lunes, 4 de enero de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE. ( Secuela de Elección) CAPITULO SEPTIMO. (Registrado en SAFE CREATIVE Octubre 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
Créditos a quién corresponda
CAPITULO SÉPTIMO


La niebla había ocupado todo el espacio. Apenas se lograba divisar la verja , rota y entreabierta, con una de las puertas semidesprendida  de una de las bisagras.

Aquel camino , ascendente , largo y tortuoso , en el que los pies se hundían en el húmedo y profundo barro, parecía determinar la sensación de ahogo infinito que envolvía su cuerpo.

La gran puerta  de acceso se encontraba abierta. Un solo paso bastó para adentrarse en aquel enorme e imponente vestíbulo presidido por aquella escalera tan familiar , desde cuyo pie , la visión escalofriante de aquellos retratos con  rostros  observantes,   que parecían controlar todo lo que en la casa debía pasar, llevaba a realizar el recorrido mental casi actualizado.

Las telas de araña iban desapareciendo,  las maderas nobles , aunque ruidosas , recuperaban su color y hechuras. El sonido constante de puertas que se abrían y cerraban , comenzaba como un leve susurro hasta llegar a la familiaridad , pero sólo era fruto de la imaginación.

Dos escalones se atrevió a subir , y con lentitud pasmosa, su vista pareció centrarse en la puerta que justo la recibía al final de la misma.  La fría madera del largo reposamanos,  parecía cobrar vida con su calor,  incitándola a seguir ascendiendo a los recuerdos , a las pocas imágenes bucólicas que aquello podía traerle.
Escalón tras escalón, la madera bajo sus píes  continuaba anunciando su venida. Pasos familiares de extensos recorridos, de suelas desgastadas , de lágrimas  tensionadas capaces de llevar al abismo, y de roces. Caricias aisladas y deseadas en el más sublime de los secretos. Dolor tras las paredes que separan las estancias por lo que se quiere y se tiene tan cerca, y sin embargo, sabiéndolo , no se debe.


Su mano en el pomo, un ligero giro hacia la derecha, y una ventana abierta de par en par , con el cortinaje oscilante a merced de un viento del norte,  frío y salvaje , indómito como la tierra en la que se encontraba aquella construcción.

Una sombra oscura sentada en el extremo opuesto de la cama, lánguida y con apariencia débil , a la que no logra divisar el rostro. Un cabello oscuro y largo sobre la espalda , y una cabeza que ladea ligeramente hacia detrás para comprobar quién la observa. 
El temor se apodera de ella , y antes de que esto se produzca, corre en busca de la salida hacia la escalera que baja de forma estrepitosa.

Un sonido de apertura llamaba la atención del visitante . Provenía de uno de los laterales de la casa, concretamente, del largo pasillo situado a su izquierda, aquel,  que daba lugar a la gran biblioteca. Una tenue luz de fondo, parecía llamar a introducirse en ella.

El silencio se hizo de nuevo en la estancia, y sólo los pasos lentos acercándose  a algo que para nada le era desconocido , parecían resonar con eco en toda la casa. La piedra fría del suelo, chivata inapropiada de su acercamiento y aceptación a lo que lo llamaba, era el mejor aviso de que obedecía sin poder evitarlo. Las paredes parecían abrigar al sujeto, echársele literalmente encima y desaparecer tras de sí, dejando un manto de negra oscuridad sin fín.

Con la puerta en frente , cuando sus dedos iban apenas a tocarla, ésta se abrió sola por completo dejándole la visión que siempre fue y nunca había olvidado, la de la gran biblioteca con su alta chimenea. Las luces , encontradas tal y como las vio la primera vez que se adentró en ella , permitían el jugueteo de sombras y claros que la hacía cobrar vida , en su conjunción con las llamas vivas  cuyo  calor,  luchaban de forma incansable por vencer al frío ambiental reinante que se escabullía entre las grietas .

