Culminación
espiritual
de algo sin
sentido
que
comenzó un día de verano.
Identidad
mútua de personalidades.
Coordinación
respiratoria perfecta.
Latidos al
unísono.
Perfección
de líneas ,
de dos cuando
eran uno solo.
Meditación en el mismo instante,
sin
programación.
Perfección
irrealizable.
Los
silencios nos han abarcado siempre,
como
aquellos viejos soldados
que esperan
encontrar su tumba
en el
terreno baldío que pisan .
Las
palabras, cuidadas,
y quiénes
las pronuncian, temerosos,
tratan de
encontrar el momento oportuno
y el
carácter adecuado.
Cuidadoso
con mi persona,
estremadamente
delicado con mi espíritu,
quisiste
entregarme la paz que me faltaba
a través de
tu compañía
y lo que
podías ofrecerme.
Tu visión
del mundo me enseñaste,
y a
observarlo de otra manera aprendí.
Eternidades
con días marcados en un calendario,
y yo , sin
ver salida a mi oscuridad,
simplemente
me encontré , un día,
en un lugar
como cualquier otro,
desconociendo,
que no era
como los demás.
Sin que me
diera cuenta,
puesto que
los ángeles negros me acompañaban ,
rodeándome a
fin de llevarme consigo,
fuiste
construyendo un tunel de salvación infinita,
que me
protegiera ,
y que me brindara
el marco para que la luz ,
cuando
apareciera,
no dejara de
brillar jamás.
Tu
acercamiento , vigilante,
convertiste
en tu estudio,
y a mi , en
tu modelo involuntario.
Y como si de
un artista te tratases,
fuiste dando
forma a mi nueva vida,
enseñándome
a diferenciar lo que realmente era importante.
Con
paciencia infinita,
hiciste que
viera en tus ojos ,
el horizonte
al que poder llegar,
en el que
encontrar mi nueva vida.
Los ángeles
negros se agitaron.
Eras un
enemigo silencioso a batir.
Pero sus
almas oscuras fueron reclamadas al no lograrlo,
y la tuya,
plácido recoveco de sensaciones,
lo ocupó
todo.
Tu empeño,
por una
sonrisa mía ,
no pedías
más,
ni deseabas
menos.
Una sonrisa
que, como tú decías,
fuese la
señal perfecta de que la obra merecía la
pena,
que mi vida
habías conseguido que reflotara,
y que sólo
la luz estaría presente.
Una sonrisa
, que acompañase mi vuelo en mi cielo,
tus ojos,
y que ante
mí,
con el
rostro satisfecho por la misión cumplida,
se
difuminaba como las nubes después de la tormenta .
Un vano
recuerdo de una vida plena ,
que gracias
a ti,
no volveré a
mirar con tristeza.
Una vida ,
de la que siempre formarás parte
aunque ya no
estés físicamente en ella.
Una vida que
nunca has querido dejar ,
porque fue
nuestra, empezada de cero.
Y ahora,
que por fin
has logrado despedirte,
no has
querido que ese recuerdo se manchara.
Siendo la
felicidad completa posible,
existiendo
el concepto de amor inmenso ,
tu espíritu
regresó un hermoso día de verano,
para traerme
tu luz,
tu cielo ,
y un mensaje
que guardaré en mi corazón ,
que siempre
estarías conmigo.
Ana Patricia
Cruz López
Todos los
derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página