domingo, 11 de octubre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPITULO SEPTIMO . PARTE TERCERA. Casilla de salida. Siguiente jugada (Registrado en SAFE CREATIVE Junio 2015)

CAPITULO SEPTIMO (TERCERA  PARTE)
CASILLA DE SALIDA. SIGUIENTE JUGADA
Créditos a quién corresponda


De píe, junto a la ventana,   mientras ella continuaba observando el exterior, los ojos de Andy recorrían cada trazo de su rostro,  mientras  las imágenes del pasado en común le continuaban invadiendo.

El recuerdo de antaño ,  de encontrarse en aquel despacho, de escuchar pronunciar su nombre como enlace civil encubierto y darle un vuelco el corazón.  Tener los nervios a flor de piel sólo por la posibilidad presente,  de volver a tenerla en frente después de tantos años.


El tiempo  había pasado inexorablemente para ambos. Las experiencias no habían sido las mismas indudablemente, pero algo permanecía intacto en medio de aquel silencio temporal, y de las luces de la calle que, diseminadas, se reflejaban en su rostro. La sensación de que aquella mujer aún conservaba a la chiquilla dolida con el mundo, que no se permitía ser feliz porque creía que no tenía derecho, que se negaba a programar su propia vida, porque era consciente de que no podía  arrastrar a nadie, y ya , no sólo por su propio padre, aún  con vida, sino por ella misma.

Gotas de lluvia que humedecían su cara en mitad de la playa una mañana de otoño,  en la cual decidió escaparse del instituto para ir a su encuentro. Una mañana,  en la que él casualmente libraba y  se encontraba en su casa. Imagen evocadora la de aquella chiquilla alocada con todo un carro de experiencias  que nadie debería vivir y menos a su corta edad, que se le aparecía con aquel aspecto casi angelical y tentador a partes iguales. Ropas mojadas que dejaban entrever su cuerpo al pegarse a este la tela, y cuya humedad pudo sentir en la piel,  al abalanzarse a él para abrazarle muerta de frío.
Un toalla para secarse y su albornoz mientras la  secadora ejercía su función .  
Una taza de chocolate caliente recién hecho que le era entregado en mano, mientras su pelo le cubría parte de la cara. Manos delicadas de dedos casi infantiles y delgados , que con sumo cuidado , cogían la caliente cerámica, y se la acercaban casi al pecho para recibir su calor.
Miradas que ya  se habían producido de igual forma en más de una ocasión. Miradas casi suplicantes que buscaban correspondencia.
Labios  ligeramente manchados, a los que el leve roce de unos dedos,  ayudaban a volver a la normalidad, pero que, detenidos , volvieron a buscar el mismo recorrido de vuelta , por el simple placer de sentir suavidad y lozanía.
Contacto inevitable , seguido del acercamiento de ella hacia él  esperando una respuesta afirmativa por su parte, algo que le confirmara que aquello que veía y sentía hacia ella era real, y que sólo su miedo a lo externo le detenía.

Labios de los que primero sintió emitir su cálido aliento llamándole de forma incesante a terminar de acercarse. Labios que  no quisieron seguir evitando probar los de ella , pero que a diferencia de otras ocasiones de similares parecidos, la delicadeza inicial, como quién tienta para dar la vez al contrincante y saber si realmente , una vez metido en batalla, es lo que desea realmente.
Apenas los retuvo ligeramente , separándose de ellos  unos centímetros segundos después, cuando ella le correspondió con algo más de decisión. Sorprendida por su cálida respuesta, esperando que un hombre como él, con una  experiencia detrás, la recibiera de otra forma, aquella mirada tierna , aquella forma de hacerse con su boca  , aquella………….
Manos que sostenían su rostro con tanto cuidado y afecto al mismo tiempo , como señal inequívoca de que era amada . Con eso le bastaba. Cerró  los ojos, y se limitó a disfrutar de un gesto de cariño y ternura que siempre había extrañado.

Y aquella misma ansiedad por ofrecer aquella ternura, por besar sus labios  por el mero echo de un dulce recuerdo, como si el tiempo no hubiera pasado, volvía sin esperarlo. Y como quién no supiera  introducir la palabra justa en el momento  adecuado, él decidió romper aquel silencio dejándose llevar , tal y cómo sólo él sabía ser .

·        ANDY: Después de aquella noche- ella le comenzó a prestar atención, dejando caer ligeramente su cabeza hacia el lado del que provenía el sonido- recuerdo haber permanecido enfadado contigo , sobre todo porque no comprendía. Poco tiempo después, con la mente en frío, entendí tu motivación para  hacerlo de aquella forma.

