LA VIUDA
CAPÍTULO TERCERO
. RECUERDOS ( 1ª PARTE )
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| CRED EDIT APCL73 |
El reloj había marcado
las dos de la madrugada hacía tiempo ,
pero éste , simplemente , no
pasaba desde que ella viniese a vivir a
la casa , el fatídico día en que su condena comenzaba , el de su boda .
Apostada en el
dormitorio matrimonial , en una esquina , a oscuras , siempre esperaba escuchar
la puerta de la entrada cerrarse .
Según su sonido , sabría con absoluta perfección cómo aparecería en el
cuarto y lo que posiblemente pasase después .
Nunca entraba gritando
, por más que hubiese ingerido alcohol en cantidades tan ingentes como para
poder incendiar toda una ciudad , pero sus pasos resultaban más o menos
confusos o determinantes en función de si necesitaba apoyarse en la barandilla
de la escalera o incluso en la propia puerta de la habitación a efectos de
poder atinar a abrirla .
Su cuerpo se había
acostumbrado a los golpes hasta el punto de mentalizarse de que el dolor sólo
era una circunstancia vital más . Los pellizcos , las mordeduras intensivas ,
en sus senos , algo que la fortalecía hasta cotas inusitadas , los manojos de
pelos desprendidos y depositados en las manos de quién después la sostenía con
fuerza por la cara , sólo un motivo más para sobrevivir a base de odio y grandes dosis de rencor , encontrando un poco
de paz cuando en su mente reflejaba “su rostro”
.
Lejos quedó el día de
su noche de bodas , el día que marcó el principio de toda la odisea y de sus
largos silencios así como de la leyenda
sobre su estado vital . El último invitado
se hubo marchado después de una más que intensa departición con su reciente
estrenado esposo y varias botellas de
licor de por medio como acompañantes fieles e inseparables de su garganta ,
reunión a la que fue obligada a asistir pese al cansancio notable , debiendo
permanecer sentada en un sillón hasta
que casi comenzaba a amanecer .
Dispuesta a retirarse
, apenas hubo subido dos escalones , sintió que la tiraban del cabello con
tanta fuerza que perdió el equilibrio
cayendo con la espalda entre dos de ellos . Al abrir los ojos , entre el
inmenso dolor , vio el rostro enfurecido de su marido el cual , sin que nadie
del servicio , ante los gritos de ella ,
acudiera o se asomase para averiguar qué estaba pasando, agarrándola
fuertemente del brazo , la obligó a levantarse
sacudiéndola con fuerza mientras la arrastraba a lo largo de aquel
inmenso pasillo . Una llave extraída del interior de su camisa , colgada del
cuello , le explicaba el por qué de la detención ante una puerta concreta . Un
empujón que la terminaría tirando al suelo
y el sonido del cierre tras su espalda , le otorgaron una composición de
lugar muy difícil de olvidar , especialmente cuando alzó la vista y vio lo que
a su alrededor se encontraba .
Entre la confusión y
el dolor y ante la visualización de lo que parecían elementos de tortura más
propios de una prisión medieval , sin salida posible , simplemente cerró los
ojos para volver a verle , para poder aferrarse a la única imagen que le
otorgaría fuerza para resistir ante lo que preveía que se le venía encima .
Nunca se supo a
ciencia cierta cuánto tiempo habría pasado hasta que , cansado , decidió
dejarla . Su grado de alcohol en sangre y la extenuación que sentía provocaron que no cerrase la puerta al salir
de aquella habitación , sólo que la entornase . Asegurándose que se marchaba de la casa y el coche que lo
conducía se alejaba de la misma , quien entró poco después sólo pudo
espantarse de la imagen que tenía delante de sus ojos .
