LA TEMPESTAD
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CAPÍTULO DÉCIMO CUARTO : VERDADES ( Primera
parte )
Apenas se hubo percatado del trayecto . Apenas se dio cuenta de que durante el mismo era sumamente observada por el conductor , por aquel que tan amable y oportunamente se había ofrecido a llevarla hasta casa dado su pésimo estado .
Pese al frío reinante , él optó por bajar su
ventanilla al no poder hacer lo propio
con la del acompañante puesto que la
cabeza de ella se depositaba por entero en el cristal .
Su mirada perdida tras aquellos ojos hinchados y párpados
cansinos que requerían cerrarse le hizo ver en ella un brote de debilidad,
pero el hombre que como poseído por algo que no lograba comprender la observaba de
aquella forma , no era , ni por asomo , el mismo William Wadlow arrogante y superlativo
al que tenía acostumbrados a todos cuanto le rodeaban o ante los que se
presentaba .
Sin comprender por qué , en ese breve espacio
temporal , sólo era William . No importaba el apellido . Sólo era un hombre que
volvía a gozar de aquel especial instante de intimidad en el que ella tampoco
era quién , según la imagen que le habían transmitido , debía ser , la deseada
a ultranza y sin sentido alguno por su
padre .
Sus ojos se cerraban . El cansancio se
transformaba en un incipiente desvanecimiento en el que el peso de la cabeza ya
no se controlaba y comenzaba a dar vaivenes continuos .
A él sólo le quedaba acelerar al máximo todo lo
que pudiera para llegar a su casa y decidir si su estado requería que se
llamase al médico .
Detenido por fin frente a la entrada
, se bajó del coche todo lo deprisa que pudo
y abrió la puerta del acompañante con cuidado . Tras colocar dos de los
dedos de una de sus manos en el cuello para intentar percatarse de sus
pulsaciones y comprobar que éstas andaban
muy ralentizadas , corrió para tocar el timbre de forma desesperada e insistente . No contento con
ello y ante la tardanza en su apertura ,
comenzó a aporrearla con fuerza
inusitada .
Con Kitti asustada por verla en el coche en
aquel estado y a Wadlow ofuscado , éste le gritó las indicaciones de forma desesperada
mientras regresaba al coche por ella .
La joven , en la cocina , preparaba un balde de
agua fría y rebuscaba en el cuarto de
costura , dónde se hallaba la ropa tanto de cama como de los servicios , para hallar unas cuantas toallas .
Por más que dijo su nombre, por más que tratase
de zarandearla , no obtuvo respuesta alguna . Su cabeza oscilaba con cada
movimiento como si realmente estuviera muerta y las pulsaciones aún se sentían
lentas y de forma casi imperceptible.
Con notable esfuerzo la sacó del coche . Cogiéndola en brazos , se
adentró en la casa encontrándose con Kitti a la que preguntó por su
dormitorio siendo guiado hasta él por
la joven.
Allí, la recostó con cuidado en su cama y se dirigió a la chica con una orden muy
explícita .
-
¡Dame
papel y algo que apuntar ! – Tras encontrar lo solicitado en el escritorio del
dormitorio se lo acercó - Este es el
número del Dr. Hays , el médico de la familia . Dile que llamas de mi
parte y que venga inmediatamente , que
es una urgencia .
La joven , aturdida , parecía no saber si
dejarla a solas con él .
-
¿A
qué esperas ? Yo me ocuparé de ella mientras . ¡ Corre !
Y Kitti se apresuró para llegar hasta el
salón y poder llamar al médico indicado por Wadlow.
Sentado en la cama junto a ella , la incorporó
ligeramente para retirarle el abrigo y que se sintiese más liberada . Abrió
parte de los botones de su blusa y dejó sus antebrazos libres tras remangarla.
Con una de las toallas de impoluto algodón
blanco en las manos la hundió en el balde de agua y procuró escurrirla bien para colocársela en la nuca con exquisito cuidado .
Pasos previos
que volverían a repetirse pero , esta vez , en sus antebrazos , tratando
de hacerle friegas a efectos de
reanimación .
Cuando decidió reanudar tal operación en el
rostro , al principio todo resultó fácil . Preocupado por tratar de que se
recuperase parcialmente hasta la llegada del médico y sin reacción suya que
evidenciara ningún cambio , sus ojos comenzaron a ver algo distinto . Los roces
que su mano destilaba con la toalla humedecida más pudieran parecer caricias
que instrumentos de alivio . En sus adentros , volvía a sentir aquella
sensación extraña en él . Una paz que nunca había sentido pero que era capaz de
reconocer .
