domingo, 19 de enero de 2020

LA VIUDA . CAPÍTULO CUARTO . CUENTAS PENDIENTES (Registrado en SAFE CREATIVE 1 DE MAYO 2018)



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“Nunca tuve las maneras delicadas ni el porte que requeriste,  jamás fui lo que realmente necesitaste , pero creí que eso bastaba . Ahora ya veo que , pese al tiempo , eso no ha cambiado . Yo, simplemente , sigo siendo el mismo Victoria  , aquel al que te entregaste y que te protegió mientras le permitiste hacerlo . El mismo de las maneras toscas , de la cultura limitada y … Soy simplemente lo que ves , un hombre  , un hombre que se pregunta si eso ya no te basta. “

Una y otra vez , como la partitura que requiere ser ensayada porque siempre contiene una falla casi imperceptible , las últimas palabras de Edward resonaron en aquella habitación  a las cuales continuó un sonoro estrepitar de la puerta de su dormitorio chocando , abierta , contra la pared ,  mientras ella no podía dejar de observar la pequeña caja de madera y su contenido.

Buscando con ansiedad en el fondo de su armario ,  sacando con fuerza las ropas que se le interponían en medio y tirándolas al suelo , detrás suya , se acordó que algo quedaba de aquel líquido maravilloso que tanto la había relajado antaño , el mismo que Anna le hubo conseguido aun estando su marido vivo  , el que la permitía evadirse y dejar de sentir aunque sólo fuera por un instante .


Sentada en el suelo , con medio cuerpo adentrado en aquel inmenso armario , las imágenes del día en que Edward la poseía con su consentimiento , sueltas , dispares , de cómo las manos acababan entrelazando sus dedos sin soltarse , de la lucha permanente  en la búsqueda infinita de los labios  y de la inmensidad de caricias y ternura que jamás imaginó que recibiría de nadie , la hicieron embeberse sus propias lágrimas   y ansiar aún más encontrar los restos últimos  que la hicieran desaparecer por  el resto del día .  Tras desarmar el mueble por completo , desesperada y llorando , bajó las escaleras mientras en su mente era su madre quien hacía aparición  : “Ya sé perfectamente dónde estoy, la cuestión es si tú has olvidado qué lugar  es este  y en qué se convirtió el día que tuve que venir a  solucionar lo que tú fuiste incapaz de culminar “ . 

Con una flojedad en sus piernas más que evidente y aferrándose de nuevo a la gruesa barandilla de madera , fue bajando uno por uno cada uno de los escalones hasta llegar al vestíbulo .
Antes de decidir  adentrarse en aquel maldito pasillo , cada tramo de pared que la rodeaba , cada cuadro  colgado , cada cortinaje dignamente dispuesto , todo , componía la suerte de perfección  capaz de ocultar las atrocidades que ahora callaban y  de las que fueron testigos durante tanto tiempo . Ni una sola esquina de aquel vestíbulo  o de las dependencias anexas estaba inmaculado , libre de cada uno de los pecados mortales de lo que el altísimo pudiera ser consciente y sin embargo , en toda su inmensidad y gloria , le permitió vivir sin temor a ser descubierto o detenido , acrecentando , hasta el último instante , la duda de si realmente  su final era el mejor castigo . 

Gritos desesperados y una respiración agónicamente entrecortada llamaron la atención del personal de la casa. Preocupados , una de las doncellas y su cochero hicieron acto de presencia en la entrada por si pudiera necesitarles pero sus gritos incontenibles y rabiosos echándoles de allí  les obligaron a desaparecer . 
Encaminada hacia la única estancia de la casa que de verdad le había marcado  a fuego cada poro de su piel, una vez ante la puerta , volvió a detenerse entre lágrimas y desesperación , aferrándose a ambos lados del gran y viejo marco, observando como la luz del día  le otorgaba un aspecto diferente ,  más agradable incluso a  unos ojos que allí dentro lo habían visto todo .

Respirando hondo  se sitúo en el mismo centro de la habitación , en medio de ese círculo invisible en donde el demonio   , dueño y señor de aquella estancia y de ella misma ,  depositaba sus férreas garras  rasguñando una piel incapaz de sentir  y con cada imagen que recordaba  las cicatrices que poblaban su cuerpo , cada una de ellas , le escocían y quemaban . 
Dando vueltas sobre sí misma ,  lentamente , sin detenerse, con cada elemento colgado en las paredes , fijados en el suelo , sólo una pregunta se regodeaba en su interior gritándole en mitad del eco : ¿Por qué ?  

