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| Créditos a quién corresponda |
Los días subsiguientes transcurrieron con normalidad.
Las
rondas se realizaban temprano, y después de almorzar se procuraba trabajar en
el laboratorio.
Pero por encima de todo aquello , algo había cambiado.
Aen
no era el mismo cuando se encontraba Casey a su lado, y menos aún cuando
estaban solos .
En la jornada normal, delante de los pacientes y el personal, seguía siendo el Doctor serio y profesional del que su dureza de carácter jamás
se discutía, aunque ahora, de vez en cuando, procurando no ser visto, buscaba
la esporádica mirada de ella, y si no , se conformaba con observar su rostro . Aquel
perfil redondeado y acaramelado, suave de tan sólo tocarlo con sus ojos.
En el laboratorio, ella era consciente de que Aen , pese a
estar pendiente de su trabajo, no paraba de observarla. Incluso se permitía ,
cual colegial, buscar el más leve contacto , aunque fuese con su falda; la
misma que ella noto tirante más de una vez en su parte de atrás, y que al mirar
de soslayo por debajo de sus hombros , pilló retenida por alguna de sus manos en
más de una ocasión. Cuando no, el
ímpetu más respetuoso hacía su deseo de
acariciarla, se limitaba a un suave roce con su mano o a colocársela en la
cintura bajo la excusa de tener que coger algo que se encontraba delante de
ella. No podía evitarlo, estar en la misma estancia y no tocarla resultaba
inimaginable.
Aquellas sonrisas de
felicidad le iluminaban su cara, y por ende, esa sensación maravillosa, era
transmitida a un Aen irreconocible y sorprendente, capaz de demostrar su más
tierna improvisación en un beso huidizo en la mejilla, o la aún más memorable
parsimonia de la plena observación tranquila del movimiento de su cuerpo
mientras trabajaba.
Y así fueron las cosas durante las dos semanas siguientes;
así hasta que llegó el día en que ella tendría que marcharse.
El día antes se encontraban trabajando los dos en el
laboratorio como de costumbre, pero el ambiente, aunque normalizado, no era el
mismo. Ambos se mantenían en silencio,
apenas se miraban, y por un día, la
felicidad de días pasados había dejado paso a una tensa angustia.
Evitaban mirarse aunque les resultaba difícil no hacerlo,
eran conscientes de que ese día mirarse a los ojos podría no ser lo más
recomendable, pero…¿ durante cuánto tiempo?
La tarde iba cayendo. Desde las ventanas , en ocasiones, se
podían contemplar atardeceres maravillosos, con aquella luz especial que te
hace recordarlos toda la vida, con aquella suave brisa que lo inundaba todo, con alguna nube
esporádica llena de colores variopintos y que se negaba a mantener su forma
algodonosa por que el sol la estaba abandonando.
Casey no pudo evitar observar fijamente la ventana que
tenía justo en frente, no podía evitar pensar que quería recordar aquel día y
aquella puesta de sol por encima de todas las cosas, ya que sólo con ese
recuerdo agradable, podría siempre echar un poco más de menos todo aquello, pese
a lo pasado, pese al dolor, pese a ….
Y en mitad de aquella ensoñación, respiró hondo , muy hondo,
cuando sintió como unos brazos fuertes se le enroscaban en la cintura cruzando
sus manos por delante , y el cuerpo de Aen se unía al suyo con su cabeza
apoyada en uno de sus hombros.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Cuándo viene el coche ?
- • CASEY: Por la mañana temprano, puede que antes del amanecer incluso, querían que llegase a Londres temprano.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Cuánto tiempo?
- • CASEY: Una semana para la ceremonia y …. Unos tres meses en Dublín.
- • CASEY: ¿Y si no lo tomara?
- • Dr. Cárthaigh : ¿No lo estarás pensando?
- • Dr. Cárthaigh : ¿Casey….?- los esfuerzos por mantener su vista en los ojos de él confirmaban sus peores presagios- No hagas que me arrepienta , no lo hagas.
- • CASEY: Pero…. – él la calló poniéndole el dedo en los labios- .
- • Dr. Cárthaigh : No Casey, no lo digas.
- • CASEY: ¿Sabes lo que significa verdad?
- • Dr. Cárthaigh : No , no no … No lo digas por favor.
- • CASEY: Aengus, cuando regrese mis votos estarán confirmados. Yo ahora mismo no me veo capaz de …- él la volvió a interrumpir-.
- • Dr. Cárthaigh : Es lo que siempre has querido y ahora puedes verlo cumplido.
- • CASEY: Pero…
Él se dio la vuelta, estaba alterado y nervioso pero no como
otras veces. Nunca antes Casey le había visto tan sumamente angustiado y
dolido.
- • Dr. Cárthaigh : Sé perfectamente lo que significa y lo que implica, pero prefiero que vuelvas aunque no pueda tocarte , a no volver a verte.
A la mañana siguiente
, tal y como Casey había predicho, apenas acababa de comenzar a amanecer y el
coche ya la estaba esperando en la puerta. Fue el ama de llaves quién subió a
su habitación a avisarla. Ella ya lo tenía todo listo desde la noche anterior,
y mientras sus bultos fueron recogidos por el personal de la casa y llevados al
vehículo, ella permanecía en la puerta mirando atrás, a todo lo que la rodeaba
ahora y a lo que la había rodeado, a cómo vino y a cómo se marchaba, a lo qué trajo y lo qué dejaba.
