Ojos que descubren
la parte de tu personalidad
que quieres mostrarme.
Ojos que anhelo observar ,
y que sin embargo,
se muestran huidizos .
Timidez manifiesta
ante lo desconocido,
que , sin embargo,
se desea.
Expresiones de las mil y una formas de amar,
ocultas tras la apariencia de normalidad,
de trato habitual,
de sentimientos que
empujan por salir,
de ganas de gritar mi nombre.
Falta de valor suficiente,
para decirme lo que yo ya se.
ojos que denotan la evidencia,
convirtiéndose en cómplices de tu corazón,
y ni siquiera te has dado cuenta.
Miradas ,
profundas,
dolientes por sumergirte en la impotencia,
aparente tranquilidad
que esconde tus verdaderas intenciones.
Ojos que se hacen mil preguntas,
tratando de obtener respuestas
cuando la voz no sale
y la voluntad se pierde en el tiempo.
Cada nuevo saludo,
cada nueva despedida,
es una nueva historia a la que te conduces
arrastrándome contigo en tu mente.
Necesitas amarme.
Necesitas tenerme.
No soy tan imposible,
sólo soy una mujer.
Una mujer que se pregunta por qué
te falta el valor.
Una mujer que ,
en la oscuridad de su habitación,
despierta,
ha sentido tus brazos rodeando mi vientre,
con el confort de tener tu pecho junto a mi cuerpo,
y tus labios,
acompañando los
susurros que siempre quise escuchar.
Una mujer que se pregunta cuándo
la tomarás en medio de sábanas de sudor y piel,
la harás tuya haciendo suyo todo tu ser,
cuándo tus manos se apoderarán
de cada espacio en blanco que queda en su cuerpo,
y que nadie ha sabido
dejar marcado.
Una mujer que se cuestiona
si es suficiente para ti,
si puede aspirar a ser lo que más ames de este mundo,
si te sentirás correspondido
con cada caricia,
con cada beso,
con cada signo de correspondencia a ti.
Una mujer que duda,
sobre si realmente esto es amor verdadero
o mero deseo;
dudas surgidas de tu actitud,
de lo que siente ella,
de lo que deseas,
de lo que ella percibe,
de lo que quieres para el futuro más cercano,
de lo que ella siente cuando sabe que no puede programar,
de algo que aún ni ha empezado,
y comenzó hace siglos.
Una mujer que te siente tan cercano como temeroso a fallar,
una mujer que sólo
aspira a que la amen de una vez,
un hombre que espera el momento adecuado y perfecto.
Unos ojos que gritan que todo es posible,
que este puente fantasma del abismo nuevo
lo atraviese contigo.
Unos ojos que
suplican te coja de la mano,
que confíe en ti de forma incondicional,
que me tape los ojos ,
que no mire a los lados,
que no escuche a nadie ni nada,
que me atreva a saltar sin ver el final .
Unos ojos
que siempre fueron míos ,
un alma que siempre fue tuya.
Un abismo con rumbo desconocido,
sin puertas ni indicaciones.
Un voto de confianza a ciegas,
guiados sólo por lo que sentimos.
Para qué más.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
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