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Casey salió de aquella celda enfurecida. Comenzó a dar
órdenes de que se adecuase convenientemente el habitáculo, y que al interno se
le diese un baño y ropa nueva, y se le proporcionase tijeras , toallas, agua
caliente ,jabón y una navaja de afeitar.
No transcurrieron ni
cinco minutos cuando , tras la llamada oportuna del guarda, la Dra Mhic
apareció bastante agitada.
- • DRA. MHIC: ¿Os habéis vuelto loca? ¿Se puede saber qué creéis que estáis haciendo?
El tono de voz inquisitorial de la doctora era algo que ella
no soportaba.
- • CASEY: ¿Cuánto lleva este paciente en este estado?
- • DRA: MHIC: ¿Sabe el doctor esta nueva proeza vuestra?
- • CASEY:- muy segura de sí misma- El doctor me ha dado capacidad absoluta de decisión sobre mis métodos de evaluación, y a este hombre no puedo evaluarlo convenientemente en su estado.
- • DRA. MHIC: Dudo que lo aprobara
- • CASEY: ¿Queréis preguntárselo? Hacedlo , os lo ruego, es posible , sólo meramente posible que logréis alegrarme el día.
Viendo la seguridad de ella, la Doctora se retiró sin poder
dar orden en contrario.
El guarda ordenó llevárselo entre dos hombres para que lo bañaran, mientras con
mangueras a presión la celda se limpiaba y ventilaba. Incluso el ventanuco
recuperó su tamaño original. Se acomodó un camastro que no había, y se colocó una
mesa y una silla, como a los demás. Una vez estuvo todo listo, le devolvieron
a la celda, lo sentaron en una silla, y le amarraron las manos por detrás del espaldar.
Una vez asegurado, Casey decidió pasar a su interior con todo lo solicitado, no sin antes ser advertida por guarda.
- • GUARDA: Si pasáis ahí dentro con todo eso no podré garantizaros vuestra seguridad.
- • CASEY: Abrid la puerta.
Al abrirla, la presencia de la celda había cambiado, y el olor desagradable había desaparecido.
Entraba mucha más luz y pudo ver con más claridad el aspecto
del paciente de la celda nº 5.
Su pelo era bastante más largo de lo que había imaginado ,
castaño casi pelirrojo oscuro, y una barba que le cubría media cara.
Se adentró muy despacio, precavida . Dejó las cosas encima
de la mesa.
El paciente miraba continuamente hacia la ventana, con los ojos cerrados, aprovechando
que el sol que entraba a través de ella le rozaba con todo su calor en la cara.
Él , la giró hacia un lado , vio las cosas para
complementar el aseo en la mesa y a Casey al lado de la silla. Volvió a girarla de nuevo hacia la ventana.
Mientras terminaba de colocar las cosas , ella , sintió la tentación de ver su rostro , y con sus ojos abiertos, Casey pudo fijarse entonces en el auténtico color de sus
ojos ya que el sol que entraba por el ventanuco, le iluminaba el rostro y no eran grises del todo sino azules , pero de los que cambiaban de tono
según la luz.
Junto a él, asegurándose que estaba adecuadamente inmovilizado , Casey le colocó la cabeza derecha con las dos manos , y fue
cortándole el pelo mojado con la tijera, con mucho cuidado de no hacerle daño dados
los numerosos nudos que tenía en él. Conforme cortaba más y más, pasaba sus dedos entre medio para asegurarse de que
todo quedaba bien.
Ante los pases de sus mano entre su cabello, el paciente , con su cabeza completamente relajada, la dejaba caer ligeramente del lado en el que ella arrastraba mientras se sentía bien por el masaje en el cuero capilar.
Cuando hubo terminado le tocó arreglar la barba.
Ni una sola palabra, ni un solo gesto, salvo a partir del
preciso momento en que ella le elevó la barbilla con los dedos y sus ojos se
apoderaron de los de ella para no irse en ningún momento.
Mientras cortaba con las tijeras lo que sobraba, su
concentración fue fácil mantenerla, pero cuando hubo de ponerle el jabón y
prepararse a afeitarle con la navaja, fue otra cosa.
La mirada posesiva de aquel paciente, clavada en ella, la alteraba, la hacía sudar
y la incomodaba. No era la mirada en sí , sino lo que transmitía con ella.
A cada
paso, lento y meditado de aquella cuchilla por su rostro, la mirada fija e
intensa del paciente no perdía visión. Las piernas de ella tocaban las de él, y
por ende sus manos, inmóviles, recibían el contacto con el faldón de su vestido .
Para no hacerle daño en la piel dado el tiempo
que llevaba con ella puesta, se la dejo bien recortada, perfiló con las
tijeras, y cuando hubo terminado, al intentar incorporarse, cuando se fijó bien
, aquel rostro le era muy familiar. Sin poder disimular su sorpresa y susto ,
al retirarse sintió como algo la tiraba de la falda. El paciente , tirando de ella , hizo que se le acercase. Lentamente al oído y en voz suavemente susurrante le dijo “gracias”.
Sólo entonces, la soltó y ella pudo recoger las cosas e irse, no sin antes , en la puerta,
darse la vuelta al sentirse observada por aquel hombre con rostro soberanamente
familiar. Aquellos penetrantes e inquietantes ojos , aquel expediente sin más
información.
Asustada y con más preguntas que respuestas , no tuvo tiempo
de hacer lo que en realidad le pedía el cuerpo que era ir al despacho del Dr. Y
que le explicase qué era todo aquello.
