viernes, 6 de noviembre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPITULO NOVENO. SEGUNDA PARTE . Punto y a parte ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPITULO NOVENO ( Segunda  parte)

PUNTO Y A PARTE
Créditos a quién corresponda

Todo estaría más que listo para partir al día siguiente. A mediodía se encontraban todos en el Aeropuerto dispuestos a embarcar a una aventura improvisada y difícilmente encajable, salvo para Heyden.

Mentalmente, cada uno de ellos tenía un pensamiento asignado. Una forma de asimilar todo aquello sin más , para tratar de hacerse a la idea,  de  cuál podría ser la verdadera causa que motivaba la insistencia de que todos debían acompañarla.

Para David, quizás le resultase más fácil entender la supuesta necesidad de su hermana por encontrarse con él al menos unos días , aunque creyese que todo sucedía demasiado precipitadamente. La ventaja de conocer al anfitrión le tranquilizaba. También hacía mucho tiempo que no había vuelto a coincidir con él , desde que cenasen todos juntos en más de una ocasión, mientras visitaba a su hermana   durante su estancia en la Universidad, conversando ampliamente  e incluso manteniendo charlas amenas con él a solas . No habiendo  vuelto a coincidir ,  siempre le pareció un individuo interesante a tener en cuenta , con aspiraciones curiosas para una mente casi privilegiada desde su modesta opinión.


Para Michael, esta situación en la que se veía imbuido por el ángel que siempre trató de proteger, le resultaba harto incómoda y extraña. Sin saber por qué llegó a subirse realmente a ese avión y se encontraba de camino a Europa para terminar en la casa de alguien que no conocía de nada, prefirió dejarse llevar esperando obtener la respuesta a su llegada. Conocía demasiado bien a Heyden , como para suponer que todo aquello, no era más que otra pieza del puzle que ella misma trataba de recomponer.

Y Liz………..Aquella era otra historia. Una llamada de David la noche anterior, justo después de aceptar la propuesta de su hermana, le reveló el destino y quién realizaba la invitación, y ciertamente, de todos los presentes , era la que más intranquila e indecisa se encontraba.  La única de todos , con una auténtica excusa para no haber ido , y sin embargo, por su estado nervioso en cuanto volvió a escuchar su nombre vía telefónica y la insistencia de quién la llamaba, no pudo decirle que no. Tantos años de por medio, tantos recuerdos.
Y aún su mente, no había logrado olvidar ni mantener entre nebulosas que le permitieran no tenerlo demasiado claro, lo que pasó exactamente cuándo Frank, aquella tarde, le decía que se alistaba y que quería casarse con ella antes de marcharse. Rostros difíciles de olvidar, aunque ella no pudiese verse el suyo , una respuesta negativa dada con dolor y frialdad al mismo tiempo , ya que por aquel entonces, resultaba complicado explicarle las razones de la negativa.
Sensación de desasosiego que la cubriría durante mucho tiempo, entremezclado con la sensación de no saber si habría o no hecho lo correcto. Tiempo , en el que el apoyo de su amiga , al píe del cañón, fue lo mejor que podría haberle pasado, permitiéndole no sentirse sola en ningún momento.
Y ahora…………. Ahora tocaba enfrentarse a todo ello, a los años pasados, a los recuerdos que volverían a revivirse , a una realidad anunciada como posibilidad de que esto pudiera ocurrir tarde o temprano, a su indecisión sobre sus posibles reacciones o las de él , cuando lo tuviera delante.
Dudas y nervios, que evidenció durante el viaje , ya que hubieron muchas horas para ello.

Horas , en  las que Heyden apenas pudo descansar tranquila,  dedicándose a mirar a través de la ventanilla , mientras David culminaba su ensoñación a medio terminar del día siguiente.
Recuerdos cruzados, cuando durante un gesto de lo más normal , al intentar mirar hacia el pasillo del avión, cruzó su rostro con la mirada de Liz. Ojos temerosos que la observaban desde el otro lado de aquel estrecho pasillo, y a los que ella no podía calmar ni dar respuesta. Con un único objetivo encubierto ante los ojos de los demás, en el fondo, tenía la sensación de que aquella “excusa” familiar propuesta por Frank, se comprometería antes de que pasasen los dos días, y que éstos, iban a resultar los más largos y duros vividos desde hacía tiempo, en los que arrastraba y convertía en víctimas propiciatorias a todos los que la acompañaban.

