martes, 24 de marzo de 2015

ELECCION. Capítulo primero (primera parte) (RATED +18) (REGISTRADO EL 24/09/2014)

Créditos foto  a quien corresponda
Convento a las afueras de Galway .


Despacho de la Madre Superiora.
8.10 de la mañana.
Tocan a la puerta. Aparece una de las hermanas acompañada de una de las novicias.

·         HERMANA: ¿Madre?  Le he traído  a la novicia Casey.
·         MADRE S: Hazla pasar, y procura que no nos molesten hasta que haya terminado.

La hermana cerró la puerta y la madre superiora invitó a la novicia a tomar asiento.

  • ·         MADRE S: Graduada en Enfermería y Psicología. ¿Hicisteis las prácticas en psiquiatría?.
  • ·         CASEY: SÍ Madre Superiora.
  • ·         MADRE S: Os quedan apenas seis meses para adoptar los votos definitivos¿ verdad?
  • ·         CASEY: Sí Madre Superiora.


La Madre superiora dejó su expediente encima de la mesa ,y cruzando las manos por delante de ella ,estuvo observándola durante un instante antes de proseguir.


  • ·         MADRE S: Nunca he entendido que alguien con vuestra formación quisiese tomar los votos, y mucho menos en estos tiempos que corren.
  • ·         CASEY: Con todos los respetos Madre Superiora, si me permitís decíroslo, no creo que sea una cuestión tanto de formación como de devoción.
  • ·         MADRE S: Es mujer de ciencia , no quiero recordarla el daño que ese aspecto nos ha hecho durante siglos. Un mundo repleto de descreídos y gente supuestamente racional, donde no hay cabida para la espiritualidad.
  • ·         CASEY: Supongo que así debe ser para poder formular un debate Madre. Si todos pensásemos de igual forma , no habría confrontación.
  • ·         MADRE S: Se os aceptó aquí por ser quién sois y provenir de la familia de la que provenís, en cualquier otra circunstancia ni siquiera se os habría abierto la puerta.
  • ·         CASEY: Soy perfectamente consciente de ello madre Superiora.
  • ·         MADRE S: Bien,  os he traído aquí porque he recibido una solicitud directa del Rectorado en la que se solicitan vuestros servicios en Lifford. Ésta es la carta- se la entrega-.
  • ·         CASEY: ¿Un hospital psiquiátrico?
  • ·         MADRE S.: El Hospital Psiquiátrico. No es un hospital cualquiera, es de los más novedosos y seguros del país. Sus instalaciones se han convertido en modelo a seguir para muchas otras construcciones, y su personal cuenta con los mejores profesionales a nivel de toda Europa. Se destaca por ser pionero en algunas técnicas y tratamientos muy novedosos y con resultados muy satisfactorios.
  • ·         CASEY: ¿Puedo preguntarle por qué se solicitan mis servicios madre?
  • ·         MADRE S: El rectorado ha tenido conocimiento de cuales  fueron vuestros trabajos psiquiátricos durante las prácticas, han tenido acceso  a vuestro expediente y conocen vuestra devoción e interés profesional en la mente humana. Así que, en cuanto solicitaron un nombre,  el rectorado no se lo pensó.
  • ·         CASEY: ¿Puedo preguntar cuánto tiempo deberá estar fuera?
  • ·         MADRE S: Me temo que eso es algo a lo que no puedo responderle, dependerá de sus servicios en el Hospital y de cuánto ellos estimen que sea imprescindible.
  • ·         CASEY: Pero….
  • ·         MADRE S: Posiblemente , su adopción definitiva de votos tenga que retrasarse. Debe ser consciente de lo importante que es esto para nosotros, podría simbolizar de cara al exterior una imagen diferente de la Iglesia. Y con respecto a vuestra formación, supondría un punto de inflexión, la tan ansiada profesionalidad que quizás os haga replantearos vuestra auténtica fe.
  • ·         CASEY: ¿En serio creéis  que mi fe no es lo suficientemente fuerte y sostenible a las tentaciones del orgullo y la  propia vanidad personal?
  • ·         MADRE S: Nunca me atrevería a aseguraros tal cosa, pero desde luego si creo que es una prueba de fuego determinante , y por ello he dispuesto que salgáis lo antes posible, después del almuerzo, para que lleguéis antes de que anochezca. El hospital está bastante retirado de cualquier núcleo urbano conocido, al menos disfrutaréis de un ambiente de trabajo sano y espectacular entre montañas.
  • ·         CASEY: ¿Habré de pasaros informes  regulares sobre mi trabajo en la Institución?
  • ·         MADRE S: No hace falta, el Rectorado ya los recibirá de quién será vuestro mentor , el doctor Cárthaigh.
  • ·         CASEY: ¿Aengus Cárthaigh?
  • ·         MADRE S: ¿Veo que le conocéis?
  • ·         CASEY: No , no personalmente, pero he oído hablar de él.
  • ·         MADRE S:  Será mejor que os marchéis y preparéis todo lo que os vayáis a llevar, saldréis después del almuerzo.

