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| Crédito a quién corresponda |
Apenas faltaría una hora para que el sol comenzase a hacer
de las suyas y Casey se despertó.
Con la mano de Aen en su espalda, intentó
levantarse de la cama muy despacio para no despertarle, pero antes de que ella
se diera cuenta, él había abierto los ojos pero no dijo nada. Se limitaba a
contemplar , con auténtico deleite, cada lento movimiento de su cuerpo desnudo.
De la misma forma que disfrutó deseando ser la ropa que la
rozaba cuando se deslizaba al quitársela, tuvo el mismo deseo conforme ésta se
apoderaba de ella para cubrirla.
Antes de coger el vestido, se colocó el pañuelo de la cabeza, y mientras se lo ajustaba, sintió unos brazos que la abrazaban por la cintura
desde atrás, y una cabeza que se apoyaba en su hombro.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Y ahora?
- • CASEY: No lo sé.
- • Dr. Cárthaigh : Dijiste que mi hermano sabía que venías, ¿sabe también a lo que vienes verdad?
Casey se dio la vuelta. Su riesgo de dación de confianza aún
no podía ser plena del todo porque no sabría cuál sería su reacción a la hora de la verdad, pero aún
así, su voto de confianza lo tenía. No le quedaba más remedio que tenerlo.
Era
consciente de que dado el poder que con el tiempo había adquirido Brian, sola
no podría llevar a cabo su misión.
Quedaba muy poco tiempo , y todo lo acontecido
precipitaba las circunstancias y de paso , la desesperación y las ansias de Brian
porque aquel momento llegase.
- • CASEY: Sí.
Aen se mostraba pensativo, se separó de ella y se acercó a
la especie de mesa de despacho que se encontraba en el fondo de la habitación.
Casey no quería creer lo que estaba a punto de pasar y mucho
menos que Aengus hiciese lo que iba a llevar a cabo.
Él se quitó el colgante del cuello , y con la llave , abrió
uno de los cajones de la mesa. Sacó con mucho cuidado algo envuelto en un paño
rojo de terciopelo anudado con una lazada de seda.
Desató el nudo, y lo abrió con mucho cuidado. En su
interior , un libro.
Aen depositó una de
sus manos en la cubierta y tras respirar hondo , miró a Casey.
- • Dr. Cárthaigh : Quiero enseñarte algo.
- • Dr. Cárthaigh : Quedan apenas días para entrar en el mes de Octubre, el mes de la LUNA DE SANGRE. No voy a perder el tiempo explicándote a ti lo que significa ya que lo sabes mucho mejor que nadie, pero para vosotras tenía un significado y para nosotros otro. Esta luna de sangre no será igual que las demás. Para nosotros , según nuestro calendario, sólo se da cada quinientos años. Brian y yo fuimos escogidos antes de nuestro nacimiento, y fuimos marcados. No se había dado un parto como el nuestro hacía mucho tiempo , y por la coincidencia de fechas, se consideró que era una señal. Tú conoces bien los clanes, y más aún el nuestro. Con el paso de los años, sus descendientes hemos sobrevivido a todo, ocultándonos y procurando destacar en ciertos sectores. Mi hermano y yo siempre fuimos los protegidos. Nos ayudaron a llegar hasta lo que somos hoy, pero todo eso tiene un precio. Al llegar el momento, sólo uno de los dos sería el ELEGIDO. Los “sabios” me preferían a mí, por mi talante y mi forma de ser, pero quién debe ocupar ese lugar debe ser alguien fuerte , y yo comencé a enfermar pronto debiendo marcharme de aquí. Brian supo ganarse su confianza, pero a costa de desviarse hacia la oscuridad, lo que por supuesto el Consejo no podía admitir. Cuando volví de Jamaica , las cosas habían cambiado, y ellos decidieron que el Elegido fuera yo, pero a cambio , para completar el nivel y alcanzar lo que significaba, en la décima luna llena del año, de una fecha concreta, cuando la luna fuese LUNA DE SANGRE, debía llevarse a cabo un ritual , éste- y le señaló con el dedo a las páginas que se encontraban abiertas del libro-.