Se acercó con cuidado
a un cuerpo desnudo más que magullado y sangriento de lo que parecía haber sido una mujer hermosa e
inalcanzable de cabello oscuro o al
menos así la recordaba él . Sin saber
cómo poder tocarla sin hacerle daño dadas las heridas abiertas de su espalda y
sus muslos , optó por coger el vestido de boda , completamente destrozado, y
colocárselo por encima . Retirándole el cabello enmarañado del rostro , fueron
sus moretones cerca del ojo y los profundos arañazos que partían desde el
hombro lo que le hacía imaginar cómo podría haber sufrido hasta la
inconsciencia . Conteniendo lágrimas de impotencia trató de girarla
hacia sí para poder hacerse con ella en sus brazos . Cubriéndola como pudo con
el vestido intentó cargarla , abriendo ella, en ese preciso instante y con mucha dificultad , el ojo
que le quedaba casi intacto . Con su rostro como única imagen , borrosa , pareció musitar algo
inteligible mientras él observaba una tímida lágrima escurrirse de él .
Con unas fuerzas que
sólo se acrecentaban a cada paso que él
daba con ella en brazos , la llevó hasta la cocina donde la Sra. Harrison , la
cocinera , asustada al verlo entrar con ella en aquel estado , apartó con rapidez las cosas situadas encima de la mesa .
Calentando abundante
agua, la buena mujer corrió hasta el cuarto donde se resguardaba la ropa de la
casa haciéndose con sábanas y toallas para llevarlas hasta su habitual lugar de
trabajo y convertirlos en trozos más
pequeños .
Ante aquella visión
encima de la mesa de madera , él , dudoso , miró a la anciana y ésta le dio la
aprobación para que le retirase el vestido . Sabía lo que había visto de ella
por detrás pero no estaba seguro de lo que podía encontrarse por delante . Con gestos medidos y cuidadosos fue
abriendo el vestido mientras , en silencio , procuraba afinar su oído ante
cualquier posible quejido suyo , dejando finalmente al aire su dañada desnudez, un espectáculo visual auténticamente espantoso .
Horrorizados ambos la mujer se apresuró a extraer una caja
que escondía tras los calderos de
mayor tamaño . En su interior una serie de hierbas de las que empezó a escoger
algunas que introdujo en un mortero grande . Realizada la pasta la colocó
encima de la mesa , al lado del cuerpo, y
tras indicarle que se disponía a recoger algo de ropa que pudiese ponerse , le
enseñó como untarle el ungüento en cada una
de las innumerables heridas abiertas .
Al volver con un
camisón liviano blanco , la mujer dispuso la pasta en pequeños trozos de tela y ayudada por él , movilizó el cuerpo lo justo para poder vendarla allí donde más cuidado precisaría, donde el aspecto de algunas heridas denotaban que éstas tardarían más en cicatrizar .
Subida a su dormitorio
, la cocinera retiró la colcha y él la
recostó con cuidado medido . Debía permanecer de lado , por lo que tras disponer su cuerpo de tal forma la recubrieron de almohadones para fijarla y evitar que se
moviese .
“ Tienes dos semanas
antes de que vuelva “ le dijo muy seria y convencida la cocinera antes de retirarse, asegurándole que ella misma se encargaría de
traer las cosas necesarias para curarla
dos veces al día . Por su propia salvaguarda , la buena mujer trató de que se retirase a descansar a las
caballerizas prometiéndole que ella se mantendría vigilante , pero él se negó,
pese al riesgo que le suponía ser descubierto por el resto del personal de la
casa , escaso pero suficiente .
Dos semanas durante
las cuales , día tras día , debía repetir la misma operación con ayuda o sin ella , intentando movilizar el
cuerpo procurando hacerle el menor daño
posible . Días agotadores en los que el cansancio acumulado comenzaba a hacer
mella en él .
Una noche , agotado ,
terminó con su cabeza sobre sus propios brazos , encima de la cama , a su lado
. Una mano cálida colocada de forma temblorosa sobre la suya fue el punto de partida para que se despertase
y al alzar la cabeza la viera sentada , mirándole .
