viernes, 20 de febrero de 2015

ENCUENTROS: Capítulo primero. Inicio (Aviso + 18)

Entré en aquel bar en busca de una copa que me ayudase a evadirme. La luz tenue y su música de fondo lograrían relajarme .

Tras dos breves sorbos, me fijé en la pared del fondo del local donde habían unos bancos en vez de las sillas habituales, y allí estabas tú, absorto en tus pensamientos, cabizbajo y con aspecto de llevar allí varias horas.

Aún hoy no se por qué hice aquello de esa forma, supongo que necesitaba evadirme por completo, ser otra persona y tú te cruzaste en mi camino. Te levantaste, te pusiste la chaqueta, y mientras te dirigías a la puerta, te fijaste en mí por un instante con lo que yo creía que podía ser un amago de sonrisa.
Salí detrás tuya y te seguí, pero decidiste tomar una desviación y te perdí de vista.
Apenas sin poder ver por la escasa iluminación, corrí detrás tuyo con la esperanza de volver a tenerte en el punto de mira, y tras doblar la esquina, te abalanzaste sobre mí reteniéndome con tu cuerpo contra la pared e inmovilizando mis manos con las tuyas.
Me miraste por entero mientras mi respiración entrecortada hacía denotar la tensión de mi cuerpo.
El destello de un relámpago nos ponía en sobre aviso del trueno posterior y la intempestiva lluvia que sorpresivamente nos empapaba por completo , dejando al descubierto nuestros cuerpos más aún si cabe a través de las transparencias de la ropa.
Me soltaste las manos, y aprovechándote de mi incapacidad para moverme en ese instante, acercaste tus labios a los míos sin llegar a contactar. Con una leve sonrisa maliciosa querías comprobar hasta dónde era capaz de llegar, y pese a acercar mi rostro al tuyo para hacer tus labios míos, decidiste separarte, colocarte bien la chaqueta, sonreírme y marcharte callejón arriba.


Yo, con los latidos de mi corazón más acelerados de lo que están acostumbrados, y con la sensación placentera de no saber por qué lo habría hecho , pero con el desasosiego de verte partir, me quedé allí durante largo rato, bajo la lluvia, con la esperanza de que en algún momento te darías la vuelta y regresarías a terminar lo empezado. Sin embargo, continuaste tu camino con paso tranquilo , hasta que paraste por un instante, giraste la cabeza y me miraste. Entonces supe que guardaría la esperanza de volver a encontrarte: "mi ansiado desconocido".

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

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