Él terminó de andar el camino que quedaba hacia la ventana  apoyándose en  la moldura de la misma , mientras ella le observaba fijamente antes de devolver su atención hacia lo que la ventana le mostraba.

·        HEYDEN: Eso es algo, que ya no tiene importancia.
·        ANDY: Para mí sí. Siempre la ha tenido.

Ella volvió a desviarle sus ojos condescendientemente.

·        HEYDEN: Entonces era un peligro, y aún hoy, lo resulto por igual.  Soy como una plaga que se expande lentamente causando muerte y destrucción , sólo que nunca a los demás, sino a mí misma. Tú tenías que abandonarlo todo para sobrevivir ,y no te dabas cuenta hasta que te eché de la peor forma. Y no fue nada fácil, te lo aseguro.
·        ANDY: Lo sé.

Acercó una de sus manos a su rostro , como antaño, y aunque se resistiera al principio, dejó caer su cabeza  sobre su palma como señal inequívoca de aceptación, de necesidad del afecto ofrecido, del gesto otorgado.
Pero quizás , como si un arranque de realidad la hubiera sacudido derrepente, la retiró dándose la vuelta mientras se dirigía a él.

·        HEYDEN:  No te convenía entonces, y menos aún ahora.

Aquel tono de voz que resonaba como un martilleo que lo llevaba a aquella habitación de hospital de nuevo años después.
·        ANDY: ¿ Y ahora cuál es el problema?
·        HEYDEN: ¿Por qué buscas fantasmas dónde no los hay? No busques razones . Además- sirviéndose de nuevo otra copa -  Ha pasado mucho tiempo , y demasiadas personas de por medio.

Él se rió sorprendido.

·        ANDY: Que antes  te escudases en tu padre puedo entenderlo, pero – acercándose a ella - ¿no se te  ha ocurrido nada mejor ahora?
·        HEYDEN: Tú no lo entiendes.
·        ANDY: Explícamelo – cruzándole el brazo para que bebiera hasta que hablase-.

Decidido a recibir una respuesta clara que lo ayudase a tener las cosas claras, demostró como siempre su determinación con ella, quedándole a ésta, dejar el vaso de nuevo en la mesa, y soltarlo .

·        HEYDEN: Tú mismo lo dijiste. A la Agencia no le gustan los líos personales, ¿Qué pensaron de tus motivos para aceptar esta misión, o no se los llegaste a decir?
·        ANDY: ¿A qué viene eso?
·        HEYDEN:  ¿Te lo preguntaron y les mentiste?

Su tono desafiante no había cambiado. Debajo de toda aquella fachada de cuerpo maduro y marcado, se encontraba la misma chiquilla rebelde y contestataria que años atrás.

·        HEYDEN: Ya veo. Decidiste ocultarles la verdad.- se rió y se alejó de él después de coger el vaso de nuevo- Si se enteran , les dará igual los años que lleves metido con Bourke o los avances  que hayas hecho. Estarás fuera.
·        ANDY : ¿Y vas a ser tú quién se lo diga? ¿Te arriesgarás a que yo desaparezca y quedarte sola ahí dentro? – una sonrisa de vencedor incidental comenzaba a crisparla-  Porque la verdad, conociendo al canadiense, dudo que durases mucho con él, si es que no te devora antes.
·        HEYDEN: ¿Y por qué deduces que le sería tan fácil ?
·        ANDY: Porque no es la primera vez que lo hace, y menos si trabajas para Sheldon , o cuando éste se huele que aquel quiere o tiene algo más con esa persona, y te aseguro que su olfato no falla.
·        HEYDEN: No me conoces nada Andy. Ya no soy la cría que conociste No soy tan manipulable.
·        ANDY: Las otras tampoco lo eran. Mujeres formadas, maduras y con dos dedos de frente. Capacitadas y profesionales, pero con el pequeño defecto de trabajar para Sheldon. 
·        HEYDEN: ¿Mejor oferta , más oportunidades o qué las provoca ?
·        ANDY: Eso y lo que hace para ello es secreto de estado , y sólo él lo sabe, pero la punta del iceberg fue Gloria,  la primera asistente financiera. A esta se la robó en pleno altar dejándolo plantado en el último minuto.
Lo que era una atención frívola a una parte de la historia que ya se le había mencionado, se convirtió en una expectante atención.
Al observar su cara de relativa sorpresa, Andy aprovechó para comenzar la disertación sobre esa parte de la historia que parecía desconocer.