Había pasado mucho
tiempo desde aquellos días y hoy,
mientras él se mostraba más indefenso que nunca ante una supuesta realidad mil
veces imaginada , sin que ella pudiese contarle la verdad , viéndole desgarrarse por dentro con una
idea que jamás había logrado desechar de su mente , el recuerdo de aquel día en
que abriera los ojos y le viera sobrevino más clara que nunca , no siendo
aquella vez la primera en que coincidieran pero sí en donde ella
pudo estar completamente a su merced , para propia desgracia de alguien que había
aprendido a amarla desde la impotencia de una única visión , la de su llegada
al pueblo , cuando apenas era una niña , algo de lo que ella no se acordaba
hasta que él se lo reprodujo durante una conversación .
Lamentándose de lo que
en su mente parecía una lucha perdida
, se acordó de lo que tenía resguardado
en una de las manos , abriendo la palma y observando la llave . Como si de un
animal liberado de un encierro se tratase , se levantó de la cama dirigiéndose
hacia la puerta en dirección a las escaleras . Al verle y saber perfectamente hacia donde se dirigía
, sin poder detenerle a voz en grito por miedo a que el personal lo
descubriese , le siguió . Cuando llegó
hasta la puerta , antes de abrirla , giró su cabeza hacia ella comenzando
a rotar la llave .
Una vez dentro , con
apenas la luz que comenzaba a hacer acto de aparición por las rendijas de las
ventanas , él permaneció en el centro , caminando lentamente , observándolo
todo una vez más , tocando con sus manos aquellos malditos instrumentos de
tortura que una vez le acercaron a ella de la peor forma posible mientras ella se limitaba a permanecer al
otro lado de aquella puerta abierta.
·
EDWARD
: Aquí fue donde te encontré – le dijo señalando hacia el punto justo del suelo
donde halló su cuerpo - medio moribunda,
destrozada y sin dignidad alguna , como un pedazo de carne irreconocible.
Aquel estado lamentoso
continuaba escuchándose en cada palabra emitida siendo capaz de trasmitirle ,
pese a no haber sido consciente entonces , del horror que hubo de haber sido
para él aquella visión .
Viéndola al otro
lado de la puerta , azorada y sin atreverse a entrar , fue acercándose a cada
una de las ventanas para abrirlas de par en par
haciendo que el aire fresco y la luz le dieran otra visión de la misma .
·
EDWARD:
Aún conserva ese hedor a la podredumbre del animal . De día - continuó mientras se daba la vuelta al
abrir la última- podría no parecer tan terrorífica si no fuera por las manchas
de sangre reseca en las paredes o en el suelo .
Cerca de una de
aquellas manchas le vio tocarla , casi acariciándola , y aun siendo consciente de a quién pertenecía , su mente había bloqueado con el tiempo la posible ocasión de las muchas en las que se había visto envuelta , en el
que la misma hubo de salpicar ese pedazo de pared .
Observando su mano
acariciar apenas la mancha , su voz la sobresaltó .
·
EDWARD
: ¿No vas a entrar ?
No había vuelto a estar en su interior desde
poco antes de que su esposo falleciese en el dormitorio . Entonces , las
heridas evidentes fueron menos , aunque
ya hacía mucho tiempo que el dolor no era sentido aunque se produjese , y
durante todos estos años , pese a poseer en su poder la llave , nunca volvió a
abrir siquiera esa puerta , ni sintió la tentación de regresar a ella . Sin embargo , mientras él la esperaba , no sin temor y muchas dosis de nerviosismo
, atravesó con su píe izquierdo el marco
de la misma e inmediatamente vinieron a su mente aquellos mismos
desagradables olores a su propia sangre recién emanada , al sudor de la piel de
su esposo cuando se le colocaba encima para apoderarse de ella , a su aliento
de alcohólico sin medida e incluso al perfume barato de alguna de las
prostitutas que acostumbraba a visitar .
Inmediatamente , en su
piel , las viejas cicatrices comenzaron a escocerle de nuevo , a sentir el roce pronunciado del látigo una y otra vez
hasta saltar la piel y dejar la carne viva a la vista , momento en el que
escogía otra parte de su cuerpo . En su boca , el dolor mandibular
somatizado tras los puñetazos o la
introducción forzada de su miembro se le volvía a clavar hasta la sien .
