domingo, 1 de julio de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO SEGUNDO . VIEJOS CONOCIDOS (PARTE PRIMERA ) (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)


LA VIUDA
CAPÍTULO  SEGUNDO  . VIEJOS CONOCIDOS (PARTE PRIMERA )

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Se convirtió en la comidilla de toda la ciudad desde su llegada , algo a lo que estaba acostumbrado y ya esperaba desde que, estando en el barco ,  apenas faltasen unos pocos días para atracar en puerto .
Lo que en principio fueron sospechas y rumores sobre su vuelta , sólo se acrecentaron entre las gentes al recordar la proximidad de la fecha en la que éste hubo decidido marchar, desapareciendo hacia un destino , entonces incierto , como si la tierra lo hubiera engullido .

El hijo predilecto de Aberdeen volvía a casa por todo lo grande , con mayor fortuna y esperanzas de trabajo para todos los desafortunados que lo necesitaran y estuvieran dispuestos a desplazarse si fuese necesario y para ello , nada mejor que organizar una gran fiesta ,prácticamente abierta , a todo aquel en la ciudad  que de alguna u otra forma  se hubiera relacionado con su familia .
Esta vez no harían falta las tarjetas  formales enviadas con personal de la casa. Le bastó pagar unas pocas monedas a un chiquillo con ropas casi raídas y rostro con hollín  para que el mandato se cumpliera so pena de no recibir  otra cantidad ,entregada  en  calidad de premio, si el objetivo se conseguía .

Un anuncio que trajo de nuevo la alegría entre las gentes aunque entrañase una trampa oculta .  “Abierta “ sí,  a todos aquellos que se hubiesen relacionado con la familia  pero … ¿ a quiénes se refería en realidad ?  Nadie necesitó que le respondieran a esa pregunta porque de todos era sabido quiénes compondrían esa lista de invitados tan “amplia y abierta “ , pero esto era algo que  tampoco les preocupaba a los comunes mortales , más entretenidos   en concertar sendas apuestas sobre si entre todos aquellos “ exquisitos “ invitados , el más esperado,  haría acto de presencia .


Todo debía ser perfecto aquella noche : Flores traídas con el mayor de los cuidados  desde el mismísimo Londres , incluyendo  la solicitud más delicada de todas , una única y especial  orquídea  que debía ser entregada en la casa la mañana de la celebración ;  las mejores carnes enviadas desde dos de los mataderos más  afamados de Irlanda ;   dulces artesanales  de la pastelería de la Sr. Dikins , en el centro de St. Andrews   y a la que él solía asistir cuando era niño ; frutas y verduras frescas para aderezar los entrantes  y poder ofrecer alguna crema  templada y un amplio surtido de vinos y champagne, encargados con tiempo suficiente, mediante un comunicado que se hiciera  llegar   a una de las mayores y prestigiosas bodegas de Francia .
Un reclamo de personal dispuesto a trabajar desde los días previos, como refuerzo al servicio existente ,hizo que la gran casa se convirtiera en un tránsito constante de personas acicalando desde el mobiliario , los cortinajes  o la cubertería y cristalería dispuesta para tal ocasión , todo  bajo la supervisión de la ama de llaves .

Poco antes de la hora del almuerzo , un hombre de pelo cano y rectitud de formas , debidamente uniformado de negro y con manos enguantadas , ascendía por la escalera de servicio portando la vestimenta del señor de la casa . Con rigidez manifiesta y en silencio , pese a cruzarse en su camino con parte del atareado servicio , el hombre , con paso firme , se dirigió hacia el dormitorio  para revisar por tercera vez la ropa  una vez esta fuese dispuesta en el colgador preparado a tal efecto , labor que volvería a llevar a cabo faltando quince minutos exactos antes de que el anfitrión entrase por la puerta de aquella dependencia .
Un mayordomo personal que heredaría de su padre  y que comenzaría su labor para la familia como chofer  mientras su madre se encargaba de la limpieza y preparación del  vestuario de los señores . Un ascenso producido tras el fallecimiento de quién ostentaba dicha labor antes que él  y del que habría de aprender todo lo que se limitó a perfeccionar  ganándose la confianza de ambos.

Una perfección absoluta y un nivel de auto exigencia  sólo igualado al del señor que servía desde hace años   y que le hacían estar pendiente absolutamente de cualquier detalle , por mínimo que éste fuera,  le correspondiera o no dentro de su cuadro tasado de responsabilidades .

