viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (168)

Esperaba simplemente un mundo diferente .
Algo a lo que poder aferrarme
en busca de la esperanza perdida .
Alguien a quién mirar a los ojos
y contemplar una salida a todas mis dudas.

Me he pasado toda mi vida sin saber qué quería,
sin conocer realmente si mis inquietudes y desconfianzas estaban justificadas,
si habría algo en el futuro para mí.


Atardeceres con claroscuros
y formas sin definir,
y yo,
sentada en la ventana,
miro a mi cama ,
y mi mente vuela
entre las sombras dejadas por las nubes.
Vano deseo,
convertido en recuerdo voluntario
e imagen soñada,
de un cuerpo latente y
hermoso en su desnudez entregada,
que aspira a despertar conmigo cada día.
Líneas angulosas en una piel blanca,
tersa y joven,
mil veces disfrutadas en la soledad
de mí misma,
mil veces traídas a mi ser
sólo para mi goce,
y envidiadas por miles de seres imaginarios
que no te tienen.

Y aún hoy,
despierta,
desde mi ventana,
es mi mente la que me hace ver,
y mi cuerpo sentir,
como mis manos te recorren por completo,
emergiendo de tu rostro una leve sonrisa
de disfrute del momento.
Como mis ojos,
acompañando mi gesto,
me hacen vibrar pareciendo real lo que siento.

Mente que me transportas entre las sábanas
para disfrutar del sabor de tu piel,
en dulces sueños
 de blanco y carne,
de mezclas sutiles,
entre dos necesitados  de mostrarse
todo y más.

Mente que decides cerrar ,
por culpa de la luna ,
cuyas  amigas las nubes,
la han destapado de su abrigo,
dejándome ver la realidad de unas sábanas solitarias,
de un cuerpo con frío,
de algo que sólo existe en mi cabeza.
Y mientras continúo mirando a través del cristal,
una lágrima brota incontenible
rodando por mi mejilla ,
y mi mente,
vuelve a hacerme viajar,
como consuelo,
trayéndome tu abrazo
tierno y cálido,
sintiendo tus brazos rodearme
como si fuese la última vez aquella noche,
tu aliento junto a mi rostro ,
y tus labios,
tiernos y dados,
entregándome parte de ti,
mientras ambos,
ante nuestra testigo muda ,
ante nuestro mayor cómplice,
permanecemos el resto de la noche sin fin así,
sin pedir más,
sin necesitar más.

Y yo,
aún consciente
de que todo es producto de mi mente,
nunca agradeceré a mi imaginación ,
sensible y enamorada ,
cuán maravillosos momentos me hace vivir
con lo único que realmente me importa,
con lo único que me hace feliz,
con aquello ,
que deseo más que mi vida,
amo, de forma incondicional,
y respeto por encima de todas las cosas.

Una imaginación, la mía,
que te trae a mí cada instante,
con mis ojos cerrados o no,
sintiendo que estás de verdad conmigo,
que nunca me abandonarás,
y que tú,
que siempre vuelves,
sabes que de mí,
recibes todo lo que puedo darte
y más,
porque tú,
mi amor,
lo eres todo.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página