Olores no olvidados , dolores interiorizados que volvían a emerger tras
encontrarse de nuevo en aquel cuarto de los horrores y que él le hacía revivir
no sin motivo .
·
EDWARD:
Dos semanas fue todo el tiempo que tuve , dos semanas en las que te recompuse
pese a saber que de nada serviría porque volvería a herirte , a mancillar tu cuerpo de esa forma tan cruel y terrible
que ni un animal sería capaz de soportar . Tú apenas lo recuerdas pero yo , - continuó diciéndole mientras no
dejaba de mirar hacia aquel maldito e inolvidable punto en el suelo – no lo he
olvidado ni lo haré jamás, porque al menos durante ese tiempo ... pude estar
contigo .
Unos gritos
exasperados al otro lado del pasillo , en el vestíbulo , los alertaron .
·
VICTORIA
: No te muevas de aquí.
Tras cerrar la puerta
y salir corriendo hacia la entrada para averiguar qué pasaba , encontró a Elena discutiendo con Kitty , la primera
doncella . Tras aparecer , la joven del
servicio trató de explicarle cómo había intentado impedir que entrase dada la hora
pero ella la tranquilizó ordenándole que se retirase .
Ataviada con los
mismos ropajes de la fiesta dedujo que
habría venido directamente ,
ofuscada quizás por lo que se suponía que habían sido unos planes
completamente desechos , al menos para la matriarca .
Imponente y señorial de
igual manera que una gran dama italiana , procedió a retirarse los guantes ,
tarea que no pudo culminar al ser interrumpida por su hija .
·
VICTORIA
: Yo no me molestaría , no vas a
permanecer el suficiente tiempo aquí .
Detenida sin que tan
siquiera hubiese comenzado a deslizarse por sus manos alguno de los dos se
los reforzó en su colocación .
·
VICTORIA
: ¿Muy temprano para hacer visitas no crees ?
Completamente a la
defensiva , Elena trató de contenerse en su enfurecimiento , sin estar segura
de que pudiese conseguirlo .
·
ELENA
: ¿ Qué es lo que pretendes Victoria ? ¿Qué es lo que buscabas conseguir esta
noche acudiendo a la fiesta , dejándote ver de forma tan airadamente
descarada con él ?
Apostada a la salida
del pasillo , la visión de su madre en el centro del vestíbulo y con la gran
escalera a su izquierda , bajo aquel
inmenso espacio , la convertían en algo
ínfimo , casi vulnerable ante la inmensidad de la que se sabía como señora de
la casa .
·
VICTORIA:
¿Pretender? – Le respondió irónica y sonriente – Que yo supiera era una
fiesta de bienvenida . ¿Por qué no te dejas de juegos y preguntas de una
vez lo que realmente te ha traído hasta
aquí ?
Furiosa trató de
acercarse a ella pero un gesto de una de sus manos más el de su rostro , deteniéndola
amenazadoramente , bastó para que no prosiguiera .
·
VICTORIA
: ¡No se te ocurra acercarte ! Recuerda donde estás .
Elena giró su cabeza
para mirar alrededor suyo , cada cuadro
colgado , cada lujoso cortinaje … para acabar riéndose de lástima ante
la imagen de una hija venida a más .
