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| CRED EDIT APCL73 |
“Nunca tuve
las maneras delicadas ni el porte que requeriste, jamás fui lo que realmente necesitaste , pero
creí que eso bastaba . Ahora ya veo que , pese al tiempo , eso no ha cambiado .
Yo, simplemente , sigo siendo el mismo Victoria
, aquel al que te entregaste y que te protegió mientras le permitiste
hacerlo . El mismo de las maneras toscas , de la cultura limitada y … Soy
simplemente lo que ves , un hombre , un
hombre que se pregunta si eso ya no te basta. “
Una y otra
vez , como la partitura que requiere ser ensayada porque siempre contiene una
falla casi imperceptible , las últimas palabras de Edward resonaron en aquella
habitación a las cuales continuó un
sonoro estrepitar de la puerta de su dormitorio chocando , abierta , contra la
pared , mientras ella no podía dejar de
observar la pequeña caja de madera y su contenido.
Buscando con
ansiedad en el fondo de su armario , sacando
con fuerza las ropas que se le interponían en medio y tirándolas al suelo ,
detrás suya , se acordó que algo quedaba de aquel líquido maravilloso que tanto
la había relajado antaño , el mismo que Anna le hubo conseguido aun estando su
marido vivo , el que la permitía
evadirse y dejar de sentir aunque sólo fuera por un instante .
Sentada en
el suelo , con medio cuerpo adentrado en aquel inmenso armario , las imágenes
del día en que Edward la poseía con su consentimiento , sueltas , dispares , de
cómo las manos acababan entrelazando sus dedos sin soltarse , de la lucha
permanente en la búsqueda infinita de
los labios y de la inmensidad de
caricias y ternura que jamás imaginó que recibiría de nadie , la hicieron embeberse
sus propias lágrimas y ansiar aún más
encontrar los restos últimos que la
hicieran desaparecer por el resto del
día . Tras desarmar el mueble por
completo , desesperada y llorando , bajó las escaleras mientras en su mente era
su madre quien hacía aparición : “Ya sé
perfectamente dónde estoy, la cuestión es si tú has olvidado qué lugar es este
y en qué se convirtió el día que tuve que venir a solucionar lo que tú fuiste incapaz de
culminar “ .
Con una
flojedad en sus piernas más que evidente y aferrándose de nuevo a la gruesa
barandilla de madera , fue bajando uno por uno cada uno de los escalones hasta
llegar al vestíbulo .
Antes de
decidir adentrarse en aquel maldito
pasillo , cada tramo de pared que la rodeaba , cada cuadro colgado , cada cortinaje dignamente dispuesto
, todo , componía la suerte de perfección
capaz de ocultar las atrocidades que ahora callaban y de las que fueron testigos durante tanto
tiempo . Ni una sola esquina de aquel vestíbulo
o de las dependencias anexas estaba inmaculado , libre de cada uno de
los pecados mortales de lo que el altísimo pudiera ser consciente y sin embargo
, en toda su inmensidad y gloria , le permitió vivir sin temor a ser
descubierto o detenido , acrecentando , hasta el último instante , la duda de
si realmente su final era el mejor
castigo .
Gritos
desesperados y una respiración agónicamente entrecortada llamaron la atención
del personal de la casa. Preocupados , una de las doncellas y su cochero
hicieron acto de presencia en la entrada por si pudiera necesitarles pero sus
gritos incontenibles y rabiosos echándoles de allí les obligaron a desaparecer .
Encaminada
hacia la única estancia de la casa que de verdad le había marcado a fuego cada poro de su piel, una vez ante la
puerta , volvió a detenerse entre lágrimas y desesperación , aferrándose a
ambos lados del gran y viejo marco, observando como la luz del día le otorgaba un aspecto diferente , más agradable incluso a unos ojos que allí dentro lo habían visto todo
.
Respirando
hondo se sitúo en el mismo centro de la
habitación , en medio de ese círculo invisible en donde el demonio , dueño y señor de aquella estancia y de
ella misma , depositaba sus férreas
garras rasguñando una piel incapaz de
sentir y con cada imagen que recordaba las cicatrices que poblaban su cuerpo , cada
una de ellas , le escocían y quemaban .
Dando
vueltas sobre sí misma , lentamente ,
sin detenerse, con cada elemento colgado en las paredes , fijados en el suelo ,
sólo una pregunta se regodeaba en su interior gritándole en mitad del eco :
¿Por qué ?
