domingo, 20 de agosto de 2017

LA TEMPESTAD . CAPÍTULO DÉCIMO CUARTO : VERDADES ( Primera parte ). (Registrado en SAFE CREATIVE ENERO 2017)

LA TEMPESTAD

CRED EDIC APCL73
CAPÍTULO DÉCIMO CUARTO : VERDADES ( Primera parte )

Apenas se hubo percatado del trayecto . Apenas se dio cuenta de que durante el mismo  era sumamente observada  por el conductor , por aquel que tan amable y oportunamente  se había ofrecido a llevarla hasta casa dado su pésimo estado .

Pese al frío reinante , él optó por bajar su ventanilla  al no poder hacer lo propio con la del acompañante  puesto que la cabeza de ella se depositaba por entero en el cristal .
Su mirada perdida   tras aquellos ojos hinchados y párpados cansinos que requerían cerrarse  le hizo ver en ella un brote de debilidad, pero el hombre que como poseído por algo que no lograba comprender la observaba de aquella forma , no era , ni por asomo , el mismo William Wadlow arrogante y superlativo al que tenía acostumbrados a todos cuanto le rodeaban o ante los que se presentaba .
Sin comprender por qué , en ese breve espacio temporal , sólo era William . No importaba el apellido . Sólo era un hombre que volvía a gozar de aquel especial instante de intimidad en el que ella tampoco era quién , según la imagen que le habían transmitido , debía ser , la deseada a ultranza  y sin sentido alguno  por  su padre . 


Sus ojos se cerraban . El cansancio se transformaba en un incipiente desvanecimiento en el que el peso de la cabeza ya no se controlaba y comenzaba a dar vaivenes continuos .
A él sólo le quedaba acelerar al máximo todo lo que pudiera para llegar a su casa y decidir si su estado requería  que se llamase al médico .

Detenido por fin frente a la  entrada , se bajó del coche todo lo deprisa que pudo  y abrió la puerta del acompañante con cuidado . Tras colocar dos de los dedos de una de sus manos en el cuello para intentar percatarse de sus pulsaciones  y comprobar que éstas andaban muy ralentizadas , corrió para tocar el timbre de forma desesperada e insistente . No contento con ello y ante la tardanza  en su apertura , comenzó a aporrearla  con fuerza inusitada .
Con Kitti asustada por verla en el coche en aquel estado y a Wadlow ofuscado , éste le gritó  las indicaciones de forma desesperada mientras regresaba al coche por ella .

La joven , en la cocina , preparaba un balde de agua fría   y rebuscaba en el cuarto de costura , dónde se hallaba la ropa tanto de cama  como de los servicios , para hallar  unas cuantas toallas .

Por más que dijo su nombre, por más que tratase de zarandearla , no obtuvo respuesta alguna . Su cabeza oscilaba con cada movimiento como si realmente estuviera muerta y las pulsaciones aún se sentían lentas y de forma casi imperceptible.
Con notable esfuerzo  la sacó del coche . Cogiéndola en brazos , se adentró en la casa encontrándose con Kitti a la que preguntó por su dormitorio  siendo guiado hasta él por la joven.
Allí, la recostó con cuidado en su cama  y se dirigió a la chica con una orden muy explícita .

-         ¡Dame papel y algo que apuntar ! – Tras encontrar lo solicitado en el escritorio del dormitorio  se lo acercó -  Este es el número del Dr. Hays , el médico de la familia . Dile que llamas de mi parte  y que venga inmediatamente , que es una urgencia .

La joven , aturdida , parecía no saber si dejarla a solas con él .

-         ¿A qué esperas ? Yo me ocuparé de ella mientras . ¡ Corre ! 

Y Kitti se apresuró para llegar hasta el salón  y poder llamar al médico  indicado por Wadlow.