Obcecado en su rostro , en aquella serenidad
destilada por su estado , dejó caer la toalla en la almohada para , con el
anverso de su mano , temerosamente , acercársela a la piel y comprobar qué se
sentía acariciándola .
Su fresca humedad sólo realzaba la suavidad de la misma . Sus
finos labios , objeto de seducción involuntaria , fueron perfilados por sus
dedos sin que sus ojos pudieran dejar de
seguir cada dibujo que se realizaba , cada una de las líneas remarcadas por la
madre naturaleza .
Aislado en ese instante , ensimismado en quién
yacía a su lado , la apertura abrupta de la puerta de la habitación y la
presencia del médico solicitado le devolvió a su papel , aquel que él mismo
sabía que todos esperaban visualizar.
El doctor le solicitó que fueran dejados
solos a lo que él no se opuso decidiendo esperar una comunicación suya
mientras tomaba una copa en el salón principal .
Con el pomo de la puerta aún en la mano , su
cabeza aún giró para volver a verla , serena , impávida . Tras
descender su vista y fijarse en su mano , la que se hiciese con su piel ,
cerró la puerta tras de sí dispuesto a esperarla abajo . Sin embargo , la
sorpresa le sobrevendría apenas hubo comenzado a bajar la gran escalera .
A los pies de la misma , un Richard
ofuscado que se sorprendía de forma muy
desagradable por encontrárselo allí y
más aún comprobando de dónde salía .
Una rabia contenida con enorme esfuerzo que se iba apoderando de él ,encendiéndole, y que sin explicación aparente le impedía ir a por
él en ese instante y tirarlo por esas
mismas escaleras .
En el lado opuesto , el Wadlow de buenas formas
, el intimista humano que escondía a buen recaudo , mostraba la sonrisa más
sarcástica de que era capaz mientras se frotaba las manos de forma inquietante . Un vencedor altanero frente a un vencido con muchas ganas de olvidarse de quién era , de las palabras de su madre o de dónde se encontraba .
-
¡Vaya
, vaya , vaya ! ¿Es ese el aspecto que debe tener un capataz que se presume
responsable ? - Hizo como si tratase de
oler - ¿ Acaso es alcohol lo que huelo?
Plantado férreamente en el mismo lugar en el
que se hubo detenido , su cuerpo , yerto , le pesaba profundamente mientras veía a William descender lentamente
.
-
¿Qué
haces aquí ? – Le preguntó rabioso Richard mientras apretaba sus puños con
fuerza -.
Su tono evidenció lo que sentía , lo que sin
duda fue bien aprovechado por Wadlow el cual continuaba dirigiéndose a él de
forma sumamente sarcástica.
-
Lo
que tú has sido incapaz de hacer ante tu ausencia , incluso he tenido que
llamar a mi médico para que la atendiera .
La preocupación le hizo olvidarse de él y trató
de alcanzar la habitación corriendo pero
poco antes de llegar William le devolvió a su propia realidad .
-
No
hace falta que entres . El médico acaba de llegar, claro que si te quedas más
tranquilo … yo ya tuve el inconmensurable placer de atenderla mientras lo esperaba .
Se volvió sobre sí mismo hallándole de
espaldas aunque podía sentir su sonrisa doliente y morbosa de disfrute
absoluto.
No le dejó bajar ni pudo . William sintió inesperadamente unas manos que lo agarraban del cuello y le clavaban la
espalda , literalmente , en la
balaustrada de madera . Podía sentir
aquel aliento endemoniado en donde el alcohol y la rabia se convertían en un
cóctel difícil de digerir . Podía sentir aquella desmedida sed de venganza en
donde los sentimientos nuevos y los viejos se entremezclaban en forma de oportunidad ideal , quizás la
única que quedase , para lograr resarcirse .
Sin mostrarle miedo aunque sí respeto y sin
perder de perspectiva que pudiera ser lanzado de allí por cualquiera de
las dos vías posibles , trató de entretenerlo con la mejor arma de que disponía
,la palabra , a la espera de que el médico saliese de la habitación a tiempo .
-
¿Qué
es lo que quieres William? ¿Qué es lo que buscas en ella ?¡ Ella no es tu tipo
de mujer ! ¡ No podrá complacerte jamás !
