jueves, 23 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (102)

La noche llegó,
y  trajo al silencio.

Las risas de los niños  en el parque,
han dejado paso a la serenidad.

El cielo ,
que con sus nubes aisladas,
busca refugio en los corazones
de quienes deambulamos buscando no se qué,
ofrece el cobijo intencionado y nada gratuito,
de los que creemos no tener otra salida.


Soledad,
que topas con las esperanzas de los que aún sueñan
con encontrarse acompañados alguna vez.

Tímidas sonrisas individuales ,
de los que disfrutamos de estos remansos de forma diferente.

Cerrando mis ojos por un instante,
al volverlos a abrir,
mi deseo se apareció en forma de nube difusa.
Realidad revestida de formas caprichosas ,
jugando con mi mente,
cuando es ella misma la que me tienta a verte.

Nube que recobra ,
lentamente,
una apariencia más real,
mientras sus pasos le acercan a mí.

Luchando contracorriente,
alejo  mis ojos de ti ,
para observar el césped que me rodea.
Respiro hondo,
y al volver a elevar mi rostro,
aquel deseo fue realizable,
físico.

Convertida en una descendiente más
de lo que las aspiraciones humanas han querido de mí,
aquello que siempre deseé,
aquello a lo que alargué mis brazos en más de una ocasión
cuando me sentía sola,
se presentó ante mí
en mitad del fulgor de la batalla que mantenía conmigo misma.

Elección entre locura o realidad aparente,
el dueño de mis sueños,
decidió enviarte a mí sólo como castigo,
por desear un imposible ,
un inalcanzable.
Adoptar tu forma ,
la única posible,
rompiendo con ello mis barreras.
Forma hermosa y dulce,
con un retazo de timidez aún apreciable en tus ojos,
pese a tu aspecto maduro y asentado,
capaz de descolocarme ,
y transportarme a ese delicioso mundo infantil que todos terminamos guardando.

El dueño de mis sueños ,
valiéndose de su ventaja,
me envía lo único a lo que sabe que no puedo negarme,
lo único a lo que sería capaz de entregarme en cuerpo y alma,
lo único, que sería capaz de amar.

Lucha intestina en mi interior,
la que un corazón acelerado y un cerebro no tan frío como al principio,
mantienen por ti.
Sentimiento de agotamiento,
de pérdida de fuerza de voluntad para negarme,
por principio,  a caer una vez más.

Hermosa porción de mi vida ,
con forma humana irrenunciable,
que lo ocupas todo de forma inocente y sin que yo me quiera dar cuenta,
que absorbes mi pensamiento aún después de despertarme,
que te transformas en mis manos cuando acarició mi piel,
que supones el canto del pájaro cercano que siempre me da los buenos días,
siendo la única capaz de escucharlo.

Vida,  que sin ti no siento,
y ya no hallo.
Ni quiero.
Vida , que consumo despacio para no perderte ,
que me lleva siempre a ti en algún momento.
Sacrificio involuntario el tuyo ,
prestarte a la felicidad ajena,
sabiendo lo que ello significa.

Tú,
que te sientes orgulloso de haber sido escogido,
por quién decidió volverse exigente.
Tú,
que te sientes afortunado por tenerme,
y anhelas no perderme ,
sólo porque sabes que soy leal a ti.
Tú,
que decidiste entregarte por entero a una desconocida,
en pro del cumplimiento de su sueño.
Tú,
que sabes ser todo sin nada,
y de la nada, lo entregas todo.
Tú,
que transmites libertad,
eres esa porción de sueño que me otorga
mi pequeño lugar en tu mundo,
ocupando ,
tú, por entero,
todo el mío.

Tú,
que escribes tu propia canción ,
con letras mimosas y llenas de sentido,
permíteme que sea yo ,
la que escriba la nota final
cuando llegue el final de mis días,
porque sólo entonces,
esa hermosa melodía,
la que un día escribimos juntos,
será la que me lleve a ese cielo del que provienes,
para entonces,
sí compartirte en mis sueños como lo que eres,
mi más hermosa nube difusa y real

Ana Patricia Cruz López
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