Casey se encontraba en la puerta a punto de marcharse cuando la Madre Superiora le indicó algo más.

  • ·         MADRE S: Por cierto, si sentía la necesidad de  confesarse ,   será mejor que lo hagáis antes de salir, en el Hospital el párroco sólo va una vez al mes.
  • ·         CASEY: Lo haré, gracias Madre s.
  • ·         MADRE S: Tened cuidado.

Todo estuvo listo y el largo viaje se inició justo después de almorzar,  tal y como estaba previsto.

Carlton Court se había inaugurado hacía apenas un año como la institución psiquiátrica más moderna y segura de Europa , y una de las más prestigiosas del mundo. 
De dimensiones descomunales  tanto en  metros cuadrados,  capacidad , y profesionales, también destacaba por ser la única de máxima seguridad para enfermos  muy peligrosos con estas características.

Se situaba en un lugar apartado, bordeando uno de sus laterales con uno de los más impresionantes acantilados de toda Irlanda, y el resto , con una abrupta geografía que no lo hacía precisamente accesible ni para entrar y mucho menos para salir. Sólo en una de sus vías, la de acceso, la carretera se rodeaba de campo y laderas, sin vegetación alta. 
Torretas de seguridad al similares a las  de una prisión visualizaban todo el perímetro , y se encontraba custodiada por agentes fuertemente armados.

Idea del Gobierno Británico y promesa electoral, se quiso llevar a cabo para dar seguridad en este aspecto con esta construcción, cuyas cifras de reinserción a la sociedad y de curación,  no habían destacado precisamente por sus altos números,  pero aquellos que habían recobrado la normalidad y habían logrado la libertad,  no reincidían.

Desde el principio,  se habló mucho de sus métodos harto novedosos introducidos básicamente  por el Doctor Aengus Cárthaigh, mentor del proyecto de Hospital, que tras seis años de viajes ininterrumpidos por diversas partes del mundo y múltiples estudios realizados , atrajo a los inversores con sus nuevas técnicas para afrontar las enfermedades mentales.

El viaje se hizo largo, más de lo esperado. La carretera no era buena, había llovido y el barro lo cubría todo , dificultando desplazarse.

Pero después de más de seis horas llegaron, aunque no muy temprano ya que la noche se les venía encima.

La primera visión de Carlton Court impresionaba sobre manera. Pareciera una gran fortaleza de piedra robusta y paredes escarpadas,   sin grietas. 
Enormes e impresionantes torres de seguridad que lo dominaban todo. No se podría decir que era una institución mental al uso, no tenía alambradas, ni rejas en sus grandes ventanales. 
Una gran verja presidía el camino de entrada hasta el gran portalón de madera antigua y arco tudor. Extraño edificio que lograba combinar sorprendentemente bien lo antiguo y lo nuevo.

Nada más bajarse del coche, comenzó de nuevo a llover, y alguien  que más que un empleado pareciera un mayordomo,  salió a recibirles dándoles paso al interior.
Y la imagen dada en su exterior en  nada contrastaba con la interior. Efectivamente combinaba elementos de caserón antiguo inglés casi victoriano con elementos modernos ajustado a la época.

No tardaron en confirmar que  el hombre que salió a recibirles,  era un empleado de la casa, el mayordomo principal. Al parecer, el hospital albergaba una parte para uso exclusivo de casa particular del Doctor .

Una vez fueron llevados a sus respectivas habitaciones, bajaron a la cocina para poder comer algo. Los demás se retiraron pues debían salir temprano de vuelta, pero Casey decidió recorrer parte de la casa , ya que el viaje la había cansado pero no lo suficiente como para dormir.

Al salir de la cocina, un largo pasillo llevaba a una gran puerta de madera oscura, pesada y robusta que costaba empujar. La abrió como pudo y encontró una enorme biblioteca iluminada tan sólo por la gran chimenea encendida que la presidía. Techos inmensamente altos, muebles clásicos que posiblemente guardarían joyas de la literatura, y una pasadizo que la recorría en toda su parta alta para facilitar el acceso con una preciosa escalera de caracol en hierro forjado para acceder a ella.

Absorta por todo lo que iba descubriendo y la rodeaba, no se percató de la presencia de alguien más en la sala, alguien que sin embargo no había perdido detalle de ella desde que entró.

Al darse la vuelta para salir de la habitación, se asustó al ver la figura de un hombre apoyado en el saliente de la chimenea, alto , con  pelo oscuro por debajo de los hombros , porte serio y distinguido , vestido con un largo abrigo y cuya mirada fija se mantenía en el fuego.

  • ·         CASEY: Lo siento, no sabía que hubiera nadie.

El hombre, inmutable, no se movió ni dijo nada.
  • ·         CASEY: Me disponía a retirarme, buenas noches.

El hombre siguió allí, de pie, apoyado mirando y escuchando el fuego, sin decir absolutamente nada.

FDO: ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
(Todos los derechos reservados)

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