·        ANDY: ¿Así que esa parte de la historia la desconocías? ¿Cuánta información te ha seguido ocultando Fassworth?
·        HEYDEN:  ¿Y por qué tenía que habérmelo dicho?
·        ANDY:  Porque  teniendo en cuenta para quién trabajas y dónde estás metida, sería mejor que supieras todos los detalles  sobre esa relación entre esos dos.

Decidió sentarse en el sofá a esperar el resto de la historia. ¿Más puntos débiles para su objetivo o para ella respecto a Robert?
Él accedió a acompañarla desde el mismo asiento. Tenerla en frente en aquella ocasión , suponía no perder de vista sus reacciones , ver hasta dónde llegaba su implicación personal en este caso.

Dados los antecedentes obrados , la agencia debía asegurarse de que a quién seleccionaban no cayese en las redes de nuevo, y aún así nada había asegurado.
Sentados ambos en el mismo espacio después de mucho tiempo, Andy se deleitó poniéndola al día sobre algo que debía manejar a la perfección para evitar ser descubierta por ambos hombres, y conforme la narración cobraba vida a través del viaje eterno de los datos sobre tiempos, estaciones y lugares, algunas de las cosas comenzaban a tener sentido, sobre todo con quién le pagaba. Incluso la actitud con ella por parte de Michael tenía significado propio. Esa sobreprotección hacia ella , hacia su acercamiento, ese intento reiterado porque lo dejase todo y no aceptase.
Datos difíciles de olvidar, circunstancias que cambiarían , sin duda, su percepción sobre algunos  aspectos vividos y que debería afrontar en el futuro.

Palabras que guardaría en la memoria nada selectiva. Palabras que marcarían el antes y el después  de muchas cosas, especialmente de la dirección con el que este caso debía ser llevado.
Su necesidad de adoptar decisiones rápidas creció cuando dos horas después , Andy debió marcharse y regresar a su punto de partida , pasando antes por algunos sitios, para no levantar sospechas.

Sólo tendría unas horas hasta la vuelta de Robert aquella noche , y mientras, en la soledad de aquella casa, una vez Isabela se hubo marchado, decidió pensar recorriendo cada uno de sus rincones.
Cada estancia parecía transpirar su propio ambiente. Pese al tiempo llevado allí, aún no había podido fijarse bien en lo que suponía y representaba.
Y mientras, en su mente, sueños rotos de lo que siempre quiso y nunca fue, se entremezclaban con trazos de recuerdos donde su madre y ella eran las protagonistas. Dónde las conversaciones  mientras ella le recogía el pelo en una trenza, prometiéndole siempre que las cosas sólo irían a mejor. Imágenes claras de uno de los días más tristes que recordaría , aquel en el que su madre le comunicaba que debían abandonar el lugar donde residían por una casa nueva con el hombre que a partir de entonces se convertiría en el supuesto referente paterno.  Recuerdo imborrable de ser sostenida por la mano de su madre , la cual la agarraba con fuerza y determinación, mientras ella se limitaba a girar su cabeza y echar un último vistazo a l lugar donde todas sus fantasías se hacían realidad, al lugar donde se sentía protegida  y podía disfrutar de sí misma y de sus amigos invisibles .
Unos pasos que fueron distanciándolas de allí, y convirtiendo la construcción en una sombra solapada por las demás. Un autobús que determinaría un final para todo aquello que ella conocía. Y la sonrisa entristecida de su madre, intentando aparentar que todo iría bien.

Tras recorrer toda y cada una de las estancias, la gran puerta cerrada al final del pasillo del piso inferior se le presentó. Giró el pomo, y la abrió con ambas manos. Y la gran e íntima biblioteca se abrió ante sus ojos  con el gran piano destacando por encima de todo.

Con sus dedos sobre el saliente de madera de las librerías , fue observando cada una de las columnas  y los libros que contenían.  Títulos algunos, que jamás podrían creerse , en principio, propicios para alguien como él, con su personalidad  y sus inquietudes, pero que seguían desvelando , trazos de una personalidad tan interesante como oculta.
Y conforme  fue dando la vuelta alrededor de cada una de las paredes, el gran maestro de laca negra y cola, de madera antigua y cuerdas, de martillos que ayudan a que cobre vida, se presentó ante ella imponente , férreo, pero sensible y maravilloso.
Sin que pudiese evitarlo, se sentó en el banco , y con mucho cuidado abrió la tapa que ocultaba las teclas.
Y allí sentada acariciándolas ,  permaneció esperando mientras su cabeza no se detenía.