Casey comenzó a leer con alguna dificultad porque muchas
letras se entremezclaban. Había sido escrito a mano, con sangre , y en él se
especificaba los pasos a seguir en dicho ritual.
- • CASEY: Debéis realizarlo en lugar sagrado.
- • Dr. Cárthaigh : O sacrificar a alguien con halo sagrado que convierta el lugar en ello con su sola presencia.
- • CASEY: ¿Qué fue lo qué pasó con Keira?
- • Dr. Cárthaigh : Keira cometió un error, escuchar a Brian. Se metió en su cabeza y ella cambió. Cuando logró tenerla donde quería, se apoderó de ella de la forma más dolorosa posible, y nunca más fue la misma. Hubo que encerrarla bajo dictamen médico . Comenzó a afirmar que veía cosas, y que esas cosas se adentraban en ella y la tomaban por la fuerza. Resultó tan convincente a los médicos eclesiásticos que ellos mismos firmaron la orden.
- • CASEY: Ella era la escogida y os falló. Pero …¿ si tu hermano lo sabía por qué lo hizo?
- • CASEY: Faltan hojas
Aengus se acercó el libro y lo miró bien.
- • CASEY: El libro tiene hojas arrancadas, puede que dos, y quién lo hizo tuvo tanto cuidado que hay que fijarse mucho para darse cuenta. ¿llegaste a leer lo que ponía?
- • Dr. Cárthaigh : Nunca tuve demasiada prisa por ello, jamás pensé que después de Keira encontraríamos a alguien . Contaba con la esperanza de que Brian se olvidase.
- • CASEY: Nunca lo ha hecho. Ni un solo día durante los doce años que ha permanecido encerrado ha logrado olvidarse, porque era la única motivación que le hacía permanecer con vida. Ahora tiene a la sustituta perfecta. El consejo sabrá recompensarle bien.
Aengus dio la vuelta a la mesa y le alzó la barbilla.
- • Dr. Cárthaigh : Pero tú eres….- Casey le interrumpió-.
- • CASEY: Tu hermano ha adquirido cada vez más poder, y a mí me cuesta cada vez más retenerlo. Me enviaron para impedir que se llevara a cabo, pero yo sola no puedo hacerlo. En suelo sagrado tendría más oportunidades , pero aquí la posición dominante la lleva él, es su terreno, su espacio.
Aengus la abrazó fuertemente y la besó en la frente, quedándose ambos pensativos.
Nada más salir del dormitorio de él, y con la casa comenzando
sus primeros albores, fue discretamente
a paso presto a la suya . Cerró su puerta con llave , abrió el armario,
y cogió una silla. Introdujo una de las
manos por debajo de toda la ropa de cama y de abrigo situada en el altillo, hasta
dar con el libro que el Obispo le entregó antes de regresar.
Se sentó en su cama y lo abrió por la página marcada.
Comenzó a leerlo, y cuando hubo terminado, su desconcierto superaba a su sorpresa
por el acto de confianza extrema mostrada por Aengus.
El libro que debía guardar tan celosamente, le fue entregado
no sólo para saber cómo proceder ante los rituales de los hermanos, sino porque
se le había otorgado una misión, y ella , sabiendo que podía costarle la vida, decidió , con absoluta entrega ,
aceptar. Pero de lo que nadie la
advirtió , es de cómo debía evitar que aquellos sentimientos , sensaciones y
deseos de mujer, le complicasen la misma.
Casey siempre mantuvo serias dudas sobre la conveniencia de
pertenecer a la Iglesia en cuerpo y alma, dudas que provenían de una serie de
experiencias y vivencias desde muy jovencita que determinaron su carácter
rebelde, y por lo que fue encomendada a la tutela del Obispo.