Horas pasadas que se hicieron más interminables para unos que para otros, y cuya espera desesperada en algún caso, llegaría a buen fin tras aterrizar en el Aeropuerto.
Aún con luz de día pero con las primeras reseñas del jet lag a cuestas,  Hayden se dispuso a recoger en la ventanilla de la oficina de alquiler de coches el que Frank le había dispuesto para que se acercasen hasta la casa.

Pese al tiempo pasado, ella aún gozaba de la buena memoria del recorrido. De cómo se pasaba de la civilización más actual, a la memoria y el recuerdo de los pueblos más tradicionales que había que atravesar hasta llegar a la carretera, prácticamente de tierra aunque no en tal mal estado como ella la recordaba, que le llevaría directamente a la colina dónde se situaba la casa.
Los campos de viñedos a ambos lados, y el olor particularmente entre embriagador y ácido del ambiente, daban el aviso de que se encontraban relativamente cerca. Con David sentado a su lado observándolo todo con exquisita atención, especialmente a ella dada la seguridad mostrada durante el recorrido , como si fuese algo habitual que hiciese todos los días, y Michael y Liz, sentados detrás, distantes , observados a través del retrovisor de vez en cuando por ella, encontrándolos dispersos, cada uno en su mundo particular. Una mirada imprevistamente cruzada con él, a través de sus gafas de sol, pero igualmente penetrante, le comunicaba el preámbulo de la tensión que llevaba acumulando con todo esto, y del que se temía que enfocaría hacia ella irremediablemente en algún momento.

Dos horas de recorrido, y el destino aparecía por fin.  La casa , grande y de estilo antiguo había sido reformada muy recientemente ya que ella denotó algunos cambios , especialmente en el exterior. Dos plantas,  con balconada corrida en toda su parte alta, y el garaje, que ahora , se situaba en un lateral de la vivienda.
Apenas comenzaron a  descender del coche, Frank salió cortésmente a recibirles, dirigiéndose , en primer término, a quién más cerca le quedaba, David. Un abrazo afectuoso y un breve intercambio de palabras , mientras la mirada del anfitrión se centraba en quién se encontraba en frente suya, pálida y con el gesto serio e incómodo. Heyden, que también salía del vehículo en ese momento, pudo ver el rostro de Michael incluso a través del hueco dejado por sus gafas, acercándose a él.
La tensión de la situación , sólo se acrecentó cuando él se hubo acercado a la abogada para saludarla.

·        FRANK: Mucho tiempo.

Liz parecía sobrecogida, inquieta. Aunque quisiera, no podía dejar de mirarle. Como en una imagen congelada en la que sólo estuvieran ellos , y el resto del mundo que hubiera a su alrededor  se hubiera detenido. Heyden , que denotó la incomodidad de Michael con aquella vista, trató de derivar el centro de atención de Frank hacia ellos.

·        HEYDEN: Frank, déjame presentarte al tercer socio  del despacho, Michael Fassworth.

Y tras dejarla, se acercó a ellos, y le extendió la mano para saludarle, respondiendo el otro con la cortesía adecuada que se esperaba .

·        FRANK: Supongo que vendréis cansados, así que cuanto antes os asigne y deje las habitaciones , antes podréis descansar. He pensado que para esta noche podríamos cenar algo ligero en la terraza exterior del otro ala de la casa. El tiempo invita a ello y las vistas son espectaculares. Si me acompañáis por favor.

Y mientras todos iban cogiendo sus maletas del coche y David se adentraba con Frank, Liz coincidió con Michael . Miradas realmente de una culpabilidad manifiesta por parte de ella sin saber bien por qué, y de un gesto extraño que si no le conociera bien , Heyden , mera observadora externa , podría llegar a pensar que se trataba de celos. Pero, ¿cómo creer esa posibilidad en un hombre incapaz de comprometerse realmente con alguien? ¿Cómo pensar , que el hombre que ella llevaba conociendo desde hacía tanto tiempo y que sin hacerlo de forma expresa, gritaba a los cuatro vientos la felicidad de su forma de vida , sin vinculaciones ni amarres,  podía sentir algo más propio de quienes se percataban de la necesariedad posesoria de  otra persona?
Liz recogió su maleta y siguió a los dos primeros hombres, mientras Michael se quedaba allí, agachado con el maletero abierto sin decidirse a coger la suya. Heyden le puso la mano en el brazo y él la miró brevemente antes de proceder a cogerla y retirarse al interior también. Pero aquellos segundos, aquellos ojos tras los cristales oscuros, le dijeron todo lo que necesitaba saber a falta de una confirmación, albergando una duda razonable.