Historia viva que cobraba todo anhelo  de esperanza sin una conclusión clara sobre el por qué ahora y en aquel lugar, y de la misma forma que todo sucedía, una ráfaga de viento venida de su espalda , pareció indicarle el siguiente paso a dar .
La gran puerta oculta fue abriéndose ante sus ojos, y el temor volvió . Aquel , que de forma iniciática, se apoderó de ella entonces, cuando fue el sonido de un piano el que la llevó hasta él, y el mismo sonido que la tentó entonces, volvió a sonar lejana, como llevaba de vuelta por el mismo viento que la obligaba a adentrarse . Su respiración se agitaba involuntariamente. Sabía lo que había detrás de aquella masa oscura tras el marco, sabía lo que vivió en sucesivas ocasiones, sabía quién era su benefactor en exclusiva , y pese a todo, no pudo evitar acercarse.

A cada paso dado, la pared parecía desaparecer de forma borrosa  como un recuerdo. La sala, en completa oscuridad, sólo mostraba el piano de cola negro  con una vela en su parte superior  otorgándole aquel aspecto romántico y antiguo que se esperaba de él.
Sin embargo, algo le llamó la atención. No recordaba la misma tan silenciosa, tan precavida. Como si de un calma tensa se tratase, con la yema de los dedos  , fue acariciando aquellas delicadas teclas blancas y negras , mientras que  la imagen de la figura que tan solemnemente se apoderó de ellas una vez , lo embaucaba todo.

Aquel olor volvió. Olor a oscuridad , a humedad y a muerte. Aquel olor peculiar que parecía ascender desde los sótanos a través del suelo , y que lo envolvía todo como en un abrazo asfixiante y eterno de envidia  y horror.
Nerviosa, con la respiración entrecortada, se sintió observada. Alzó la vista al otro lado de la sala y le vio. ¿Qué estaba sucediendo? Trató de gritar su nombre. Trató de llamar a Brian , pero por más esfuerzos que hacía  no podía emitir sonido alguno, mientras él, le extendía la mano para hacerse con ella. No podía alcanzarlo, no podía moverse , no podía hablar.
Angustioso instante cuyo origen parecía envuelto en una nebulosa extraña , y una imagen , la de él, que desaparecía tras la   aparición abrupta de una sombra humana viva y sin rostro  que la observaba tras el piano.  Y aquella pieza musical resonó de nuevo en aquella habitación.

Y un despertar al unísono,  violento y sumido en un baño de sudor,  devolvió a la noche que los abarcaba,  a dos durmientes en distantes puntos de Europa.    En Londres, una Casey  asustada  por el recuerdo fresco y casi vivido de lo soñado que aún podía sentir la falta de aire y la impotencia en su garganta. En Kiel, el sudor recorría su espalda  empapándole por completo y su respiración ,agitada, le hacía desprenderse de las sábanas  y de todo cuanto le agobiase. Brian la había visto aparecer , era ella , tan cercana y lejana a la vez,  y de la misma forma que su rostro era cierto y tan apasionado como la recordaba, se difuminaba entre las sombras ante su brazo alargado ,  empujado de forma inútil por su cuerpo.

Con la misma sensación angustiosa , ambos se despertaron siendo conscientes de lo visto, sentido y vivido . Supuestamente  un sueño, pero el mundo de lo onírico en el que los humanos se ven envueltos  no es tan real , aunque lo parezca.
Y aquella sombra que él sintió apoderarse de todo el espectro que les rodeaba con una fuerza  brutal e invisible.

Ambos, equidistantes cada uno en un lado del mismo continente, con precisión casi matemática en tiempo medido, se levantaron de la cama , y se acercaron a sus respectivas cocinas  para prepararse  tazas de café caliente y preferiblemente muy cargado, y mientras sus manos operaban estos actos de forma automática como venía siendo habitual,  en sus cabezas, rondaban los mismos pensamientos vistos desde ángulos opuestos. 
Con sus rostros intentando encontrar algo de paz en unas ciudades que se mostraban aún ausentes  de vida, aquella última imagen de reencuentro después de tanto tiempo, hizo que algo se estremeciese en su interior. 

