sábado, 26 de septiembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (139)

Delicadeza como expresión de vida.
Susurros  , como el agua que hace recobrar
la vida en un verjel.
Gestos, que parlotean mil discursos
de sonoridad infinita.

Encumbrando el amor
cultivado a cada instante.
Sin batallas,
puesto que los soldados aún duermen
el sueño de los justos ,
y nosotros esperamos no volverlos a ver.


Miradas que sobresalen entre la multitud que nos esconde.
Llamas invisibles  de cálido color naranja
que nos rodean  en nuestra danza especial.

Sin lamentos,
por más que trate de acercarme,
por más que mi voluntad lo requiera y me deje,
son mis piernas las que no responden.
La inseguridad sobre tu respuesta, me abruma.

Acostumbrada ya,
desde hace más tiempo del que logro recordar,
a otra forma de aceptar las cosas,
aún me cuesta aceptarme en este nuevo "yo"
que parezco no reconocer.
El mismo "yo" ,
que han odiado los demás desde que comprueban como es.

Un "yo" misterioso y desconfiado,
que continúa buscando el "arca" entre las cabezas y cuerpos de ciudad,
los que circundan mi camino,
los que borran mis pasos  ya dados ,
los que difuminan las líneas del futuro.

Hubo un tiempo,
según cuentan los antiguos,
en que mi "yo" ,
no perdía encanto con cada esquina atravesada,
en que mi atractivo ,
esencial y sencillo, dicen,
me hacía diferente.
Pero ellos,  los antiguos,
los que dicen poseer las verdades absolutas de los hombres,
aseveran que mi "yo" ha palidecido,
que permanece de pronto sin alma,
y que tú, tienes la culpa de ello.

Los viejos de lugar
han comenzado su lectura recordatorio habitual
sobre el" lector de almas" ,
cuyas palabaras en alto las hacía oscurecerse y desaparecer.
Hablan de tiempos que han de venir.
Tiempos , en donde la desconfianza se hará con todo,
y en la que la buena voluntad ya no exista.
Tiempos,
en los que el amor se convierte en un mero acto
de disfrute sin sentimientos
realizado por el simple echo del goce más sublime.

¿Es eso lo que en realidad soy?
¿En eso me has convertido?
¿Qué sentido le has dado a mi existencia
cuando los sentimientos han quuedado a un lado
y ya no tienen cabida?
¿Cómo puedo paliar esta falta , mía,
cometida por dejarme convencer de que tenías razón,
y que lo mejor era simplemente dejarse llevar?

Cómo la alta marea de Septiembre,
las agitadas olas arrasarán con todo
y la normalidad volverá a cubrir los corazones desarmados,
y el ejército dormido,
despertará para , ahora sí, comenzar la peor batalla de todas ,
la de convertirte en un ser humano.
Alguien capaz de sentir,
de llorar.
Alguien cuyo corazón palpite en el pecho hasta el límite de la ostentación,
casi atravesando tu piel.

Mi ejército partirá ante una sola pàlabra mía.
los silencios serán guardados en un cajón invisible,
y las voces del éxtasis retumbarán en los oídos
de los que de verás quieran recuperar la sensación de vivir,
de sentir,
de amar.

Voces que suenen como las trompetas de Jericó,
y derrumben los muros que te separan y aislan de tu propia naturaleza.

Batalla infinita,
sin término ni final por expreso deseo mío,
cuyo objetivo sé que conseguiré
porque no te quedará otra.
Batalla,
en la que tú serás el sumo perdedor
si decides mostrar resistencia.
Un perdedor con un sacrificio claro.

Un perdedor imbatible a priori,
al que no le quedará más remedio
que postrarse a mis pies.

Ana Patricia Cruz López

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