CAPITULO TERCERO
“ Mi alma anda desnuda y perdida en medio de una tormenta.
Mi mente permanece en blanco y en quietud absoluta , esperando la rescates.
Me dejo llevar , como siempre, sin destino , sin meta, esperando que me
pares.
En mis adentros, sé que hay algo al final de este camino que me toca
recorrer.
Quizás seas tú, quizás sólo un sueño más.”
SIMPLEMENTE
COMPLICADO.
Nada más dejar las cosas en su despacho , se dirigió al centro, al
mismo Manhattan , a la oficina de su Editor.
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| Nueva York. Créditos a quién correspondan. |
Bruce Davison era su Editor
desde hace seis años. Cuando todo el mundo le cerraba las puertas con aquella
novela que acabaría convirtiéndose en un auténtico best seller, él fue el único capaz de permitirle sentarse
en su despacho tan sólo dos días después de dejársela encima de su mesa.
Era un hombre complicado de tratar, orgulloso y con demasiada
ambición, pero , sin duda, una de los mejores en su campo.
Su oficina se situaba , por exquisiteces y caprichos del destino, en el último piso de un edificio de sesenta plantas relativamente reciente para lo que la arquitectura de esa parte de la ciudad suele ser. Caprichos , porque para alguien con miedo a las alturas, resulta verdaderamente paradójico terminar trabajando en un sitio con las mejores vistas de la ciudad , pero que nunca pueden ser disfrutadas por no asomarse a sus ventanas.
Sarah llegó bastante ofuscada. Aún el enfado y los nervios, producto
de la consecución de la serie de situaciones tensas acabante de vivir no hacía
ni un par de horas, la mantenía más a la expectativa respecto a posibles fallos
o salidas de tono por parte de quién pudiera ponérsele delante, y en esas
cuestiones, Bruce resultaba todo un
consumado especialista.
Acostumbrada a esperar que la
ayudante de Bruce le diera paso , en esta ocasión decidió entrar a toda
velocidad y , sin que nadie pudiera impedírselo, abrió la puerta de su despacho
y entró. En su interior él se encontraba reunido con dos personas más , pero a
ella esto no pareció importarle.
Cuando sorprendido , la vio entrar de aquella forma y le vio la cara. Cortésmente solicitó a sus invitados que le esperaran fuera ,y por la
centralita, pidió a su ayudante que se
los llevase a tomar un café .
Tras él mismo cerrar la puerta, la verdadera ofuscación salió a flote
en forma de gritos nada contenidos.
-Bruce: Pero ¡¿Quién te has creído que eres para aparecer de esta
forma en mi despacho ?!
-Sarah: Ya estoy aquí, ahora
dime qué diablos quieres.
-Bruce: Ya veo que tu amigo el Rector debe haberte puesto las pilas.
¿por qué ha sido él el que te ha puesto así no?
-Sarah: No volveré a repetírtelo, ¿qué es lo que quieres Bruce?
Bruce se sentó en su silla cruzando las manos encima de la mesa.
-Bruce: Sabes perfectamente lo que quiero. Los de arriba me están
presionando por tu incumplimiento reiterado de fechas. Ya no sé qué decirles .
-Sarah: A mí los de arriba y lo
que opinen me da igual. Siempre puedes recordarles que mientras se llenaban los
bolsillos a mi costa, y conseguían
nuevos aspirantes a los que desangrar , no se preocupaban tanto de fechas ni de
entregas .
Sarah optó por intentar relajarse sentada en el sofá que él tenía para
sus momentos de asueto.
-Bruce: -empleando su tono cínico habitual- Si fuera tan fácil…………..
- Sarah: Para ti lo ha sido. Tú
te has limitado a poner la mano y llevártelo limpio.
-Bruce: - Se rio abiertamente – Ay Sarah , Sarah. ¿No me dirás que a estas alturas vas a
arrepentirte del día que dejaste aquel manuscrito ? Pareciera que fuera hoy
cuando te vi entrar a los dos días por esa puerta , nerviosa, ilusionada,
dispuesta a comerte el mundo después de tantos portazos en las narices. Creo
recordar que entonces los plazos , eran lo realmente importante para ti, el
cumplir y hacerlo bien. Veo que la comodidad y la confianza que vienen con los
años te han hecho menospreciar aquello
que sobrevalorabas hace unos cuantos. Una pena.
- Sarah: -Sabes que todos
sufrimos parones, bloqueos.
Bruce se puso de píe y caminó hasta Sarah para situarse a su espalda.