En una de aquellas paredes
una gran maza se encontraba apoyada , como si esperase que alguien la
cogiera , como ya había pasado en otras tantas ocasiones , así que se acercó y
no sin dificultad la cogió del ancho
mango de madera y la fue arrastrando
hacia la pared más cercana , a su derecha .
En ella , unos grilletes de
hierro forjado encargados explícitamente como regalo de bodas . ¿Su estreno ?
Una de las pocas noches que no había bebido hasta el éxtasis ni la hubo extraído
de la cama con fuerza y violencia .
Siendo consciente de que para sobrevivir en aquella casa debía saber
esperar el momento y dejarse llevar no incrementando su innata agresividad , aquella noche le ofreció su mano con absoluta cortesía . Mostrando una falsa complacencia se la aceptó
y la adentró en ese mismo espacio . Un habitáculo que aún no mostraba suficientes huellas del resultado de
sus atrevidos juegos y sus desaires , de la oscuridad que sostenía su alma y su
persona a partes iguales .
Para
extrañeza suya su esposo anduvo con
demasiada delicadeza y sospechosa
suavidad . Medía cada gesto acariciando su piel conforme la rozaba con el frío metal a lo largo de cada brazo
teniendo incluso exquisito cuidado en que pudiera generarle alguna marca en las
muñecas , asegurándose de ello en varias
ocasiones y preguntándole ,con tan sólo
mirarla , si las notaba bien o le
apretaban demasiado .
Apenas se
conocían pero la expresividad con la que ambos acostumbraban a mirarse era
suficiente muestra para saber qué se
preguntaba y cuál era la respuesta sin necesidad de emanar ni un solo sonido
más que el de la propia e inquietante respiración. Con sólo un gesto y sin que ella dejase de mirarle a los ojos , un
sonido metálico se oyó a ambos lados de su cuerpo y con ayuda de su corpulencia , agarrándola
del cuello , la giró sobre si misma colocándola de cara a la pared de forma
tan brusca que apenas oyó un pequeño
grito de molestia . Sin aliviar la
presión que ejercía su nuca , con
la otra mano la obligó a colocar su cuerpo en
un ángulo recto perfecto , arrancándole la ropa con brusquedad, dejando
su desnudez a la intemperie y separándole las piernas con la fuerza de una
rodilla suya .
Cerrando sus
ojos , procurando respirar pese a toda
esa rabia contenida , lo que vino
después , ese maldito recuerdo , fue lo
que la ayudó a sacar fuerzas de donde no creía que las hubiera para levantar el
mazo y estrellarlo contra los grilletes
una y otra vez hasta que los hubo arrancado de la pared .
Con la
respiración entrecortada y el mazo junto a sus piernas volvió a girar buscando
el siguiente elemento , el potro de tortura de piel sobre el que malherida , magullada y apenas
sin fuerza tras arrastrarla escaleras abajo
en más de una ocasión , la empujaba contra él para amarrarla de pies y manos
y azotarla hasta que la sangre emanaba de la carne para apoderarse de ella sin tan siquiera
verle la cara , algo que al parecer le
desmotivaba a juzgar por todas las veces que la tomó , consciente o no , en las que nunca quiso tenerla de frente , observándole , porque ello le enfurecía más que le
excitaba . Y aunque aquel potro de madera
dura y resistente , atornillado fuertemente en el suelo , resistiese los
embates y empujones , los mazazos en su pie
, una y otra vez , sacando fuerzas de flaqueza de su interior , hicieron que este se
resquebrajase y terminase en el suelo con un empujón .
De rodillas , agarrada al mango de la maza , agotada , sólo pudo llorar y
hacerlo de forma incontenible porque sus fantasmas continuarían con ella por
mucho que destrozase aquella habitación y todo lo que en ella había . Llorar como consuelo , preguntarse sin haber
respuestas y saber
dónde únicamente podría obtener la única vía que conocía de evasión y
olvido , aunque sólo fuese temporal ,
aquella que ya conociese hace años , cuando las cicatrices se reabrían con cada
nuevo arañazo o azote , cuando las costillas dolían y el cabello
sólo era algo que desease arrancar
.
