Ángelo , el cual no mostraba dicha voluntariedad , no le
resultaba fácil irse .
En la puerta , rogó a su acompañante lo
esperase abajo un momento mientras él volvía
a la cocina , con ella .
·
BERNADETTE : Estás prácticamente igual que cuando te fuiste .
Mordiéndose ligeramente el labio inferior y frotándose las manos con fuerza , no dejaba de mirarla fijamente .
·
BERNADETTE : Incluso sigues mordiéndote el labio por nervios . No,
no has cambiado .
·
ÁNGELO : ¿Para qué hacerlo ? Nada en mí ha cambiado Bernadette , nada .
·
BERNADETTE : Lo sé .
Ninguno quiso bordear la mesa que servía de frontera entre el ayer y el
ahora . Muchos años de por medio y los sentimientos no parecían haber cambiado
. Años evitándose pese a saber muy bien dónde encontrarse y , sin embargo ,
eludirse por seguridad , por salud mental .
Pero pese al tiempo , pese a no haberse visto
en años , lo más importante no había variado ni un ápice . Aún, con tan sólo
mirarse , ambos sabían que lo que hubo permanecía , alterado por las
circunstancias , por las promesas que había que cumplir , por un ánimo y una
voluntad incomprendidas , por decisiones no entendidas aunque acatadas , las
mismas , que provocaron que él se alejase de ella y eso lo hiciese todo mucho más
fácil , hasta ahora .
·
ÁNGELO : He de irme . Volveremos a vernos si… - ella se adelantó antes de que él
pudiese terminar la frase -.
·
BERNADETTE : Seguiré aquí , como siempre he estado.
Una tierna sonrisa fue el mejor recuerdo que
podría haberse llevado de ese reencuentro y a ella no le costó otorgárselo .
Silenciados en el coche de vuelta al hotel ,
ambos hombres quedaron a primera hora
tras confirmar telefónicamente, desde la central , que serían recibidos en el Vaticano
por uno de los Secretarios papales a efectos de poder extraer toda la información que se pudiese sobre la víctima .
27 de Diciembre de 2015.
Ciudad del Vaticano . Roma .
10.00 horas .
Tras pasar los controles rutinarios de seguridad , comprobar la documentación y confirmar la cita
con el secretario papal , uno de los
sacerdotes asignados a éste les
acompañaba hasta el despacho .
Con el rostro serio y visiblemente incómodo , Gabriel trataba de
asumir que volvía a pisar aquellos suelos , comprobando que aún le abrumaba
hasta al cobertura que aquellos frescos en los techos daban a todos los que
habitaban aquel lugar . Ángelo ,
preocupado , no pudo evitar preguntarle
si se encontraba indispuesto a lo que el otro contestó con tranquilidad que se
hallaba bien , aunque no resultase muy
convincente .
Largos pasillos impolutos y
obras de arte por doquier que mostraban
toda la opulencia de las partes de aquellas estancias a las que la gente de fuera , incluidos
los fieles , nunca tendrían acceso .
Sólo unos pocos cientos de privilegiados , los escogidos por quiénes
mandaban , tenían derecho a pisar esos suelos , a deambular por aquellos corredores,
a sentirse más cerca de ese Dios que los que aquí mandataban vendían tanto misericordioso como terrible a partes
iguales .
Adentrados en el segundo piso de aquella ala del edificio , ambos tuvieron que esperar a que el joven
que les había acompañado se adentrase en el despacho y confirmase que pudieran
pasar .
Pasos casi marciales , numerosos , que se acercaban desde una de
las esquinas . Pasos que , al unísono , componían aquella extraña música que le
hizo erizar la piel al periodista . Pasos , cuyo sonido , antepuso la imagen de
un grupo de jóvenes , entre doce y quince años
que , rectamente y con la cabeza baja en señal de humillación y entrega
completa , desfilaban por delante de
ambos hombres , por delante suya . Seminaristas . El futuro de la Iglesia si ésta
no decidía un futuro mucho más oscuro e incierto para ellos . Jóvenes promesas
de algo que parecía no cobrar sentido hoy en día salvo para unos pocos .
El sonido de la puerta y la voz del joven sacerdote ofreciéndoles pasar , atrajo
de nuevo su concentración hacia la misión que habían venido a desempeñar .
Dos enormes salas vacías en cuyas paredes se prodigaba la ostentación y
la locura artística de quienes sufrieron los expolios y robos supuestamente
autorizados y una puerta al final de todo , abierta finalmente y en la que accedían al despacho definitivo,
el del principal Secretario Papal que se
encontraba esperándoles sentado en su mesa .
·
CARDENAL
MATHIAS: ¡Comisario Lorusso !
Se levantó y acercó
extendiendo su brazo con la palma
de la mano boca abajo a fin de que le besase el anillo, cosa que no dudó en
hacer el policía mientras el miembro de la Curia romana no dejaba de observar ,
curioso , a su acompañante el cual ,
permanecía recto con las manos cruzadas a la espalda .
·
ÁNGELO :
Excelentísimo , tengo que presentarle ... – una voz detrás de ellos continúo
con la presentación , una voz que dejó a Gabriel completamente helado - .
·
CARDENAL
DANIEL : Al Padre Gabriel – Ángelo giró su cabeza hacia él muy sorprendido mientras el periodista se daba la vuelta –
Cuanto tiempo .
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

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