Ella odiaba esas confianzas que él se tomaba, sobre todo por la doble
intencionalidad que rezumaba con ello. Colocó sus manos en sus hombros, presionando mientras su rostro se acercaba
peligrosamente a su oído izquierdo. El
cuerpo de ella se tensionaba cada vez más.
-Bruce: Por eso mismo he sido más que laxo contigo. Por tus
lamentables circunstancias personales sobrevenidas, y sobre todo para dar tiempo a que te
recuperases. Porque aunque no me creas, soy consciente de que no ha sido nada
fácil. Tu realidad, mi querida Sarah, es que
te incorporaste a la normalidad hace ya casi un año, incluso asumiste
más responsabilidades que las que te correspondían en la Universidad, así que supuse, que también buscarías el tiempo para cumplir los acuerdos que mantenemos activos.
Sarah bajó la cabeza.
-Sarah: Necesito un poco más de tiempo.
- Bruce: Sarah- cuando comenzaba a verbalizar en su habitual y
particular tono condescendiente , todos los que le conocían ya sabían lo que
venía a continuación- Ya has tenido casi un año de tiempo prestado sobre la
fecha inicial, no puedo hacer nada más al respecto. O entregas, o tendré que pedirte de buenas que devuelvas
el dinero adelantado durante todo este tiempo.
Sarah se sorprendió por el anuncio.
-Sarah: ¿Qué?
-Bruce: Que o entregas, o
devuelves ,- se apoyó en el filo de la mesa delante de ella- no hay más
opciones esta vez.
-Sarah: No puedes hacerme esto.
-Bruce: Si quieres dejarlo todo por la enseñanza me parecerá perfecto,
te lo digo en serio . Es posible que así hayas encontrado de una vez tu
verdadero destino y misión en esta vida. Pero ello está bien, si no interfiere en el resto de tus
obligaciones. Las mismas, que te
permiten llevar tu actual nivel de vida por cierto. En vista de que te sientes
incapaz de compatibilizarlo y que por lo visto te sientes más realizada
abriendo mentes , según el contrato,
aquí la que incumple eres tú, y serás tú quién deba pagar. Es simple. Esto
es un negocio y lo sabes .
-Sarah: Eres un hi….- Bruce la interrumpió mandándole que se callase
tapándose su boca con uno de sus dedos.
- Bruce: No caigas en eso, tú no.
Sarah se levantó e inició el camino en dirección a la puerta, pero
Bruce, más hábil, se interpuso en medio
sin dejarla salir.
-Bruce: Sarah- ella ladeó parcialmente la cabeza- Todos acabamos
optando alguna vez, quizás haya llegado la hora de que tú también lo hagas.
Ella se le acercó tanto que su
mirada le imponía mucho más respeto del que recordaba haberle tenido a nadie.
-Sarah: Resulta lamentable comprobar como cuando no eres nadie, sino
un agentucho de tres al cuarto , todo parece venirte grande y aun así ,
procuras mantenerte volviéndote amable, perspicaz y rápido, con el único objetivo de conseguir clientes.
Entonces no existían los de arriba, ni se insistía tanto en la importancia de
los plazos. Pero claro, cuando la fortuna y la publicidad llaman a su puerta, y
el dinero comienza a llover, producido
por otros por supuesto , la actitud cambia por completo, y los de arriba cobran
peso traumatizante específico.
Él la cogió por la nuca y acercó mucho más su rostro al de él con la
consiguiente resistencia férrea de ella.
Los labios entre abiertos de él, sus ojos devorándola como sólo
recordaba antaño, y la fiereza con que la mantenía así, sólo lograron enfurecerlo más . Los
viejos tiempos regresaban.
-Bruce: Aún recuerdo cuando no
mostrabas tanta resistencia a mis manos.
- Sarah: Fíjate, para mí hace mucho que son sólo un vano recuerdo.
Él intentaba atraerla mucho más
hacia si, ejerciendo tanta fuerza
en su cuello que lograba trasladarla, y
sólo cuando estuvo lo suficientemente cerca como para apoderarse de sus labios,
ella giró la cara a un lado.
Bruce bajó su cabeza resignado, relajando al mismo tiempo la presión
de la mano.
-Bruce: ¿por qué no puedes volver a ser tú?
- Sarah: Han pasado demasiadas cosas para volver a ser la de antes,
esa que pareces recordar con tanto ahínco. Lamento que no te guste lo que
tienes delante, pero así soy, y no tengo intención de cambiar, guste o no.