Llamando a
voz en grito a una de las doncellas le
requirió para que avisase al cochero de su inmediata partida. Apenas diez minutos después le daba una
dirección muy precisa al mismo : las afueras del límite norte del Puerto . Sin mediar explicación alguna el coche partió
con ella hacia el destino señalado , a unos diez , tal vez quince , minutos a píe
del núcleo central del Puerto , de los atraques de los barcos . Ataviada con
una capa muy desgastada y tratando de ocultar su rostro con la capucha de la
misma , durante todo el trayecto a píe se repitió para sí misma el deseo
sincero de que nadie pudiera reconocerla
, algo francamente difícil dado su aspecto , más habitual de las residentes en
las casuchas cercanas que desvencijadas parecían
abrir paso hacia la zona de operaciones .
Con la
cabeza baja y sabiéndose observada por algunos de los operarios de las
embarcaciones y contadas mujeres , no se detuvo ni por un solo instante en su
caminar a un destino muy claro que no
visitaba desde que fuera muy joven ya
que una vez contraído matrimonio eran
otros a los que enviaba al lugar .
Cuando
apenas faltarían diez pasos , quizás veinte , para llegar a la puerta de la
caseta de madera a la que se dirigía , una voz femenina mucho más elegantemente
vestida que ella la detuvo .
·
ANNA : ¿Crees en serio que nadie podría reconocerte sólo por
llevar ropas raídas y el rostro oculto ?
Descubierta
se detuvo en seco pero tratando de disimular que la referencia no iba dirigida
a ella trató de continuar su camino ,
pero apenas dos pasos más adelante aquella voz femenina perfectamente identificable volvía a
dirigirse a ella .
·
VICTORIA : Deberías haberle pedido el calzado también y recordar
cuáles son los andares que se estilan por estos lares.
En medio del
barro y los charcos , los pasos de sus
botines , marcados en cada piedra del suelo , acercándose , le erizaban la piel . lo último que hubiera
querido es encontrársela allí precisamente , en ese momento justo , y aunque no
le debiera explicaciones a nadie sabía perfectamente que Anna nunca vendría en son de paz con ella
y eso era justo lo que no necesitaba .
Y los pasos
se detuvieron detrás suya , muy cerca de
su espalda , pudiendo percibirle la sonrisa maliciosa con la que le observaba antes incluso de
comprobarlo cuando se dio la vuelta .
·
ANNA : ¿En serio tú aquí ? – No sólo portaba su sonrisa de vencedora
triunfalista de una batalla que aún no
había tenido lugar sino que la altanería con la que la observaba de arriba
hacia abajo , contemplando el desastre
en el que se había transformado para intentar pasar desapercibida , encumbraba aún más si cabe su reiterado deseo
por humillarla , algo a lo que Victoria estaba más que acostumbrada - Pero ¿ Te has visto ? ¿En serio pensabas
pasar desapercibida o provocar que
cualquiera de los tipos de los barcos que no han pillado mujer en semanas
arremetiera contra ti ?
Seria , trató
de guardar la compostura y no caer en sus provocaciones .
·
VICTORIA : ¿No sabía que tuviera que pedirte permiso para venir
hasta aquí o dar explicaciones a
nadie y menos aún respecto a mi aspecto ?
·
ANNA : ¿En serio Victoria ,
a nadie ? – comenzó a girar en torno a ella observándola nítidamente , haciéndola ladear su cabeza cuando notó que la tiraban
de la falda mientras ella levantaba las manos juguetonamente en señal de que ella podía no haber sido – Me pregunto
qué pensaría Frederick si te viera vestida así
o… por aquí, entre esta gente , o incluso qué diría Edward si supiera
que … - Victoria la interrumpió bruscamente - .
·
VICTORIA : ¡ No te atrevas a mentarle !
La sonrisa
irónica desapareció por un instante del rostro de la pelirroja , mostrándose
menos complaciente .
·
ANNA : Ha debido ser un auténtico shock , los dos el mismo día , o ¿quizás debiera plantearme lo afortunada
que has sido por la coincidencia ?
·
VICTORIA : ¿Cómo sabes qué ha estado en mi casa ? – Le preguntó
sorprendida de que las noticias hubiesen
llegado tan pronto mientras que la sonrisa maquiavélica de su acompañante
femenina no le daba buena señal de lo
que le esperaba -
·
ANNA : ¿En tu casa ? Curiosa forma de llamar a una prisión . – Y Victoria dirigió su
mirada hacia la caseta en cuya dirección iba -
¿En serio lo necesitas ? ¿Creí que una vez te lo hubieses cargado ya
habría desaparecido la necesidad ?
