domingo, 5 de agosto de 2018

LA VIUDA . CAPÍTULO TERCERO . RECUERDOS ( 1ª PARTE ) . (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)


LA VIUDA
CAPÍTULO  TERCERO  . RECUERDOS ( 1ª PARTE )

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El reloj había marcado las dos de la madrugada hacía tiempo ,  pero éste  , simplemente , no pasaba desde que ella viniese a vivir  a la casa , el fatídico día en que su condena comenzaba , el de su boda .

Apostada en el dormitorio matrimonial , en una esquina , a oscuras , siempre esperaba escuchar la puerta de la entrada cerrarse .   Según su sonido , sabría con absoluta perfección cómo aparecería en el cuarto y lo que posiblemente pasase después .
Nunca entraba gritando , por más que hubiese ingerido alcohol en cantidades tan ingentes como para poder incendiar toda una ciudad , pero sus pasos resultaban más o menos confusos o determinantes en función de si necesitaba apoyarse en la barandilla de la escalera o incluso en la propia puerta de la habitación a efectos de poder atinar a abrirla .

Su cuerpo se había acostumbrado a los golpes hasta el punto de mentalizarse de que el dolor sólo era una circunstancia vital más . Los pellizcos , las mordeduras intensivas , en sus senos , algo que la fortalecía hasta cotas inusitadas , los manojos de pelos desprendidos y depositados en las manos de quién después la sostenía con fuerza por la cara , sólo un motivo más para sobrevivir a base de odio y  grandes dosis de rencor , encontrando un poco de paz cuando en su mente reflejaba “su rostro”  .


Lejos quedó el día de su noche de bodas , el día que marcó el principio de toda la odisea y de sus largos silencios  así como de la leyenda sobre su estado vital .  El último invitado se hubo marchado después de una más que intensa departición con su reciente estrenado esposo y varias  botellas de licor de por medio como acompañantes fieles e inseparables de su garganta , reunión a la que fue obligada a asistir pese al cansancio notable , debiendo permanecer sentada en un sillón hasta  que casi comenzaba a amanecer .
Dispuesta a retirarse , apenas hubo subido dos escalones , sintió que la tiraban del cabello con tanta fuerza que perdió el  equilibrio cayendo con la espalda entre dos de ellos . Al abrir los ojos , entre el inmenso dolor , vio el rostro enfurecido de su marido el cual , sin que nadie del servicio , ante los gritos de ella ,  acudiera o se asomase para averiguar qué estaba pasando, agarrándola fuertemente del brazo , la obligó a levantarse  sacudiéndola con fuerza mientras la arrastraba a lo largo de aquel inmenso pasillo . Una llave extraída del interior de su camisa , colgada del cuello , le explicaba el por qué de la detención ante una puerta concreta  .  Un empujón que la terminaría tirando al suelo  y el sonido del cierre tras su espalda , le otorgaron una composición de lugar muy difícil de olvidar , especialmente cuando alzó la vista y vio lo que a su alrededor se encontraba .
Entre la confusión y el dolor y ante la visualización de lo que parecían elementos de tortura más propios de una prisión medieval , sin salida posible , simplemente cerró los ojos para volver a verle , para poder aferrarse a la única imagen que le otorgaría fuerza para resistir ante lo que preveía que se le venía encima .