Una vez todos estuvieron debidamente instalados, la noche se fue apoderando de todo. La cena se dispuso , y tras los silencios de un Michael que ejercía de mero observador del entorno, y una Heyden que continuaba vigilante ante sus  novedosas reacciones , mientras las anécdotas de tiempos pasados se sucedían , y Liz parecía cada vez más cómoda y desinhibida, la tensión fue disipándose más para unos que para otros.

·        FRANK: Nunca fuiste una chica corriente Heyden.
·        HEYDEN: - entre sonrisas - ¿Y para qué serlo? Ser corriente en aquella facultad era ser aburrida.
·        LIZ: En eso tiene razón. Ella mal vista por no relacionarse , y yo por llevar  un apellido que subvencionaba parte de lo que se usaba y renegaba de  lo que ello suponía, favores incluidos.
·        DAVID: La verdad es , que siendo tan diferentes como sois, nunca entendí cómo os llevabais bien.

Ambas amigas se miraron y se rieron.

·        LIZ: Éramos las parias del campus David.
·        FRANK: Unas antisistema.
·        LIZ: Qué tiempos aquellos….- dijo con sonada nostalgia-.
·        HEYDEN: Sí. Hasta con las nuevas incorporaciones.- dijo señalando hacia Frank- ni quiero recordar lo que me costó convencerla de que eras un tipo diferente a los demás.
·        FRANK: Sí. No tenía muy buena opinión de los deportistas universitarios por aquella época.

Mirando a su copa, Liz se sintió observada por Frank , que se encontraba a su lado, mientras en frente suya, Heyden llevaba rato observando disimuladamente a Michael que no paraba de jugar con la copa en la mano.

·        DAVID: Bien, no quiero ser aguafiestas, pero si me disculpáis me retiraré. La verdad es que entre el cambio de horas y el ajetreo de la última semana mucho he aguantado de píe hoy.
·        FRANK: Sí, todos debéis andar cansados la verdad. Mañana si os apetece , podemos ir al pueblo más cercano . El paisaje de viñedos es espectacular .
·        LIZ: Buena idea.  Yo también me retiro. Buenas noches  chicos.

Mientras se marchaba, su última mirada se depositó en Michael, el cual continuaba hipnotizado por el brillo del cristal.
Viendo que  no tenía mucha disposición a levantarse de allí , no al menos de forma inmediata, Heyden esperó a que se quedasen solos en la estancia y así poder hablar con él.

Era como si se lo debiera. Durante tantos años había permanecido tan atento a ella, a sus circunstancias, que por una vez , Heyden sentía la necesidad de devolvérselo de alguna forma. Un hombre que nunca había dejado de sorprenderla , pero cuyo lado mostrado en estos momentos, desconocía .
Probablemente ignorando esta parte de la historia, algo supusiera por su reacción ante él, y ciertamente, ella , que sí la conocía bien, la duda sobre si lo que había habido entre ambos se habría o no roto definitivamente, hacía doblegar la balanza para el lado que tanteaba juguetonamente con la permanencia de un mínimo haz de supervivencia.
Una relación marcada por altibajos constantes dado el carácter fuerte de ambos contendientes , que de forma incomprensible, cuando nadie daba ni un centavo por su vuelta, recalaba aún más fuerte que cuando antes de dejarlo. Por ello, nadie creyó , hasta pasado un tiempo, que ella pudiese rechazar la oferta de matrimonio, y menos aún, que después de hacerlo, no corriese a sus brazos en pleno alistamiento , antes de partir. Pero el orgullo jugó en su contra  con más peso que en las ocasiones anteriores , y nada ni nadie, pudo convencerla que de no ir a buscarle y retrotraer todo, suponía  cometer uno de los mayores errores de su vida .

