sábado, 11 de abril de 2015

ELECCION. Capítulo vigésimo. (Rated +18) (Registrado 24 Septiembre 2014)

Créditos a quién corresponda
Aquella noche,  Casey cenó en la cocina, le apetecía estar sola o rodeada de gente menos conocida . Como de costumbre, Aengus continuaba haciéndolo solo, en el laboratorio,  entre medio de sus investigaciones.

Cuando terminó, era tarde pero no tenía sueño, así que decidió acercarse a la biblioteca para leer algo hasta que el cansancio pudiera con ella.
Abrió la puerta y accedió. La chimenea permanecía encendida y el ambiente resultaba cálido y acogedor.  Casey se acercó dónde los clásicos se encontraban colocados, y mientras buscaba , sintió la presencia de alguien en la misma habitación. Sabía quién era, sin necesidad de darse la vuelta.

  • •             CASEY: No resulta muy cortés entrar en una habitación ocupada sin llamar o dar a notar su presencia.
  • •             BRIAN: Os veía imbuida en la búsqueda y no quise interrumpiros.



 Casey se giró y se apoyó en el saliente de la librería. Brian se encontraba de pie, junto a uno de los sillones, con una de las manos apoyada en el espaldar. Vestido más sencillo que de costumbre, con una camisa abotonada blanca medio abierta  remangada hasta medio antebrazo , pantalón oscuro, y el pelo alborotado más de lo normal. Se veía distinto con aquella luz, y su tono de voz resultaba hasta conciliador.

  • •             BRIAN: ¿Habéis encontrado lo que buscabais?
  • •             CASEY: No  buscaba nada en concreto.

Brian se acercó lentamente hacia ella con aquella medio sonrisa en su rostro  tan característica suya.
Al llegar , sin dejar de mirarle los labios y ella a sus ojos, él le preguntó.

  • •             BRIAN: ¿Preferís una comedia o una tragedia?
  • •             CASEY: Como os he dicho antes , no venía con una elección prefijada.

 Brian alargó el brazo izquierdo por encima de su cabeza para coger un libro que después le ofrecería.

  • •             BRIAN:  Entonces yo os recomiendo éste.
  • •             CASEY: ¿Hamlet?
  • •             BRIAN: Tiene las dosis justas de locura por amor y traición familiar . muy apropiado ¿no?
  • •             CASEY: Me temo que erráis con la elección, esa obra ya la conozco.
  • •             BRIAN: ¿Y os acordáis cómo termina?
  • •             CASEY: Perfectamente.
  • •             BRIAN: Una pésima selección  y un intercambio fallido.
  • •             CASEY: Yo diría más bien , que la selección estuvo bien hecha pero a alguien se le ocurrió jugar traicioneramente.

Brian se sonrió, aquella conversación  con el más doble sentido aunque conociendo ambos su significado , le resultaba de lo más excitante.

  • •             BRIAN: Claro que, yo pensando, una vez escogida esta obra , si os ofrezco una copa de jerez o de oporto , supongo que me la rechazaréis.
  • •             CASEY: ¿Debería?
  • •             BRIAN: Vos sois libre de decidir si fiaros de mí o no, al menos en ese aspecto.  ¡Oh vamos! ¿No vais siquiera esta noche a darme una tregua?

Brian se acercó al mueble bar y sirvió dos pequeñas copas de oporto, extendiendo su brazo hacia ella con la suya, y observándola con un gesto condescendiente. Casey se acercó, y al coger la copa rozó inevitablemente su mano. A él le cambió levemente la expresión.

Ella se sentó en un  extremo del sofá , mientras él permaneció de pie junto a la chimenea.

  • •             BRIAN:  ¿Puedo preguntaros algo?
  • •             CASEY: Por supuesto, siempre que pueda reservarme el derecho a no contestaros.
  • •             BRIAN: ¿Por qué a él?

Casey bajó la cabeza y fijó su vista en la copa cuyo borde acariciaba en redondo una y otra vez .

  • •             BRIAN: Cuando vinisteis a la celda y os vi, y comprobé por fin que eráis vos, pensé que ….
  • •             CASEY: Siempre habéis andado equivocado conmigo.
  • •             BRIAN: Aquel día, al veros, más cerca de mí de lo que nunca habíais  estado,  tuve la misma sensación que cuando os vi por primera vez en aquella calle.
  • •             CASEY:  Lamento que creyerais algo que en mi ser nunca tuve la intención de provocaros.
  • •             BRIAN: Al menos merecería una  respuesta como compensación.
  • •             CASEY: No puedo responderos a algo que ni yo misma sé.
  • •             BRIAN:¿ Le habéis seleccionado vos y queréis hacerme creer que no sabéis por qué?
  • •             CASEY: Si os lo creéis o no es asunto vuestro, yo os he dado una respuesta , vuestro grado de satisfacción a la misma no es algo que me incumba.

 Brian se acercó al sofá y se sentó justo al lado.  Colocó su copa en una mesita auxiliar detrás suyo y le retiró la copa a Casey  depositándola en el mismo sitio. Ella comenzaba a tensarse al sentirse rodeada de su presencia , lo que se acrecentó , cuando él le colocó su brazo izquierdo por encima del espaldar.
De pronto, su tono de voz volvió a cambiar. Se tornó susurrante, tranquilo, íntimo. Todo contrastado con la luz de la chimenea que hacía brillar  sus ojos azules de una forma diferente y especial.