Nunca se supo a ciencia cierta cuánto tiempo habría pasado hasta que , cansado , decidió dejarla . Su grado de alcohol en sangre y la extenuación que sentía   provocaron que no cerrase la puerta al salir de aquella habitación , sólo que la entornase . Asegurándose que se  marchaba de la casa y el coche que lo conducía  se alejaba de la misma ,  quien entró poco después  sólo pudo espantarse de la imagen que tenía delante de sus ojos .
Se acercó con cuidado a un cuerpo desnudo más que magullado y sangriento  de lo que parecía  haber sido una mujer hermosa e inalcanzable  de cabello oscuro o al menos  así la recordaba él .  Sin saber cómo poder tocarla sin hacerle daño dadas las heridas abiertas de su espalda y sus muslos , optó por coger el vestido de boda , completamente destrozado,  y colocárselo por encima . Retirándole el cabello enmarañado del rostro , fueron sus moretones cerca del ojo y los profundos arañazos que partían desde el hombro lo que le hacía imaginar cómo podría haber sufrido hasta la inconsciencia .  Conteniendo  lágrimas de impotencia trató de girarla hacia sí para poder hacerse con ella en sus brazos . Cubriéndola como pudo con el vestido  intentó cargarla , abriendo ella, en ese preciso instante y con mucha dificultad ,  el ojo  que le quedaba casi intacto . Con su rostro como única imagen , borrosa ,  pareció musitar algo inteligible mientras él observaba una tímida lágrima escurrirse de él .

Con unas fuerzas que sólo se acrecentaban  a cada paso que él daba con ella en brazos , la llevó hasta la cocina donde la Sra. Harrison , la cocinera , asustada  al verlo entrar con ella en aquel estado ,  apartó con rapidez  las cosas situadas encima de la mesa .
Calentando abundante agua, la buena mujer corrió hasta el cuarto donde se resguardaba la ropa de la casa haciéndose con sábanas y toallas para llevarlas hasta su habitual lugar de trabajo  y convertirlos en trozos más pequeños .  

Ante aquella visión encima de la mesa de madera , él , dudoso , miró a la anciana y ésta le dio la aprobación para que le retirase el vestido . Sabía lo que había visto de ella por detrás pero no estaba seguro de lo que podía encontrarse por delante .  Con gestos medidos y cuidadosos  fue abriendo el vestido mientras , en silencio , procuraba afinar su oído ante cualquier posible quejido suyo , dejando finalmente al aire su dañada desnudez,  un espectáculo visual auténticamente espantoso .

Horrorizados ambos la mujer se apresuró a extraer una caja  que escondía tras los calderos  de mayor tamaño . En su interior  una serie de hierbas de las que empezó a escoger algunas que introdujo en un mortero grande . Realizada la pasta  la colocó encima de la mesa , al lado del cuerpo,   y tras indicarle que se disponía a recoger algo de ropa que pudiese ponerse , le enseñó como untarle el ungüento  en cada una de las innumerables heridas abiertas .
Al volver con un camisón liviano blanco , la mujer dispuso la pasta en pequeños trozos de tela y ayudada por él , movilizó el cuerpo lo justo para poder  vendarla allí donde más cuidado precisaría,  donde el aspecto  de algunas heridas denotaban que éstas tardarían más en cicatrizar . 

Subida a su dormitorio , la cocinera retiró la colcha  y él la recostó con cuidado medido . Debía permanecer de lado , por lo que  tras disponer su cuerpo de tal forma  la  recubrieron  de almohadones para fijarla y evitar que se moviese .

“ Tienes dos semanas antes de que vuelva “ le dijo muy seria y convencida  la cocinera antes de retirarse,   asegurándole que ella misma se encargaría de traer las cosas  necesarias para curarla dos veces al día . Por su propia salvaguarda , la buena mujer trató  de que se retirase a descansar a las caballerizas prometiéndole que ella se mantendría vigilante , pero él se negó, pese al riesgo que le suponía ser descubierto por el resto del personal de la casa , escaso pero suficiente .

Dos semanas durante las cuales , día tras día , debía repetir la misma operación con  ayuda o sin ella , intentando movilizar el cuerpo  procurando hacerle el menor daño posible . Días agotadores en los que el cansancio acumulado comenzaba a hacer mella en él .
Una noche , agotado , terminó con su cabeza sobre sus propios brazos , encima de la cama , a su lado . Una mano cálida colocada de forma temblorosa sobre la suya  fue el punto de partida para que se despertase y al alzar la cabeza  la viera sentada , mirándole .

