LA VIUDA
CAPÍTULO SEGUNDO
. VIEJOS CONOCIDOS (PARTE PRIMERA )
![]() |
| CRED EDIT APCL73 |
Se
convirtió en la comidilla de toda la ciudad desde su llegada , algo a lo que
estaba acostumbrado y ya esperaba desde que, estando en el barco , apenas faltasen unos pocos días para atracar
en puerto .
Lo que en principio fueron
sospechas y rumores sobre su vuelta , sólo se acrecentaron entre las gentes al
recordar la proximidad de la fecha en la que éste hubo decidido marchar,
desapareciendo hacia un destino , entonces incierto , como si la tierra lo hubiera
engullido .
El hijo
predilecto de Aberdeen volvía a casa por todo lo grande , con mayor fortuna y
esperanzas de trabajo para todos los desafortunados que lo necesitaran y estuvieran dispuestos a desplazarse si fuese necesario y para ello , nada mejor que organizar
una gran fiesta ,prácticamente abierta , a todo aquel en la ciudad que de
alguna u otra forma se hubiera relacionado con su familia .
Esta vez no harían falta las
tarjetas formales enviadas con personal
de la casa. Le bastó pagar unas pocas monedas a un chiquillo con ropas casi
raídas y rostro con hollín para que el
mandato se cumpliera so pena de no recibir
otra cantidad ,entregada en calidad de premio, si el objetivo se
conseguía .
Un anuncio
que trajo de nuevo la alegría entre las gentes aunque entrañase una trampa oculta . “Abierta “ sí, a todos aquellos que se hubiesen relacionado
con la familia pero … ¿ a quiénes se
refería en realidad ? Nadie necesitó que
le respondieran a esa pregunta porque de todos era sabido quiénes compondrían
esa lista de invitados tan “amplia y abierta “ , pero esto era algo que tampoco les preocupaba a los comunes mortales
, más entretenidos en concertar sendas
apuestas sobre si entre todos aquellos “ exquisitos “ invitados , el más
esperado, haría acto de presencia .
Todo debía ser perfecto
aquella noche : Flores traídas con el mayor de los cuidados desde el mismísimo Londres , incluyendo la solicitud más delicada de todas , una
única y especial orquídea que debía ser entregada en la casa la mañana
de la celebración ; las mejores carnes
enviadas desde dos de los mataderos más
afamados de Irlanda ; dulces
artesanales de la pastelería de la Sr.
Dikins , en el centro de St. Andrews y a
la que él solía asistir cuando era niño ; frutas y verduras frescas para
aderezar los entrantes y poder ofrecer
alguna crema templada y un amplio
surtido de vinos y champagne, encargados con tiempo suficiente, mediante un
comunicado que se hiciera llegar a una
de las mayores y prestigiosas bodegas de Francia .
Un reclamo de personal
dispuesto a trabajar desde los días previos, como refuerzo al servicio
existente ,hizo que la gran casa se convirtiera en un tránsito constante de
personas acicalando desde el mobiliario , los cortinajes o la cubertería y cristalería dispuesta para
tal ocasión , todo bajo la supervisión
de la ama de llaves .
Poco antes
de la hora del almuerzo , un hombre de pelo cano y rectitud de formas ,
debidamente uniformado de negro y con manos enguantadas , ascendía por la
escalera de servicio portando la vestimenta del señor de la casa . Con rigidez
manifiesta y en silencio , pese a cruzarse en su camino con parte del atareado
servicio , el hombre , con paso firme , se dirigió hacia el dormitorio para revisar por tercera vez la ropa una vez esta fuese dispuesta en el colgador
preparado a tal efecto , labor que volvería a llevar a cabo faltando quince
minutos exactos antes de que el anfitrión entrase por la puerta de aquella
dependencia .
Un mayordomo personal que
heredaría de su padre y que comenzaría
su labor para la familia como chofer
mientras su madre se encargaba de la limpieza y preparación del vestuario de los señores . Un ascenso
producido tras el fallecimiento de quién ostentaba dicha labor antes que
él y del que habría de aprender todo lo
que se limitó a perfeccionar ganándose
la confianza de ambos.
Una perfección absoluta y un
nivel de auto exigencia sólo igualado al
del señor que servía desde hace años y
que le hacían estar pendiente absolutamente de cualquier detalle , por mínimo
que éste fuera, le correspondiera o no dentro de su cuadro tasado de
responsabilidades .