Cada vez más
nerviosa y enervada , Victoria apretaba sus puños sin que la otra mujer la
viera .
·
VICTORIA : No has contestado a mi pregunta .
·
ANNA : Ni tú has saciado mi curiosidad respecto al por qué de tu penoso aspecto muy
poco creíble . – Le espetaba desafiante ,
casi despechada , aprovechando el momento de gloria del descubrimiento - Pero me encuentro generosa así que yo sí saciaré esa curiosidad insana que te desespera haciendo las preguntas correctas que tú no te
atreves a formularme en alto ¿Cómo puedo saber qué ha estado en tu casa , que habéis discutido pese a pasar mucho tiempo sin veros y que él se ha marchado
muy dolido de ella ? ¿Cómo sé que el culpable
de que hayas llegado hasta aquí es él
y que llevaba encima tu última remesa en un precioso y fino tarrito de
cristal tallado ? - Se degustaba a sí misma con cada nueva pregunta , con cada insinuación
nada velada la boca se le hacía agua siendo consciente de lo que provocaría en Victoria cada nueva pregunta
por lo que decidida , continuó - ¿Cómo
puedo saber que no has sido capaz de confesarle la verdad sobre tú y
Frederick ?
Ofuscada ,
Victoria decidió desairarla y , empujándola con el hombro , continuar andando
hasta la cabaña de madera , dejándola reírse escandalosamente .
Tocó a la
puerta dos veces , como recordaba que se hacía
y tras abrirle una anciana de
origen oriental la dejó pasar .
El anciano
de rostro ajado y lleno de arrugas que no permitían definir con claridad su
misteriosa edad no había cambiado
respecto a cómo ella le recordaba . Pese
a los años pasados desde que lo viera por última vez y pese a todo ese tiempo , él sí manifestó recordarla por la leve
sonrisa con la que fue recibida y el gesto de que se esperase realizado con una
de sus manos . El anciano se incorporó y
se dirigió hacia el fondo de aquella vieja
caseta trayendo consigo un pequeño saco de tela
anudado con un cordón . No hizo falta abrirlo para saber su contenido ,
el tacto sobre la tela fue suficiente para reconocerlo . Una transacción justa , sin palabras , en las
que el dinero abonado por la mercancía mostraba más generosidad por su parte
que antaño , sobrepago a cambio de la discreción que él siempre supo mantener para con ella .
Guardando la
bolsita en un bolsillo interior de la falda se dispuso a retirarse y volver a
casa temiendo encontrarse con ella de
nuevo , lo que sucedió cuando al ver el carruaje ella se encontraba en su interior , esperándola,
con la puerta abierta .
Dudosa sobre
si subir a él o echarla previamente , optó por lo primero aceptando el iniciático juego propuesto por
su contrincante femenina a expensas de conocer hasta dónde pretendía llegar .
Jugueteando
con su vestido y gesto serio , su voz y su actitud parecían
manifestarse de otra forma . Impredecible cómo acostumbraba a ser , a Victoria
sólo le quedó la salida de la espera
permaneciendo en su máxima atención.