¿Cuántas oportunidades de encontrar un hombre que la amase tanto y de esa forma  podría encontrar? Alguien que la comprendía de verás, que entendía y sabía llevarla como grácil melodía que sonase en el aire , ante sus  frecuentes cambios de humor, especialmente , poco después de  haber  tenido encontronazos con su familia, sobre todo  con el miembro con el que más chocaba por ser idéntica a ella: su padre.

En silencio, sentados uno junto al otro, por una vez, Heyden tuvo que armarse de valor para adentrarse en este tema por miedo a su reacción totalmente impredecible. Acostumbrada a ser ella el centro de su atención, incluso en cuestiones de este tipo, Michael resultaba un auténtico misterio en este campo, y el descubrimiento reciente de que podían estar juntos, la aturdía en cierta forma, porque de todas las mujeres con las que posiblemente podría haberlo imaginado, Liz no era una opción. Y de todas las posibles relaciones que mentalmente podría haberle achacado a ella, Michael nunca hubiera sido nombrado o imaginado siquiera.

Sabiéndose poco diplomática , pero conocedora de que la forma directa de ser era lo que predominaba de la relación entre Michael y ella, trató de tentar con cuidado pero sin perder la línea habitual.

·        HEYDEN: ¿Va en serio?

No hacían falta más explicaciones. Aquello bastaba para saber de qué se estaba hablando. Pero él , pese a escucharla, continuaba absorto mirando el cristal de la copa y en silencio, chocando sus dientes , lo que podía observarse por el movimiento seco de su mandíbula.

·        HEYDEN:  Él le propuso matrimonio a poco de graduarse ,antes de alistarse. Fue una relación tan convulsa como intensa.

Sus ojos, sus gestos, de atención  hacia unas palabras que no parecían dejarle indiferente , provocaban que su mandíbula pareciese desencajarse.

·        HEYDEN: Michael………

Él la interrumpió.

·        MICHAEL : No hay nada de lo que debas preocuparte. Ella parece haber vuelto a encontrar su sitio.
·        HEYDEN: No es ella la que me preocupa.

Él le giró su cabeza hasta mirarla.

·        HEYDEN: Yo no debería ser la que te dijera esto, pero debes olvidarla. Si sigues adelante, ella acabará contigo.  Tú no puedes vivir el tipo de relación que ella busca, nunca te adaptarías. Terminarías ahogándote y tirando todo por la borda de la peor manera posible.

Él respiró hondo , y sus manos apretaron la copa con más fuerza .

·        HEYDEN: Michael, sea lo que sea lo que tengas con ella, déjalo ahora que puedes  y estás a tiempo. Si continúas adelante, llegará el momento en que no puedas hacerlo.
·        MICHAEL: - con su vista al frente de nuevo- ¿Y cómo estás tan segura de ello?
·        HEYDEN: Porque te conozco , y de todas las veces que te he visto mirar a una mujer , nunca te encontré esa mirada en ninguna.- Volvió a mirarla, desconcertado-  Jamás sentiste celos, y ahora te reconcomen, porque tú mismo no te reconoces . Jamás los has sentido, no has tenido necesidad, porque nunca te habías implicado con nadie, y ahora, luchas  porque las dudas te atoran y no te dejan ser tú mismo. Sé que no soy la persona más indicada para decirte todo esto, y también sé que al final serás tú el que decida . Es tu vida . Pero si algo tengo a favor que apoye lo que te digo, es que soy la única de los dos que la conoce demasiado bien.

Y besándole en la mejilla, le dio las buenas noches y se retiró a su dormitorio , dejándole allí sentado  y pensativo.

Pasadas unas horas, con la casa totalmente en silencio, Frank aún permanecía despierto sentado en una de las terrazas hasta que el sueño le venció. Sólo el ruido de un motor bastante reconocible, en plena madrugada , le despertó sobresaltado. Se levantó a toda prisa , y  se acercó hasta el otro lado de la casa,  desde donde vio la DUCATI salir a toda velocidad del garaje.
Llegado a él , cogió su coche, un ASTON MARTIN gris metalizado, y a toda velocidad, procuró continuar la estela dejada por quién había decidido arrebatarle la moto, ayudado por un localizador que éste le había instalado hace un tiempo. 
Cuando Frank se dio cuenta de la dirección que tomaba la moto al llegar a una bifurcación de la carretera , a unos cinco kilómetros de la casa, la tranquilidad se iba apoderando de él. Sabía quién la portaba.  
El punto de recalada al que aquella desviación llevaba, era a un viejo y hermoso lago que le descubrió a Heyden la primera vez que la invitó .