Había pasado mucho tiempo desde aquellos días y  hoy, mientras él se mostraba más indefenso que nunca ante una supuesta realidad mil veces imaginada , sin que ella pudiese contarle la verdad  , viéndole desgarrarse por dentro con una idea que jamás había logrado desechar de su mente , el recuerdo de aquel día en que abriera los ojos y le viera sobrevino más clara que nunca , no siendo aquella vez   la primera  en que coincidieran pero sí en donde ella pudo estar completamente a su merced , para propia desgracia de alguien que había aprendido a amarla desde la impotencia de una única visión , la de su llegada al pueblo , cuando apenas era una niña , algo de lo que ella no se acordaba hasta que él se lo reprodujo durante una conversación .

Lamentándose de lo que en su mente  parecía una lucha perdida ,  se acordó de lo que tenía resguardado en una de las manos , abriendo la palma y observando la llave . Como si de un animal liberado de un encierro se tratase , se levantó de la cama dirigiéndose hacia la puerta en dirección a las escaleras . Al verle  y saber perfectamente hacia donde se dirigía , sin poder detenerle a voz en grito por miedo a que el personal lo descubriese  , le siguió . Cuando llegó hasta la puerta , antes de abrirla , giró su cabeza hacia ella comenzando a  rotar la llave .
Una vez dentro , con apenas la luz que comenzaba a hacer acto de aparición por las rendijas de las ventanas , él permaneció en el centro , caminando lentamente , observándolo todo una vez más , tocando con sus manos aquellos malditos instrumentos de tortura que una vez le acercaron a ella de la peor forma posible  mientras ella se limitaba a permanecer al otro lado de aquella puerta abierta.

·         EDWARD : Aquí fue donde te encontré – le dijo señalando hacia el punto justo del suelo donde halló su cuerpo -  medio moribunda, destrozada y sin dignidad alguna , como un pedazo de carne irreconocible.

Aquel estado lamentoso continuaba escuchándose en cada palabra emitida  siendo capaz de trasmitirle , pese a no haber sido consciente entonces , del horror que hubo de haber sido para él aquella visión .   

Viéndola  al otro lado de la puerta , azorada y sin atreverse a entrar , fue acercándose a cada una de las ventanas para abrirlas de par en par  haciendo que el aire fresco y la luz le dieran otra visión de la misma .

·         EDWARD: Aún conserva ese hedor a la podredumbre del animal . De día  - continuó mientras se daba la vuelta al abrir la última- podría no parecer tan terrorífica si no fuera por las manchas de sangre reseca en las paredes o en el suelo .

Cerca de una de aquellas manchas  le vio tocarla , casi acariciándola , y aun siendo  consciente de a quién pertenecía , su mente había bloqueado  con el tiempo  la posible ocasión  de las muchas en las que se había visto envuelta , en el que la misma hubo de salpicar ese pedazo de pared .

Observando su mano acariciar apenas la mancha , su voz la sobresaltó .

·         EDWARD : ¿No vas a entrar ?

No  había vuelto a estar en su interior desde poco antes de que su esposo falleciese en el dormitorio . Entonces , las heridas evidentes  fueron menos , aunque ya hacía mucho tiempo que el dolor no era sentido aunque se produjese , y durante todos estos años , pese a poseer en su poder la llave , nunca volvió a abrir siquiera esa puerta , ni sintió la tentación de regresar a ella .  Sin embargo , mientras él la esperaba  , no sin temor y muchas dosis de nerviosismo , atravesó con su píe izquierdo  el marco de la misma  e inmediatamente  vinieron a su mente aquellos mismos desagradables olores a su propia sangre recién emanada , al sudor de la piel de su esposo cuando se le colocaba encima para apoderarse de ella , a su aliento de alcohólico sin medida e incluso al perfume barato de alguna de las prostitutas  que acostumbraba a visitar .
Inmediatamente , en su piel , las viejas cicatrices comenzaron a escocerle de nuevo , a sentir  el roce pronunciado del látigo una y otra vez hasta saltar la piel y dejar la carne viva a la vista , momento en el que escogía otra parte de su cuerpo . En su boca , el dolor mandibular somatizado  tras los puñetazos o la introducción forzada de su miembro se le volvía a clavar hasta la sien . Olores no olvidados , dolores interiorizados que volvían a emerger tras encontrarse de nuevo en aquel cuarto de los horrores y que él le hacía revivir no sin motivo .

