jueves, 28 de mayo de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (64)

Sentir tu alma en mi silencio,
evoca los sonidos de otro tiempo.
Espiritualidad llevada a los extremos,
que me otorga la paz buscada.

No estás,
pero puedo sentirte.
Entre estas frías paredes ,
las de la capilla de recogimiento
de mi cuerpo,
cierro mis ojos y,
mi voz interior,
solicita tu presencia innata entre ellas.

Sólo las ráfagas de viento,
el frío viento del Este ,
provenientes de ese acantilado
escarpado en que convertiste mi vida,
son las únicas capaces de atravesar
las hondas grietas dejadas.
Grietas profundas,
de las que hace mucho tiempo
no emana sangre alguna,
pero, como antaño,
aún su dolor continúa,
recordándome ,
por qué he de permanecer con vida.

Expectativa fatal ,
sumida en la oscuridad de los tiempos,
que entre estas cuatro paredes de roca antigua,
se muestra cual anticristo venerado.
Hermoso,
tentador,
con la verdad grabada a fuego.

Tú,
odiosa y espiritual realidad,
me lo envías como discípulo tuyo.
Crees que volveré a caer.
Y  no te equivocas.
¿Cómo evitarlo?

Necesito de sus ansias,
de mis anhelos cunmplidos,
de lo que me ofrecía
y yo recogía con las manos abiertas.
Necesito de sus alas,
y lo que me despertaba con ellas,
necesito de sus palabras de temperamento
y de sus conocimientos.

Encerrada en mi misma,
entre estas cuatro paredes de piedra,
en silencio,
con el único tintineo poderoso
del latir de un corazón herido
pero superviviente,
aquellas paredes que un día ,
se tornaban frías y distantes,
resultan ser mi mejor abrigo.

Mi espiritualidad me consume,
sin el deseado sabor de su carne,
como prueba de resistencia vital,
autoimpuesta, autoinflingida.

Temerario castigo al que he de redimirme,
amándote más que mi misma.
Necesidad generada por ti,
que sólo el tiempo y mi soledad
irán aplacando.
Recuerdo imborrable,
dulcificado con el tiempo,
de tu acción de tomarme,
marcándome como tuya,
para siempre.

Por ahora,
seguiré dejando que el frío viento del Este
se cuele entre mis heridas,
aberturas abiertas como mi alma,
llevándose consigo tu recuerdo,
mientras tu sello,
tu sino,
seguirá en mis adentros,
por hoy,
por siempre.

Ana Patricia Cruz López

(Todos los derechos reservados)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página