Debía entrar en el servicio del ala de mujeres y ocuparse de
la paciente especial como a ella misma le gustaba calificarla.
Apenas llegó con el tiempo justo para coger la carpeta y
entrar a toda prisa en la celda de ella.
Keira la esperaba sentada en el camastro , apoyada sobre sus
rodillas.
- • CASEY: Lo siento, no pensé que llegaría tan tard
- Keira la observaba analizándola.
- • CASEY: ¿Qué?
- • KEIRA: ¿le habéis visto verdad? ¿Su verdadero rostro?
Casey se extrañó pero prefirió seguir disimulando.
- • KEIRA: Sí, y ahora tenéis tantas preguntas…
- • CASEY: ¿Quién sois en realidad? ¿Por qué sois capaz de saber lo que siento con tan solo ver mis ojos?
Keira sonrió.
- • KEIRA: ¿Aún tenéis problemas para conciliar el sueño?
Casey dejó la carpeta de papeles encima de la mesa.
- • KEIRA: ¿Ha empezado verdad? ¿Os visitan?
Keira comenzó a caminar alrededor de la mesa , lentamente,
sin dejar de observar a Casey ni por un instante.
- • KEIRA: Soy la que ocupó vuestro lugar, sufrió lo mismo que vos sufrís, sintió lo mismo que vos sentís, y reaccionó igual que vos lo estáis haciendo , hace siete años. Desde entonces ha habido otras que han ocupado este lugar, pero no sirvieron al propósito encomendado. Las únicas dos investidas de halo sagrado, vos y yo. Claro que, pensándolo bien, algo debe de haber ido mal, posiblemente se esté quedando sin tiempo. Con vos no ha esperado tanto. Las apariciones nocturnas han sido más prematuras. ¿Os remueve la conciencia pensar que mientras lo que desconocéis os toca vos os limitáis a entregaros, o aún vuestra conciencia predomina y no deja que venza el otro?- miró su rostro bien de cerca y sus ojos se mostraban llorosos- ¡Oh Dios! Debéis de ser muy fuerte, aún no habéis caído del todo. Aún tenéis capacidad para resistiros.- se rió henchida de felicidad- sois mi heroína mi querida hermana, mi heroína. Se queda sin tiempo, vos os resistís y le desbarajustáis planes. Cree que si os tiene contenta aceptando vuestras condiciones ….. ¡Dios! Es brillante, malévolo pero privilegiado.
- • CASEY: No entiendo a que viene todo esto.
- • KEIRA: Pronto lo entenderéis . Mi querida niña , algo debéis haber provocado en él que aún prefiere mantenerse a distancia. Algo tenéis que él desea por encima de todas las cosas como para doblegar su alma y ceder ante vos.- se quedó pensando y pasado un instante se le iluminó la cara y preguntó- ¿entrasteis virgen al noviciado?
Casey se ofendió con la pregunta .
- • CASEY: ¡Por el amor de Dios! ¿Cómo podéis preguntar eso?
- • KEIRA: Lo siento hermana, pero necesito saberlo. ¿Tomasteis hombre antes de adoptar los hábitos , si o no?
- • CASEY: No sé qué es lo que pretendéis.
Al no recibir respuesta clara a sus preguntas, Keira lo
intentó por otra vía más indirecta.
- • KEIRA: ¿Lo que os visita de noche nunca ha culminado la intención verdad? Siempre se ha parado. Os está probando a ver vuestra intencionalidad. Según vuestros gestos de respuesta, según vuestra voluntad por ser complacida, se sabrá si habéis optado virgen o no a vuestro estado , y a esta alturas os aseguro que él ya lo sabe. ¡Dios! Con razón acepta y doblega su voluntad, pese a la rabia contenida que debe suponerle. No puede perderos , ha tardado mucho tiempo en encontraros como el ser perfecto e ideal que sois para él, y casi juraría que en aquellas visiones nocturnas os visitan otros , porque para él guarda el mejor momento. El de la décimo tercera luna llena del año. ¡Dios! Debe mantener una lucha realmente cruel en su interior consigo mismo para permitiros verle , y hoy , increíblemente, le habéis visto, al verdadero profeta, al de la palabra cierta, al verdadero Yo.
- • CASEY: Perdonadme señora, pero vuestras conjeturas me agotan y no me llevan a ninguna parte. He de realizar un informe sobre vos, y ciertamente no me lo estáis poniendo nada fácil.
- • KEIRA: ¿Qué os asusta más, él en sí o su enorme parecido con quién conocéis mejor de lo que pensáis?
- • CASEY: ¿Andáis con crueles acertijos?
- • KEIRA: Crueles realidades tal vez, las mismas que lleváis negándoos una y otra vez.
- • CASEY: ¿quién es el paciente de la celda nº 5?
- • KEIRA: Eso es algo que tendréis que averiguar vos misma, pero al igual que con el falso profeta , yo no me fiaría.
- • CASEY: ¿Por qué no me lo decís vos?
- • KEIRA: Porque os lo tiene que decir él, y eso sólo está en vuestra mano. Ahora bien, debéis tener cuidado, mucho cuidado.
- • CASEY: He de marcharme.
- • KEIRA: Permitidme un consejo, yo de vos tendría cuidado con los contenidos que incluís en los informes.
Seguía sin saber la respuesta a muchas preguntas,
pero lo que sí tenía claro, es que mientras un misterio quedaba al descubierto,
otro sólo había comenzado a asomar.
FDO: ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
(Todos los derechos reservados)

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