Pienso en un futuro sin dolor,
sin resentimiento.
Pienso en un tiempo ,
en el que no tengamos que decirnos lo siento,
y en el que, una sola mirada,
baste para habernos dicho todo.
Pienso en un mundo ,donde
nos conozcamos tan bien el uno al otro,
que nunca haya que arrepentirse
por las decisiones tomadas,
por los riesgos vividos,
por los besos entregados,
por las miradas huidizas.
Pienso en un tiempo,
en el que, cogidos de la mano,
podamos disfrutar del amanecer,
sin tener que pensar en nada,
del atardecer, sin dejar de sentir que estamos juntos,
del anochecer, sin dejar de sentir nuestro calor.
Sólo algo que no soy capaz de comprender,
hizo que te cruzaras un día en mi camino.
Y con ello, me hizo pensar , en si de verás
merecía la pena vivir como lo estaba haciendo,
o , por el contrario,
debía arriesgarme a lo desconocido.
Ése mismo , indescriptible,
te hizo imprescindible en cada uno de tus gestos,
en cada una de tus sonrisas,
en cada una de tus vivencias conmigo.
Y ahora,
como fuego abrasador ,
quema incansable en mi corazón ,
convirtiéndose en puro e inerte hielo
cada vez que no estás.
Ahora que por fin sé lo qué eres ,
que soy consciente de lo qué significas en mi vida,
te la daría en pleno,
sin miramiento alguno.
Realista con lo que me toca vivir,
mi pecado fue no creerte
cuando decías que me amabas,
cuando me demostrabas , con cada gesto,
que tus verdades nunca fueron a medias,
que eras sincero.
Yo,
poco acostumbrada a ser amada,
encontré banalidad en tus sílabas,
falsedad irónica en tus expresiones,
y , presa de mi propia desconfianza
y de mi incapacidad para amar de verás,
te alejé de mi lado ,
brindando mi celestial trofeo
a la que ahora te cobija en su regazo,
otorgándote la felicidad
que ansiabas tener conmigo.
Hoy, observando mi reflejo insulso ante el espejo,
me siento sola.
Sola por dentro y por fuera,
inconsolable,
víctima de mi propio orgullo ,
y de una vanidad que me dejó ciega hace mucho tiempo,
de un miedo irrefrenable a ser de alguien,
a perder mi libertad de alguna manera.
Hoy,
sola frente al espejo ,
éste me refleja la imagen de la soledad deseada,
del estado subconsciente de normalidad
que supone no tener a nadie
por voluntad propia.
Pero esta vez ,
me siento diferente,
perdida,
sin sentido.
Siento que me falta algo,
que ya no es lo mismo,
que no quiero estar sola,
pero...
es tarde,
demasiado tarde.
Y mi realidad ahora,
a diferencia de entonces,
será recordar lo cobarde
que he sido para lo único verdadero ,
cuando lo único que me queda de ti,
será cada lágrima que derrame
al recordarte.
Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página