La presión de la barandilla en la espalda , la
que sentía en el pecho por el más que opulento cuerpo del capataz y la rabia
que le manifestaba , hacían que le costaba respirar e incluso hablar con
relativa normalidad , pero aunque sus manos quizás pudieran intentar separarle
o contenerle , preocupado por tener algún elemento de sostén , se agarraba a la
madera situada detrás suya con toda la
fuerza posible .
-
¿Estás
seguro de eso Richard ? Otras con menos
inteligencia han aprendido con enorme
rapidez , claro que eso debes de saberlo mejor que yo a juzgar por lo que estoy
más que seguro que la hermanísima debió haberte hecho .
Aquel tono de voz , aquella maldita ironía
plantada en su cara sin cortapisa alguna , como si no sintiese que pudiese
llegar hasta el final, pero por más que Richard apretase y apretase contra la madera ,por más que sus
manos ahondasen su rabia en las marcas
que sus dedos iban dejando en la blanquecina piel de su cuello , por mucho que
las venas exaltadas de las manos de William tratasen de evitar lo inevitable a
priori y aunque el aire apenas entrase por sus pulmones , Richard fue
soltándolo progresivamente, decaído ,pensando en quién se encontraba en la habitación a la que se
dirigía , mirando con nostalgia hacia aquella puerta, ahora cerrada .
Tratando de recomponer su ropa y abotonarse las mangas de la camisa , Wadlow , no conforme con acabar intacto , continuó
insistiéndole sobre el mismo tema
recurrente .
-
Lo
cierto es , que considerando el rechazo que siente hacia la sangre que porto y
lo que representa mi apellido , me acaba de sobrevolar la perniciosa pregunta
sobre la posible reacción suya de saber la verdad que escondes . – notó su mirada inquisitiva de nuevo – Todo su castillo de naipes derruido por una
falsa ilusión y una verdad que tú nunca te atreverás a contarle . ¿Y aún osas
preguntarme qué es lo que quiero de ella ? Lo mismo que mi padre deseó el día
que su padre se la entregaba para mí en aquella bendita partida o si lo
prefieres , recuperar lo que por ley natural me pertenece y que por supuesto
, más tarde o más temprano será mío .
Con su mandíbula apretada hasta marcarse , sólo
el sonido de la puerta del dormitorio abrirse y la presencia del doctor les hizo olvidar lo habido entre ellos y
centrarse en Emma .
Sin esperar que bajase hasta dónde él se
encontraba , Richard fue a dar con él .
-
¡Doctor
…!
El médico miró a Wadlow esperando la respuesta
sobre la identidad de aquel hombre bastando sólo un gesto silencioso para que
éste comenzase a dar el parte médico .
-
Agotamiento
y extenuación. Menos mal que la trajo
rápido a la casa Sr. Wadlow , de haber pasado más tiempo su nivel de
inconsciencia le hubiera conllevado un ingreso en el hospital . – Richard ladeó
su cabeza ligeramente hacia él , sin mirarle - .
-
¿Cómo
se encuentra ahora Doctor ? – le
preguntó William mostrando interés sincero –
-
Ahora
se encuentra descansando y así deberá permanecer unos días , aunque convendrá
que vaya levantándose conforme se sienta mejor y con más fuerza . Le he
inyectado unas vitaminas y he dejado algunos reconstituyentes con instrucciones
precisas en la mesilla de noche . – dirigiéndose al capataz – Procure que no
haga actividades que requieran esfuerzo alguno , al menos durante unos días ,
por mucho que insista . Conviene que repose todo lo que le sea posible y que no
la sometan a sobresaltos . – Bajó los
escalones que le faltaban hasta llegar a su paciente habitual
- Ahora será mejor que me marche .
-
Muchísimas
gracias doctor . – Le decía William
mientras hacía notar la relación de confianza habida entre ambos hombres al
cogerlo por uno de los hombros -. Ahora
que está descansando me quedo más tranquilo
, así que aprovecharé para
marcharme también .
La última mirada antes de llegar al vestíbulo
fue para el bastardo de los Wadlow y
preferido por su padre , aunque no se lo confesase o dijese jamás , claro que,
tampoco hacía falta .
Solos de nuevo , en aquella gran casa , la
misma que tantos recuerdos maravillosos y endiabladamente olvidables traía a la
memoria , Kitti acudió a él para
preguntarle si deseaba algo antes de ir
a vigilar a la señora , a lo que él le
insistió que no haría falta que se quedase de guardia , que ya se
encargaría él y que fuese a descansar.