En una de  aquellas  paredes  una gran maza se encontraba apoyada , como si esperase que alguien la cogiera , como ya había pasado en otras tantas ocasiones , así que se acercó y no sin dificultad  la cogió del ancho mango de madera  y la fue arrastrando hacia la pared más cercana , a su derecha .  En ella , unos grilletes  de hierro forjado encargados explícitamente como regalo de bodas . ¿Su estreno ? Una de las pocas noches que no había bebido hasta el éxtasis ni la hubo extraído de la cama con fuerza y violencia .  Siendo consciente de que para sobrevivir en aquella casa debía saber esperar el momento y dejarse llevar no incrementando su innata agresividad   , aquella noche le ofreció su mano  con absoluta cortesía .  Mostrando una falsa complacencia se la aceptó y la adentró en ese mismo espacio . Un habitáculo que aún no  mostraba suficientes huellas del resultado de sus atrevidos juegos y sus desaires , de la oscuridad que sostenía su alma y su persona a partes iguales .
Para extrañeza suya  su esposo anduvo con demasiada delicadeza  y sospechosa suavidad . Medía cada gesto acariciando su piel conforme la rozaba  con el frío metal a lo largo de cada brazo teniendo incluso exquisito cuidado en que pudiera generarle alguna marca en las muñecas , asegurándose de ello  en varias ocasiones  y preguntándole ,con tan sólo mirarla , si las notaba bien  o le apretaban demasiado . 
Apenas se conocían pero la expresividad con la que ambos acostumbraban a mirarse era suficiente  muestra para saber qué se preguntaba y cuál era la respuesta sin necesidad de emanar ni un solo sonido más que el de la propia e inquietante respiración. Con sólo un gesto y sin  que ella dejase de mirarle a los ojos , un sonido metálico se oyó a ambos lados de su cuerpo  y con ayuda de su corpulencia , agarrándola del cuello , la giró sobre si misma colocándola de cara a la pared de forma tan  brusca que apenas oyó un pequeño grito de molestia . Sin aliviar la  presión que ejercía  su nuca , con la otra mano la obligó a colocar su cuerpo en  un ángulo recto perfecto , arrancándole la ropa con brusquedad,  dejando su desnudez a la intemperie y separándole las piernas con la fuerza de una rodilla suya .  
Cerrando sus ojos , procurando respirar  pese a toda esa rabia contenida ,  lo que vino después ,  ese maldito recuerdo , fue lo que la ayudó a sacar fuerzas de donde no creía que las hubiera para levantar el mazo y  estrellarlo contra los grilletes una y  otra vez  hasta que los hubo arrancado de la pared .

Con la respiración entrecortada y el mazo junto a sus piernas volvió a girar buscando el siguiente elemento , el potro de tortura de piel  sobre el que malherida , magullada y apenas sin fuerza tras arrastrarla escaleras abajo  en más de una ocasión , la empujaba contra él  para amarrarla de pies  y manos  y azotarla hasta que la sangre emanaba de la carne  para apoderarse de ella sin tan siquiera verle la cara , algo que  al parecer le desmotivaba a juzgar por todas las veces que la tomó , consciente o no ,  en las que nunca quiso  tenerla de frente , observándole  , porque ello le enfurecía más que le excitaba . Y aunque aquel potro de madera  dura y resistente , atornillado fuertemente en el suelo , resistiese los embates y empujones , los mazazos en su pie  , una y otra vez , sacando fuerzas de flaqueza  de su interior , hicieron que este se resquebrajase y terminase en el suelo con un empujón .

De rodillas  , agarrada al mango de la maza , agotada , sólo pudo llorar y hacerlo de forma incontenible porque sus fantasmas continuarían con ella por mucho que destrozase aquella habitación y todo lo que en ella había .  Llorar como consuelo , preguntarse sin haber respuestas  y  saber  dónde únicamente podría obtener la única vía que conocía de evasión y olvido , aunque sólo fuese temporal  , aquella que ya conociese hace años , cuando las cicatrices se reabrían con cada nuevo arañazo o azote , cuando las costillas dolían  y el cabello  sólo era algo que desease arrancar  .

