lunes, 1 de junio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (68)

Loca obsesión.
Tu cuerpo ante mí
una vez más.
Y hoy, como ayer,
todo parece nuevo.

Delicioso juego el que traemos.
Dos desconocidos,
encuentro casual,
seducción tardía,
lenta,
estirada lo más
que nuestros cuerpos son capaces de aguantar.

Cabeza baja,
mirada que elevas lentamente.
Descubro el mensaje de tus ojos.
Esperas que te deje acercarte,
mi permiso.
Exquisita prudencia.

Sentada,
te doy la señal,
dispuesta a recibirte.

Tú, de píe, delante mío.
Siento  tu mirada inquisitiva.
Sabes que no puedo evitarlo,
mis manos se deslizan solas por tu cuerpo,
mientras  disfrutas con mi placer.

Me dejas hacerte mío una  vez más.
Las caricias  sin medida,
recibidas por ti,
sentidas por mí,
realizan el viaje más esperado del día.

Placer inconmensurable
ir descubriendo de nuevo
una piel que conozco bien,
y que desde el principio me ha pertenecido.
Un cuerpo familiar ,
convertido en una delicia jovial y ,
por unas horas,
desconocida de nuevo.

Sabes , sin decirte nada,
que hoy espero algo distinto.
Mensajes  sin hablar,
letras impregnadas en la carne.
Traductor improvisado .

De espaldas a ti,
comenzaste aquel recorrido
que llevaba esperando.
Tu propia desnudez se apoderaba de la mía
con cada extremo de tu cuerpo,
en algo más que simples caricias,
que simples roces selectivos.

Deseo que acrecentabas contigo mismo,
dado por completo,  sin necesidad de nada más.
Erizarme conforme ascendías
era la respuesta perfecta,
pero tú querías ,
necesitabas más.

Límite de mi deseo,
inaguantable hasta el dolor.
Yo , solicitando.
Tú, haciéndome sufrir.

Sin apenas dejarme mover,
sin disponer de mi cuerpo,
tuyo por completo,
mi mente ,
se preguntaba en silencio
cuánto más me harías esperar
para sentirte.

Pensamiento en alto
debidamente escuchado.
Preguntaste.
Te dije ahora.
Te miré,
y aquella sonrisa dulcemente maliciosa
volvió a tu rostro.
Destino fatal: seguir viviendo este
dulce dolor  ,
desearte sin poder sentirte,
tenerte hasta que el éxtasis acabe conmigo,
suplicarte por entero,
sentimiento de deseo extremo,
dolor en mis adentros,
disfrute desconocido .

Al borde de la inconsciencia,
de la mudez más absoluta,
de las lágrimas de impotencia,
de un dejarse ir absoluto y sin sentido,
decidiste hacerme tuya .

Vida recobrada,
gloria conseguida.
Juego deseable,
fatal,
eterno.

Otra forma de amarte,
de tenerte.
La única .

Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página