Para Brian, que no había sabido nada de ella desde que se despidiesen en el puerto, los recuerdos continuaban imborrables , pero jamás había tenido un sueño así, con un mensaje emitido  en donde la sombra misteriosa pareció cobrar la vida del mensaje que encerraba. Y en mitad de su disertación mental, lejos de abstraerse, se preguntaba en su fuero interno, si ella habría compartido las mismas imágenes y la misma aguda sensación de opresión propia de algo que estaba por venir, y que desde luego, no presagiaba nada bueno.

La percepción para Casey no distaba de sobrecogerla y angustiarla , aún más que en el sueño mismo si cabe. Para ella, estas imágenes tenían coherencia, pero  se negaba a pensar en la posibilidad de que se fuese cierto lo que sobrevolaba en sus instintos. 

Todo aquello que la asustaba, que la sobrecogía, todo aquello a lo que siempre temió y por lo que decidió abandonar aquel mundo, se topaba con ella de golpe una vez más , después de tantos años y sin sentido alguno. El caserón, su habitación, aquel cuerpo en el borde de la cama , la gran biblioteca ,  los compases difuminados de aquella pieza de nuevo………..

Sobrecogida aún con todo aquello, trató de unificar los hechos acontecidos durante todo este tiempo. Sueños premonitorios siempre había tenido aunque hacía mucho tiempo que no los avistaba , pero nunca recordaba con tanta claridad de sensaciones algo así.  Mensajes no trascritos que , como glifos en la tapa de un viejo libro o las pinturas ancestrales habidas en las rocas de algunas cuevas, había que ver en conjunto para poder descifrarlos.  Piezas sin sentido , de momento, en una cabeza cuyo cúmulo de información no dejaba traslucir una idea clara  de lo qué estaba sucediendo, pero en dónde sólo una imagen bastaba  para saber cuál era su vínculo: los mismos que provocaron que el ritual no se culminase.

Lejos de pensar que  sólo ellos dos  habían tenido una noche  difícil y sobresaltada, alguien más  pudo haberse sumado a la sucesión de hechos extraños venidos durante las ensoñaciones profundas.

En Kiel, la Sra. Haford sufrió de pesadillas continuas que se reiniciaban como una pesada rueda cada vez que trataba de recomponer su sueño de cero. Recién habiendo amanecido, alterada y con un profundo dolor de cabeza, decidió salir de la cama para dirigirse a la cocina en busca de un café cargado y algo que se lo aliviase.  Nada más tenerlo listo, se dirigió al salón donde el Sr. Haford, levantado desde hace horas, se encontraba leyendo plácidamente un libro.  

Una observación minuciosa según entraba por la puerta,  hizo que él detuviese su actividad por un instante  y la saludase con sonrisa placentera y gesto sutil de descenso con la cabeza.  Sin  que una sola palabra saliese de su boca, se acercó al gran ventanal con la taza en ambas manos. En el exterior, la lluvia mañanera asestaba fuertemente contra la acera, y la bruma invadía todo lo que ante sus ojos se presentaba. “Otra mañana fría y húmeda” pensó.

Aquel ambiente le recordaba tanto a su casa , a su tierra original, a las montañas dónde se había criado………Pero no era igual, ni siquiera se le parecía.  

Tras un largo momento de asueto en una tranquilidad silenciosa y deseada, la normalidad volvió a trascender , esta vez, de la mano del Sr. Hafford, el cual , imperturbable, continuaba con  el libro entre las manos.

·        DARREN: ¿Un poco temprano para ti , no querida?

Pese al silencio  de la estancia, él podía escuchar su respiración alterada y nerviosa. Cerró el libro y lo dejó cuidadosamente en la mesita auxiliar situada a su derecha  y se levantó para acercarse hasta ella sin dejar de observarla.  
Situado a su espalda, sin que ella tuviese que darse la vuelta para saber con certeza absoluta que se encontraba allí,  pudo notar su cuerpo tan cerca como para incomodarla  lo suficiente, lo que no solía ser frecuente en ella, pero aquel día, se encontraba particularmente indispuesta y nerviosa.

·        DARREN: Y poco habladora por lo que puedo apreciar.
·        NAGI: Le he visto.

Esperando que continuase, aquella afirmación hizo que centrase toda su atención.

·        NAGI: La misma imagen una y otra vez. Aquellos ojos.