·
ELENA
: Ya sé perfectamente dónde estoy, la cuestión es si tú has olvidado qué
lugar es este y en qué se convirtió el día que tuve que
venir a solucionar lo que tú fuiste
incapaz de culminar . - Su risa nerviosa la acompañó en dirección hacia
la escalera – Estabas en el suelo , en mitad del charco de sangre , temblando
como si fueses un cordero a punto de ser sacrificado , sin reacción , con el arma en las manos . –
El gesto de Victoria se tornó serio y en
su garganta , la saliva tendía a no querer bajar de forma normal - ¿Y aún me
preguntas que si sé dónde estoy ? – Volvió a reírse antes de mirarla de
nuevo - Pobre niña mía, víctima de una
madre orgullosa que lo único que trataba era evitarle su
mismo destino aunque para ello tuviera
que perderla encerrándola en una jaula de oro igual que a un canario,
comenzando un calvario de desdichas , el mismo que ella ahora ha olvidado ,
disfrutando de libertad , nombre y
riquezas . No Victoria , no he olvidado lo que tuve que hacer para
sacarte adelante cuando me vi sola , - su tono de voz fue incrementándose - en
la calle , pasando hambre y frío y sin
tener nada que llevarte a la boca cuando apenas eras un bebé , porque era tu
madre y me negaba a entregarte a un hospicio por mucho que me insistían . No
Victoria , no he olvidado lo que tuve
que hacer aquí , por ti , cuando me avisaron , ni dudaría en volver a hacerlo
una y mil veces sólo porque eres
mi hija y yo fui quién te metió en ese maldito infierno - en su mejilla comenzó a aparecer el brillo
de lo que parecían lágrimas circulando
por ellas – a sabiendas de que esa sería la vida que habrías de vivir, pero consciente de que sobrevivirías porque
para eso eres de mi sangre y nosotras
somos supervivientes .
Sí, sé perfectamente donde estoy y
aún mejor , sé quién es la mujer que está frente a mí .
La primera vez que la
escuchaba reconocer que todo estaba pactado
y que ella había sido la principal promotora a sabiendas de que el
hombre escogido era un animal salvaje , a sabiendas y de forma intencional , sin apenas importarle , por mucho dramatismo que
pusiera en su empeño , lo que hubo de pasarle y que casi pudo haber muerto .
Poco le importaba ya a
ella que su madre viniese a reconocer lo que por sí misma ya sabía , tratando de dar una
lástima inmerecida , buscando encontrar un consuelo en quién hubo renegado de
ella el mismo día que la vendió al mejor postor . Un negocio en el que sólo
ella salía beneficiada a costa de cada
gota de sangre vertida .
Con frialdad absoluta
y sin un mínimo gesto de compadecerla , sólo hubo de insistir en su pregunta.
·
VICTORIA
: Tú no has venido a reconocer culpas , ni tan siquiera a pedirme perdón por
esto que tú misma dices que provocaste por mi bien , aunque al final fueras tú
la que pusieras la mano y te llenases la barriga con manjares . Hace mucho que
te resignaste a ser alguien que sólo formaba parte de mi vida por una maldita
casualidad y , sinceramente , el
apelativo de madre siempre te vino grande , el de prostituta siempre te ha ido
mejor .
Incrédula de nuevo por
aquella dureza en sus palabras , hubo de sostenerse a la barandilla de la
escalera y sentarse en uno de los escalones .
·
VICTORIA
: Una pena , al final resulta que eres mejor actriz que puta . Si con esta
actuación – se fue acercando a ella
lentamente - crees que vas a
lograr conmoverme , no pierdas más el tiempo . Tu premio por lo que tú denominas
sacrificio es la desidia de mi persona ante lo que tengo delante , una pobre
desgraciada sola que incluso oculta mi identidad consanguínea para no tener que
dar explicaciones en su altísimo y elegante arraigo social , donde es una “signora”
, con modales exquisitos y buen parecer , que oculta la realidad de una mujer amargada que no logra su objetivo porque su mayor
enemiga es aquella con la que comparte
sangre , sin entender jamás qué es lo que tiene ella que no tenga su propia
persona , qué es lo que ven los demás en una insulsa jovencita mancillada a la
que creían muerta .
No , Elena
, no sabes dónde estás en realidad ni qué suelo pisas . Esto fue la jaula de
oro en la que tú me encerraste sí, pero al final yo me quedé la llave y todos
los espíritus que maldije cada día de mi vida en ella llevaban tu bendito
nombre , el de una muerta en vida que
perdió a su única hija el día que se la entregó a su mejor cliente .
Con la rabia contenida
, hundida , y sin poder contener las lágrimas , por un instante algo la hizo
mirar hacia el pasillo del que instantes antes había visto venir a Victoria cambiándole el
rostro por completo , como si hubiera visto un fantasma .
·
ELENA
: ¡¡¡ Tú !!!
·
EDWARD
: Hola Elena .
Ana Patricia Cruz López
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