Con la mirada nostálgica hacia la puerta de su
dormitorio , el capataz se acercó hasta el viejo salón principal , el que dio
lugar a la noche de la fatídica desaparición , que conservaba el mismo sabor
añejo de entonces .
Junto al mueble bar , con la chimenea
chisporroteando de forma constante , al
calor de la lumbre , se sentó en una de las dos butacas dispuestas
delante de la misma .
Con la botella en la mesita auxiliar que tenía
a su derecha , sentado de forma desgarbada y corriente , casi vulgar , mientras
la copa de brandy le mostraba el maremágnum de diversos colores dispuestos por
el juego de luces y sombras que él no había comenzado , ladeó la copa
de forma que el líquido marrón oscuro
crease su propio tornado cíclico
mientras una tormenta de
emociones varias se adentraban y sobresalían de forma constante con cada nuevo
círculo concéntrico que se formaba . Un efecto
del que él no podía apartar la vista ni por un segundo . Ni podía, ni quería .
Un amanecer . En eso se convertía cada día de
sus vidas . Distinto. Sutil . Casi melodramático dentro de la obra de teatro de la que ellos
no querían ser protagonistas . Una tragedia en toda regla con final más que predecible
y del que eran conscientes y sin
embargo nada importaba .
Hermosa juventud la de los amantes eternos .
Deseos contenidos , reprimidos por respeto , por miedo a que todo se
desvaneciera como las nubes o el humo , a que sólo fuera un sueño al que no tenían derecho que se hiciese realidad
.
Y con cada roce de piel , con cada búsqueda
involuntaria , entre la multitud , de sus manos , el resto del cuerpo de ambos
, respondía con aquel maravilloso cosquilleo y la más hermosa de las
incipientes sonrisas socarronas que embellecían las mejillas sonrosadas de ella
y la ansiedad juvenil de un hombre cuya madurez le vino de forma
temprana .
Sólo era una chiquilla , una indefensa
chiquilla a la que el sufrimiento de una vida inmerecida por su dulce carácter y su forma de ser no había conseguido cambiarla , hacerla a la
imagen y semejanza del resto de las jóvenes de su clase. Sin orgullo de apellido , de estirpe . Sin
creer en los modismos y los tópicos sociales , rebelde por naturaleza desde que
ya estuviese en la cuna , más aún, desde que su madre ya la portase en su
vientre y la viniera a dar a luz con tan sólo siete meses , parto provocado tras una fuerte discusión
con su esposo.
Y
a aquel líquido marrón oscuro prosiguieron algunos más , tantos como para
acabar de forma definitiva una botella que reposaba casi caída de un lado sobre
la mesita de madera.
Horas
que circularon difusas sin que nadie se percatase salvo Kitti , la cual , sin esperar que
hubiera nadie en el salón, sólo fue capaz de darse cuenta de su acompañamiento
tras abrir las primeras cortinas y darse la vuelta .
Sobresaltados
ambos , la joven le pidió disculpas , ante lo que él le replicó que quién debía
recibirlas de su parte era ella puesto
que se suponía que no debía de estar allí y menos a esas horas , pero que el
cansancio había hecho mella en él .
Tras interesarse por el estado de la menor de las
hermanas Aldrich , la joven quedó más tranquila informándole de que Emma ya se
encontraba despierta desayunando en su cama .
Sin
tiempo para asearse , ni pensando en
otra cosa que no fuera en verla , salió a tropel de aquella gran sala , subió
las escaleras prácticamente corriendo y
tocando suavemente con los nudillos en la puerta la abrió con cuidado.
Luminosa
, rozada ligeramente por los rayos de sol que entraban por la ventana , cuyas
cortinas habían sido abiertas de par en par
por petición expresa de ella , la bandeja del desayuno se encontraba en
un lado , mientras Emma permanecía sentada , apoyada en el espaldar , con el
cabello suelto cayéndole sobre los hombros y un blusón blanco abierto en su
parte superior , con la tez aún pálida y el rostro sosegado pese a las
pronunciadas ojeras .
-
Sólo he venido a ver cómo te encontrabas .
Anoche , con el doctor aquí …- ella le interrumpió ante su sorpresa -.
-
¿El doctor ? – Se sentía confusa tratando de recordar qué habría pasado la
noche anterior , pero por más esfuerzos que realizase en su mente parecía
sobrevolar un hueco , una sombra que no encajaba con nada .- ¿Qué pasó anoche Richard?
