viernes, 24 de julio de 2015

UNA HISTORIA INACABADA . CAPITULO PRIMERO. NUEVO AMANECER , NUEVO CURSO (Registrado en Safe Creative. Junio 2015)

CAPITULO PRIMERO


“No quiero ser consciente de que es un nuevo amanecer
Me convertí habitual de esta cama, de estas sábanas que no comparten mis sueños.
Necesito encontrar un motivo para salir ahí fuera, donde el mundo todo lo devora sin darnos cuenta.
Nuevo día, nuevos cambios, ¿o no?”

NUEVO AMANECER , NUEVO CURSO

Ciudad de Nueva York. En la actualidad.

Créditos montaje APCL73.
Créditos fotos a quién corresponda
Universidad de Columbia. Una de las Universidades más antiguas y prestigiosas de los Estados Unidos. En 1767 se crea la  primera escuela de medicina americana  en la que se conseguía la susodicha titulación para ejercer dicha profesión, llegando a convertirse en una de las escuelas Universitarias más prestigiosas y antiguas del país. Entre los personajes ilustres que ejercerían primero de estudiantes y más tarde de administradores del que se comenzó llamando el Colegio del Rey ( en honor al Rey Jorge II de Inglaterra, que lo fundó mediante cédula real), se encontraron personajes tan ilustres como : John Jay, el primer presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos; Alexander Hamilton, el primer secretario de la tesorería; Gobernador  Morris, el autor de la redacción final de la Constitución de los EE.UU.; y Robert R. Livingston, un miembro del comité de cinco hombres que redactó la Declaración de Independencia.


Pese a pasar por muchas vicisitudes y diversos paros en el desarrollo de sus estudios, la actual Universidad de Columbia, refleja el legado de la Revolución en el mayor desarrollo económico, confesional y la  geográfica diversidad de sus nuevos estudiantes y líderes.
Habiendo comenzado la primigenia escuela en la Trinity Church, poco a poco sus instalaciones y distintos edificios fueron construyéndose en torno a los solares que iban quedando libres por toda la ciudad , y ocupando edificios antiguos, quedando inmersa dentro de su propia arquitectura , y diversificada en todos sus edificios y diversas bibliotecas.
Entre sus diversas escuelas y facultades, cuenta con la de Estudios Generales, la mejor universidad de artes liberales en los Estados Unidos creada específicamente para el retorno de los estudiantes no tradicionales que buscan una educación rigurosa que les permita adquirir un título universitario tradicional.

Entre sus Facultades destacadas ,y por lo que a nuestra historia compete,  cabe mencionar : Artes , de posgrado, (La Escuela de las Artes es un laboratorio intelectual y artístico vibrante, donde los estudiantes trabajan, experimentan y aprenden bajo la guía de profesores de renombre en sus respectivos campos de Cine, Teatro, Artes Visuales y escritura), y el Columbia College (Columbia College,  una de las instituciones de posgrado más selectivas de la nación. La pieza central del estudio académico es el plan de estudios principal, que proporciona a los estudiantes  amplias perspectivas sobre las obras clásicas de la literatura, la filosofía, la historia, la música, el arte y la ciencia ). En ellos podemos encontrar programas específicos y adaptados a todas las necesidades como pueden ser: el de Literatura Comparada y Sociedad , Inglés, Escritura Creativa, y Literatura Europea especificada por países. (FUENTE: Página Oficial Universidad Columbia)

Finales de Agosto. Ciudad de Nueva York. El reluciente sol que va surgiendo tímidamente y ni el rastro de una sola nube, por incipiente que pudiera parecer, revela que nos espera otro día de asfixiante calor.
Lo habitual sería que cualquier humano trabajador se levantase cuando aún fuese de noche, cuando aún faltasen probablemente dos horas para que ese mismo sol que justificase las más que habituales gafas de sol , volviese a los viandantes en meros números caminantes entre la bulliciosa ciudad.  Eso , si no eres de los seres que trabajan en horarios nocturnos, te encuentras  de servicio de guardia, o eres empleado de las pastelerías o de los servicios de recogida de basuras , los cuales, normalmente, se retiran cuando los demás comienzan.