Casey nunca conoció a sus padres. Siendo aún muy niña, oyó decir que
la habían encontrado en la puerta del Convento de Galway, al amanecer, envuelta
en paños. Criada por las monjas , siempre se caracterizó por un carácter
retraído y callado, pero todo lo observaba, en todo se fijaba, ya fueran actos,
gestos o conversaciones, y todo lo entendía.
Cuando apenas recién cumplió seis años, se la entregaron al
Obispo para que continuase con su educación convirtiéndose en su tutor. Siendo adolescente, su carácter cambió y se
volvió más abiertamente curiosa y desafiante.
Con continuos problemas de fe y
de creencia, se convirtió en el centro de todos los debates que intensamente
mantuvo el Obispo con más de un sacerdote .
Con el tiempo , ella le manifiesta su
intención de ingresar en la orden adoptando los votos definitivos, pero él,
que nunca estuvo muy convencido de ello, le tenía preparado otro rumbo antes,
enviarla a estudiar allí donde no le fuera prohibido por el hecho de ser mujer
y no de clase alta.
Dado su alto rendimiento y sus progresiones , pronto
destacó sin duda, y cuando hubo vuelto de completarlos , el obispo continuó
dándole ocupaciones en las que poder ser útil
a efectos de que retrasase en todo lo posible su decisión de
incorporarse .
Él siempre le dijo que nunca la veía preparada, que la
encontraba con demasiadas dudas en su interior y que de no estar plenamente segura
del paso que iba a dar, era mejor no hacerlo.
El día de la ceremonia definitiva, cuando él le tocó el
hombro, y ella llorando lo miró, un gesto le sirvió como señal de que debía
levantarse y marcharse de la sala con él. Lo demás ya es de sobra conocido.
Desde sus comienzos , él sabía que debía encargarse de ella. Ser su tutor y protector , porque sólo él sabía para lo que la habían dejado en
sus manos.
Su destino, mucho más grande que el de ser una monja con estudios y
conocimientos adquiridos.
Tuvo toda la vida para culminar una preparación
adquirida de sangre, llevada con ella desde los tiempos inmemoriales, y que no
hacía falta recordarle. El tiempo y su madurez lo harían por ella.
Cerró el libro y volvió a esconderlo. Decidió que ya era
hora de hablar con Keira , pero sin que Aen lo supiese. Se dirigió al hospital , y cuando el guarda decidió permanecer con la puerta entre abierta, Casey le
ordenó que la cerrase y se marchase.
Pese a la insistencia de aquel hombre en
quedarse dado los hechos pasados, ella se enfureció hasta tal punto que ya no
pudo rechazarla más y tuvo que obedecerla asumiendo ella toda la
responsabilidad frente al Dr.
Cárthaigh .
Keira se encontraba en el camastro, amarrada del mismo pie ,
quieta pero despierta , puesto que Casey pudo verle los ojos entre el pelo que
cubría su cara.
Ella se acercó al camastro y le desató el pie dejándola
libre.
Keira , inmutable, ni se movió. Casey le retiró el pelo de la cara.
La ex monja se encontraba llorosa y acobardada. Con su cara encima de sus manos y en
posición fetal como un niño indefenso, fue capaz de captar el sentimiento de
lástima que Casey mostraba por ella.
- • CASEY: Intentaste salvarme y fui incapaz de verlo.
De pronto, de forma inesperada, Keira se arrastró
rápidamente hasta el otro extremo del camastro, abrazada al parapeto que
representaban sus rodillas.
- • CASEY: Y por intentarlo recibiste ésto de premio. ¿Cómo ha podido hacerte esto?
- • KEIRA: No dejará que lo hagas.
Aquellas palabras temblorosas resultaron casi siniestras.
- • KEIRA: Yo cometí un error hace mucho tiempo, pero el que has cometido tú lo acabarás pagando de otra forma.