Sentado en la cama junto a ella , la incorporó ligeramente para retirarle el abrigo y que se sintiese más liberada . Abrió parte de los botones de su blusa y dejó sus antebrazos libres tras remangarla.
Con una de las toallas de impoluto algodón blanco en las manos  la hundió en el balde de agua  y procuró escurrirla bien para colocársela  en la nuca con exquisito cuidado .
Pasos previos  que volverían a repetirse pero , esta vez , en sus antebrazos , tratando de hacerle friegas  a efectos de reanimación .
Cuando decidió reanudar tal operación en el rostro , al principio todo resultó fácil . Preocupado por tratar de que se recuperase parcialmente  hasta la llegada del médico y sin reacción suya que evidenciara ningún cambio , sus ojos comenzaron a ver algo distinto . Los roces que su mano destilaba con la toalla humedecida más pudieran parecer caricias que instrumentos de alivio . En sus adentros , volvía a sentir aquella sensación extraña en él . Una paz que nunca había sentido pero que era capaz de reconocer .
Obcecado en su rostro , en aquella serenidad destilada por su estado , dejó caer la toalla en la almohada para , con el anverso de su mano , temerosamente , acercársela a la piel y comprobar qué se sentía acariciándola .
Su fresca humedad  sólo realzaba la suavidad de la misma . Sus finos labios , objeto de seducción involuntaria , fueron perfilados por sus dedos  sin que sus ojos pudieran dejar de seguir cada dibujo que se realizaba , cada una de las líneas remarcadas por la madre naturaleza .

Aislado en ese instante , ensimismado en quién yacía a su lado , la apertura abrupta de la puerta de la habitación y la presencia del médico solicitado le devolvió a su papel , aquel que él mismo sabía que todos esperaban visualizar.
El doctor  le solicitó que fueran dejados solos a lo que él no se opuso  decidiendo esperar una comunicación suya mientras tomaba una copa en el salón principal .
Con el pomo de la puerta aún en la mano , su cabeza aún giró para volver a verla , serena , impávida .  Tras  descender su vista  y fijarse en su mano , la que se hiciese con su piel , cerró la puerta tras de sí dispuesto a esperarla abajo . Sin embargo , la sorpresa le sobrevendría apenas hubo comenzado a bajar la gran escalera .

A los pies de la misma , un Richard ofuscado  que se sorprendía de forma muy desagradable por encontrárselo allí y  más aún comprobando   de dónde salía . Una rabia contenida con enorme esfuerzo que se iba apoderando de él ,encendiéndole,  y que  sin explicación aparente  le impedía ir a por él en ese instante  y tirarlo por esas mismas escaleras .
En el lado opuesto , el Wadlow de buenas formas , el intimista humano que escondía a buen recaudo , mostraba  la sonrisa más sarcástica de que era capaz mientras se  frotaba las manos de forma inquietante . Un vencedor altanero frente a un vencido con muchas ganas de olvidarse de quién era , de las palabras de su madre o de dónde se encontraba . 

-         ¡Vaya , vaya , vaya ! ¿Es ese el aspecto que debe tener un capataz que se presume responsable ?  - Hizo como si tratase de oler - ¿ Acaso es alcohol lo que huelo?

Plantado férreamente en el mismo lugar en el que se hubo detenido , su cuerpo , yerto , le pesaba profundamente  mientras veía a William descender lentamente .

-         ¿Qué haces aquí ? – Le preguntó rabioso Richard mientras apretaba sus puños con fuerza -.

Su tono evidenció lo que sentía , lo que sin duda fue bien aprovechado por Wadlow  el cual continuaba dirigiéndose a él de forma sumamente  sarcástica.

-         Lo que tú has sido incapaz de hacer ante tu ausencia ,  incluso he tenido que llamar a mi médico para que la atendiera .

La preocupación le hizo olvidarse de él y trató de alcanzar la habitación  corriendo pero poco antes de llegar  William le devolvió a su propia realidad .

-         No hace falta que entres . El médico acaba de llegar, claro que si te quedas más tranquilo … yo ya tuve el inconmensurable placer de atenderla  mientras lo esperaba .

Se volvió sobre sí mismo hallándole de espaldas aunque podía sentir su sonrisa doliente y morbosa de disfrute absoluto.
No le dejó bajar ni pudo . William  sintió inesperadamente unas manos que lo agarraban del cuello  y le clavaban la espalda  , literalmente , en la balaustrada de madera .   Podía sentir aquel aliento endemoniado en donde el alcohol y la rabia se convertían en un cóctel difícil de digerir . Podía sentir aquella desmedida sed de venganza en donde los sentimientos nuevos y los viejos se entremezclaban  en forma de oportunidad ideal , quizás la única que quedase , para lograr resarcirse  .
Sin mostrarle miedo aunque sí respeto  y sin  perder de perspectiva que pudiera ser lanzado de allí por cualquiera de las dos vías posibles , trató de entretenerlo con la mejor arma de que disponía ,la palabra , a la espera de que el médico saliese de la habitación a tiempo .

-         ¿Qué es lo que quieres William? ¿Qué es lo que buscas en ella ?¡ Ella no es tu tipo de mujer ! ¡ No podrá complacerte jamás !