·         EDWARD: Dos semanas fue todo el tiempo que tuve , dos semanas en las que te recompuse pese a saber que de nada serviría porque volvería a herirte , a mancillar  tu cuerpo de esa forma tan cruel y terrible que ni un animal sería capaz de soportar . Tú apenas lo recuerdas  pero yo , - continuó diciéndole mientras no dejaba de mirar hacia aquel maldito e inolvidable punto en el suelo – no lo he olvidado ni lo haré jamás, porque al menos durante ese tiempo ... pude estar contigo .

Unos gritos exasperados al otro lado del pasillo , en el vestíbulo , los alertaron .

·         VICTORIA : No te muevas de aquí.

Tras cerrar la puerta y salir corriendo hacia la entrada para averiguar qué pasaba , encontró a  Elena discutiendo con Kitty , la primera doncella .  Tras aparecer , la joven del servicio trató de explicarle cómo había intentado impedir que entrase  dada la hora  pero ella la tranquilizó ordenándole que se retirase .

Ataviada con los mismos ropajes de la fiesta  dedujo que  habría venido directamente ,  ofuscada quizás  por lo que se suponía que habían sido unos planes completamente desechos , al menos para la matriarca .

Imponente y señorial de igual manera que una gran dama italiana , procedió a retirarse los guantes , tarea que no pudo culminar al ser interrumpida por su hija .

·         VICTORIA : Yo no me molestaría , no  vas a permanecer el suficiente tiempo aquí .

Detenida sin que tan siquiera hubiese comenzado a deslizarse por sus manos alguno de los dos se los reforzó en su colocación .

·         VICTORIA : ¿Muy temprano para hacer visitas no crees ?

Completamente a la defensiva , Elena trató de contenerse en su enfurecimiento , sin estar segura de que pudiese conseguirlo .

·         ELENA : ¿ Qué es lo que pretendes Victoria ? ¿Qué es lo que buscabas conseguir esta noche acudiendo a la fiesta , dejándote ver de forma tan airadamente descarada con él ?

Apostada a la salida del pasillo , la visión de su madre en el centro del vestíbulo y con la gran escalera a  su izquierda , bajo aquel inmenso espacio , la convertían  en algo ínfimo , casi vulnerable ante la inmensidad de la que se sabía como señora de la casa .

·         VICTORIA: ¿Pretender? – Le respondió irónica y sonriente – Que yo supiera  era una fiesta de bienvenida . ¿Por qué no te dejas de juegos y preguntas de una vez  lo que realmente te ha traído hasta aquí ?

Furiosa trató de acercarse a ella  pero un gesto de una de sus manos  más el de su rostro , deteniéndola amenazadoramente , bastó para que no prosiguiera .

·         VICTORIA : ¡No se te ocurra acercarte ! Recuerda donde estás .

Elena giró su cabeza para mirar alrededor suyo , cada cuadro  colgado , cada lujoso cortinaje … para acabar riéndose de lástima ante la imagen de una hija venida a más .

