¿Cómo nadie presagió este final?
¿Cómo nadie pudo haber escuchado
los acordes de este Réquiem
compuesto por nosotros en conjunción con los demás?
¿Cómo podemos osar sorprendernos
de que el destino haya decidido comportase
de esa forma con nosotros,
cuando nosotros hemos osado desafiarlo previamente?
Saltándonos todas las reglas impuestas,
ignorando todos los obstáculos impuestos,
ambos decidimos vivir una vida
que no estaba preparada para ambos.
Como el drogadicto a su sustancia,
ambos nos enganchamos de forma irremediable
a lo construido,
a aquello que nos hacía sentir bien juntos,
sin importarnos el qué dirán,
sin hacer caso de las especulaciones,
sin caer en los tópicos de terminación inmediata
por diferencia de carácter,
sin pausar nuestro ritmo
por miedo a morir.
Juego fatal el de nuestro amor.
Cazadores mutuos.
La presa resiste a
que se hagan con ella.
La bestia decidida a atacar.
Momentos de asueto mutuo,
de falta de memoria,
de tratarnos como dos desconocidos
que tiran a matar.
Momentos sin lugar a los sentimientos.
Momentos , donde el deseo lo cubre todo.
Piel que es el mayor contrasentido.
Resistencia que excita ,
fuerza que se incrementa .
Impedimentos a los que aferrarse ,
en busca de las mayores cotas de poder sobre el otro.
Inmovilización buscada tras atraparse.
Consolidación del ritual de la sagrada carne,
cuya sangre, hirviente,
engrandece los sentidos.
Deliciosa humedad la que provocas,
la que saboreo ,
la que entregas,
la que me impregna.
Pecado mortal de necesidad
sin el que no podemos vivir,
y al que glorificamos cada instante.
Significado de la vida
para dos locos
amantes de la vida
que la exprimen hasta no sacar más.
Velocidad a mil.
Pura adrenalina nada más vernos.
Puro fuego sin esquivar,
ni apagar.
Acuerdo implícito
entre dos adultos ,
inmoral según la sociedad en la que vivimos,
miles de ojos nos observan,
y en la oscuridad de nuestra habitación,
provocando por completo,
cuando el momento álgido llegó,
la luz prendimos al mismo tiempo.
Vivir.
Sólo vivir es lo que queremos,
es lo que necesitamos.
Pero la envidia de aquellos ojos maledicentes que nos
observan,
nos condenan de antemano a una separación ajusticiada,
sin derecho a defensa,,
con acusación comprada,,
y pruebas falsas.
Sociedad harto corrupta
con falsos principios
y encarcelada convivencia,
que condena sin conocer lo nuestro,
mientras por detrás,
ocultan ser delincuentes de sus propias reglas .
Marginados sociales,
no hubo tiempo para huir.
Atrapados en la rueda de la formalidad ,
de la falsedad,
corroídos por la rabia interior,
insoportable aislamiento de ti.
Obligados a separarnos
en esta sociedad de la que no hay salida,
anclada en principios arcaicos de lo que debe ser,
la sentencia se dictó.
Desterrando a uno de los dos,
víctimas de nuestra propia elección,
sólo me miró.
Bajando la cabeza ,
vi su espalda perderse
entre las sombras de la libertad ansiada.
Sacrificio indeseado
hacia lo desconocido
en un mundo gris oscuro.
Mientras que la que queda,
sólo debe tratar de
sobrevivir,
resignada en el mundo de las reglas obsoletas,
de los ánimos clamados y las formas tamizadas
para dar gusto a la comunidad,
como si la sociedad en la que nos ha tocado nacer,
vivir ,
y en la que moriremos,
fuera una secta de conformismo y quietud,
donde el el reloj pareciera haberse parado.
No.
Nosotros jamás encajamos,
y lo supimos desde el principio.
Ahora, separados,
lo único que nos quedan ,
son las marcas en nuestra piel
de los latigazos sin
rostro recibidos,
por sólo querer vivir.
Por sólo querer amar.
Y la esperanza surgió de la nada,
la de que algún día
nos volvamos a encontrar.
Ana Patricia Cruz
López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página