Secreto inmenso el que aguarda ser descubierto.
Mi corazón no podrá entender jamás por qué te sigo amando.
Imposible realidad deseada.
Mero recuerdo arañado
por las cenizas de lo que pudo ser.
Otro mundo.
Otras circunstancias.
Otra vida.
Te sigo sintiendo mío
pese al dolor de la cruda realidad.
Y mi pecho siente la opresión de la angustia de lo efímero.
Rasgo mis ropas frente al espejo,
trato de ver tus marcas en mi piel,
tus huellas.
Pero no las encuentro.
Esta ya era una historia imposible desde que se gestase.
Imposibilidad dolorosa que amasa mi pena y la retuerce sin
compasión alguna.
Mientras me miro, desnuda,
y las lágrimas hacen suya retazos de una piel muerta,
descubro una parte de mí que no conocía.
La que siente,
a la que le duele,
la que se ahoga,
la que pìensa,
la........
la que nunca podrá dejar de amarte,
la que se lamentará el resto de sus días por no tenerte,
por haberte perdido mucho antes siquiera de conocerte.
La calma ha vuelto.
El aire entra y llena mis pulmones.
Las lágrimas han desaparecido.
Mi piel ha cicatrizado
Me miro.
Te veo.
Tu rostro, claro como que estoy viva se apoya en mi hombro.
Sonrío.
Soy feliz.
Soy feliz con la cruel realidad que mi cabeza me ha
diseñado.
Cruel realidad, pero mía,
más mía que de nadie.
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)
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