¿Qué me cabe esperar de los primeros rayos de sol que veo
aparecer?
Eso es lo que mi mente me hace cuestionarme cada día de mi
vida.
¿Qué esperar?
Acurrucado mi cuerpo desnudo sobre mis propias rodillas en
una esquina de esta cama,
de este enorme terreno neutral en que se ha convertido,
con las sábanas revueltas
y la evaporación del sudor de la noche anterior en plena efervescencia,
prefiero mantener mi vista a lo lejos,
a aquello que se me muestra tras los cristales .
Vanos recuerdos de dos cuerpos en plena comunión.
De la elaboración apasionada, de la más extraña y corrosiva figura
indeterminada que dos seres humanos son capaces de formar.
Pequeños hilos de tímido naranja amarillento , que me
recuerdan que lo que ahora se muestra blanco y sombreado, tenía , no hace tan
sólo pocos instantes, color y sabor a piel.
Sombras de desorden ansiado y maravilloso.
Sombras con sonido a tu nombre, pronunciado entre susurros y gemidos por el
placer infinito ofrecido y
experimentado.
Arrugas y dobleces que aun llevan incorporado tu olor.
Acercar mi rostro a ellas, impregnándome por completo de tus
recuerdos,
de cada palabra dicha, de cada entrelazamiento de nuestros
dedos....
Volver a escuchar en mi mente pronunciar mi nombre en tus
labios,
sentir de nuevo aquellas ganas de hacerlos míos mientras te
veía hacerlo,
mientras te observaba haciéndome tuya,
mientras me poseías por completo a voluntad.
¿Qué me cabe esperar de los primeros rayos de sol que veo
aparecer?
Eso es lo que mi mente me hace cuestionarme cada día de mi
vida.
¿Qué esperar?
Grito ahogado de libertad el que mi cuerpo experimenta
cuando estoy contigo,
permitiéndome ser yo misma.
No más máscaras, no más segundos papeles.
mis nervios y mis pequeñas histerias,
mis juegos y hasta la dulzura de la pequeña niña que nunca
dejé de ser.
Alma desnuda , sin piel , la que se entrega a ti .
Trasparente.
Defectuosa, humana.
Te necesito. Te he necesitado siempre , pero hasta ahora no había sido capaz de darme
cuenta.
Me siento incapaz de seguir adelante sabiendo que ese rastro
se perderá en cuanto todo vuelva a la normalidad,
que todo lo construido esta noche ................
¿Qué me cabe esperar de los primeros rayos de sol que veo
aparecer?
Eso es lo que mi mente me hace cuestionarme cada día de mi
vida.
¿Qué esperar?
Sábanas rectas.
Las arrugas ya no están.
Las sombras han desaparecido.
Las livianas luces naranjas , han dado paso a la amarilla y
casi incandescente luz del sol.
Sentada en la esquina de la cama,
acurrucada sobre mis rodillas
ya no observo a través de los cristales.
La rectitud de las sábanas
El blanco impoluto e inmaculado.
no hay rastros .
Nada ha pasado.
Cierro mis ojos intentando recordar..........
tu olor....
el sabor de tu piel.................
tu voz pronunciando mi nombre....................
Silencio
Aire
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)
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