Llamando a voz en grito a una de las doncellas  le requirió para que avisase al cochero de su inmediata partida.  Apenas diez minutos después le daba una dirección muy precisa al mismo : las afueras del límite norte del Puerto .  Sin mediar explicación alguna el coche partió con ella hacia el destino señalado , a unos diez , tal vez quince , minutos a píe del núcleo central del Puerto , de los atraques de los barcos . Ataviada con una capa muy desgastada y tratando de ocultar su rostro con la capucha de la misma , durante todo el trayecto a píe se repitió para sí misma el deseo sincero  de que nadie pudiera reconocerla , algo francamente difícil dado su aspecto , más habitual de las residentes en las casuchas cercanas  que desvencijadas parecían abrir paso hacia la zona de operaciones .
Con la cabeza baja y sabiéndose observada por algunos de los operarios de las embarcaciones y contadas mujeres , no se detuvo ni por un solo instante en su caminar a un destino muy claro  que no visitaba desde que fuera muy joven  ya que una vez contraído matrimonio  eran otros a los que enviaba al lugar .

Cuando apenas faltarían diez pasos , quizás veinte , para llegar a la puerta de la caseta de madera a la que se dirigía , una voz femenina mucho más elegantemente vestida que ella la detuvo .  

·        ANNA : ¿Crees en serio que nadie podría reconocerte sólo por llevar ropas raídas  y el rostro oculto ?

Descubierta se detuvo en seco pero tratando de disimular que la referencia no iba dirigida a ella  trató de continuar su camino , pero apenas dos pasos más adelante aquella voz femenina perfectamente identificable  volvía a  dirigirse a ella .

·        VICTORIA : Deberías haberle pedido el calzado también y recordar cuáles son los andares que se estilan por estos lares.

En medio del barro  y los charcos , los pasos de sus botines , marcados en cada piedra del suelo ,  acercándose ,  le erizaban la piel . lo último que hubiera querido es encontrársela allí precisamente , en ese momento justo , y aunque no le debiera explicaciones a nadie sabía perfectamente que Anna  nunca vendría en son de paz  con ella  y eso era justo lo que no necesitaba .

Y los pasos se detuvieron  detrás suya , muy cerca de su espalda , pudiendo percibirle la sonrisa maliciosa  con la que le observaba antes incluso de comprobarlo cuando se dio la vuelta .

·        ANNA : ¿En serio  tú aquí ? –  No sólo portaba su sonrisa de vencedora triunfalista de una batalla que  aún no había tenido lugar sino que la altanería con la que la observaba de arriba hacia abajo ,  contemplando el desastre en el que se había transformado para intentar pasar desapercibida ,  encumbraba aún más si cabe su reiterado deseo por humillarla , algo a lo que Victoria estaba más que acostumbrada -  Pero ¿ Te has visto ? ¿En serio pensabas pasar desapercibida o provocar  que cualquiera de los tipos de los barcos que no han pillado mujer en semanas arremetiera contra ti ?

Seria , trató de guardar la compostura y no caer en sus provocaciones .

·        VICTORIA : ¿No sabía que tuviera que pedirte permiso para venir hasta aquí  o dar explicaciones a nadie  y menos aún respecto a mi aspecto ?

·        ANNA : ¿En serio  Victoria , a nadie ? – comenzó a girar en torno a ella observándola nítidamente , haciéndola  ladear su cabeza cuando notó que la tiraban de la falda  mientras ella  levantaba las manos juguetonamente  en señal de que ella podía no haber sido – Me pregunto qué pensaría Frederick si te viera vestida así  o… por aquí, entre esta gente , o incluso qué diría Edward si supiera que … -  Victoria la interrumpió  bruscamente - .

·        VICTORIA : ¡ No te atrevas a mentarle !

La sonrisa irónica desapareció por un instante del rostro de la pelirroja , mostrándose menos complaciente .

·        ANNA : Ha debido ser un auténtico shock , los dos el mismo día  , o ¿quizás debiera plantearme lo afortunada que has sido por la coincidencia ?

