Intento
volver a ser yo
cada mañana
que despierto ,
y cada noche
que me dispongo a dormir.
Intento no
acordarme de mi vida anterior.
Empezar de
cero,
olvidando lo
que un día fui,
y que
sobreviví a base de mis esperanzas frustradas.
Intento , a
marchas forzadas,
proseguir un
camino iniciado en conjunto,
y en el que
ahora,
me encuentro
sola.
Pero no
puedo.
Llevo tu
sangre en mis venas,
y mi propio
sufrimiento por amarte de esta forma.
Siento como
si llevaras conmigo toda la vida,
como si
siempre hubieras formado parte de ella.
Siento que
tu respiración nunca ha dejado ser la
que me alienta
y da fuerzas
para seguir.
Tus piernas,
son las que me ayudan a levantarme cuando estoy hundida.
Tus manos ,
el mejor sostén, y mi indudable abrigo.
Locura
envuelta en este deseo por ti,
que me
convierte en el animal ansioso que siempre buscaste.
Acostumbrada
a que hicieras de mí lo que siempre quisiste,
ahora ando
sin rumbo alguno.
Busco algo
con lo que poder olvidarte,
alguien que
sea capaz de sustituirte.
Muros de
piedra es lo que encuentro,
porque no
soy capaz de contentarme.
Maldito
recuerdo vivo,
capaz de
dejar que me desangre
por el dolor
de no tenerte.
Veneno puro
vía intravenosa.
Droga de la
que no puedo desprenderme.
Lágrimas de
pura y deliciosa rabia ,
por lo que
podría haber seguido siendo y no es.
La ropa
arrancada de mi cuerpo por mis propias manos,
pensando en
tus juegos una vez más.
Me puedes, y
lo sabes.
Incapaz de
reconocerme ,
sólo
necesito buscarte una vez más.
Una sola vez
más para estar juntos,
que me hagas
tuya ,
sólo como tú
eres capaz.
Dependencia
absoluta a lo que un día comenzaste a ofrecerme,
y , sin
preguntar, me dejé llevar.
Dependencia
que me ha transformado en una desquiciada
que grita tu
nombre en la oscuridad de mi habitación,
con un por
qué ahogado detrás.
Recorro mis
propios pasos,
dónde una
vez comenzó todo,
con la única
esperanza de volver a encontrarte.
Dime qué es
lo que he de hacer ,
qué he de
decir,
qué error
debo enmendar
para que
vuelvas conmigo.
Perderé mi
identidad, una vez más.
Perderé los
pocos principios que me quedan en píe,
no siendo la
primera vez.
Volveré a
ser aquella por la que regresaste tantas veces.
Aquella con
la que te enfadaste sin control,
para
reconciliarte después.
Aquella por
la que te fuiste,
sabiendo que
nunca te negaría regresar.
Por fin,
escuchadas
mis plegarias,
nos hemos
vuelto a ver ,
uno frente a
otro.
Aparente
frialdad ,
por puro
compromiso.
Batalla
campal de vuelta a la realidad,
imágenes que
lo sobrevuelan todo.
Una mirada.
Sólo una
mirada bastó para decirse todo.
Autodestrucción
con marcador a cero de nuevo.
Historia
inevitable de dos caracteres idénticos.
De dos
cuerpos convertidos en uno solo,
hasta cuando
no se tocan.
De pulmones
,
que siempre
fueron la misma bolsa de aire.
Dos puros
instintos ,
inevitablemente
unidos .
¿Nuevo
concepto de amor?
No.
Nuestro
concepto.
Ana Patricia
Cruz López
(Todos los derechos reservados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página