Oscuridad que precede a la luz,
que como una sombra lo vas abarcando todo,
te apoderas de toda voluntad
que encuentras a tu paso,
que tomas por la fuerza
un cuerpo de mujer.
Resistencia ante la verdad hecha carne,
locura convertida en la sensación de manos que,
sin ser reales,
se introducen y dominan cada tramo de piel.
Fuerza contra algo que no se ve
pero que se siente
y te hace suya.
Sensación extrañamente placentera
de fuego propio
y humedad de otro.
Invasión no deseada
pero tampoco detenida.
Mis ojos no mintieron,
oscuridad con cuerpo de hombre,
de cerebro frío y
casi cruel,
sólo instando a saciar su propia sed.
Apetito voraz ,
capaz de acabar con mi concepto
de mundo conocido y legal.
Y la sombra lo cubrió todo,
exigiendo su precio como siempre.
Carne débil,
sensible,
a expensas de tus deseos.
Manto de tenebre sensación de no estar sola
sin poder ver quién me acompaña.
Dedos que se entremezclan en mis cabellos,
hasta enredarse .
Incapaz de pensar con claridad,
despojada de mi cuerpo,
mientras sus dedos,
largos y afilados,
atravesaban mi ropa.
Miedo desconocido,
mil sensaciones a flor de piel,
producto de mi cabeza,
de algo no real,
porque nada real
es capaz de extraer de mí lo que siento,
lo que no quiero que pare.
Pánico inicial que te incita,
te excita por tu naturaleza,
te convierte.
Cuanto más tomas lo que deseas,
cuanto más tuya me haces,
tu sombra cobra forma concreta.
Puedo sentirlo,
pero no verlo.
Mis sentidos a tu merced.
Maldad intrínseca,
foco de atracción fatal,
incorrecta ,
dejada,
volátil.
Mujer por entero entre tus garras,
me dejé ir,
me dejé llevar,
pero las primeras luces comienzan a asomar,
y por unos instantes
tu cuerpo cobra forma
visible.
Un rostro al que mirar,
al que recordar.
Un cuerpo casi desdibujado
y aún así perfecto.
Luces del alba
que iluminan unos ojos no imaginados,
expresivos,
capaz de decirme su motivación.
Nadie te dijo que ésto podría acabar así,
que desearías volver,
por mí.
Una sola vez bastó,
un encuentro casual,
una elegida impuesta por otro,
el que te envió,
una conciencia de dominación ,
sencilla y casi mortal,
sentimientos cruzados cuando el alba comenzó a sonar
con sus campanas silenciosas,
un rostro que no pudo mentir,
un embate y lucha
convertido en caricia,
un deseo transmitido de la peor forma,
sentido como la mayor de las conquistas,
una voluntad dejada entre tus manos,
observada por un instante,
y encerrada
fuertemente para no escaparse.
Recuerdos que llevas en ti,
mientras ella,
el alba arrastra por ti,
creyéndose salvadora ,
cuando en realidad,
ahora estoy más perdida que nunca.
Deseando que la noche vuelva
para no marcharse jamás,
ansío tu vuelta
una y otra vez,
ansío tu necesidad,
ansío ..........
a TI
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página