·
ANNA : Hubo una época en la que sentía lástima por ti , ni
siquiera llegabas a un palmo del suelo y
tu madre ya andaba pavoneándose por
todo el salón de “la casa “ buscando partidos mientras apenas comenzabas a tener algo sólido que llevarte a
la boca . El día que os descubrí me
hubiera sido muy fácil arrebatarte de sus brazos y dejarla tirada en la calle ,
cómo estaba en realidad y aún hoy, como
entonces , sigo creyendo que no hubiera
movido un solo dedo por ti . – Añoranza y
tristeza son los mejores calificativos que podrían ponerse a sus palabras , un
relato sinceramente desgarrador que nunca hubo escuchado ni de ella ni de su
madre y que a fin de no interrumpir la
dejó continuar en silencio . - Cuando
consiguió lo que buscaba recuerdo perfectamente su cara de orgullo y satisfacción
. En realidad le faltó tiempo para invitarnos a todas a beber a su costa porque
poco le importaba quedarse sin cuartos ya que pronto abundaría la fortuna e
incluso afirmaba envalentonada que pronto la perderíamos de vista y que si queríamos
visitarla sería en su nueva gran casa , lejos de toda aquella miseria y tipos borrachuzos
que apestaban y la empapaban con sus babas y su sudor . – Junto a su argumentación y su mirada perdida hacia donde sólo ella sabía
, su rostro palideció por momentos y sus ojos fueron humedeciéndose - Recuerdo
entonces que tú estabas en la cocina , con un tazón de leche caliente y unas
galletas , a punto de irte a la cama , y
tras escuchar a la gran Elena , la “gran Signora “ mostrarse orgullosa de entregar a su única
hija al que todos sabíamos que era el
mayor animal de toda Aberdeen , yo fui a buscarte y sólo pude compadecerte
porque nada más podía hacer hasta que
reapareció él - Con su imagen en su
recuerdo , como si hubiera retrocedido en el tiempo , dos lágrimas contenidas
decidieron buscar camino entre sus mejillas – El hombre del que sólo conseguí respeto y un cariño tan puro como doliente del que pensé inocentemente que su actitud era igual para
con todas , igual para contigo – y su
vista se centró en ella , mientras la tristeza iba convirtiéndose en férreo
rencor -
la niña de la que siempre preguntó
, de la que siempre se mostró más interesado que nadie o sobre ninguna y de la
que jamás quise dudar hasta que vi su rostro
tras quedarse contigo aquellas
dos malditas semanas , tras venir a
buscarme como único bastión para desahogarse y escucharle mencionar tu nombre , tras contarme desesperado como acariciaba
tu cuerpo para curarte de las heridas sin casi poder rozar tu piel , y de cómo – y de un arrebato se abalanzó
sobre ella para cogerla de las manos con
fuerza observándolas - una de estas
malditas manos mostró su agradecimiento cogiendo la suya . – Alzó la vista y el
resentimiento, más que patente ,
determinó una faceta de Ana que no conocía pero en la que se explicaba el porqué de su actitud con ella todos estos
años - .
·
VICTORIA : Anna yo… - trató de recuperar sus manos pero conforme más
tiraba de ellas hacia sí más parecía aferrarse Anna a ellas -.
·
ANNA : En mi vida pronto me acostumbre a no tener nada mío , a no
pedir porque sabía que nadie daba nada
gratis o de buena voluntad , que hasta
la generosidad humana tiene un precio y que ese precio podía ser yo para
conseguir lo que quisiera , todo lo que deseara . Tú no le viste como yo le vi
la primera vez , no le viste mirarme – su gesto se dulcificaba y
apaciguaba con cada palabra suya de buen
recuerdo – nunca nadie me había tratado
como él … y nadie … - volvió a enfurecerse y a apretarle de nuevo las manos
tirando de ellas , acercando su rostro al de Victoria - Nadie
excepto tú . Pudiendo tenerlo todo con
tu exquisita educación aprendida por observación , con tu belleza natural sin
maquillaje ni aderezos , con tu maldita
inocencia reflejada en ese rostro pánfilo
e insulso o tu maldito … existir – se acercó a su oído – pudiendo tenerlo todo
le tuviste a él y aún por todo el daño
del mundo del que eres capaz de producirle
le tendrás por siempre , pero escúchame bien Victoria
porque esto que te digo ahora no volveré a repetirlo – sintiendo el calor de su aliento , la escuchó con atención
-
Sé todo lo que pasó antes , durante y después . Sé quién estuvo y quién
apretó el gatillo . Sé toda la verdad y también sé que tarde o temprano él acabará recalando en mi puerto , como lo hizo
aquella noche , porque tú no podrás darle lo que él te pide por entero, tus secretos
serán tu pérdida y cuándo tengas
que elegir no lo harás por él , de lo
contrario , tu historia se contará durante muchos muchos años y el sueño
venidero se tornará en pesadilla cuando sobre tu conciencia recaiga aquello en
lo que le convertiste . – Soltándole las
manos con la misma agresividad con las
que las hubo contenido se dispuso
a abandonar el carruaje no sin antes de
decirle unas últimas palabras – Procura recordarlo Victoria , la verdad siempre
termina saliendo a la luz y en esta verdad no soy yo la que más tiene que
perder .
ANA PATRICIA
CRUZ LÓPEZ
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