Un sentimiento de pena que no esperaba tener cuando
entró a trabajar, se le introdujo bien adentro, y aquella bajada de escaleras,
con su última mirada a los viejos y espeluznantes cuadros de la gran pared, se
le iba incrustando cada vez un poco más , conforme a cada escalón que pasaba
por alto.
Aen y ella acordaron no despedirse, sobre todo porque él no
sabría si de verdad podría dejarla marchar y ella querría irse, así que ,
cuando llegó a la puerta del coche, ella se dio la vuelta y miró hacia arriba, hacia la ventana central del segundo
piso bajo el presentimiento de que alguien la observaba, y no se equivocaba. El
Dr. Cárthaigh , de
pie , esperaba que se subiera al coche.
Ella simplemente subió, pero
cuando el coche arrancó, no pudo evitar mirar hacia detrás, y así , mientras el
recorrido lo permitió y la casa estuvo a la vista, ella no dejó de mirar sabiendo que él permanecería en la ventana hasta que la bruma lo ocultase todo.
Aquella mañana , Aen necesitó tomar algunas decisiones
trascendentales y mantenerse activo.
Necesitaba que la cabeza estuviese lo más ocupada posible, aunque en
realidad , la suya se encontraba en el
momento de prepararse para soportar el enojo de su hermano Brian por lo
acontecido con ella y su marcha.
Tal y como le había adelantado a su hermano, Brian debía
salir y realmente tenía todas las posibilidades. Su hermano preparó la
documentación necesaria, la firmó y selló, y se dispuso a acercarse al hospital
para dar la buena nueva a su hermano, como forma de contrarrestar su reacción ante la otra parte de las
noticias.
Nunca estuvo tan nervioso ante la puerta de la celda nº 5.
El agente abrió, y aquella imagen ya se había convertido en un clásico en
Brian, de pie, con las manos a la espalda y mirando hacia la ventana. Un gesto
del Doctor , bastó para que
el agente de seguridad cerrase la puerta.
Él se acercó hasta la mesa y depositó los papeles que traía
consigo.
La profunda y seria voz de su hermano, tiñó de oscuridad la estancia.
- • BRIAN: ¿Cuándo se ha ido?
Aen comenzó a notar su garganta seca, la boca se le
empastaba y la sensación de incomodidad ascendía por momentos.
- • Dr. Cárthaigh : Esta mañana.
- • BRIAN: ¿Cuándo vuelve?
- • Dr. Cárthaigh Dentro de unos tres meses.
- • BRIAN: Justo a tiempo.
- • BRIAN: Una pena que no los trajeras antes, me hubiera encantado despedirme de ella.
- • Dr. Cárthaigh : Firma de una vez.
- • BRIAN: Vaya, vaya , vaya . ¿Te ha costado convencerla de que se fuera?
- • BRIAN: ¿Tan bien te lo montaste cómo para que no quisiese irse hermanito? La verdad, cuando al principio te escogieron no estaba seguro que fueses el adecuado ni que estuvieras preparado para algo así, pero ya veo que nos tenías engañados a todos. Te escogieron por descarte y has resultado brillante. Lo que me pregunto- aquellas pausas le ponían aún más nervioso- es hasta dónde fuiste capaz de llegar, si realmente satisfaciste tus deseos más ocultos y de paso le enseñaste lo que se perdía entregándose a eso intangible que dicen adorar.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Por qué siempre tienes que resultar tan retorcido Brian?
- • BRIAN: No me hagas preguntártelo cómo tú sabes que soy capaz de hacerlo, de esa retorcida forma que tanto pareces odiar.
- • Dr. Cárthaigh : No he tenido que hacer nada.
- • BRIAN: - retirándose al camastro para sentarse con una pierna apoyada en el borde lateral- ¿estás pretendiendo decirme que no te la has llevado y le …. No me hagas…. Crees que soy estúpido? Hueles a ella de tal forma que es imposible que no la hayas tomado, no necesito los detalles morbosos, esos ya sabes cómo puedo conocerlos , aunque claro, pensándolo bien, hay otra forma de saber la verdad .
Aen se acercó peligrosamente a su hermano
- • Dr. Cárthaigh : No te atrevas Brian. Te he dicho que no ha hecho falta y no hará. Ella volverá y punto. Y si te digo que no ha pasado nada es nada ¿entendido? Yo no soy como tú, no necesito forzar nada ni a nadie.
- • BRIAN : No me lo puedo creer. Ya me costó hacerlo hace tiempo pero es que ahora es peor aún. No sólo llevas su esencia en tu piel sino que además te has enamorado en serio. – se levantó del camastro y se encaró con su hermano- ¿sabes hermanito? Voy a disfrutar muchísimo viendo su cara cuando sepa la razón de por qué la quieres de vuelta, será impresionante, posiblemente lo más placentero de todo esto, más que culminarlo incluso. – le agarró del cuello de la camisa fuertemente- Sabes cuales son las condiciones y cómo debe estar preparada. Si no lo haces tú me encargaré yo…. Personalmente. – le soltó del cuello- y ahora vámonos de aquí de una vez, tengo hambre.
Brian salía de la celda mientras Aen, pensativo y enfadado, recogía los papeles y salía detrás suya.
Debía pensar algo, algo práctico que evitase
todo, algo con lo que poder saciar las ansias de su hermano y poder cumplir el
objetivo… o no.
Tenía que pensar en algo.. pero tendría tres meses por
delante, tres largos y duros meses.
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

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