Manos enguantadas que perfilaban con
determinación los hombros de a quién
estaban ayudando a vestir . Una rectitud requerida , sin posible doblez alguna , que debía proceder en paralelo
con la línea imaginaria que partía desde
la base lateral del cuello hasta el nacimiento del hombro . Leve recolocación
de la camisa a la altura de la cinturilla del pantalón y un retoque final a la chaqueta para que su
aspecto fuese impoluto y perfecto en la
noche de su regreso a la vida social de St. Andrews .
¿Y en el espejo ?
La imagen de un hombre que apenas recordaba sentirse de aquella forma . Una imagen que le costaba reconocer atañéndose
a su historia más reciente , donde los recuerdos de Peterhead hubieron de quedar relegados a la oscuridad de
una solitaria habitación de hotel , de los tantos en los que habría de
descansar durante sus viajes incasables en su misión como hacedor de nueva fortuna
.
Bajó el rostro para
observar sus sudorosas manos,
temblorosas de forma incontenible mientras una sensación de frío , desagradable
y doliente , recorría a su libre albedrío la totalidad de su espalda . Aquella aflicción manifiesta preocupó al
sirviente que aún le acompañaba,
preguntándole y recibiendo un solo gesto por respuesta . Un gesto que le bastó al buen sirviente , que se
preciaba de conocerle desde niño , para comprender que aquella noche
significaba algo más que la vuelta a casa , que un regreso a viejas costumbres
o a la introducción de las nuevas que podría traer desde Las Américas .
Él fue el último hombre que le
vio el día que se marchó y la última persona con la que entabló conversación .
Necesitaba gestionar todo con sumo secreto y cuidado para evitar los
comentarios y que el escándalo lo sacudiera todo manchando el apellido familiar , contando
exclusivamente con él , con la única persona de confianza con la que poder
llevarlo todo a cabo y mantener el silencio
sobre las verdaderas razones de
su partida .
Por un instante , aquel hombre
que tenía ante él , le recordó al temeroso que le buscase inquieto y desesperado , tratando de encontrar
una solución factible a una lucha que mantenía consigo mismo y en la que evitar
que , salvo su propia persona , nadie más resultase dañado .
La voz serena y
tranquilizadora del mayordomo , dirigiéndose a él más como un viejo amigo que
como personal de confianza , le hizo alzar el mentón de nuevo hacia aquella
imagen reflejada .
“ Todo saldrá como espera , señor “ aseveró el hombre recibiendo su atención como
contraprestación a través de la fijeza
de su mirada en su propio reflejo . Pese a escucharlas , aquellas palabras no
le otorgaron toda la confianza que necesitaba ante un sentimiento de impotencia
que lo inundaba . Una gran inseguridad impropia de un hombre como él, digno
actor de la apariencia que se recordaba y que todos debían rememorar de nuevo esa noche . Como si el tiempo no hubiera
pasado . Como si él , nunca se hubiera marchado .
Alguien tocó la puerta de la habitación . Tras ella ,
una de las doncellas comunicaba la aparición de los primeros invitados . Una mirada cruzada entre ambos hombres bastó para señalar el punto de partida del
papel que debía interpretar nada más depositase un pie fuera de aquella estancia .
Comprobando una vez más su
aspecto ante aquel maldito instrumento de realidad , apenas se hubo retocado el
chaleco y la chaqueta , inspiró con
contundencia y se dio la vuelta dirigiéndose hacia las escaleras desde cuyo
descansillo , pudo observar a parte
del personal recibiendo a sus primeros y
ansiosos invitados mientras recibían sus respectivos abrigos .
Un cerrar con fuerza de puños
y un respirar lo más hondo que sus pulmones le permitían , dio paso a la más
amplia de las sonrisas de complacencia y al más puramente falso gesto de satisfacción que
podría brotar de un rostro convertido , por aquella noche ,
en una máscara del hombre que todos querían ver .
Conforme la llegada de carruajes se hacía
interminable , los saludos y bienvenidas por parte del anfitrión se prodigaban
más distendidos . Lo más granado de la
ciudad , incluso caballeros venidos exclusivamente de Londres , se encontraban
poblando el gran salón y parte del vestíbulo de la casa , mientras los músicos amenizaban la velada y las bandejas de viandas desaparecían con
enorme rapidez .
En la sala contigua , los amantes
de la danza se entremezclaban buscando
una oportunidad . Los mejores se reservaban para las jóvenes solteras más
agraciadas mientras que , aquellos que no gozaban de tanta habilidad pese a
haber practicado con suficiencia , deambulaban buscando alguna dama con la que
poder demostrar sus recién adquiridas dones . Un juego de sutil persecución, como el de un gato sobre un ratón al que llevase persiguiendo con su vista
desde hace horas tratando de atraparle
de forma inesperada ,ante la atenta
observación de las más avezadas aves de presa humanas apostadas , inteligentemente , en aquellas
partes de la sala , junto a las paredes y a las puertas de acceso , donde la
observación resultara más útil.