Bastante me ha costado llegar a este momento como para retroceder.
Él bajó la mano.
-Bruce: Éramos un buen equipo.
-Sarah: Quizás ese fue nuestro mayor error, dejar de serlo para
convertirnos en otra cosa.
Ella caminó hacia la puerta con
determinación ante la mirada desecha de su editor. Imágenes perdidas de recuerdos comunes de
épocas pasadas, mejores , diferentes.
Sólo cuando Sarah salió del edificio,
logró que su respiración , aguantada , se deshiciera en lágrimas y desesperación,
una gran angustia la oprimía el pecho y necesitó desabrocharse parte de la
camisa. Comenzó a caminar
desesperadamente en busca de un puesto callejero donde poder comprar agua fría, y tras diez
minutos andando, desvariada, lo
encontró, la compró y buscó un sitio donde poder sentarse. Abrió las piernas,
soltó su pelo, colocó su cabeza entre las rodillas y comenzó a dejar caer el
agua fría por su nuca hacia el resto del cuello, mientras seguía teniendo
dificultades para respirar y lloraba desesperada por la impotencia interior que
se la estaba consumiendo.
Sin noción del tiempo, sólo logró tener las fuerzas suficientes para
levantarse y regresar al campus , cuando la respiración se normalizó y creyó
encontrarse más calmada.
Sin mirar atrás ni a nadie de alrededor , fue directa a su despacho
para encontrar algo de tranquilidad, la cual no duraría demasiado, ya que recibiría una visita que llevaba todas las
vacaciones sin ver.
Candice era su mejor amiga, casi una hermana. Una cincuentona de muy
buen ver , divorciada en tres ocasiones , alta, coqueta y siempre bien vestida.
Con un peculiar y desbordante sentido del humor , su filosofía de vida se
centraba precisamente en exprimirla y pasárselo bien. Conociendo a Sarah dese
que ella era una alumna y ya despuntaba
maneras , casi se convirtió en una hermana irremplazable en la que poder
confiar , alguien a quién escuchar y que siempre estaba dispuesto a escucharla. Y a su
vez un auténtico peligro de largas piernas, que brotaba sensualidad por los
cuatro costados sin avergonzarse de ello.
-Candice: - a la que apenas se la veía la cara tapada por una caja
enorme que traía en brazos con muchas carpetas- Hay que ver qué cantidad de
papeles va guardando una , y siempre pasa lo mismo , sólo cuando te cambias o
mudas es cuando te das cuenta – miró por uno de los laterales de la caja y vio
a Sarah, pensativa y con muy mala cara-
Eso es , así me gusta, no, no me ayudes
que ya me las arreglo- diciendo con mucha dificultad para procurar encontrar un
sitio donde dejar la caja sin tirarla- que sí que puedo , tú no te preocupes.
Caminando , se tropezó con una mesa dándose en un pie , y tirando la
caja literalmente encima de ella, aunque con ambas manos pudo evitar que todo
su contenido terminase desperdigado por medio despacho.
-Candice: ¡Maldita sea! ¡Dios! que golpe me he dado. – mirando a
Sarah- así da gusto volver a clase, que tu mejor amiga , a la que no ves durante dos meses, entre
por esa puerta y tú pases literalmente hasta de saludarla.
Sarah sólo pudo continuar cabizbaja, tapándose media cara con una de
las manos. Candice se acercó a ella preocupada.
-Candice: Pero- le retiró la mano de la cara y se la levantó - ¿Qué te
ha pasado?
-Sarah: - pareció volver a la
realidad- Lo siento Candice , yo……….
-Candice: No me fastidies, echa polvo y todavía te disculpas , anda que….. pero ¿qué te ha
pasado? - su expresión facial cambió de pronto, y su gesto preocupado se tornó
asustado- ¡Oh dios ¡ ¿No habrá….? ¿De dónde vienes?
Al ver la preocupación de Candice , Sarah intentó tranquilizarla.
-Sarah: De ver a Bruce.
Candice respiró más tranquila.
-Candice: ¡Dios! Que susto me has dado, por un momento pensaba que…..
– hasta que cayó en la cuenta- ¿Bruce? ¿Y qué hacías viendo a ése?
- Sarah: Estuvo localizándome, le esquivé lo que pude hasta que tocó a
Freddy.
.Candice: ¡No me lo puedo
creer! ¿A Freddy?
-Sarah: Sí, no me dio
alternativa.