  • •             BRIAN: ¿Y si os dijera que habéis errado en la elección?
  • •             CASEY: Estáis demasiado acostumbrado  a usar ese tipo de trucos con otros, conmigo ya sabéis que no podéis hacerlo. Ahora si me disculpáis , he de retirarme.

Casey se levantó, pero una pregunta de él bastó para que no pudiera proseguir su camino.

  • •             BRIAN: Entonces ¿por qué no os fiáis de él completamente?

Casey  lo miró, sabía que tenía razón pero no podía decirle porque, y debía evitar que siguiera deduciéndole sus pautas.

  • •             BRIAN: Debe ser difícil vivir con eternas dudas a cada paso que uno deba dar, no estar seguro de nada ni de nadie, no saber hasta qué punto confiar por el simple hecho del temor posterior al posible engaño o al dolor de la pérdida. Miedo a que te defrauden aquellos en quien pusiste la confianza ciega . – se levantó del sofá y se acercó a Casey- Por eso no pudisteis adoptar los votos, por vuestras constantes dudas sobre vos misma y sobre lo que sentís cuando uno de los dos está cerca.

 Casey le miró .

  • •             BRIAN: Difícil elección ¿verdad?. – se le acercó tanto que su respiración pudo sentir- ¿O vais a negarme que no era en él precisamente en quién pensabais cuándo estabais tendida en el suelo? Reconozco que debe ser difícil jugar este papel con él. 
  • •             CASEY: Habéis perdido el poco juicio que os quedaba.

Intentó salir pero el cuerpo de él se lo impedía.

  • •             BRIAN: Miradme a los ojos y decidme que ni una sola vez habéis pensado en mí de esa forma.

Casey intentó de armarse de valor  y lo hizo. Aquellos ojos azules se introdujeron en ella de la misma forma que el día de la celda , mientras sus labios permanecían tan cerca de su boca que costaba mucho ignorarlos cuando los ocupaba aquella voz susurrante.
  • •             BRIAN: No hace falta que me contestéis , ya lo habéis hecho.  Le elegisteis a él por miedo a enfrentaros a mí , por no saber cómo reaccionaríais, pero sé , que él no era vuestra primera elección. Según he oído, cuando dos de los nuestros se unen de esa forma, hasta el cielo se estremece.

Ella se incomodaba más por momentos. Apenas podía moverse y el calor de la chimenea la estaba abrasando sintiendo muy pesada su ropa.

  • •             CASEY: En algo os equivocáis rotundamente, le escogí a él porque dudaba de que vos fuerais lo suficiente hombre para estar conmigo en una ocasión así.  Y yo necesitaba un hombre,  no uno que se creyera un semi dios.

 Le empujó,  y ella aprovechó para dirigirse hacia la puerta , pero cuando fue a abrir,  él le interpuso el brazo impidiéndoselo y echando su cuerpo sobre el de ella pegándola a la pared de espaldas a él.

Pese a la resistencia de Casey, él logró inmovilizarle los brazos en su espalda con una mano , mientras con la otra le tiraba de la barbilla hacia detrás.

  • •             BRIAN:  Podría acabar con vuestra miserable existencia tan solo con un gesto, sin tener que tocaros siquiera, pero el hecho de pensar que habéis sido de él antes,  me reconcome. Saber que él ha probado el sabor de vuestra piel, que os ha sentido – miraba su cuello estirado con absoluta desesperación, y aprovechando su mayor altura ,  lo rozaba con su boca e incluso lo mordisqueaba ligeramente- que os ha tenido para él, indefensa por completo y con la guardia baja, que ha tenido a la mujer que hay debajo de ese cuerpo- le soltó las manos y ella aun así las dejó . Aquellas palabras retumbaban en su interior más profundamente que sus ojos o su forma de mirarla- . Lo que hubiera dado por veros , por acariciaros , por hacer cada centímetro de piel vuestro absolutamente mío , por no daros tregua ni descanso- hizo su nuca suya, se apoderó de su espalda sin que el resto de su cuerpo quisiera separarse de ella- Por escucharos en cada entrega , por oíros suplicar que queríais más de mí y  yo no cansarme de dároslo.

 Casey intentaba conservar la cordura, recordó las palabras de Keira  y de Aen : el mayor error era escucharle. Apoyó las manos en la pared y intentó hacer fuerza para que quedase espacio suficiente y poder darse la vuelta.  haciendo fuerza logró girarse. Brian, deduciendo su intención, le facilitó el camino.

  • •             CASEY: ¿Arriesgaríais todo lo que sois y tenéis por estar conmigo?

 Aquella pregunta  supuso la reacción más inesperada por su parte. La cruda realidad le golpeaba de pronto en la cara a Brian, tanto que su aparente apasionamiento  dejó pasó a una calma sincera, a un pensamiento constante: qué respuesta darle.
Su posición defensiva había desaparecido, su rostro se había relajado, y dejó el suficiente espacio entre los dos para no agobiarla. Hasta el tono de su voz sonaba distinto.

  • •             BRIAN: Sabes que va a traicionarte.

Casey,  al observar que sus ojos se entristecieron , le puso su mano en una de sus mejillas, y él se la aseguró con la suya.
  • •             CASEY: No me has respondido.
  • •             BRIAN: - sin pensar más- Sí.

Colocó aquella mano en el pecho de él y se marchaba , cuando antes de salir definitivamente por la puerta, una última palabra suya quedó en  la memoria de él.

•             CASEY: Lo sé, pero no puedo evitar amarle.

Y se marchó con la impertérrita mirada de Brian sobre su cuerpo .

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página