·
ANNA : Pobres – dijo en tono irónico y chillón –
aún creen que el matrimonio es el estado vital perfecto .
·
ELENA : ¿Y acaso no lo es ? Da seguridad , respeto
y posición ¿Qué más puede desearse ?
La mujer de cabello
profusamente anaranjado y ondulado la increpó, incrédula de sus palabras ,mientras
bebía un sorbo de champagne.
·
ANNA
: ¡Elena !
Sin que su vista se desplazase
del centro de la sala , la más joven de las dos mujeres vio como tragaba con
cierta dificultad .
·
ANNA : ¿Vendrá ?
Preocupada , Elena descendió
los ojos hasta el suelo por un instante . Cuando los hubo regresado a su centro
de atención , la expresión de su rostro mostraba su disgusto .
·
ANNA : Ya te dije entonces que no era una buena
idea . Es más inteligente de lo que nadie puede llegar a saber , ni tú, siendo su … – Elena la detuvo sólo con su enérgica mirada . –
·
ELENA : ¡No te atrevas a decirlo ! Alguien
podría escucharlo .
·
ANNA: ¿Quieres apostar ?
·
ELENA : ¿Y aún te extraña que no haya hombre que
quiera ser cazado por ti ? Tienes una insana afición por el juego .
·
ANNA : Querida Elena , como ya sabrás a estas
alturas tengo muchas insanas aficiones – le replicó con una buena dosis de
sorna acompañada de una maliciosa sonrisa y su característico alzamiento de
ceja – pero no puedo evitar desear apostar cuando sé que es sobre seguro .
·
ELENA : No lo hará .
Acercándose a uno de sus oídos
, la mujer del pelo enrojecido le susurró .
·
ANNA : Vendrá y lo hará sólo como ella sabe ,
de forma triunfal .
Sonidos de asombro , entremezclados con silencios, llamaron la
atención de ambas mujeres hacia la sala de recepciones . Corrillos
de voces que parecían girarse hacia el mismo punto , la entrada de la sala y un instinto , el suyo , el del
anfitrión, que le hizo interrumpir de
forma abrupta la conversación que
mantenía con algunos de sus invitados para
girarse lentamente mientras la música se detenía y observaba como un pasillo humano se abría lentamente ante sus ojos .
En la sala de baile los comentarios no tardaron en llegar . La
curiosidad de los asistentes por confirmar lo que los vientos maledicentes
parecían traer , provocó que ambas mujeres ,
incrédulas de lo que creían estar escuchando , decidieran trasladarse a toda prisa a la sala principal tratando de abrirse paso entre la multitud . Cuando éstas hubieron llegado a uno de los
extremos , apartando a los invitados apostados en aquella sinuosa primera fila
, la visión reportada hizo que Anna se sonriera mientras a Elena parecían
flaquearle las fuerzas , debiendo
sostenerla por uno de los brazos para
regocijo de la pelirroja .
Una rápida oscilación de su cabeza hacia el otro lado dejó la panorámica mental de lo que allí habría de
suceder .
·
ANNA : Y el mármol se convirtió en carne , débil
e ínfima ante su presencia , y el león se transformó en un simple cordero
doblegado a su voluntad . He ahí lo único que el tiempo nunca puede corromper y
menos aún si es verdadero .
Con la cabeza bien alta ,
Victoria hizo acto de presencia en el
gran salón , con un imponente y
llamativo traje rojo sangre y el cabello
perfectamente recogido , desprendiendo
aquel orgullo que siempre le pareció
faltar y ahora resultaba ser su mejor escudo .
Sólo un detalle , colgado de
su cuello , llamó la atención a Elena , su madre .
·
ELENA : ¡Dios mío , lo lleva puesto !
Su gesto se descompuso por
completo al vérselo colgado mientras
Anna no podía contener la risa nerviosa por
su sorpresa incrementada .
·
ANNA : ¡El
“Ana Bolena “! . ¡Una entrada realmente
triunfal! . El regalo de boda que empequeñeció a la novia vuelve para
engrandecer a la viuda .
Mientras los ojos y las malas
lenguas chismosas de todos los asistentes se
centraban sobre su persona o la
pieza que colgaba de su cuello, pocos
parecieron percatarse, en realidad , de
lo que allí estaba sucediendo .
Un enorme espacio vacío de
silencio entre ambos en el que la sorpresa hacía del cuerpo de Frederick su mejor
presa mientras sus ojos se recreaban en
una ilusión hasta ahora irreal .