La presión de la barandilla en la espalda , la que sentía en el pecho por el más que opulento cuerpo del capataz y la rabia que le manifestaba , hacían que le costaba respirar e incluso hablar con relativa normalidad , pero aunque sus manos quizás pudieran intentar separarle o contenerle , preocupado por tener algún elemento de sostén , se agarraba a la madera  situada detrás suya con toda la fuerza posible .

-         ¿Estás seguro de eso Richard ?  Otras con menos inteligencia  han aprendido con enorme rapidez , claro que eso debes de saberlo mejor que yo a juzgar por lo que estoy más que seguro que la hermanísima debió haberte hecho .

Aquel tono de voz , aquella maldita ironía plantada en su cara sin cortapisa alguna , como si no sintiese que pudiese llegar hasta el final, pero por más que Richard apretase  y apretase contra la madera ,por más que sus manos  ahondasen su rabia en las marcas que sus dedos iban dejando en la blanquecina piel de su cuello , por mucho que las venas exaltadas de las manos de William tratasen de evitar lo inevitable a priori y aunque el aire apenas entrase por sus pulmones , Richard fue soltándolo progresivamente, decaído ,pensando en quién  se encontraba en la habitación a la que se dirigía , mirando con nostalgia hacia aquella puerta, ahora cerrada .

Tratando de recomponer su ropa y  abotonarse las mangas de la camisa , Wadlow  , no conforme con acabar intacto , continuó insistiéndole  sobre el mismo tema recurrente .

-         Lo cierto es , que considerando el rechazo que siente hacia la sangre que porto y lo que representa mi apellido , me acaba de sobrevolar la perniciosa pregunta sobre la posible reacción suya de saber la verdad que escondes . – notó  su mirada inquisitiva de nuevo –  Todo su castillo de naipes  derruido por una falsa ilusión y una verdad que tú nunca te atreverás a contarle . ¿Y aún osas preguntarme qué es lo que quiero de ella ? Lo mismo que mi padre deseó el día que su padre se la entregaba para mí en aquella bendita partida o si lo prefieres , recuperar lo que por ley natural me pertenece y que  por supuesto , más tarde o más temprano será mío .

Con su mandíbula apretada hasta marcarse , sólo el sonido de la puerta del dormitorio abrirse y la presencia del doctor  les hizo olvidar lo habido entre ellos y centrarse en Emma .

Sin esperar que bajase hasta dónde él se encontraba , Richard fue a dar con él .

-         ¡Doctor …!

El médico miró a Wadlow esperando la respuesta sobre la identidad de aquel hombre bastando sólo un gesto silencioso para que éste  comenzase a dar el parte médico .

-         Agotamiento y extenuación. Menos mal que la trajo  rápido a la casa Sr. Wadlow , de haber pasado más tiempo su nivel de inconsciencia le hubiera conllevado un ingreso en el hospital . – Richard ladeó su cabeza ligeramente hacia él , sin mirarle - .

-         ¿Cómo se encuentra ahora  Doctor ? – le preguntó William mostrando interés sincero –

-         Ahora se encuentra descansando y así deberá permanecer unos días , aunque convendrá que vaya levantándose conforme se sienta mejor y con más fuerza . Le he inyectado unas vitaminas y he dejado algunos reconstituyentes con instrucciones precisas en la mesilla de noche . – dirigiéndose al capataz – Procure que no haga actividades que requieran esfuerzo alguno , al menos durante unos días , por mucho que insista . Conviene que repose todo lo que le sea posible y que no la sometan a sobresaltos .  – Bajó los escalones que le faltaban hasta llegar a su paciente  habitual  - Ahora será mejor que me marche .

-         Muchísimas gracias doctor . –  Le decía William mientras hacía notar la relación de confianza habida entre ambos hombres al cogerlo por uno de los hombros -.  Ahora que está descansando me quedo más tranquilo  , así que aprovecharé  para marcharme  también .

La última mirada antes de llegar al vestíbulo fue para el bastardo de los Wadlow  y preferido por su padre , aunque no se lo confesase o dijese jamás , claro que, tampoco hacía falta .

Solos de nuevo , en aquella gran casa , la misma que tantos recuerdos maravillosos y endiabladamente olvidables traía a la memoria ,  Kitti acudió a él para preguntarle  si deseaba algo antes de ir a vigilar a la señora , a  lo que él le insistió que no haría falta que se quedase de guardia , que ya se encargaría  él  y que fuese a descansar.