Pero eso es lo habitual, y lo será para nuestra protagonista dentro de unos días, cuando comience el curso de forma oficial, pero de momento  se encuentra en esos días de preparaciones previas, de consultar programas , de estabilizarse de nuevo a la idea de encontrarse con viejas y nuevas caras, con mentes abiertas  algunas menos inocentes, con los grandes y futuros literatos o políticos con alguna más que prometedora carrera en el país de las ilusiones perdidas  y los fracasos más sonoros , o los triunfos más inolvidables.
Porque si los Estados Unidos ha sido y es el país de los sueños para los que en su momento emigraron y llegaron , y para aquellos que con ilusiones guardadas en maletas más modernas lo siguen haciendo, para otros se ha convertido en su propia jaula de oro más que falso y desgastado ; una jaula de la que, sin embargo, cuesta desengancharse y desprenderse dependiendo de dónde vivas o te encuentres, y ése podría ser el caso de Nueva York, aquella otra ciudad de luces y sonámbulos despiertos que acostumbra a no dormir , y para ello no le hacen falta ni tantas máquinas tragaperras ni tantos Hoteles-Casinos, le basta ser ella por excelencia, con su multiculturalidad, con su sociedad esclavista de las marcas y los dólares, la cuna del arte  moderno-contemporáneo, de los musicales y espectáculos a lo grande, y del Banco Federal. La ciudad que en realidad es capaz de estornudar económicamente y recuperarse mientras los demás países intentan recuperarse del resfriado que permanece en ellos como efecto rebote durante años.

Pero Nueva York es mucho más, tiene más que ofrecer, y nuestra protagonista lo tenía claro desde que se trasladara a vivir aquí  hace más de veinte años, para estudiar en la misma Universidad y Facultad en la que ahora , después de muchos años de lucha, ella impartía clase:
LA ESCUELA DE ARTES DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA.

Sarah Mcbridge era profesora titular en el departamento de Literatura Americana desde hacía más de diez años.  Combinaba su trabajo académico con su labor como afamada, versátil y polémica  escritora. Versátil por sus continuos cambios de estilo literario, siendo capaz de mostrar su talento en una novela de misterio ambientada en una Inglaterra del siglo XIX y siendo transgresora con su argumentación, como sorprendiendo de pronto a sus lectores y a los nuevos adeptos, con un  libro de sonetos de prosa poética auténticamente desgarradores y pasionales. Polémica, tanto como docente por su forma didáctica de impartir las clases , como por los escritores y obras escogidos a través de sus programas que, pese a recibir las numerosas críticas más ácidas de algunos miembros del Consejo Rector del Departamento y de la misma Facultad, en ninguno de los dos casos se atrevían a retirarle los permisos para llevarlos a cabo  por riesgo a perderla .

Sarah, a sus casi 43 años,  consideraba que en su vida aún tenía muchas cosas pendientes por hacer, y una de ellas, de esa maravillosa lista que ella misma había confeccionado hace algún tiempo, se encontraba seguir formando a esas mentes, inocentes o no, en valores como la libertad de pensamiento y de obra dentro de la comodidad de sentirse a gusto consigo mismos. Lo cierto es que dichos Consejos Escolares,  tampoco habían podido tener jamás argumentos de peso para reprocharle nada sobre su estilo docente, especialmente,  porque de las dos o tres ocasiones en que alumnos suyos fueron entrevistados al respecto, ninguno de ellos dijo  nada en su contra, ni siquiera como persona , normalmente aquejada de ser demasiado fría, cabal y programada. Lejos de lo que ellos pensaban de ella, sus alumnos se encontraban encantados con sus métodos por didácticos y por diferentes, alabando la exquisitez admirable de sus obras escogidas , muchas de las cuales estarían vetadas, así como  algunos de sus autores.

Aquella mañana sería la última antes de incorporarse definitivamente a las clases. Apenas había dormido la noche anterior tratando de terminar el programa de literatura de su área,  más el añadido de última hora de Literatura Comparada, que el mismo Rector le solicitó como favor personal que elaborase. 
En circunstancias normales, este programa hubiera sido  una tarea conjunta tanto de ella como del profesor titular de Literatura Inglesa de La Facultad, pero éste último puesto,  había resultado vacante hace dos años debiendo ella también cubrir, como podía, ese aspecto educacional. Por suerte para ella, si había otra literatura a parte de la americana  que le apasionase, ésta era la británica. De hecho, la Universidad de Oxford la invitó hacía años a impartir un simposio  y  clases magistrales durante tres meses ,  sobre literatura comparada , y siempre que se le preguntaba sobre ello, su rostro, aún hoy,  se iluminaba, se relajaba y parecía ora persona.