Lentamente , disfrutando de
cada paso que la llevaba hacia ella , con sus puños cerrados con toda la fuerza
que emanaba de su interior , su femenina imagen fue agrandándose ante sus
deleitados ojos mientras toda sensación
de nerviosismo se apaciguaba lentamente . El sudor que horas antes cubriera sus manos
desaparecía y el aire volvía a adentrase
en sus pulmones. Todo aquello que realmente le importaba y por lo que había
regresado no le había fallado , encontrándose
ante él , tal y como la recordaba
, sin que el tiempo ni las circunstancias hubieran hecho merma ni un ápice en su
blanquecina y delicada piel , tantas veces rozada de forma inocente y
deseada hasta cuando fue consciente de
que no era suya . Ni sus ojos habían
perdido la vivacidad de antaño , ni su
boca … Labios en los que hubo de detenerse una vez más , para exclusivo regocijo
suyo , los mismos, que deseó hasta cuando resultaba muy arriesgado permanecer en
el mismo espacio que ella , a solas .
Y un cuerpo que
volvía a reaccionar por instinto
mientras la cabeza les dejaba solos en aquella habitación , sin observadores ,
en silencio , con mil preguntas por parte
de él y una espera por parte de ella , a
una reacción suya que no parecía querer llegar .
·
VICTORIA : Bienvenido de nuevo a casa ,
Frederick.
Una leve reverencia de cortesía
por parte de ella bastó para que el
mundo parecía hundirse bajo sus pies al
volver a escuchar su voz una vez más , mientras sus manos , completamente
tensas y abiertas , buscaban el refugio de sus piernas apretándolas con fuerza
contra ellas .
Y en mitad de aquella perfección
, la única presencia dispuesta a romper la nebulosa .
·
ANNA : ¡Parece mentira querido Frederick ! ¿Así
recibes a tu invitada más ilustre y esperada ?
Con la impávida tranquilidad
de una Victoria imponente que no apartó ni por un instante sus ojos de los del
anfitrión , éste , visiblemente molesto por la actitud de la pelirroja , a la
que ya se había desacostumbrado , la correspondió con un contundente gesto de apercibimiento
sin que se diese por aludida .
·
ANNA : En fin , como veo que los años de océanos
le han debido hacer atravesar más de una tormenta – aquel tono irónico y su sonrisa maliciosa
comenzaban a sacarle de quicio - me
ofrezco voluntaria para traerte de nuevo al ambiente social querida – La cogió del brazo con intención de llevársela – y para ello no
hay nada mejor que el champagne , - volvió a dirigirse directamente a él – te la
robo durante un rato , ya que tú no pareces decidirte a dejar tu estado de
estatua de sal querido .
Llevada prácticamente a
rastras hacia la sala contigua , se
acercaron a una de las mesas donde se disponía de bebidas y frutas para acompañar, ofreciéndole una a
Victoria mientras ella acompañaba la suya con un enorme y delicioso fresón .
·
ANNA : ¡Del destierro voluntario a la luz por
todo lo grande !- le comentó reflejando sorpresa mientras
jugueteaba observando el fresón a su alrededor.- Y ¿Marcando terreno ?
·
VICTORIA : ¿Marcando terreno ? – preguntó extrañada
– Pese a permanecer fuera de todo.... hay costumbres que no cambian . Creo habértelo
dicho una vez , hace mucho tiempo , tus formas de perra callejera te pierden .
Una risa rabiosa se escuchó
partir de la garganta de la pelirroja la cual necesitó beber su copa de un solo
sorbo .
·
ANNA : Curioso que seas precisamente tú quién me
plantees algo como las formas . Por un momento
, al verte entrar , pensé que el “exquisito y refinado trato “ recibido por tu
marido hubieran modelado las tuyas .
No
resultaba un secreto para nadie . Nunca lo fue . Siempre se habló de forma
discreta , como un secreto a voces , del carácter del “Señor” , como se
acostumbraba a denominarlo . Sin apellidos nobles que se merecieran destacar y
una fortuna aferrada cual ladrón a su botín , adquirido de forma dudosa , nadie
le cuestionaba y sus órdenes , penosas o no , eran siempre obedecidas . Pero quizás lo que sí se mantuviera más en
secreto , aunque nadie lo desconociera tampoco , eran aquellas otras costumbres
de las que hacía gala en la oscuridad de su casa , donde las habladurías de parte del personal que había
realizado alguna vez trabajos en el interior de sus muros , citaban la existencia de una habitación ,
cerrada siempre con llave, de la que en más de una ocasión se le vio entrar y salir después de muchas horas con la
ropa raída e incluso salpicada de sangre , o los operarios de las caballerizas
, cambiantes en su mayoría con más habitualidad que en el resto de casas
señoriales al percatarse que le miraban fijamente las manos arañadas ,
hinchadas y con visibles signos de violencia reciente .