Observando que la motocicleta se detenía casi a píe de lago, él decidió acercarse lentamente con las luces apagadas para no ser visto . Sin ver a quién la conducía cerca de ella, adelantó el coche unos metros, detuvo el motor, se bajó de él, y se acercó a su moto que aún portaba las llaves en el contacto, retirándoselas. Volvió al vehículo, y se sentó en el capó, esperando que su ocupante apareciese.

Pasado un rato, mientras observaba a su alrededor, una cabeza saliendo del agua le llamó la atención. Una inquietante y sinuosa figura femenina, con el agua circulando a borbotones a lo largo de su desnudo cuerpo, y una luna nueva, enorme e inusualmente brillante que  le reflejaba por completo, se le acercaba tras haberlo reconocido.

Con una toalla que guardaba en el maletero , dentro de una bolsa de deporte, y rostro molesto ,  se la ofreció.

•             FRANK: Toma , no vayas a enfriarte.

Intentando secarse la mayor parte, optó por enrollársela alrededor, y sentarse   en el capó del coche al lado suyo.

•             HEYDEN: ¿Me creerás si te digo que lo siento?
•             FRANK: ¿Y si en vez de yo fuera un desconocido el que te hiciera el recibimiento?
•             HEYDEN: Sí sólo estuvieran la mitad de bien que tú, posiblemente procuraría que la noche fuera inolvidable.

Algunas cosas no habían cambiado. Una vez más, Heyden gozaba de la capacidad  de sacarle  una sonrisa , lo que resultaba todo un logro dadas las circunstancias.

•             FRANK: Por lo que veo has perdido toda la vergüenza.  Yo no te recordaba así. Descarada puede, pero tan directa…………….
•             HEYDEN: Es la vida mi querido Frank. Un día te levantas y descubres que la vergüenza y la timidez no sirven sino para complicarte la vida y hacértela más aburrida.
•             FRANK: Me temo que no puedo reprocharte eso.
·        HEYDEN: Además, tú tienes en parte culpa de lo que ha pasado. Me dijiste que echaba de menos que la montase.

Aquello le pareció un exceso de ironía sobresaliente . Tenía razón, pero lo que no podía esperar es que lo sacase a colación justo en ese instante. En compensación por el comentario, y para volverlo a relajar dado el gesto cambiante en su rostro,  le cogió por el brazo y apoyó su cabeza en su hombro.

•             FRANK: Estás demasiado acostumbrada a salirte con la tuya. Cualquier día encontrarás a alguien que sea capaz de detenerte.
•             HEYDEN: ¿En serio? No creo . He podido cambiar algo, pero en mí hay elementos que permanecerán siempre.  Por eso soy incapaz de estar con nadie.
•             FRANK: Chorradas. Tú no estás con alguien desde hace tiempo por miedo.

Se separó de él y del coche y comenzó a andar hacia la moto, deteniéndose mientras cogía su ropa y la removía sin orden.

·        FRANK: ¿Reconocer tus propios miedos no está dentro de los cambios que has realizado en tu vida?
·        HEYDEN: No me hagas contestarte, puedo resultar muy desagradable y no quiero. Contigo no.
·        FRANK: Las verdades duelen , pero a ti sólo te cabrean.

Ella se dio la vuelta , y sí , estaba ofuscada . No podía evitar sentir su genio interior, pero no quería tener que manifestarlo con él.

•             FRANK: Es cierto que hace mucho que te perdí la pista. Que dejé de estar pendiente de quién quizás nunca lo estuvo de mí. Pero efectivamente, hay cosas que has cambiado en tu vida, y esa no es una de ellas. Ese valor que demostrabas en la Universidad hacia los demás, nunca te sirvió contigo misma. No dejas ni dejarás la Agencia porque te resulta más fácil y cómodo vivir una vida supuesta y de otro, una falsa vida montada , que la tuya propia , y en el fondo , temes que dejándola ,no puedas enfrentarte a tu propia realidad , porque no  tienes nada. Temes perder a quienes conoces porque esa falsa identidad es la que todos creen conocer y a la que creen tratar , pero ¿qué hay de la Heyden Nash real? ¿Quién la conoce realmente? ¿A quién le has permitido acercarse  lo suficiente?