·        VICTORIA : ¿Cómo sabes qué ha estado en mi casa ? – Le preguntó sorprendida  de que las noticias hubiesen llegado tan pronto mientras que la sonrisa maquiavélica de su acompañante femenina  no le daba buena señal de lo que le esperaba - 

·        ANNA : ¿En tu casa ? Curiosa forma de llamar  a una prisión . – Y Victoria dirigió su mirada hacia la caseta en cuya dirección iba -  ¿En serio lo necesitas ? ¿Creí que una vez te lo hubieses cargado ya habría desaparecido la necesidad ?

Cada vez más nerviosa y enervada , Victoria apretaba sus puños sin que la otra mujer la viera .

·        VICTORIA : No has contestado a mi pregunta .

·        ANNA : Ni tú has saciado mi curiosidad  respecto al por qué de tu penoso aspecto muy poco creíble . – Le espetaba  desafiante , casi despechada , aprovechando el momento de gloria del descubrimiento -  Pero me encuentro generosa así que  yo sí saciaré esa curiosidad insana  que te desespera  haciendo las preguntas correctas que tú no te atreves a formularme  en alto  ¿Cómo puedo saber qué ha estado en tu casa  , que habéis discutido pese a pasar  mucho tiempo sin veros y que él se ha marchado muy dolido de ella ? ¿Cómo sé que el culpable  de que hayas llegado hasta aquí es él  y que llevaba encima tu última remesa en un precioso y fino tarrito de cristal tallado ? -  Se degustaba a  sí misma  con cada nueva pregunta , con cada insinuación nada velada  la boca se le hacía  agua  siendo consciente de lo que  provocaría en Victoria cada nueva pregunta por lo que decidida , continuó  -  ¿Cómo  puedo saber que no has sido capaz de confesarle la verdad sobre tú y Frederick ?

Ofuscada , Victoria decidió desairarla y , empujándola con el hombro , continuar andando hasta la cabaña de madera , dejándola reírse escandalosamente .
Tocó a la puerta dos veces , como recordaba que se hacía  y tras abrirle una anciana  de origen oriental  la dejó pasar . 
El anciano de rostro ajado y lleno de arrugas que no permitían definir con claridad su misteriosa edad  no había cambiado respecto a cómo ella le recordaba  . Pese a los años pasados desde que lo viera por última vez  y pese a todo ese tiempo  , él sí manifestó recordarla por la leve sonrisa con la que fue recibida y el gesto de que se esperase realizado con una de sus manos .  El anciano se incorporó y se dirigió hacia el fondo de aquella  vieja caseta trayendo consigo un pequeño saco de tela  anudado con un cordón . No hizo falta abrirlo para saber su contenido , el tacto sobre la tela fue suficiente para reconocerlo .  Una transacción justa , sin palabras , en las que el dinero abonado por la mercancía mostraba más generosidad por su parte que antaño , sobrepago a cambio de la discreción que él  siempre supo mantener para con ella .

Guardando la bolsita en un bolsillo interior de la falda se dispuso a retirarse y volver a casa  temiendo encontrarse con ella de nuevo , lo que sucedió cuando al ver el carruaje  ella se encontraba en su interior , esperándola,  con la puerta abierta .

Dudosa sobre si subir a él o echarla previamente , optó por lo primero  aceptando el iniciático juego propuesto por su contrincante femenina a expensas de conocer hasta dónde pretendía llegar .  

Jugueteando con  su vestido  y gesto serio , su voz y su actitud parecían manifestarse de otra forma . Impredecible cómo acostumbraba a ser , a Victoria sólo le quedó la salida  de la espera permaneciendo en su máxima atención.  