Sin
resultarle agradable de contar , especialmente por quién ejercía de
protagonista en este capítulo , no le quedó más remedio que extraer fuerzas de flaqueza y contarle la verdad , muy a su pesar .
-
Al parecer perdiste el conocimiento mientras
estabas de camino . El médico habló de un ataque de agotamiento . Te inyectó
vitaminas y algunos complementos , los mismos que ahora tienes encima de la
mesilla de noche – le señaló con la mano
y ella giró su cabeza hacia los botecitos - y recomendó que descansaras todo lo que
pudieras y que no volvieras a realizar esfuerzos innecesarios durante un tiempo
.
Sin
aún poder hacerse a la idea de lo que estaba escuchando , sin lograr
entender nada y que las ideas pudieran
casarle , tuvo que insistir en aquel particular interrogatorio en el que su
empleado parecía no mostrarse demasiado cómodo respondiendo .
-
Estoy muy cansada aún . Me duele todo el cuerpo
. Me cuesta procesar aún las palabras ,
la información, pero … ¿Qué médico ? Recuerdo vagamente haber discutido contigo en el pasillo del hospital y haber
bajado al vestíbulo con la intención de marcharme . Si me desvanecía , ¿por
qué no me atendieron en él ?
-
Porque te desvaneciste en el coche que te trajo
a casa .
Sin
que pudiese alzar siquiera el mentón, la
incomodidad tomaba forma a través de su
gesto entristecido .
-
Tú no bajaste conmigo al vestíbulo . Entonces …
¿Quién me trajo a casa ? – Sólo lograba ver un movimiento circunspecto en sus
cejas y escucharle unos solapados suspiros
de puro agobio - Mírame Richard .
– Pero no podía . Continuando con la cabeza baja – Mírame .
Y
la respuesta resonó en toda la habitación ayudada por la imponente voz de quién
la emitiera .
-
Wadlow. –
Emma no pudo evitar el gesto de sorpresa – Te encontraste con él en el vestíbulo del hospital.
Fue él quién te trajo a casa e hizo que
Kitti llamase a su médico familiar . Yo bajé a buscarte pero … no llegué a tiempo . Ya te ibas con él
.
De
pronto , el aire de aquella habitación se volvió denso , irrespirable ,
desquiciante. Richard comenzaba a
impacientarse mientras en su cabeza
rondaban las últimas palabras de William y de la gerente del O´Neill.
Esa
sangre que corría por sus venas y que le
pesaba como las más mortal de las losas . Un apellido que levantaba ampollas en ella
nada más escucharlo . Ese secreto de su pasado que le costaba llevar cada vez que
debía mirarla a los ojos . Un miedo
inaudito a una reacción predecible .
-
Será mejor que me vaya y te deje descansar . Tengo
que ver qué han hecho los hombres y comenzar a hacer correr a los caballos . Los
jinetes llegarán a lo largo de la mañana
. Si necesitas algo , manda llamarme .
A
punto de cerrar la puerta tras de sí , ella volvió a reclamarle .
-
¡Richard !
Pese
a costarle , se giró hacia ella de nuevo .
-
¿Hay algo que quieras contarme ?
¿Algo
? Tanto . Todo , pensó él . Media vida sintiéndose culpable por ocultarle el aspecto más terrible , aunque nadie
tuviera la culpa de como fuera concebido . Como se sentía cunado la tenía delante , como deseaba
respirar su mismo aire sin el halo de desconfianza , sin el bulo de los
silencios impostados , sin la ocultación por deber , por no hacer daño .
Cómo
deseaba , a cada día que pasaba a su lado , retrotraer el tiempo , enfrentarse
al que era su padre biológico e impedir que se fuera o simplemente haber huido de aquella maldita casa , juntos ,
esa fatídica noche , siendo libres .
Pero
no podía . No encontraba el valor suficiente para decirle aquellas verdades que
ella presentía existían pero desconocía , ni creía que pudiese encontrarlo el
temible día en que ella le preguntase de forma directa cuando se enterase por
otra vía , quizás por ese otro que sólo la requería y ansiaba como un trofeo de
caza más del que vanagloriarse .
No.
No podía .
-
No. Nada . – Contestó cabizbajo y con serias
dificultades para mantenerle la vista -.
Y
mientras el día avanzaba y los trabajos se reanudaban todo volvía a la más
inquietante normalidad .
Evitando
acudir a su habitación para no molestarla y de paso no tener que disimular
e interpretar un papel en el que hacía
tiempo que no se sentía nada cómodo , pasaba las largas horas , día tras día ,
imbuido en el trabajo de campo , con los caballos y dirigiendo las obras de mantenimiento .