Lo que al principio comenzaron
siendo rumores sobre la pronta desaparición de la vida social y reclusión de su
esposa en el interior del palacete , fueron
confirmando toda una suerte de teorías e historias cuasifantasmagóricas , llegándose
a afirmar que incluso podría estar muerta y su cuerpo enterrado en los jardines
traseros de la casa , donde no se le permite el acceso a nadie .
Sólo la noticia del sorpresivo
fallecimiento del dueño de la casa trajo
algo de tranquilidad al pueblo siendo el propio médico quien lo confirmase, el mismo que también traería
la buena nueva de que ella , contrariamente a lo que se creía , estaba viva y
en buen estado , aunque muy afectada por aquel entonces .
Preguntas sin respuesta , viejas tensiones que nunca desaparecerían e intereses
contrapuestos pero con el mismo objetivo común . No, nada de todo aquello que
le tocara vivir entonces había cambiado, salvo que en aquellos tiempos no habría
un salvador que la rescatase de aquel infierno y ahora , por sorpresa , un
viejo conocido se mostraba más que
dispuesto a no dejarla por más tiempo en las garras equivocadas para propia desaprobación de quién se la había
llevado de su presencia .
·
ANNA :
Muy oportuno , como siempre . – Afirmó con tono resignado al verle -. Aprovecha
bien el tiempo que te quede Victoria , una nunca sabe cuándo a alguien se le
puede ocurrir disparar el rifle ni que cabeza alcanzará .
Mordiendo con ímpetu el enorme fresón , la mujer de pelo colorado se
dispuso a retirarse pero por el camino más difícil si cabe , rozando el brazo
de Frederick con parte de su pecho mientras le sonreía provocativamente,
conocedora de que su víctima propiciatoria la observaba .
Quizás era lo que él menos
echaba de menos de todo aquello . Quizás
fuese cierto lo que afirmaban sobre que el tiempo no lo curaba todo o
que no cambiaba a las personas ,
especialmente cuando éstas no lo deseaban o
no sentían esa necesidad, pero para su desgracia todo le resultaba
demasiado familiar.
Una salida
buscada , un espacio para poder respirar y una puerta abierta que llevase al
exterior . Un paso presto , femenino ,
que necesitaba algo de libertad , algo que le recordase por qué había decidido
ir .
Un cielo extrañamente
despejado por estas fechas homenajeaba a una luna llena espléndida y
agradecida que rezumaba ansias de juventud , mientras el
sereno de la noche hacía brillar ,como
pequeños diamantes , las hojas de los
arbustos y las flores .
Una presencia prontamente acompañada
por la de la única persona incapaz , esa noche , de infringirle dolor alguno, el único que verdaderamente deseaba
que estuviera en ese preciso lugar y que ,
pese a desearlo, apenas se atrevía a acercarse .
De espaldas hacia él , Victoria apenas ladeó un poco su cabeza
para hacerle saber que sabía que estaba allí .
·
VICTORIA : Hace años no te lo habrías pensado tanto
.
Paso a paso , como quién admira sorprendido algo hermoso e intocable , logró llegar hasta que sólo la
medida de una mano le distanciase de su espalda . Extrañamente tranquilo ,
sabedor de la soledad del lugar aunque no de las posibles miradas indiscretas a
través de los cristales , sus intentos por apenas rozar su vestido se
quedaron en meros deseos contenidos y
por más que su voluntad fuese la de pronunciar una sola palabra reconocible algo
continuaba impidiéndoselo .
·
VICTORIA : ¿En serio no vas a decir nada ?
Se dio la vuelta lentamente, hasta que su imponente presencia y sus ojos penetrantes la otorgasen todas las respuestas que hubo de
plantearse antes de confirmarse a sí misma su asistencia .
·
VICTORIA : Entonces bailemos y así no tendrás que pronunciar palabra alguna .
Ofreciéndole su mano para que él
se hiciese con ella a fin de llevarla al
interior del salón de baile , encontrándose próximos , él se detuvo .
·
FREDERICK : ¿Realmente estás segura de hacerlo ?
Ella apretó con fuerza la mano
que la sostenía .
·
VICTORIA : Nunca he estado más segura en mi vida
.
Y se adelantó arrastrando por él
, con el rostro erguido y un plante de orgullosa satisfacción que daría que
hablar en los próximos días , mientras ambos ocupaban el centro del salón .
ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página