martes, 21 de noviembre de 2017

MOMENTOS . Siempre tuya (219)

Querer hasta el dolor y que nunca parezca bastante ,
sentir hasta dónde nunca pude imaginar y aún desear más ,
desear que las palabras arañen mi piel 
mientras tus manos acarician un cuerpo que nunca podrá ser tuyo,
escucharte decir aquello que nunca he escuchado como sólo yo sé que tú sabes hacerlo ,
morir lentamente esperando una llegada que jamás se producirá ,
despertar con la sensación de no haber estado sola
cuando el silencio de la casa me dice lo contrario,
ansiar alguna señal  que  me confirme mi locura y me detraiga a la oscura realidad
de versos malentendidos ,
de peleas  no comenzadas ,
de gritos sordos que no quiero escuchar ,
de temores  emergidos a partir del sonido de una llave en la cerradura ,
de la brisa tardía y fría de desazón e invisibilidad evidente ,
de una necesidad por una huida que nunca he sido capaz de afrontar ,
del correteo lento y angustioso de las gotas de sudor
marcando en mi espalda las heridas antiguas
autoinflingidas con cada palabra  que rompía nuestras gargantas ,
impotencia convertida en rabia  ante un barco que se hunde
sin supervivientes .


Querer hasta que la sangre hierva  abriéndose un camino difícil de contener ,
querer sin saber dónde están los límites
porque jamás nadie los puso ,
entregarse  casi por casualidad , sin citas , sin velas .

Querer sabiendo que a cada segundo mueres 
y que esa sensación no se disipa ,
querer sin poder expresarlo ,
sin encontrar cómo decirlo,
sin poder expresarlo ni siquiera con un leve gesto
y siempre  con la misma pregunta rondando en nuestras cabezas
¿Se puede amar así de verás o
acaso esto que sentimos  
no es más que una enfermedad  que nos convierte  
haciendo que nos daleemos   entre  lo permitido y lo prohibido ,
que nos  hace danzar en busca del mismo calor como un cuerpo febril
llevado por el compás de una música celestial,
lo único que nos hace sobrevivir con la respiración del otro?

Querer creyendo estar en el cielo de tu propio infierno
cuando te das cuenta de la realidad ,
una realidad en la que te he perdido sin haberte tenido ,
en la que te he amado sin amarme ,
en la que me siento morir
mientras  siento tu libertad como mi propia corona de espinas
y tu ausencia como mi propia crucifixión
en la que los clavos cada vez se hunden más y más en mi carne .

Querer sabiendo lo que significa,
 sin tenerte ,
teniéndote  sólo allí dónde yo puedo llegar ,
dónde sólo yo puedo encontrar esa paz ,
viéndote respirar la libertad ,
como el ave que por fin logra encontrar su verdadero hogar .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS


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