Muchas son las cosas que se pueden decir de Ridley Scott, pero en cuanto se pone a dirigir remakes o coge elementos destacados clásicos para convertirlos en algo que puede asombrar en la gran pantalla, indiscutiblemente es único.
Han pasado muchos años desde que su saga de ALIEN nos dejase literalmente incrustados en las butacas de los cines , sobre todo con esos espectaculares diseños del fallecido Gigher , el artista inconmensurable cuya obra , nos ha hecho palpitar y nunca olvidar aquellos decorados y aquel maravilloso monstruo de cabeza alargada y ácido por sangre.
Y pese a todo, aún le quedaron ganas de retomar la historia contándonos su origen en PROMETHEUS.
También han pasado muchos años, desde que su oscarizada y bendita historia sobre un gladiador que atemorizó Roma , nos dejase a un Russell Crowe y a un Joaquin Phonenix inolvidables, y una digital recreación de la ciudad imperial que era para dejar a parte y disfrutarla por si sola .
Scott, en EXODUS ( DIOSES Y REYES) , decide no hacer un remake en sentido estricto de los DIEZ MANDAMIENTOS, sino intentar explicar , con hechos harto conocidos, su visión de una de las más conocidas huidas
migratorias para sobrevivir y de las más antiguas: La salida de Egipto , dirigidos por Moisés , de todos los esclavos hebreos.
migratorias para sobrevivir y de las más antiguas: La salida de Egipto , dirigidos por Moisés , de todos los esclavos hebreos.
Rodada casi íntegramente en las Islas Canarias , sobre todo en Fuerteventura y Lanzarote , y dos semanas en Egipto , Scott nos plantea , entre todo lo conocido, algo que sí es novedoso y quizás lo más llamativo: su perspectiva de Dios. De ese Dios con el que Moisés hablaba a solas y por el que, al verlo, llegaban a pensar que éste había perdido la cabeza. Algo que hay que saber entender dentro del recurso metafórico propuesto por este director , y que lejos de querer parecer rompedor, consigue no dejar a nadie indiferente por lo que supone.
Sin hacer spoiler , puesto que me consta que habrá personas que aún no hayan tenido oportunidad de verla, lo que sí no puedo obviar de comentar, es que parte de su comienzo sí nos puede llevar a recordar a momentos concretos de ese GLADIATOR que pasó a la historia, y no sólo por la aparición de los carromatos que se estilaban en la época.
Efectos digitales a parte, lo único que tal vez cabría reprocharle a Scott, es que
permitiera que en el tráiler o sucesivos trailers, muchos de los momentos más
esperados, quedasen al descubierto , y que por ello, en el momento de disfrutar
del film, estos ya no causasen sorpresas.
permitiera que en el tráiler o sucesivos trailers, muchos de los momentos más
esperados, quedasen al descubierto , y que por ello, en el momento de disfrutar
del film, estos ya no causasen sorpresas.
Siendo el tema que es , para poder gozar de la película en condiciones, debemos obviar y casi olvidar realizar cualquier tipo de comparación con las clásicas que todos conocemos; aquellas cuyos grandes estudios casi se arruinaron haciéndolas.
Christian Bale no es ni mucho menos Charlton Heston, pero frente a un Ramsés quizás demasiado más humanizado de lo que cabría esperar, lo que llega a desorientar realmente, se puede decir, que se encuentra acomodado a un personaje que parece no irle mal.
Como siempre , una fotografía , la de los escenarios naturales , realmente maravillosa, facilitada también por los espectaculares y contrastados paisajes de las Islas Canarias, y una banda sonora más que accidentada en su post producción , tras anunciar que sería Alberto Iglesias el músico encargado de crear la partitura original. Sony Masterworks editaba la banda sonora en disco, tras prescindir el realizador de Iglesias en sus últimos compases para acabar contando con Harry Gregson Williams, en busca de un tono moderno más acorde con la estética más del Zimmer de “Gladiator” para su conclusión.
El propio Gregson Williams ya empleó dicha estética en ciertas secciones de
“The Kingdom of Heaven”(EL REINO DE LOS CIELOS).
“The Kingdom of Heaven”(EL REINO DE LOS CIELOS).
Al contrario que “Prometheus”, donde sí se incluyó en su edición discográfica música de los dos compositores que trabajaron en ella, la banda sonora de “Exodus: Gods and Kings” , contó definitivamente solo con música de Alberto Iglesias.
Visualmente muy atractiva, y repito, sin nada nuevo que contar, ciertamente, la cinta de Scott puede visionarse sin problema , partiendo de momentos por los que parece pasar de puntillas en la historia y otros en los que la lentitud de las tomas y planos de justifica por la intensidad de las lecturas entre líneas que debemos hacer de los diálogos mostrados.
A juicio del consumidor queda decidir si verla o no, pero desde luego, sorprenda o no, merece la pena al menos verla una vez, aunque sólo sea, por poder tener una opinión propia.
ANA PATRICIA CRUZ LOPEZ
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