Casi a media noche, la  gran puerta  de la entrada se abrió. Robert dejaba las llaves en un pequeño aparador cercano a la escalera y la chaqueta encima del pasamanos. Se dio la vuelta y vio la luz encendida que traspasaba la puerta semiabierta de la biblioteca , dirigiéndose hacia allí.
Al llegar, Heyden se encontraba sentada de medio lado sobre el banco , con una mano apoyada en él, mientras la otra permanecía sobre sus piernas. La cabeza baja y la mirada fija en el suelo . Parecía pensativa pero clamada. Extrañado, miró su reloj y fue acercándose.

·        ROBERT: Te hacía acostada.

Sin levantar la cabeza, se dirigió a él.

·        HEYDEN: ¿El viaje?
·        ROBERT: Bien, al final pudimos arreglar lo que debíamos. Perfecto. ¿Y tú? ¿Qué tal tu día?
·        HEYDEN: Curioso.

A cada paso que adelantaba, su rostro se transfiguraba más claro. Más seria de lo normal, su tono de voz le otorgaba el beneficio de la duda sobre su actitud hacia él.

·        ROBERT: ¿Y eso?
·        HEYDEN: He visto a Bourke, esta mañana. Por expresa invitación suya.

Robert comenzó a ponerse nervioso, y prefirió quedarse de píe apoyado en una de las estanterías en frente de ella.

·        ROBERT: ¿Y?
·        HEYDEN:  Sabe absolutamente todo de mí, incluido de dónde he salido –alzó el rostro para mirarle fijamente – ¿Crees que debería preocuparme?

Agarrado fuertemente al filo del saliente con ambas manos, su mandíbula se iba desencajando de la tensión.

·        ROBERT: ¿Debería yo preocuparme ?
·        HEYDEN: Tal vez.

Sus manos apretaron aún con más fuerza.

·        HEYDEN: Me dejó claro lo que quería de mí.

Se separó de aquello que le daba seguridad , y  se acercó a ella. Heyden, viéndole allí, de pie, se incorporó despacio, y sin dejar de mirarle fijamente a los ojos , le continuó contestando .

·        HEYDEN: No habrán más reuniones en privado sin que tú lo sepas y autorices, pero si me excluyes o permites que me excluya de una sola reunión más, me marcho. No es negociable.

Asumir o no aquello dependía de tantas cosas, pero no podía permitirse perderla. Sus labios, aparentemente suaves , su objeto de deseo en estos momentos, pero su conciencia, su maldita conciencia le hacía retenerse, y ella lo sabía.
Heyden acercó sus labios entre abiertos a los suyos , y sólo un leve movimiento de la cabeza de él hacia ella, le hizo atisbar la esperanza de que por fín podrían dejarse llevar. Sentir su aliento interponiéndose en el suyo, el calor que transmitía, los nervios a flor de piel. Un único pensamiento convertido en deseo : “Hazlo”.

·        ROBERT: - Casi susurrante- No puedo permitirme que te vayas.
·        HEYDEN: - Empleando el mismo y sensual tono de voz - ¿Y ?
·        ROBERT: No quiero que te vayas.

La forma en que lo dijo, la forma como ella lo sintió, hizo que tomase la iniciativa , pero él la detuvo bajando la suya de nuevo.
Sin llegar a entender su actitud, en aquel instante en que tantas cosas estaban cambiando, decidió que su relación con él también iba a hacerlo de ahora en adelante. No habría peticiones suplicatorias de explicación, no habría más situaciones convertidas en frías expectativas  si resultado. Él quería a una contable, y eso sería lo que tuviera. La profesional que requería y que realmente no deseaba que se marchase, la mujer de la cabeza fría que desempeñaba sus funciones con toda la competencia de que era capaz, mientras que la mujer que podría darle aquello que se negaba, se quedaría de nuevo escondida en su burbuja.

Ana Patricia Cruz López
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1 comentario:

  1. Woow capitulo relativamente corto para mi gusto... pero intenso, ya no para donde ir, me siento perdida, maldito libre albeldrio, el bien o el mal, Ana Patricia Cruz Lopez esta historia te dejara viuda, ahora esperar otra semana para leer lo siguiente es una total y absoluta tortura, se que lo disfrutas, disfrutas viéndome sufrir pero quiero que sepas que hay un dios que todo lo ve y seras castigada por ello hahahaha Gracias una vez mas por compartir ese maravilloso Don que tienes.

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Muchísimas gracias por participar en esta página