- • CASEY: Trataste de avisarme, y yo no te hice caso. Pero hacerte ésto….
- • KEIRA: Aún no te has dado cuenta de la realidad, eres incapaz de verla y la tienes delante.
- • CASEY: El verdadero y el falso profeta…
- • KEIRA: ¿Crees en serio que ya les has descubierto?
Casey la observaba extrañada. Desde la primera vez que
coincidió con ella , sus jeroglíficos y acertijos resultaban todo un
experimento difícil de entender.
Keira comenzó a reírse sola , y se puso de pie dirigiéndose
al otro extremo de la celda.
- • KEIRA: Nunca un caballero de más viles sentimientos tuvo la verdad más pura tan cerca. Jamás pudo imaginar que con disimulo y trazas de buenos sentimientos , lo que más ansiaba sería suyo por fin. El falso profeta ha realizado su mayor hazaña y ello le llevará a la gloria, mientras todo lo demás sigue su curso.
- • CASEY: Lo único que lamento es que hayáis pagado por mí con …
Keira la miró y se rió abiertamente.
- • KEIRA: ¿Pagado? ¿por vos? No lo entendéis; ésto- señaló a las marcas de su cuello y su cara- o esto otro- señaló las de sus muslos- no son nada frente al pago que debéis realizar vos. Sois quién ha errado y se ha equivocado gravemente, lo hicisteis conmigo, y lo hacéis con todo lo demás. No tenéis la menor idea de a que os enfrentáis. Todo esto os supera y lo hará siempre, porque ellos son más ,y a cada día que pasa, su poder aumenta.
- • CASEY: pero…..Brian os hizo eso por intentar salvarme la vida cuando intentasteis acabar con ella.
Keira se le acercó y se arrodilló frente a ella.
- • KEIRA: ¿Estáis segura de que fue él? - a cada palabra de Keira, Casey parecía descomponerse- lo que pasa entre estos muros lo saben más de dos personas. ¿Os entregasteis a él? ¿Le escogisteis?- Casey no necesitó responder, le bastó bajar la mirada- Le habéis dado la venia, ahora todo está decidido, y el falso profeta conseguirá lo que se propone.
- • CASEY: ¿De qué estáis hablando?
- • KEIRA: Quedan poco más de tres semanas y todo habrá terminado. Tres semanas y yo ya podré descansar en paz. Me temo que no podré segur ayudándoos- se levantó y se dirigió hacia la otra pared- tendréis que arreglárosla vos misma de ahora en adelante.
Casey se le acercó e intentó hacerla razonar para entender
de qué hablaba.
- • CASEY: Vuestros acertijos y adivinanzas son la mayor de mis perdiciones, habláis con doble sentido y no logro hallar las respuestas.
- • KEIRA: me temo mi señora, que dadas las circunstancias, no puedo hacer nada más por vos. Las respuestas que buscáis , las tendréis que encontrar en aquel de quién desconfiáis y en vos misma.
- • CASEY: ¿Aquel de quién desconfío? – se quedó pensativa un instante- ¿Brian?
Keira la miró y volvió su cabeza al frente, sin nada más que
decir .
Con una sensación agobiante de confusión , Casey salió de la
celda en dirección a la casona. Su mente no paraba de darle vueltas a las
palabras de Keira, siempre desconcertantes y misteriosas. Palabras que le
habían recordado argumentos dados nada más llegar. Palabras que le hacían , por
instantes, retomar la desconfianza en todos cuanto la rodeaban y en todo cuanto
sucedía.
Palabras , en definitiva, pero de las que Casey debería
tomar buena cuenta y comenzar a tejer de nuevo la otra parte de la historia, la
de los flecos que aún le quedaban por cerrar, puesto que ahora es cuando se
había dado cuenta, de que no todo estaba tan cerrado como ella pensaba.
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Reservados todos los derechos)

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