·         ELENA : Ya sé perfectamente dónde estoy, la cuestión es si tú has olvidado qué lugar  es este  y en qué se convirtió el día que tuve que venir a  solucionar lo que tú fuiste incapaz de culminar .  -  Su risa nerviosa  la acompañó en dirección hacia la escalera – Estabas en el suelo , en mitad del charco de sangre , temblando como si fueses un cordero a punto de ser sacrificado  , sin reacción , con el arma en las manos . – El gesto de Victoria se tornó serio  y en su garganta , la saliva tendía a no querer bajar de forma normal -  ¿Y aún me  preguntas que si sé dónde estoy ? – Volvió a reírse antes de mirarla de nuevo -  Pobre niña mía, víctima  de  una madre orgullosa que lo único que trataba era evitarle     su mismo destino aunque para ello tuviera que perderla encerrándola en una jaula de oro igual que a un canario, comenzando un calvario de desdichas , el mismo que ella ahora ha olvidado , disfrutando de  libertad ,  nombre y  riquezas . No Victoria , no he olvidado lo que tuve que hacer para sacarte adelante cuando me vi sola , - su tono de voz fue incrementándose - en la calle , pasando hambre  y frío y sin tener nada que llevarte a la boca cuando apenas eras un bebé , porque era tu madre y me negaba a entregarte a un hospicio por mucho que me insistían . No Victoria , no he olvidado  lo que tuve que hacer aquí , por ti , cuando me avisaron ,  ni dudaría en volver  a hacerlo  una y mil veces  sólo porque eres mi hija y yo fui quién te metió en ese maldito infierno  - en su mejilla comenzó a aparecer el brillo de lo que parecían lágrimas circulando  por ellas – a sabiendas de que esa sería la vida que habrías de vivir,   pero consciente de que sobrevivirías porque para eso eres de mi sangre  y nosotras somos supervivientes .
Sí, sé perfectamente donde estoy y aún mejor , sé quién es la mujer que está frente a mí .

La primera vez que la escuchaba reconocer que todo estaba pactado  y que ella había sido la principal promotora a sabiendas de que el hombre escogido era un animal salvaje , a sabiendas  y de forma intencional , sin  apenas importarle , por mucho dramatismo que pusiera en su empeño , lo que hubo de pasarle y que casi pudo haber muerto .
Poco le importaba ya a ella que su madre viniese a reconocer lo que por sí misma ya sabía , tratando de dar una lástima inmerecida , buscando encontrar un consuelo en quién hubo renegado de ella el mismo día que la vendió al mejor postor . Un negocio en el que sólo ella salía beneficiada  a costa de cada gota de sangre vertida .

Con frialdad absoluta y sin un mínimo gesto de compadecerla , sólo hubo de insistir en su pregunta.

·         VICTORIA : Tú no has venido a reconocer culpas , ni tan siquiera a pedirme perdón por esto que tú misma dices que provocaste por mi bien , aunque al final fueras tú la que pusieras la mano y te llenases la barriga con manjares . Hace mucho que te resignaste a ser alguien que sólo formaba parte de mi vida por una maldita casualidad  y , sinceramente , el apelativo de madre siempre te vino grande , el de prostituta siempre te ha ido mejor .

Incrédula de nuevo por aquella dureza en sus palabras , hubo de sostenerse a la barandilla de la escalera y sentarse en uno de los escalones .

·         VICTORIA : Una pena , al final resulta que eres mejor actriz que puta . Si con esta actuación – se fue acercando a ella  lentamente  - crees que vas a lograr conmoverme , no pierdas más el tiempo . Tu premio por lo que tú denominas sacrificio es la desidia de mi persona ante lo que tengo delante , una pobre desgraciada sola que incluso oculta mi identidad consanguínea para no tener que dar explicaciones en su altísimo y elegante arraigo social , donde es una “signora” , con modales exquisitos y buen parecer , que oculta  la realidad de una mujer amargada  que no logra su objetivo porque su mayor enemiga  es aquella con la que comparte sangre , sin entender jamás qué es lo que tiene ella que no tenga su propia persona , qué es lo que ven los demás en una insulsa jovencita mancillada a la que creían muerta .
No , Elena , no sabes dónde estás en realidad  ni qué suelo pisas . Esto fue la jaula de oro en la que tú me encerraste sí, pero al final yo me quedé la llave y todos los espíritus que maldije cada día de mi vida en ella llevaban tu bendito nombre , el de una muerta en vida  que perdió a su única hija el día que se la entregó a su mejor cliente .

Con la rabia contenida , hundida , y sin poder contener las lágrimas , por un instante algo la hizo mirar hacia el pasillo del que instantes antes había  visto venir a Victoria cambiándole el rostro por completo , como si hubiera visto un fantasma .

·         ELENA : ¡¡¡ Tú !!!

·         EDWARD : Hola Elena .


Ana Patricia Cruz López
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