Con la cabeza baja, y los labios temblando ligeramente, él sabía que había llegado la hora de dejarlo ahí y regresar a casa.

·        FRANK: Anda, súbete a la moto. Vayamos a casa de una vez.

Mientras él la esperaba en el coche, ella se vistió y  arrancó la moto. Y sin nada más que decirse, al dejar los vehículos en el garaje, ambos se adentraron en la casa y se retiraron a sus respectivos dormitorios.

Unas horas después, todos , incluso los menos madrugadores, se encontraban compartiendo el desayuno. Lo que transmitían los rostros de cada uno, esa, era otra historia.
David amaneció de lo más dialogador con Michael , lo cual Heyden lo agradeció ya que le permitía abstraerse por un instante de lo que allí pasaba.
Liz se encontraba seria , pero pendiente extrañamente de Michael y al mismo tiempo casi coqueteando con Frank, circunstancia que se vio interrumpida por él mismo, cuando convocó a Heyden  a reunirse con él en la puerta del garaje.

Según terminó de desayunar , Liz decidió dar una vuelta sola por los alrededores de la casa, y sólo sintió que la mirada de Michael la perseguía hasta que su figura desapareció tras los viñedos.
Mientras ellos departían deambulando por las instalaciones ,llegando al punto de la terraza desde donde se visionaba la salida del garaje , y a Frank y Heyden, practicando lo que parecían técnicas de autodefensa y lucha.
Notándosela práctica , especialmente teniendo  en cuenta la corpulencia del anfitrión, David aprovechó , mientras la observaba, para hablar con Michael y preguntarle algo a lo que llevaba dando vueltas desde hacía tiempo.

·        DAVID: Aún a riesgo de que no me respondas, me veo en la obligación de preguntarte algo.

Michael le miró extrañado.

·        DAVID: ¿En qué anda metida mi hermana?

El gesto de sorpresa de su rostro, hizo que devolviese su ojos hacia ella. Ante la no recepción de una respuesta, algo que esperaba, David , volviendo también a observarla, insistió .

·        DAVID: Es curioso como mi profesión hace que te veas obligado a relacionarte con determinada gente, y en ocasiones, esas mismas personas, son capaces de sorprenderte con informaciones veladas y rumorología varia,  que hacen que en tus oídos recalen ciertos nombres que uno termina asociando de forma involuntaria. Después, a uno se le aviva la curiosidad e indaga un poco, y rascando la piel como si fuese una cebolla, quitando capas con cuidado, termina llegando a algo que cree que es el núcleo, pero que al final determina y descubre  que sólo es una capa más, tan superficial como las anteriores, pero dónde ya puedes ver algo más de claridad. – ladeó su cabeza hasta situarla en el lado de Michael – No quiero tener que ver a un superior de policía viniendo a mi despacho con la comunicación de que debo identificar un cadáver de mujer. Necesito saberlo, y sé que tú puedes responderme. ¿En qué anda metida?
·        MICHAEL: - sin dejar de mirarla a ella-  Me temo, que eso es algo que tendrás que preguntarle a ella.

Deduciendo con antelación la consabida respuesta dada, y sabiendo que de su hermana no podría esperar nada al respecto, presionar a Michael fue la mejor opción posible.

·        DAVID: Sabes que ella no me dirá nada . No me hagas recordarte el concepto de deber moral.

Y se giró hacia él. Aquella forma de mirarle, amenazante, imponente, resultaba tremendamente creíble. David le superaba en envergadura física de forma considerable, y en las pocas ocasiones en que le había visto perder los nervios, su sola presencia alterado y nervioso, ya hacía pensar en la posibilidad de evitar cualquier tipo de enfrentamiento directo.

Mientras tanto, desde abajo, la perspectiva cambiaba. Frank bebía agua mientras Heyden descansaba un poco, y algo le hizo mirar hacia aquella terraza. La visión de su hermano hacia Michael, en aquella actitud, y Michael que la enfocaba a ella  con aquel determinado rostro, la puso en sobreaviso de que algo pasaba. Él, desde arriba, le gesticulaba a su hermano con la cabeza negándole, sólo para que ella lo viese desde donde se encontraba, pero la preocupación se le reflejaba en la cara y Frank se dio cuenta.