Por
su parte , Emma , aún débil para siquiera salir de su habitación , trataba de
dar cortos paseos desde la cama hasta la ventana procurando mantenerse
informada a través de la joven empleada de la casa y entre todas esas
cuestiones y dudas la pregunta de rigor no podía faltar : Richard .
Múltiples
excusas relacionadas con las tareas de la finca como plataforma y escudo
esencial para evitar encontrarse con ella . Algo que le suponía un profundo
dolor acrecentado cada vez que llegaba
la noche cerrada , en la que él no cenaba junto al resto de su cuadrilla y en la que su especial “buenas noches “ se
convertía en una mirada melancólica , una última mirada desde la puerta de la
cabaña hacia su ventana .
Cinco
días pasaron hasta que Emma lograse reponerse
y poder salir con la suficiente confianza de su habitación . Cinco días tras
los cuales cada paso descendido por aquella gran escalera central de madera
vieja suponía un acercamiento a la normalidad y a la libertad .
Pasos
que la llevaron inexorablemente a disfrutar de un hermoso amanecer tras abrir
la puerta de la casa y observar el exterior , los mismos que con sumo cuidado, pero sintiéndose más
decidida y fuerte que nunca, la llevaron hasta las pistas de entrenamiento
donde los jinetes comenzaban a calentar
los caballos y que , por ende , tras no lograr ver a quién necesitaba
encontrar , le indicaron dónde hallarlo.
Los
camiones con las nuevas balas de paja seca
acababan de llegar y se estaban descargando por parte de la mitad de la cuadrilla . Unos descargaban mientras otros la colocaban y apilaban en el interior de las caballerizas.
Conforme
fue acercándose , logró distinguir a Richard encima de uno de los camiones
pasando los bloques compactados a quiénes
los esperaban debajo y la que parecía
ser la figura distinguible de Thomas en el interior colocándolas y dando instrucciones .
Entre
medio del sudor descendiendo por su frente
, a punto de coger un nuevo paquete , le pareció verla . Thomas , extrañado por
la actitud de su primo , el cual había detenido la cadena en un momento dado , trató
de comprobar qué era lo que captaba por entero su atención , viéndola también .
Dos
toques de atención de algunos de sus hombres bastaron para que volviera a
centrarse , aunque su gesto de preocupación imperase por encima de todo .
Tras
saludar a la cuadrilla y los hombres preguntar por su estado y ser respondidos con absoluta amabilidad , Emma
se acercó a ver a los caballos que aún no habían sido llevados a la pista .
Terminados
de descargar a los hombres les tocó un pequeño descanso antes de continuar . A Thomas , que pese a haber estado pendiente
de sus labores no podía evitar prestar atención a la señora de la casa, le bastó
un solo gesto hacia su primo para convencerle de que debía entrar . Una mano en uno de sus hombros y un gesto con la cabeza indicándole bastaron.
Su
acercamiento , sigiloso, dio como resultado
un retroceder de reloj con los mismos protagonistas , en el mismo cajón , de la misma forma .
Cada
oscilar , cada movimiento de su mano sosteniendo el cepillo, pasando suave y
lentamente por el lomo …
Aunque
su cabeza apenas se moviese y la tuviera
de espaldas , podía ver sus ojos continuar cada línea de movimiento de su mano
. La misma vista que tuvo cuando sí pudo verla , hace años .
Tan
silencioso y cauteloso como la encontró , se acercó a ella y desde su espalda depositó su mano izquierda sobre la de ella
, de forma muy suave , sintiendo el pasar de cada una de las cerdas por
la piel del animal mientras su pecho se unía a su espalda como un solo cuerpo
.
Su
mentón junto al lateral de su frente mientras su otra mano buscaba la que quedaba
en libertad de ella , el baile constante , las caricias permanentes, las
sensaciones nuevas no conocidas hasta entonces ....
-
¿De verdad necesitas saberlo ? – Le preguntó él
-.
La
mano que cepillaba se detuvo mientras él , sin que Emma se percatase , cerraba
los ojos en espera de la temida respuesta .
-
Sí. Necesito entenderlo .
Y
su fuerte mano apretó por instinto la de ella , la que portaba el cepillo sobre
el cuerpo del animal mientras Richard alzaba al cielo su cabeza , respirando
hondo y pidiendo poder tener las fuerzas suficientes para poder liberarse al
menos de esto .
ANA
PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS
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