                Manos enguantadas que perfilaban con determinación  los hombros de a quién estaban ayudando a vestir . Una rectitud requerida  , sin posible  doblez alguna , que debía proceder en paralelo  con la línea imaginaria que partía desde la base lateral del cuello hasta el nacimiento del hombro . Leve recolocación de la camisa a la altura de la cinturilla del pantalón  y un retoque final a la chaqueta para que su aspecto fuese impoluto y perfecto  en la noche de su regreso a la vida social de St. Andrews .

                ¿Y en el espejo ?   La imagen de un hombre que apenas recordaba  sentirse de aquella forma .  Una imagen que le costaba reconocer  atañéndose a su historia más reciente , donde los recuerdos de Peterhead  hubieron de quedar relegados a la oscuridad de una solitaria habitación de hotel , de los tantos en los que habría de descansar durante sus viajes incasables en su misión como hacedor de nueva fortuna .
Bajó el  rostro para  observar  sus sudorosas manos, temblorosas   de forma incontenible  mientras una sensación de frío , desagradable y doliente , recorría a su libre albedrío la totalidad de su espalda   .  Aquella aflicción manifiesta preocupó al sirviente que aún le acompañaba,  preguntándole y recibiendo un solo gesto por respuesta .  Un gesto que le bastó  al buen sirviente , que se preciaba de conocerle desde niño , para comprender que aquella noche significaba algo más que la vuelta a casa , que un regreso a viejas costumbres o a la introducción de las nuevas que podría traer desde Las Américas . 

Él fue el último hombre que le vio el día que se marchó y la última persona con la que entabló conversación . Necesitaba gestionar todo con sumo secreto y cuidado para evitar los comentarios y que el escándalo lo sacudiera todo manchando  el apellido familiar , contando exclusivamente con él , con la única persona de confianza con la que poder llevarlo todo a  cabo y mantener   el silencio  sobre las verdaderas razones  de su partida .
Por un instante , aquel hombre que tenía ante él , le recordó al temeroso que le buscase  inquieto y desesperado , tratando de encontrar una solución factible a una lucha que mantenía consigo mismo y en la que evitar que , salvo su propia persona  , nadie  más resultase dañado .

La voz serena y tranquilizadora del mayordomo , dirigiéndose a él más como un viejo amigo que como personal de confianza , le hizo alzar el mentón de nuevo hacia aquella imagen reflejada .
“ Todo  saldrá como espera , señor “  aseveró el hombre  recibiendo su atención como contraprestación  a través de la fijeza de su mirada en su propio reflejo . Pese a escucharlas , aquellas palabras no le otorgaron toda la confianza que necesitaba ante un sentimiento de impotencia que lo inundaba . Una gran inseguridad impropia de un hombre como él, digno actor de la apariencia que se recordaba   y que todos debían rememorar de nuevo  esa noche . Como si el tiempo no hubiera pasado . Como si él , nunca se hubiera marchado .

                Alguien tocó la puerta de la habitación . Tras ella , una de las doncellas  comunicaba la aparición de los primeros invitados .  Una mirada cruzada entre ambos hombres  bastó para señalar el punto de partida del papel que debía interpretar nada más depositase un pie fuera de aquella  estancia .
Comprobando una vez más su aspecto ante aquel maldito instrumento de realidad , apenas se hubo retocado el chaleco y la chaqueta ,  inspiró con contundencia y  se dio la vuelta   dirigiéndose hacia las escaleras desde  cuyo descansillo ,  pudo observar  a  parte del personal recibiendo a sus primeros  y ansiosos invitados mientras recibían  sus respectivos abrigos .  
Un cerrar con fuerza de puños y un respirar lo más hondo que sus pulmones le permitían , dio paso a la más amplia de las sonrisas de complacencia y al  más puramente falso gesto de satisfacción que podría  brotar  de un rostro convertido , por aquella noche , en una máscara del hombre que todos querían ver .

                Conforme la llegada de carruajes se hacía interminable , los saludos y bienvenidas por parte del anfitrión se prodigaban más distendidos .  Lo más granado de la ciudad , incluso caballeros venidos exclusivamente de Londres , se encontraban poblando el gran salón y parte del vestíbulo de la casa ,  mientras los músicos amenizaban la velada  y las bandejas de viandas desaparecían con enorme rapidez .

En la sala contigua , los amantes de la danza  se entremezclaban buscando una oportunidad . Los mejores se reservaban para las jóvenes solteras más agraciadas mientras que , aquellos que no gozaban de tanta habilidad  pese a haber practicado con suficiencia , deambulaban buscando alguna dama con la que poder demostrar sus recién adquiridas dones .  Un juego de sutil persecución,  como el de un gato sobre un ratón  al que llevase persiguiendo con su vista desde hace horas   tratando de atraparle de forma inesperada  ,ante la atenta observación de las más avezadas aves de presa humanas   apostadas , inteligentemente , en aquellas partes de la sala , junto a las paredes y a las puertas de acceso , donde la observación resultara  más útil.