Con la mirada nostálgica hacia la puerta de su dormitorio , el capataz se acercó hasta el viejo salón principal , el que dio lugar a la noche de la fatídica desaparición , que conservaba el mismo sabor añejo de entonces .
Junto al mueble bar , con la chimenea chisporroteando  de forma constante , al calor de la lumbre ,  se sentó en una de las dos butacas dispuestas delante de la misma .

Con la botella en la mesita auxiliar que tenía a su derecha , sentado de forma desgarbada y corriente , casi vulgar , mientras la copa de brandy le mostraba el maremágnum de diversos colores dispuestos por el juego de luces y sombras que él no había comenzado ,  ladeó  la copa de forma que el líquido marrón oscuro  crease su propio tornado cíclico  mientras una tormenta  de emociones varias se adentraban y sobresalían de forma constante con cada nuevo círculo concéntrico que se formaba . Un efecto  del que él no podía apartar la vista ni por un segundo . Ni podía,   ni quería .

Un amanecer . En eso se convertía cada día de sus vidas . Distinto. Sutil . Casi melodramático  dentro de la obra de teatro de la que ellos no querían ser protagonistas . Una tragedia en toda regla con final más que predecible y del que eran conscientes  y sin embargo nada importaba .

Hermosa juventud la de los amantes eternos . Deseos contenidos , reprimidos por respeto , por miedo a que todo se desvaneciera como las nubes o el humo , a que sólo fuera un sueño  al que no tenían derecho que se hiciese realidad .

Y con cada roce de piel , con cada búsqueda involuntaria , entre la multitud , de sus manos , el resto del cuerpo de ambos , respondía con aquel maravilloso cosquilleo y la más hermosa de las incipientes sonrisas socarronas que embellecían las mejillas sonrosadas de ella y  la ansiedad juvenil  de un hombre cuya madurez le vino de forma temprana .

Sólo era una chiquilla ,  una indefensa chiquilla a la que el sufrimiento de una vida inmerecida por su  dulce carácter y su forma de ser   no había conseguido cambiarla , hacerla a la imagen y semejanza del resto de las jóvenes de su clase.  Sin orgullo de apellido , de estirpe . Sin creer en los modismos y los tópicos sociales , rebelde por naturaleza desde que ya estuviese en la cuna , más aún, desde que su madre ya la portase en su vientre y la viniera a dar a luz con tan sólo siete meses  , parto provocado tras una fuerte discusión con su esposo.

Y a aquel líquido  marrón oscuro  prosiguieron algunos más , tantos como para acabar de forma definitiva una botella que reposaba casi caída de un lado sobre la mesita de madera.
Horas que circularon difusas  sin que nadie se percatase  salvo Kitti , la cual , sin esperar que hubiera nadie en el salón, sólo fue capaz de darse cuenta de su acompañamiento tras abrir las primeras cortinas y darse la vuelta .
Sobresaltados ambos , la joven le pidió disculpas , ante lo que él le replicó que quién debía recibirlas de su parte era ella  puesto que se suponía que no debía de estar allí y menos a esas horas , pero que el cansancio había hecho mella en él .
Tras  interesarse por el estado de la menor de las hermanas Aldrich , la joven quedó más tranquila informándole de que Emma ya se encontraba despierta desayunando en su cama .
Sin tiempo para asearse , ni  pensando en otra cosa que no fuera en verla , salió a tropel de aquella gran sala , subió las escaleras prácticamente corriendo  y tocando suavemente con los nudillos en la puerta  la abrió  con cuidado.
Luminosa , rozada ligeramente por los rayos de sol que entraban por la ventana , cuyas cortinas habían sido abiertas de par en par  por petición expresa de ella , la bandeja del desayuno se encontraba en un lado , mientras Emma  permanecía  sentada , apoyada en el espaldar , con el cabello suelto cayéndole sobre los hombros y un blusón blanco abierto en su parte superior , con la tez aún pálida y el rostro sosegado pese a las pronunciadas ojeras .
        
-         Sólo he venido a ver cómo te encontrabas . Anoche , con el doctor aquí …- ella le interrumpió ante su sorpresa -.

-         ¿El doctor ? – Se sentía confusa  tratando de recordar qué habría pasado la noche anterior , pero por más esfuerzos que realizase  en su mente parecía sobrevolar un hueco , una sombra que no encajaba  con nada .- ¿Qué pasó anoche  Richard?