-Candice: ¿Y? – cuanto más se fijaba en su cara y en cómo estaba ,
peor presagio tenía- No me fastidies …
- Sarah: Es como si no hubiera pasado nada, como si el tiempo se
hubiera detenido mucho antes de aquel instante. Todas aquellas imágenes ,
aquellas sensaciones…. Todo , otra vez, de golpe.
Candice se agachó para estar más a su altura y secarle la cara con sus
manos, se la sostuvo y la hizo mirarla,
mientras sus ojos continuaban llorosos sin control.
-Candice: Ya te advertí de cómo
era nada más conocerlo, y te
dije que era una muy mala idea. Nunca me gustó, y posiblemente , si lo
hubiera tenido delante aquel día le hubiera matado con mis propias manos . Es y será un maldito capullo y un imbécil
toda su vida, y eso ten por seguro que no va a cambiar. Si cree que puede volver a lo de antes en este momento , porque ya ha pasado
todo, anda listo.
-Sarah: Yo………….. ¡Dios! No es eso .
-Candice: Por tu parte no lo dudo, pero por la de él…………..
-Sarah: - con rabia- Sabes que él fue una de las razones por las que
decidí no tener nada más con nadie , que
estaría mejor sola , lo sabes. Joder, la única razón de peso que he tenido en
mi vida para renunciar a los hombres.
De pronto alguien carraspeó. Sarah levantó la vista y en la puerta se
encontraba Steve con cara de circunstancia .
-Sarah: ¡Oh dios! Lo que me faltaba.
Ella en seguida intentó secarse la cara y aparentar normalidad, pero
prefirió girar la silla y volver a bajar la cabeza mientras daba la espalda a
la puerta.
Candice se dio la vuelta , y al verle,
se incorporó con una amplia sonrisa en la boca.
-Steve: Lo siento, fui a recoger mis cosas para colocarlas, volveré
mejor en otro momento.
Sarah no se atrevía a mirarle,
mientras Candice , desplegaba sus más que habituales dotes de anfitriona
con resabiada antigüedad ante el nuevo varón de la facultad.
-Candice: Vaya, ¿tú debes de ser Lowell?
Steve, sin perder totalmente la atención de Sarah, le ofreció una medio sonrisa amable y le
extendió la mano cortésmente a su amiga . Candice, acostumbrada a otro tipo de
confianzas, tomó su mano, pero aun
así, prácticamente se abalanzó encima de Steve para darle dos
besos.
-Candice: Soy Candice Harrots, una de las profesoras de sociología.
-Steve: Mucho gusto Sra. Harrots.
- Candice: ¿Señora? Huy por dios, Candice , con eso bastará.
Steve se mostraba amable y condescendiente ante tanta exagerada
muestra de amabilidad por su parte.
-Candice: ¿Tú también vas a estar por aquí?
-Steve: Sí, me temo que mi Departamento está un poco copado por las
obras , así que me quedaré aquí de momento.
-Candice: Huy, pues que casualidad, vamos a ser vecinos de mesa ,
porque eso mismo precisamente venía yo a comunicarle a Sarah, que a mí también me han trasladado
aquí , debe ser porque es el único departamento con espacio libre .
-Steve: Posiblemente.
Sarah continuaba de espaldas y mirando al suelo mientras intentaba
relajarse. Steve, disimuladamente, alternaba su atención hacia una Candice que
se mostraba excesivamente amable y observadora , y su compañera de departamento y área.
La compañera decidió que era el momento justo de marcharse de allí
para volver más tarde dado lo que estaba observando, así que buscó una excusa
convincente para ausentarse.
-Candice: Bien, la compañía es grata pero yo he de ir a recoger más
cosas a mi antiguo despacho, al otro
lado del edificio. Sarah, nos vemos dentro de un rato ¿de acuerdo?
-Sarah: Vale.
-Candice: ¿Seguro?
Levantó la cara por primera vez y le contestaba afirmativamente con la
cabeza, mientras aquella la miraba si entender mucho su actitud ,
procurando devolver su atención sobre
Steve, el cual le correspondía de la misma manera.
-Candice: Bien, estoy segura de que te dejo en buenas manos, pero por
si acaso ya sabes cómo localizarme.
Una vez Candice hubo salido del despacho, Steve se encontraba en el
mismo punto de partida, con parte de sus cosas en el suelo delante suyo. Sarah,
más repuesta, se levantó y se dispuso a
mostrarle su parte de uso privativo del despacho.
-Sarah: Me temo que no hay demasiado espacio libre. Tendrás que compartir
la estantería conmigo. Puedes hacer uso
de toda la parte derecha, y también de
las cajoneras que hay justo debajo.