Mientras tomaba su habitual taza de café bien cargado, revisaba sus emails por si alguno pudiera resultar urgente. Cuando hubo terminado, se aseguró de que las ventanas quedaban bien cerradas, que todo se encontraba apagado y  que la puerta quedaba asegurada .

Cogió el ascensor hasta llegar al hall del edificio donde Ralph, el portero, le comunicaba que su casillero de comunicaciones se encontraba vacío, como venía siendo  costumbre desde hace una temporada.

Salió a la calle en busca de la parada de metro que la llevaría hasta el campus de  la facultad, en  Morningside Heights ,  en Broadway y la calle 116 en Manhattan.

Nada más entrar, mientras se dirigía al Despacho del Rector : Freddy Marshall, comenzó a respirar el aire de nuevo curso a punto de comenzar , aquel ambiente que propiciaban los desesperados nuevos alumnos,  como siempre,  despistados respecto a dónde debían dirigirse , y los más antiguos,  que lo resolvían todo  con exquisita inmediatez y a los que parecían obstaculizar en su camino los otros.

Algunas caras conocidas, intercambio de saludos  y besos e  indicaciones sarcásticas sobre lo que depararía todo  en unos días con el comienzo de las clases .

Nada más llegar al despacho, la secretaria del Rector, Alice Bauman, mujer casi tan antigua en su puesto como la propia institución pero imprescindible  para  Freddy, le comunicaba a él , a través de la centralita ,que Sarah se encontraba allí y que le requería. Tras la aceptación más que interesada, la hizo pasar.

El despacho de Freddy siempre la había sobrecogido. Excesivamente oscuro debido a los panelados de madera de caoba que recubrían sus paredes , y excesivamente adornado con estanterías clásicas igualmente oscuras, sólo una ventana con vistas al campus le recordaba el atisbo de luz y de libertad que se suponía la libraba del agobio que todo aquello le representaba.
Nada más verla, Freddy se levantó de su gran silla de despacho para saludarla efusivamente con un beso y un buen apretón de manos como solía ser su costumbre con cada comienzo de curso.


-Freddy: ¿Qué tal esas vacaciones?
-Sarah: Bien. Tranquilas para variar.
-Freddy: ¿Todo bien entonces?

La pregunta intencionalmente realizada , recibió una respuesta también claramente intencional.

-Sarah: Sí, todo bien, como de costumbre. – abrió su maletín y sacó una carpeta con documentos- Te he traído mi planificación para que me la confirméis y la nueva que me pediste de Comparada- se las acercó encima de la mesa-.
-Freddy: Ah claro! Ya no me acordaba. La verdad es que a veces pienso que haría sin ti.
- Sarah: Considerando que no es la primera vez que me lo dices, empieza a sonar poco original y repetitivo.

Por el gesto de Freddy , comenzaba a recordar de forma brutal esa forma de ser tan irónicamente desquiciante de ella, y como siempre, ante esto, a él sólo le quedaba resignarse.

-Freddy: Ya veo. Bien, comenzamos dentro de dos días así que no creo que haya problemas. En principio tendrás los mismos matriculados de los años anteriores con algunas viejas caras conocidas .
-Sarah: Bien. Aunque hay algo que echo de menos a estas alturas Freddy, mi programación de literatura Británica.- Freddy bajó la cabeza y se mordisqueó el labio inferior, señal inequívoca en él de que ocultaba algo- ¿qué pasa?
-Freddy: No quería tener que decírtelo aún, hasta que se confirmase el nombramiento , pero………este año la Junta ha decidido liberarte de esas responsabilidades para que tengas más tiempo para ti, para tus clases y  tus numerosas obligaciones editoriales .
- Sarah:- sorprendida y molesta, su cuerpo comenzó a tensarse-  ¿Numerosas obligaciones editoriales? ¿De qué me estás hablando? Llevo encargándome de esas clases desde que quedó vacante el puesto, hasta ahora no habéis tenido problema para que la llevara y los alumnos  tampoco.
-Freddy: Lo sé, y estamos tremendamente agradecidos por tu labor al frente de la misma , pero la Junta Rectora decidió apostar por invitar a alguien para  cubrir esa plaza,  al menos este año , para así darnos tiempo a buscar a alguien que pueda ocuparla definitivamente.