Sin resultarle agradable de contar , especialmente por quién ejercía de protagonista en este capítulo , no le quedó más remedio que  extraer fuerzas de flaqueza  y contarle la verdad , muy a su pesar .

-         Al parecer  perdiste el conocimiento mientras estabas de camino . El médico habló de un ataque de agotamiento . Te inyectó vitaminas y algunos complementos , los mismos que ahora tienes encima de la mesilla de noche – le señaló con la mano  y ella giró su cabeza hacia los botecitos  - y recomendó que descansaras todo lo que pudieras y que no volvieras a realizar esfuerzos innecesarios durante un tiempo .

Sin aún poder hacerse a la idea de lo que estaba escuchando , sin lograr entender  nada y que las ideas pudieran casarle , tuvo que insistir en aquel particular interrogatorio en el que su empleado parecía no mostrarse demasiado cómodo respondiendo .

-         Estoy muy cansada aún . Me duele todo el cuerpo . Me cuesta  procesar aún las palabras , la información, pero … ¿Qué médico ? Recuerdo vagamente haber discutido contigo  en  el pasillo del hospital y haber bajado al vestíbulo con la intención de marcharme . Si me desvanecía , ¿por qué  no me atendieron en él ?

-         Porque te desvaneciste en el coche que te trajo a casa .

Sin que pudiese alzar siquiera el mentón,  la incomodidad tomaba forma a través de  su gesto entristecido .

-         Tú no bajaste conmigo al vestíbulo . Entonces … ¿Quién me trajo a casa ? – Sólo lograba ver un movimiento circunspecto en sus cejas y escucharle unos solapados suspiros  de puro agobio  - Mírame Richard . – Pero no podía . Continuando con la cabeza baja – Mírame .

Y la respuesta resonó en toda la habitación ayudada por la imponente voz de quién la emitiera .

-         Wadlow. –  Emma no pudo evitar el gesto de sorpresa –  Te encontraste con él en el vestíbulo del hospital. Fue él quién te trajo a  casa e hizo que Kitti llamase a su médico familiar . Yo bajé a buscarte  pero … no llegué a tiempo . Ya te ibas con él .

De pronto , el aire de aquella habitación se volvió denso , irrespirable , desquiciante.  Richard comenzaba a impacientarse  mientras en su cabeza rondaban las últimas palabras de William y de la gerente del O´Neill.
Esa sangre que  corría por sus venas y que le pesaba como las más mortal de las losas .  Un apellido que levantaba ampollas en ella nada más escucharlo . Ese secreto de su pasado que le costaba llevar cada vez que debía mirarla a los ojos  . Un miedo inaudito a una reacción predecible .

-         Será mejor que me vaya y te deje descansar . Tengo que ver qué han hecho los hombres y comenzar a hacer correr a los caballos . Los jinetes  llegarán a lo largo de la mañana . Si necesitas algo , manda  llamarme .

A punto de cerrar la puerta tras de sí , ella volvió a reclamarle .

-         ¡Richard !

Pese a costarle , se giró hacia ella de nuevo .

-         ¿Hay algo que quieras contarme ?

¿Algo ? Tanto . Todo , pensó él . Media vida sintiéndose culpable por ocultarle  el aspecto más terrible , aunque nadie tuviera la culpa de como fuera concebido .  Como se sentía cunado la tenía delante , como deseaba respirar su mismo aire sin el halo de desconfianza , sin el bulo de los silencios impostados , sin la ocultación por deber , por no hacer daño .
Cómo deseaba , a cada día que pasaba a su lado , retrotraer el tiempo , enfrentarse al que era su padre biológico e impedir que se fuera o simplemente  haber huido de aquella maldita casa , juntos , esa fatídica noche , siendo libres .
Pero no podía . No encontraba el valor suficiente para decirle aquellas verdades que ella presentía existían pero desconocía , ni creía que pudiese encontrarlo el temible día en que ella le preguntase de forma directa cuando se enterase por otra vía , quizás por ese otro que sólo la requería y ansiaba como un trofeo de caza más del que vanagloriarse .

No. No podía .

-         No. Nada . – Contestó cabizbajo y con serias dificultades para mantenerle la vista -.

Y mientras el día avanzaba y los trabajos se reanudaban  todo volvía a la más inquietante normalidad .
Evitando acudir a su habitación para no molestarla y  de paso  no tener que disimular e interpretar un papel  en el que hacía tiempo que no se sentía nada cómodo , pasaba las largas horas , día tras día , imbuido en el trabajo de campo , con los caballos  y dirigiendo las obras de mantenimiento .