No hacía falta mirarla en demasía , bastaba escuchar su voz temerosa para entender que sus visiones no deparaban nada bueno.

·        DARREN: Sabes que irían a buscarla.
·        NAGI: No estoy hablando de él.  
Se le adelantó por un lado hasta lograr tenerla de frente .

·        DARREN: ¿De qué estás hablando?
·        NAGI: Hay alguien más con ella, alguien muy poderoso que no logro reconocer.
·        DARREN: ¿De qué estás hablando? ¿Cómo que no le reconoces?
·        NAGI: Él no ha venido solo , y tiene tanta fuerza y entidad como para bloquearme.
·        DARREN: ¿No es posible que sea producto de nervios esto que sientes?
·        NAGI: Una y otra vez,  la misma cara borrosa de la que sólo logré ver unos ojos salvajes inyectados en sangre y sabor de venganza no consumida.  

Visiblemente preocupado por lo que podría ser un imprevisto en sus planes , trató de hacerla reaccionar con las nuevas acciones a llevar a cabo.  Cogiéndola por los hombros la hizo que lo mirase , y aunque continuaba aturdida, intentó de que reaccionase ante sus palabras.

·        DARREN: Debes acelerar tus encuentros con  Kael ( Brian).  Ya es hora de que le presentes a tu esposo. Organízalo todo para mi vuelta , dentro de un par de días.
·        NAGI: ¿Tú vuelta?

Mirarle a los ojos le bastó para saber cuáles eran sus planes .

·        NAGI: Vas a volver a la casa.
·        DARREN: He de asegurarme de que las cosas siguen estando como las dejamos.
·        NAGI: Tú no vas para eso. Sabes que no puedes mentirme. Para mí , eres tan transparente como el cristal.

Él se alejó hacia el centro de la sala, mientras ella le seguía con la mirada, realmente ofuscada por su actitud.

·        NAGI:  Dime que no es él.

Cerrando sus puños con fuerza, fue tan incapaz de contestarle como de darse la vuelta de nuevo para hablarle a la cara.

·        NAGI: Cuando me propusiste esto y me dijiste que habría que volver, nunca insinuaste la posibilidad de que tuviera que enfrentarme con él, ni de que podría encontrármelo.

Ante su inamovilidad, tirando la taza al suelo y sumamente enfadada , se dirigió a Darren  dando voces.

·        NAGI: ¡ Un lobo Darren! ¡He visto un lobo! ¿Sabes lo qué eso significa? – sus ojos lo decían todo, y entonces , ella se dio cuenta-  ¿Vas a volver para comprobarlo verdad?

Él bajó su cabeza y giró ligeramente su cabeza hacia la puerta.

·        DARREN: Años esperando saber tan siquiera si continuaba con vida, años de averiguaciones infructuosas , y ahora esto.  – volvió su rostro de nuevo hacia ella- Si es cierto lo que tus visiones predicen, si hay un solo atisbo de certeza en las imágenes  y se confirma que ambos están juntos en esto, será algo más que una contrariedad.  Tengo que averiguarlo. En un par de días estaré de nuevo. Por lo que respecta a tu parte del plan , debes seguir adelante , aunque ………….

Aquel gesto la avisaba de lo que se avecinaba con respecto a su parte a realizar.

·        NAGI: No lo digas.
·        DARREN: Sé que puedes hacerlo , y de hecho es lo que debes hacer. Haz lo que sea, pero para cuando vuelva a casa , que lo hará y de eso me encargaré yo, debe ser a ti a quién lleve en su cabeza , y allí deberás permanecer hasta que sea el momento.
·        NAGI: ¿Y si no pudiera?

Aquel tono de su voz, desafiante y melancólico a la vez, hizo que el carácter del hombre rebrotara, y cogiéndola de improviso y con fuerza por ambos brazos,  tiró de ella  hasta dejarla a escasa distancia de él.

·        DARREN: Te recuerdo que fuiste tú quién te ofreciste a ayudarme , y a cambio exigiste algo muy concreto.  ¿Aún sigues deseándolo? Recuérdalo la próxima vez que te venga un halo de arrepentimiento, que por cierto, te viene grande.