·        ANNA : Hubo una época en la que sentía lástima por ti , ni siquiera llegabas a un palmo del suelo  y tu madre ya andaba pavoneándose   por todo el salón de “la casa “ buscando partidos mientras apenas   comenzabas a tener algo sólido que llevarte a la boca .  El día que os descubrí me hubiera sido muy fácil arrebatarte de sus brazos y dejarla tirada en la calle , cómo estaba en realidad  y aún hoy, como entonces ,  sigo creyendo que no hubiera movido un solo dedo por ti .  – Añoranza y tristeza son los mejores calificativos que podrían ponerse a sus palabras , un relato sinceramente desgarrador que nunca hubo escuchado ni de ella ni de su madre y que a fin de no interrumpir   la dejó continuar en silencio . -  Cuando consiguió lo que buscaba recuerdo perfectamente su cara de orgullo y satisfacción . En realidad le faltó tiempo para invitarnos a todas a beber a su costa porque poco le importaba quedarse sin cuartos ya que pronto abundaría la fortuna e incluso afirmaba envalentonada que pronto la perderíamos de vista y que si queríamos visitarla sería en su nueva gran casa , lejos de toda aquella miseria y tipos borrachuzos que apestaban y la empapaban con sus babas y su sudor .  – Junto a su argumentación  y su mirada perdida hacia donde sólo ella sabía , su rostro palideció por momentos y sus ojos fueron humedeciéndose  -  Recuerdo entonces que tú estabas en la cocina , con un tazón de leche caliente y unas galletas , a punto de irte a la cama  , y tras escuchar a la gran Elena , la “gran Signora “  mostrarse orgullosa de entregar a su única hija  al que todos sabíamos que era el mayor animal de toda Aberdeen , yo fui a buscarte y sólo pude compadecerte porque nada más podía hacer  hasta que reapareció él  - Con su imagen en su recuerdo , como si hubiera retrocedido en el tiempo , dos lágrimas contenidas decidieron buscar camino entre sus mejillas – El hombre del que sólo  conseguí respeto  y un cariño tan puro como doliente   del que pensé  inocentemente que su actitud era igual para con todas , igual para contigo – y  su vista se centró en ella , mientras la tristeza iba convirtiéndose en férreo rencor  -   la niña de la que siempre preguntó , de la que siempre se mostró más interesado que nadie o sobre ninguna y de la que jamás quise dudar hasta que vi su rostro  tras  quedarse contigo aquellas dos  malditas semanas , tras venir a buscarme como único bastión para desahogarse  y escucharle mencionar tu nombre  , tras contarme desesperado como acariciaba tu cuerpo para curarte de las heridas sin casi poder rozar tu piel  , y de cómo – y de un arrebato se abalanzó sobre ella para cogerla de las manos  con fuerza observándolas  - una de estas malditas manos mostró su agradecimiento cogiendo la suya . – Alzó la vista y el resentimiento, más que patente  , determinó una faceta de Ana que no conocía pero en la que se explicaba   el porqué de su actitud con ella todos estos años - .

·        VICTORIA : Anna yo… - trató de recuperar sus manos pero conforme más tiraba de ellas hacia sí más parecía aferrarse Anna a ellas  -.

·        ANNA : En mi vida pronto me acostumbre a no tener nada mío , a no pedir  porque sabía que nadie daba nada gratis o de buena voluntad , que  hasta la generosidad humana tiene un precio y que ese precio podía ser yo   para conseguir lo que quisiera , todo lo que deseara . Tú no le viste como yo le vi la primera vez , no le viste mirarme – su gesto se dulcificaba y apaciguaba  con cada palabra suya de buen recuerdo – nunca  nadie me había tratado como él … y nadie … - volvió a enfurecerse y a apretarle de nuevo las manos tirando de ellas , acercando su rostro al de Victoria -   Nadie excepto tú . Pudiendo tenerlo todo  con tu exquisita educación aprendida por observación , con tu belleza natural sin maquillaje ni aderezos , con tu  maldita inocencia  reflejada en ese rostro pánfilo e insulso o tu maldito … existir – se acercó a su oído – pudiendo tenerlo todo le tuviste a él  y aún por todo el daño del mundo del que eres capaz de producirle  le tendrás por siempre , pero escúchame bien  Victoria  porque esto que te digo ahora no volveré a repetirlo – sintiendo  el calor de su aliento , la escuchó con atención  -  Sé todo lo que pasó antes , durante y después . Sé quién estuvo y quién apretó el gatillo . Sé toda la verdad y también sé que tarde o temprano él   acabará recalando en mi puerto , como lo hizo aquella noche , porque tú no podrás darle lo que él te pide por entero,  tus secretos  serán tu pérdida  y cuándo tengas que elegir no lo harás por él  , de lo contrario , tu historia se contará durante muchos muchos años y el sueño venidero se tornará en pesadilla cuando sobre tu conciencia recaiga aquello en lo que le convertiste .  – Soltándole las manos con la misma agresividad con las  que las hubo contenido  se dispuso a abandonar el carruaje  no sin antes de decirle unas últimas palabras – Procura recordarlo Victoria , la verdad siempre termina saliendo a la luz  y en esta verdad no soy yo la que más tiene que perder .


 ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
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