·        FRANK: ¿Qué sucede?
·        HEYDEN: Problemas.
·        FRANK:  ¿No me digas que David es el único que no lo sabe?
·        HEYDEN: - enfadada- ¿Crees que voy regando por ahí a lo que me dedico?
·        FRANK: ¿Creía que hablábamos de tu hermano ?
·        HEYDEN: ¿Cuántas explicaciones crees que tendré que darle antes de llegar al punto dónde estoy hoy?
·        FRANK: Heyden, es la única persona en la que realmente puedes confiar. Es el único que no te fallará. Pero también será el que peor reaccione si se entera por otro o de otra forma.
·        HEYDEN: No puedo contárselo. Aún no.
·        FRANK: Ojalá que no llegue el día Heyden, porque si la forma que tenga que enterarse sea reconociendo tu cadáver o con una nota de que tu cuerpo está desaparecido, sabes perfectamente que al píe de la misma, no pondrá que fue en acto de servicio, y ya sabes de que estamos hablando. Te la estás jugando , y contigo le arrastras a él.
·        HEYDEN: - Tratando de evitar seguir hablando del tema-  ¿Continuamos?

Poco después, conforme ella se dirigía al dormitorio para tomar una ducha , al abrir la puerta , se encontró con Michael en el pasillo de las habitaciones. Allí de píe, le hizo una seña para que él entrase en la habitación de inmediato, cosa que no dudó en hacer.
Alterada, comenzó a buscar la ropa con la que iba a cambiarse después del baño ,pero no lograba encontrar lo que quería.
Apoyada en la cómoda , un Michael claramente  preocupado temía lo que habría de venir a continuación.

·        HEYDEN: ¿Qué te ha preguntado?
·        MICHAEL: Le ha llegado información a través de clientes del despacho.
·        HEYDEN: ¿Qué información?
·        MICHAEL: Bourke y Sheldon.
·        HEYDEN: - Apoyada aún sin tan siquiera levantar la cabeza- ¿Cómo?
·        MICHAEL: Ya te lo he dicho. No sabe mucho más. Que te relacionas con ellos, pero no conoce el alcance. Claro que, teniendo en cuenta de quiénes se tratan , no se huele nada bueno.

Levantó su rostro, y le observó a través del espejo. Su gesto de preocupación le delataba. Se incorporó, y se apoyó en el filo del mueble con ambas manos apoyadas en él.

·        HEYDEN: Sé que hay algo más que no me cuentas. No puedes mentirme, y lo sabes.
·        MICHAEL: No te miento. Le remití a ti.
·        HEYDEN: Él sabe perfectamente que no le daré la respuesta que busca.
·        MICHAEL: Lo sabe, pero yo no lo he dicho nada más que la versión oficial, que les llevas la contabilidad y punto.
·        HEYDEN: Y por supuesto, no se lo ha creído.
·        MICHAEL: ¿Tú qué crees? Tarde o temprano lo descubrirá. La curiosidad por ti le está pudiendo. Es la culpa que se echa encima por el distanciamiento lo que le hace tener este interés.
·        HEYDEN: Ya llegará la hora de que sepa todo, pero mientras tengo otras preocupaciones.
·        MICHAEL: No vas a volver con nosotros ¿verdad?
·        HEYDEN: El amigo Bourke tiene planeado instalarse definitivamente a las afueras de Sao Paulo dentro de tres semanas. Pero mientras tanto, está preparando un envío grande, el mayor de todos los que ha realizado hasta ahora.
·        MICHAEL: ¿Cómo lo sabes?
·        HEYDEN: La Agencia me dijo que tenían conocimientos de su entramado . Su red de contactos se extiende a todos los ámbitos posibles, pero nadie habló del Pentágono.

A Michael parecía salírsele los ojos de las cuencas.