Espero que no tengas demasiadas cosas para la mesa, esa sí que tendrás
que compartirla y el espacio es bastante reducido ya de por sí, te corresponde
la mitad , en frente mía.
-Steve: Por mí perfecto , - intentando ser amable- estoy acostumbrado
a los espacios reducidos, se aprovechan más.
- Sarah: Que suerte, hay gente que se agobia bastante.
Tras el momento de recuperación de atención visual, ella volvió a
evitar mirarle directamente.
Sarah resoplaba continuamente, como si le faltara el aire, se humedecía los labios y se tocaba el pelo casi de forma compulsiva.
Estaba demasiado nerviosa.
-Sarah: Por cierto ¿qué hora es?
- Steve: ¿Hora? – miró su reloj- Faltan diez minutos para las cuatro.
- Sarah: ¡Oh Dios! ¿Freddy ya
te dijo cuál era tu aula?
-Steve: No, no he hablado con él aún.
- Sarah: Entonces tenemos un problema, se supone que debería ser él
quien te presentase a tu clase, que por
cierto es a las cuatro.
Él resistía con todas sus fuerzas la tentación de preguntarle por su
estado viéndola tan mal.
-Sarah: Acompáñame.
Fue detrás de ella hasta su
clase, y que por más caprichos de ese destino que a todos nos convida, resultó
ser la de Sarah, aquella en la que se sentó como oyente el primer día que la
vio en la facultad.
Nada más reconocerla, no pudo evitar sonreírse por la casualidad .
Sarah abrió la puerta del aula y todos los alumnos se encontraban
acomodados y expectantes.
Bajaron las escaleras y ambos se subieron al segundo nivel donde se
encontraba la gran mesa, donde él la vio leer a Miller.
Tras hacerlo, las voces que murmullaban se silenciaron , y Sarah tomó la palabra.
-Sarah: Buenas tardes a todos y a
todas. Creo que sobran las presentaciones por mi parte ya que muchos de
los que aquí se encuentran también son alumnos míos , pero para los pocos que
no sepáis quién soy, mi nombre es Sarah
McBridge y soy la titular del área de Literatura Americana. Pero no hemos
venido a hablar de mí, ni yo me he subido aquí para ello. Se supone que este
honor le correspondía al Excelentísimo Señor Rector, pero se ve que algo ha
debido surgirle o simplemente se ha despistado , así que , sin que valga de
precedente, seré yo quien os presente al , por ahora, será el nuevo profesor
titular de literatura británica. Dada la media de edad del aula , supongo que
preguntar si alguien no conoce a Steve Lowell sobra, o por lo menos eso espero,
de lo contrario , si alguno lo considera imprescindible , no me importará
formularla, pero será mejor que después
salga por esa puerta y no me lo encuentre.
Steve se sorprendía por momentos.
Aunque no lo pareciera, a su forma de ver , aquella mujer que le había
otorgado el dudoso honor de la bienvenida más rara y desagradable que
recordaba, lo elogiaba de forma imprevista para él.
-Sarah: Este más que brillante escritor británico, no sólo ha resultado ser una de las mentes
literarias más privilegiadas de nuestro tiempo, sino que es uno de los
aspirantes al nobel de literatura de este año, y ha conseguido ser el titular
de área más joven en la historia de la Universidad de Oxford. Nadie cuestiona
ni su talento para escribir y contarnos historias , ni para establecer
estudiadas teorías sobre los más diversos fenómenos narrativos de cualquier
parte del mundo . Cuenta en su haber , por si alguien no lo sabe, con ser uno
de los dos escritores en el mundo capaces de asumir varios simposios sobre uno de los escritores japoneses surrealistas
más afamados del momento, Haruki
Murakami , muy premiado y que también , por cierto, estuvo a punto de contar
con el nobel en su haber. Único escritor de su país capaz de hablar del
atentado terrorista en el metro de Tokio.
Creo que seguir hablando de él , sólo les facilitaría el enorme placer
que supone descubrirle por sí mismo. Así que, yo de ustedes, lo aprovecharía
bien. Señoras y Señores : Steve Lowell.
Se dirigió a él, y pudo comprobar su cara de satisfacción por la
presentación.
-Sarah: Todos suyos.
Y se fue subiendo lentamente aquellas escaleras mientras los ojos
azules de él, se clavaban en cada gesto
suyo.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

WOOW que final de capitulo Patri querida, completamente enganchada y asus pies, amiga canaria.
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