Por su parte , Emma , aún débil para siquiera salir de su habitación , trataba de dar cortos paseos desde la cama hasta la ventana procurando mantenerse informada a través de la joven empleada de la casa y entre todas esas cuestiones y dudas  la pregunta de rigor no podía faltar : Richard .
Múltiples excusas relacionadas con las tareas de la finca como plataforma y escudo esencial para evitar encontrarse con ella . Algo que le suponía un profundo dolor  acrecentado cada vez que llegaba la noche cerrada , en la que él no cenaba junto al resto de su cuadrilla  y en la que su especial “buenas noches “  se convertía en una mirada melancólica , una última mirada  desde la puerta de la cabaña  hacia su ventana .

Cinco días pasaron hasta que Emma lograse reponerse  y poder salir con la suficiente confianza de su habitación . Cinco días tras los cuales  cada paso descendido por aquella gran escalera central de madera vieja  suponía un acercamiento a la normalidad y a la libertad .
Pasos que la llevaron inexorablemente a disfrutar de un hermoso amanecer tras abrir la puerta de la casa y observar el exterior , los mismos  que con sumo cuidado, pero sintiéndose más decidida y fuerte que nunca, la llevaron hasta las pistas de entrenamiento donde los jinetes  comenzaban a calentar los caballos  y que , por ende ,  tras no lograr ver a quién necesitaba encontrar , le indicaron dónde hallarlo.

Los camiones con las nuevas balas de paja seca  acababan de llegar y se estaban descargando por parte de la mitad de la cuadrilla .  Unos descargaban  mientras otros la colocaban y apilaban en el interior de las caballerizas.  

Conforme fue acercándose , logró distinguir a Richard encima de uno de los camiones pasando  los bloques compactados a quiénes los esperaban debajo  y la que parecía ser la figura distinguible de Thomas en el interior  colocándolas y dando instrucciones .

Entre medio del sudor descendiendo por  su frente , a punto de coger un nuevo paquete , le pareció verla . Thomas , extrañado por la actitud de su primo , el cual había detenido la cadena en un momento dado , trató de comprobar qué era lo que captaba por entero su atención , viéndola también .
Dos toques de atención de algunos de sus hombres bastaron para que volviera a centrarse , aunque su gesto de preocupación imperase por encima de todo .

Tras saludar a la cuadrilla y los hombres preguntar por su estado  y ser respondidos con absoluta amabilidad , Emma se acercó a ver a los caballos que aún no habían sido llevados a la pista .

Terminados de descargar  a los hombres les tocó un pequeño descanso antes de continuar .  A Thomas , que pese a haber estado pendiente de sus labores no podía evitar prestar atención a la señora de la casa, le bastó un solo gesto hacia su primo para convencerle de que debía entrar  . Una mano en uno de sus hombros  y un gesto con la cabeza indicándole  bastaron.

Su acercamiento , sigiloso, dio como resultado  un retroceder de reloj con los mismos protagonistas  , en el mismo cajón , de la misma forma .
Cada oscilar , cada movimiento de su mano sosteniendo el cepillo, pasando suave y lentamente por el lomo …
Aunque su cabeza apenas se moviese  y la tuviera de espaldas , podía ver sus ojos continuar cada línea de movimiento de su mano . La misma vista que tuvo cuando sí pudo verla , hace años .

Tan silencioso y cauteloso como la encontró , se acercó a ella y desde su espalda  depositó su mano izquierda sobre la de ella  , de forma muy suave , sintiendo el pasar de cada una de las cerdas por la piel del animal mientras su pecho se unía a su espalda como un solo cuerpo .
Su mentón junto al lateral de su frente  mientras su otra mano buscaba la que quedaba en libertad de ella , el baile constante , las caricias permanentes, las sensaciones nuevas no conocidas hasta entonces ....

-         ¿De verdad necesitas saberlo ? – Le preguntó él -.

La mano que cepillaba se detuvo mientras él , sin que Emma se percatase , cerraba los ojos en espera de la temida respuesta .

-         Sí. Necesito entenderlo .

Y su fuerte mano apretó por instinto la de ella , la que portaba el cepillo sobre el cuerpo del animal  mientras Richard alzaba al cielo su cabeza , respirando hondo y pidiendo poder tener las fuerzas suficientes para poder liberarse al menos de esto .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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