·         ANNA : Pobres – dijo en tono irónico y chillón – aún creen que el matrimonio es el estado vital perfecto .

·         ELENA : ¿Y acaso no lo es ? Da seguridad , respeto y posición ¿Qué más puede desearse ?

La mujer de cabello profusamente anaranjado y ondulado la increpó, incrédula de sus palabras ,mientras bebía  un sorbo de champagne.

·         ANNA  :   ¡Elena !

Sin que su vista se desplazase del centro de la sala , la más joven de las dos mujeres vio como tragaba con cierta dificultad .

·         ANNA : ¿Vendrá ?

Preocupada , Elena descendió los ojos hasta el suelo por un instante . Cuando los hubo regresado a su centro de atención , la expresión de su rostro mostraba su disgusto .

·         ANNA : Ya te dije entonces que no era una buena idea . Es más inteligente de lo que nadie puede llegar a saber , ni tú,  siendo su … – Elena  la detuvo sólo con su enérgica mirada . –

·         ELENA : ¡No te atrevas a decirlo ! Alguien podría escucharlo .

·         ANNA: ¿Quieres apostar ?

·         ELENA : ¿Y aún te extraña que no haya hombre que quiera ser cazado por ti ? Tienes una insana afición por el juego .

·         ANNA : Querida Elena , como ya sabrás a estas alturas  tengo muchas insanas aficiones – le replicó con una buena dosis de sorna acompañada de una maliciosa sonrisa y su característico alzamiento de ceja – pero no puedo evitar desear apostar cuando sé que es sobre seguro .

·         ELENA : No lo hará .

Acercándose a uno de sus oídos , la mujer del pelo enrojecido le susurró .

·         ANNA : Vendrá  y lo hará sólo como ella sabe , de forma triunfal .

Sonidos de asombro , entremezclados con silencios,  llamaron la atención de ambas mujeres hacia la sala de recepciones  .  Corrillos de voces que parecían girarse hacia el mismo punto , la entrada de la sala  y  un instinto , el suyo , el del anfitrión,  que le hizo interrumpir de forma abrupta  la conversación que mantenía  con algunos de sus invitados para girarse lentamente mientras la música se detenía  y observaba como  un pasillo humano se abría lentamente ante sus ojos  .

En la sala de baile  los comentarios no tardaron en llegar . La curiosidad de los asistentes por confirmar lo que los vientos maledicentes parecían traer , provocó que ambas mujeres ,  incrédulas de lo que creían estar escuchando , decidieran  trasladarse a toda prisa a la sala principal  tratando  de abrirse paso entre la multitud .  Cuando éstas hubieron llegado a uno de los extremos , apartando a los invitados apostados en aquella sinuosa primera fila , la visión reportada hizo que  Anna  se sonriera mientras a Elena parecían flaquearle las fuerzas  , debiendo sostenerla  por uno de los brazos para regocijo de la pelirroja .
Una rápida oscilación de  su cabeza hacia el otro lado  dejó  la panorámica mental de lo que allí habría de suceder .

·         ANNA : Y el mármol se convirtió en carne , débil e ínfima ante su presencia , y el león se transformó en un simple cordero doblegado a su voluntad . He ahí lo único que el tiempo nunca puede corromper y menos aún si es verdadero .

Con la cabeza bien alta , Victoria  hizo acto de presencia en el gran salón ,  con un imponente y llamativo traje rojo sangre y  el cabello perfectamente recogido , desprendiendo  aquel orgullo que siempre le pareció  faltar y ahora resultaba ser su mejor escudo .
Sólo un detalle , colgado de su cuello , llamó la atención a Elena , su madre .

·         ELENA : ¡Dios mío  , lo lleva puesto !

Su gesto se descompuso por completo  al vérselo colgado mientras Anna no podía contener la risa nerviosa por  su sorpresa incrementada .

·         ANNA :  ¡El “Ana Bolena “! .  ¡Una entrada realmente triunfal! .  El regalo de boda  que empequeñeció a la novia vuelve para engrandecer a la viuda .

Mientras los ojos y las malas lenguas chismosas de todos los asistentes se centraban  sobre su persona  o  la pieza que colgaba de su cuello,  pocos parecieron percatarse,  en realidad , de lo que allí estaba sucediendo .
Un enorme espacio vacío de silencio entre ambos en el que la sorpresa hacía del cuerpo de Frederick su mejor presa  mientras sus ojos se recreaban en una ilusión hasta ahora irreal .