·        MICHAEL: ¿De qué diablos estás hablando?
·        HEYDEN: No es la primera vez que los militares actúan por su cuenta. Pero ¿qué sucede cuando se terminan unificando un importante traficante de armas y sus gloriosas  amistades  en determinados países del este de Europa y de África , famosos no precisamente por sus tratos humanitarios con sus conciudadanos?  Que la pregunta sobre cuál es una de las mayores fuentes de ingresos de  nuestro país, se responde por sí sola. Al aumentar la vigilancia en los Aeropuertos civiles, la única forma que tiene de esquivar los controles y traer las mercancías es  a través de los cargueros militares. Pero para lograrlo , necesita autorización especial con valija asimilada a diplomática,  y alguien desde dentro que apoye con su firma y testimonio, que los embalajes han sido debidamente revisados , y ¿qué mejor valija  que la de un alto cargo del Pentágono?
·        MICHAEL: Espera un momento ¿Me estás diciendo que se están tomando como ejemplo las operaciones que ya se realizaban con Nixon y se están repitiendo?
·        HEYDEN: Piénsalo. Con la cantidad de controles que se llevan supuestamente a cabo en los transportes militares desde entonces, ¿ a quién  se le ocurriría repetir el mismo patrón y de la misma forma? Aquello supuso un escándalo demasiado gordo  y con la implicación de demasiadas personas , como para dejarse llevar desde arriba y volver a permitirlo, pero al mismo tiempo, el aumento de los controles y la supuesta imposibilidad de que esa probabilidad sea tomada en serio, lo hace más fastuosamente posible, porque esta vez pasaría más desapercibido, sobre todo, si los envíos llevan sitios de origen de lugares no conflictivos, y terminan depositados en puntos pacíficos,  hasta que alguien los recoge y son llevados por carretera.
·        MICHAEL: ¿Y los tiempos?
·        HEYDEN: Cuestión de logística. ¿Qué pueden suponer , días? ¿De cuánto beneficio estamos hablando si sabes que al final el paquete a transportar es mayor del que en principio podías permitirte? ¿Cuánto puede llegar tu ambición y tu sensación de seguridad si sabes que el colchón y el revestimiento llevan sello del gobierno, y que nadie preguntará siquiera por sus papeles ?
·        MICHAEL: Esto es una locura.
·        HEYDEN: No. Sólo lo parece.

A él sólo le faltaba preguntar cómo, pero ante una intención sobrevenida, ella decidió interrumpirle.

·        HEYDEN: No lo preguntes.  Sólo queda averiguar qué cantidad exacta y si hay algo que se nos esté escapando. Jugando a este nivel , lo estará haciendo a lo grande.
·        MICHAEL:  ¿No estarás pensado en lo que creo verdad?
·        HEYDEN: Tengo que averiguar lo que sea del modo que sea, pero hacerlo deprisa.

Michael, angustiado, se apresuró a acercarse  y cogerla por los hombros.

·        MICHAEL: Si entras en su círculo,  no saldrás.

Su intranquilidad y su miedo manifiesto eran reales. Hasta tal punto, que por un segundo, ella llegó a poder sentirlo en su interior , cruzándosele la idea de si realmente merecía la pena lo que se planteaba, si resultaba creíble . Un miedo tan real como palpable , que le producía dudas ,pero cuyo raciocinio le hacía recordar para lo que estaba haciendo todo esto.

·        HEYDEN: Ya estoy dentro.

Aquello le descentró. Podía esperar cualquier tipo de respuesta , pero esa  era la que menos quería escuchar, especialmente , teniendo en cuenta de quién se hablaba. Estar dentro de su círculo, era estar dentro de su mundo, y aquello suponían entrar en una espiral viciosa de la que rara vez se salía con vida.
Qué quería decirle con ello,  era la gran incógnita, aunque podía deducir por dónde iba con cada palabra que pronunciaba.
Ahora que aquello no tenía marcha atrás  posible, era consciente de que no debía dejarla sola. Haría todo lo que estuviese en su mano por no alejarse demasiado. Ninguno podía esperar nada de la Agencia, no era costumbre permanecer al lado,  y la advertencia  a la hora de aceptar un caso que era asignado resultaba clara: ante cualquier suceso, estáis solos.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

1 comentario:

  1. Definitivamente ESPECTACULAR la trama manejada en esta historia, me encanta, me fascina, me enloquece, me mata tener que esperar una semana para leer lo que sigue.
    Eres un ser maravilloso con un "Don" INIGUALABLE a tus pies Amada mía.

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