Sarah , evidentemente molesta, se levantó de la silla y comenzó a deambular por el despacho de forma nerviosa.

-Sarah: Pero …. No podéis hacerme esto, y menos sin avisar.
- Freddy: Lo sé, y por eso soy consciente de  que tengo que pedirte disculpas. Pero la Junta se reunió inesperadamente hace dos días para confirmar la contratación del nuevo titular, él tampoco había podido contestar nada hasta ahora.
- Sarah: Entonces , ¿es definitivo?
-Freddy: Me temo que sí, pero estoy seguro de que te gustará. Es  uno de los mejores con el que podíamos contar.
- Sarah: ¿De quién se trata?
-Freddy: Steve Lowell.

Sarah no salía de su asombro.

-Sarah: ¿Steve Andrew Lowell? ¿El aspirante al novel de este año?
-Freddy: - mostrándose emocionado- Exactamente, como ves es una suerte que podamos contar con él.
- Sarah: ¿Os habéis vuelto locos? Pero…. Si  apenas tiene treinta años . ¡Por Dios!
-Freddy: Sarah, no es la edad lo que cuenta en este caso , pero ya que lo sacas , puedo recordarte su historial con tan sólo treinta añitos en su haber , y por cierto tiene treinta y tres.

Sarah intentaba conservar una calma tensa tras recibir la noticia, mientras se hacía a la idea.

-Sarah: ¿Tenéis alguno de los carcas de esa Junta idea de lo que supone esa asignatura y ese departamento transversal?
-Freddy: Te recuerdo que entre esos que llamas carcas también me encuentro yo, y una cosa es que lo pienses y otra muy distinta que lo manifiestes.
-Sarah: Me conoces bien Freddy, y sabes que la falsedad  va reñida con mi forma de ser. ¡No me fastidies!
-Freddy: Consiguió la plaza de Jefe de Departamento y Área de Investigación de Oxford nada más licenciarse , ¿quieres qué siga?
-Sarah: - se reía nerviosamente mientras no daba  crédito aún al nombramiento- Eso es Inglaterra, ¡Por Dios! Si hasta conducen al contrario del resto del continente sólo por llevar la contraria.
-Freddy: Me temo que ya no hay marcha atrás. La decisión está más que tomada. Tienes tiempo hasta el mismo día de comienzo de las clases para hacerte a la idea. Lo que sí  espero , sinceramente, es que la razón vuelva a ti como siempre , y recuperes la suficiente cordura como para , por lo menos, comportarte educadamente con él cuando se incorpore, especialmente porque vais a compartir departamento y despacho.

Sarah, que no había parado en ningún momento sus paseos por todo el despacho, se detuvo bruscamente al escuchar aquello.

-Sarah: ¿Perdona?
-Freddy: Se han tenido que reestructurar algunos departamentos  , las obras de remodelación y mejora se han  retrasado por imprevistos,  así que , considerando que para comparada debéis poneros de acuerdo, pensé que lo mejor es que estuvieseis juntos.
-Sarah:- más irónica que nunca-,  tengo la impresión de que la buena sensación de relax de las vacaciones acaba de irse por el retrete en cuestión de segundos.
-Freddy: - se acercó a ella y la fue acompañando a la puerta – Piénsalo, ganamos todos, tú ganas vida , tiempo libre y sobre todo tiempo para ti, y gana la institución con un aspirante al nobel. Ahora tengo que dejarte , llevo retraso en la tramitación de cierta documentación. Espero verte aquí dentro de dos días, así te daré las nuevas planificaciones selladas y tendré la oportunidad de presentártelo , ya verás cómo os lleváis de muerte.
-Sarah: -En voz tan baja como imperceptible- Eso tenlo por seguro.


Y salió de aquel despacho tan ofuscada que ni siquiera escuchó el adiós de la secretaria de Freddy. Pensando en pasar por el Departamento, prefirió dejarlo para cuando tuviera que volver con el comienzo de las clases, ahora necesitaba relajarse y no pensar.


Ana Patricia Cruz López
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1 comentario:

  1. Espero que esta historia no me deje trastocada como Puro Sentimiento -.- heheheh Excelente todo querida mia ya queria clavarle los ojos a esta historia tan comentada. y no queda mas que esperar el proximo.

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Muchísimas gracias por participar en esta página