Lentamente , disfrutando de cada paso que la llevaba hacia ella , con sus puños cerrados con toda la fuerza que emanaba de su interior , su femenina imagen fue agrandándose ante sus deleitados ojos mientras toda  sensación de nerviosismo se apaciguaba lentamente  . El  sudor que horas antes cubriera sus manos desaparecía  y el aire volvía a adentrase en sus pulmones. Todo aquello que realmente le importaba y por lo que había regresado no le había fallado , encontrándose  ante él ,  tal y como la recordaba , sin que el tiempo ni las circunstancias hubieran hecho merma ni un ápice en su blanquecina y delicada piel , tantas veces rozada de forma inocente y deseada  hasta cuando fue consciente de que no era suya .    Ni sus ojos habían perdido la vivacidad de antaño  , ni su boca … Labios en los que hubo de detenerse una vez más , para exclusivo regocijo suyo , los mismos,  que deseó hasta cuando resultaba muy arriesgado permanecer en el mismo espacio que ella , a solas .
Y un cuerpo  que volvía a reaccionar  por instinto mientras la cabeza les dejaba solos en aquella habitación , sin observadores , en silencio  , con mil preguntas por parte de él y una espera por parte de ella ,  a una reacción suya que no parecía querer llegar  .

·         VICTORIA : Bienvenido de nuevo a casa , Frederick.

Una leve reverencia de cortesía por parte de ella  bastó para que  el mundo parecía hundirse bajo sus pies  al volver a escuchar su voz una vez más , mientras sus manos , completamente tensas y abiertas , buscaban el refugio de sus piernas apretándolas con fuerza contra ellas .

Y en mitad de aquella perfección , la única presencia dispuesta a romper la nebulosa .

·         ANNA : ¡Parece mentira querido Frederick ! ¿Así recibes a tu invitada más ilustre y esperada ?

Con la impávida tranquilidad de una Victoria imponente que no apartó ni por un instante sus ojos de los del anfitrión , éste , visiblemente molesto por la actitud de la pelirroja , a la que ya se había desacostumbrado , la correspondió con un contundente gesto de apercibimiento  sin que se diese por aludida .

·         ANNA : En fin , como veo que los años de océanos le han debido hacer atravesar más de una tormenta –   aquel tono irónico y su sonrisa maliciosa comenzaban a sacarle de quicio -  me ofrezco voluntaria para traerte de nuevo al ambiente social querida  – La cogió del brazo  con intención de llevársela – y para ello no hay nada mejor que el champagne , - volvió a dirigirse directamente a él – te la robo durante un rato , ya que tú no pareces decidirte a dejar tu estado de estatua de sal querido .

Llevada prácticamente a rastras  hacia la sala contigua , se acercaron a una de las mesas donde se disponía de bebidas  y frutas para acompañar,  ofreciéndole una a Victoria mientras ella acompañaba la suya con un enorme y delicioso fresón .

·         ANNA : ¡Del destierro voluntario a la luz por todo lo grande !- le comentó reflejando sorpresa  mientras  jugueteaba observando el fresón a su alrededor.-  Y ¿Marcando terreno ?

·         VICTORIA : ¿Marcando terreno ? – preguntó extrañada – Pese a permanecer fuera de todo.... hay costumbres que no cambian . Creo habértelo dicho una vez , hace mucho tiempo , tus formas de perra callejera te pierden .

Una risa rabiosa se escuchó partir de la garganta de la pelirroja la cual necesitó beber su copa de un solo sorbo .

·         ANNA : Curioso que seas precisamente tú quién me plantees algo como las formas  . Por un momento , al verte entrar , pensé que el “exquisito y refinado trato “ recibido por tu marido hubieran modelado las tuyas .

No resultaba un secreto para nadie . Nunca lo fue . Siempre se habló de forma discreta , como un secreto a voces , del carácter del “Señor” , como se acostumbraba a denominarlo . Sin apellidos nobles que se merecieran destacar y una fortuna aferrada cual ladrón a su botín , adquirido de forma dudosa , nadie le cuestionaba y sus órdenes , penosas o no , eran siempre obedecidas .  Pero quizás lo que sí se mantuviera más en secreto , aunque nadie lo desconociera tampoco , eran aquellas otras costumbres de las que hacía gala en la oscuridad de su casa , donde  las habladurías de parte del personal que había realizado alguna vez trabajos en el interior de sus muros  , citaban la existencia de una habitación , cerrada siempre con llave, de la que en más de una ocasión se le vio  entrar y salir después de muchas horas con la ropa raída e incluso salpicada de sangre , o los operarios de las caballerizas , cambiantes en su mayoría con más habitualidad que en el resto de casas señoriales al percatarse que le miraban fijamente las manos arañadas , hinchadas y con visibles signos de violencia reciente .