Y la soltó, marchándose de la sala . Un portazo posterior en la planta superior de la casa ,  le daba libertad para respirar.

¿Arrepentimiento? No es que le  fuera grande como él decía, es que nunca había sabido lo que era, pero sí había sentido la pesada carga de los hechos acometidos a lo largo de su vida. Sus objetivos se habían cumplido, pero aún había algo de conciencia en su cuerpo.  Nunca perdió parte de ese espíritu humano que la hacía moverse con precaución, aunque la ambición por adquirir cada vez más poder lo acaparase todo.
Aunque su principal deseo , aún, no se vería cumplido. Aquel que más paciencia le exigía, el único en el que ella no podía desplegarse tal y como hubiera deseado porque dependía de la voluntad de otro, de él.  Un sueño que la hacía romperse en pedazos con los sacrificios impuestos , ante su no correspondencia , y que realmente la llevaban a plantearse hasta qué punto merecía la pena.

Siendo lo que le correspondía, pero convertida en algo capaz de deformar la realidad y que no la dejaba doblegar su espíritu ni una sola vez, asumió el  papel que le correspondía y la  imagen que todos quisieron de ella, y con ello tuvo y tendrá que vivir por siempre.

Un nuevo sonido , tan estridente como el anterior pero más cercano,   en esta ocasión , de la puerta que conectaba con la realidad del mundo exterior,  le hizo respirar hondo  y asumir que en su inmensa soledad involuntariamente escogida, el motivo por el cual se encontraba allí debía seguir su curso , y mientras sus pies pisaban con firmeza cada uno de los escalones de mármol que la llevaban hasta su dormitorio,  fue recomponiéndose hasta el punto de deshacerse de todo aquello que la convertía en persona en cierta forma, porque sabía que no lo era.  Estaba por encima de todo y lo sabía. En otro nivel indescriptible que pocos alcanzaban. Sin miedos , vivió como le fue asignado, con poder y arrogancia . La mano dura de sus castigos,  le hacía ser temida y amada a partes iguales. Un ángel con un espectro oscuro , tan oscuro como sus ojos , o su propio interior . Como su propio destino.

Una llamada de teléfono para confirmar una información, una ducha rápida, ropa adecuada para la ocasión, y arrancar el coche en dirección a la Autoridad Portuaria .

Aparcada en un lugar de privilegiada visibilidad, pero a una distancia prudencial para no ser descubierta, esperó pacientemente unas dos horas hasta que lo vio salir . Absorta por su siempre elegante imagen , procuraba recordar que  resultaban acordes a sus maneras, y con  un maletín a cuestas, se detuvo en la acera un solo instante para colocarse las gafas de sol, momento  en el que ella aprovechó para salir , distanciarse  y cruzar a su lado de la calle en el paso de peatones situado unos metros más adelante.  

Con paso firme y casi acelerado,  aprovechando que él se encontraba mirando su reloj y con la cabeza baja, cuando llegó a su altura, simplemente se detuvo para que él se tropezase.
Antes de que pudiese comprobar de quién se trataba , procedió a disculparse.

·        BRIAN: ¡Oh, lo siento!

Y tras su rostro  , de dulce sonrisa y ojos inolvidables ,  la sorpresa de él y su posterior bloqueo momentáneo.

·        BRIAN: ¡Sra. Haford!
·        NAGI: Sr. Clayborn.
·        BRIAN: No esperaba………….
·        NAGI: Dicen que las ocasiones inesperadas suelen ser las que traen las sorpresas más agradables.
·        BRIAN: Siento disentir en cuanto al carácter absoluto de esa teoría.

Tras  el agrandamiento de la sonrisa, vinieron las palabras de condescendencia.

·        NAGI: Hablaba de sorpresas , no de lo que escapa a nuestra capacidad de previsión, y en este caso, permítame que le diga que lejos de parecer otra cosa, este choque fortuito , queda englobada dentro de ese grupo.

Consiguió que reaccionara sonriéndole también.

·        BRIAN: Ciertamente, me temo que no puedo alegar nada en contra en este caso. ¿Y qué hace por aquí si me permite la indiscreción?
·        NAGI: Indiscreción ninguna. Vine a realizar unas gestiones  encomendadas por mi esposo , y ahora que las terminé  , me apetecía tomar un café ¿le gustaría acompañarme?