Lo que al principio comenzaron siendo rumores sobre la pronta desaparición de la vida social y reclusión de su esposa  en el interior del palacete , fueron confirmando toda una  suerte de teorías  e historias cuasifantasmagóricas , llegándose a afirmar que incluso podría estar muerta y su cuerpo enterrado en los jardines traseros de la casa , donde no se le permite el acceso a nadie  .
Sólo la noticia del sorpresivo fallecimiento  del dueño de la casa trajo algo de tranquilidad al pueblo   siendo el propio médico  quien  lo confirmase, el mismo que también traería la buena nueva de que ella , contrariamente a lo que se creía , estaba viva y en buen estado , aunque muy afectada por aquel entonces .

               
Preguntas sin respuesta ,  viejas tensiones que nunca desaparecerían e intereses contrapuestos pero con el mismo objetivo común . No, nada de todo aquello que le tocara vivir entonces había cambiado,  salvo que en aquellos tiempos  no habría un salvador que la rescatase de aquel infierno y ahora , por sorpresa  ,  un viejo conocido  se mostraba más que dispuesto a no dejarla por más tiempo en las garras equivocadas  para propia desaprobación de quién se la había llevado de su presencia .

·         ANNA :  Muy oportuno , como siempre . – Afirmó con tono resignado al verle -. Aprovecha bien el tiempo que te quede Victoria , una nunca sabe cuándo a alguien se le puede ocurrir disparar el rifle ni que cabeza alcanzará .

Mordiendo con ímpetu el  enorme fresón , la mujer de pelo colorado se dispuso a retirarse pero por el camino más difícil si cabe , rozando el brazo de Frederick con parte de su pecho mientras le sonreía provocativamente, conocedora de que su víctima propiciatoria la observaba .

Quizás era lo que él menos echaba de menos de todo aquello . Quizás  fuese cierto lo que afirmaban   sobre que el tiempo no lo curaba todo o que no cambiaba  a las personas , especialmente cuando éstas no lo deseaban o  no sentían esa necesidad, pero para su desgracia todo le resultaba demasiado familiar.

Una salida buscada , un espacio para poder respirar y una puerta abierta que llevase al exterior .  Un paso presto , femenino , que necesitaba algo de libertad , algo que le recordase por qué había decidido ir .
Un cielo extrañamente despejado por estas fechas  homenajeaba a una luna llena espléndida y agradecida  que  rezumaba ansias de juventud , mientras el sereno de la noche hacía  brillar ,como pequeños diamantes  , las hojas de los arbustos y las flores .

Una presencia prontamente acompañada por la  de la única persona  incapaz , esa noche , de infringirle  dolor alguno, el único que verdaderamente deseaba que estuviera en ese preciso lugar  y  que , pese a desearlo, apenas se atrevía a acercarse .
De espaldas hacia  él , Victoria apenas ladeó un poco su cabeza para hacerle saber que sabía que estaba allí .

·         VICTORIA : Hace años no te lo  habrías pensado tanto  .

Paso a paso , como quién admira  sorprendido  algo hermoso e intocable , logró llegar hasta que sólo la medida de una mano le distanciase de su espalda . Extrañamente tranquilo , sabedor de la soledad del lugar aunque no de las posibles miradas indiscretas a través de los cristales , sus intentos por apenas rozar su vestido se quedaron en meros deseos contenidos  y por más que su voluntad fuese la de pronunciar una sola palabra reconocible algo continuaba impidiéndoselo .

·         VICTORIA : ¿En serio no vas a decir nada ?

Se dio la vuelta lentamente, hasta que su imponente presencia y sus ojos penetrantes  la otorgasen todas las respuestas que hubo de plantearse antes de confirmarse a sí misma  su asistencia .

·         VICTORIA : Entonces bailemos  y así no tendrás  que pronunciar palabra alguna .

Ofreciéndole su mano para que él se hiciese con ella  a fin de llevarla al interior del salón de baile , encontrándose próximos , él se detuvo .

·         FREDERICK : ¿Realmente estás segura de hacerlo ?

Ella apretó con fuerza la mano que la sostenía .

·         VICTORIA : Nunca he estado más segura en mi vida .

Y se adelantó arrastrando por él , con el rostro erguido y un plante de orgullosa satisfacción que daría que hablar en los próximos días , mientras ambos ocupaban el centro del salón .

ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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