Brian miró su reloj. Ciertamente  no acostumbrado a tomarse la jornada de trabajo con demasiadas pausas , se mostró dubitativo , a lo que ella reaccionó.

·        NAGI:  ¡Oh!  Le ruego me disculpe, soy una desconsiderada, no he tomado en cuenta que es un hombre muy ocupado y que posiblemente andase con prisa , y acabo de meterle en un compromiso .

Entre su rostro de lo que parecía una auténtica disculpa combinada hábilmente con desazón por no poder disfrutar de su compañía, y su sentimiento de lo que el deber  le decía en su interior que realizase,  trató de darle la respuesta con la mayor educación posible.

·        BRIAN: Realmente sería un placer acompañarla , pero  me temo que en este momento no ando sobrado de tiempo. Lo cierto es que para mí, éste es el peor día posible. No sabe cuánto lo lamento. Sin embargo…. – ella le interrumpió- .
·        NAGI: No se preocupe, lo entiendo, prácticamente ha sido un asalto por mi parte , y lo último que quisiera sería incomodarle.
·        BRIAN: Sra. Haford, yo…….– la mano de ella recaló en el antebrazo de él, acercándosele sutilmente-.
·        NAGI: Nagi,  por favor.

Incómodo por aquella situación, trató de aparentar normalidad, pero ella sabía que aquel gesto no le era tan indiferente como él quería hacerle pensar. Podía sentir su respiración mantenida de forma forzada, así como escuchar su corazón apresurarse.

·        NAGI: De todas formas me alegro de haber tenido la oportunidad de volver a verle. De hecho lo necesitaba. Mi esposo vuelve el viernes de su último viaje y dejó recado de que deseaba con mucho ahínco conocer al caballero que tan amablemente se ha encargado de acompañar a su esposa en los actos sociales, y tan cortés se ha mostrado.
·        BRIAN: ¿El Sr. Haford de vuelta?
·        NAGI: Sí. Posiblemente  tenga pensado quedarse unos días, claro que sus previsiones sólo las conoce él. Sus negocios son tan sumamente farragosos que  por más que lo he intentado , nunca he podido llegar a entender el centro de todo.
·        BRIAN: ¿El viernes entonces?
·        NAGI: Sí – se le acercó un poco más de forma casi imperceptible, notándole más tenso cada vez-  Será una cena . Le esperaremos en casa a las cinco y media, ¿Le vendrá bien esa hora?
·        BRIAN: Estupendamente.

Ella abrió su pequeño bolso y extrajo una tarjeta , entregándosela a continuación.

·        NAGI: Aquí tiene nuestra dirección .

En el intercambio, ambas manos se rozaron. Ella , que no perdió la oportunidad del acercamiento, debía tocarle como siguiente paso para que todo resultase efectivo, y el mantenimiento de sus dedos juntos a los de él, con el roce aletargado mientras ambas manos volvían al inicio , fue su mejor nuevo triunfo.

·        NAGI: Será mejor que prosiga mi camino o me temo que usted  no llegará a realizar lo que tenía previsto. Ha sido una muy agradable sorpresa Sr. Clayborn.
·        BRIAN:  Brian. Si yo he de llamarla por su nombre, no espero menos de usted con respecto a mi persona.
·        NAGI: Trato justo. Esperaré impaciente la llegada del viernes , Brian.

Y ante su ligera bajada de rostro como despedida respetuosa y gesto de complacencia producido más por el encuentro que por la invitación en sí, conforme ella se marchaba, no dejó en  ningún momento de mirarle a los labios , y como si el tiempo se hubiese detenido  alrededor, y ella caminase muy lentamente , una voz susurrante y lejana pronunció las siguientes palabras “dhá anamacha iompar ag an ngaoth , atá nasctha ag solas” (dos almas llevadas por el viento, unidas por la luz).

Y ella hubo pasado , siguió su camino, mientras él, entre la multitud , trataba de entender si lo que había escuchado era real.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

1 comentario:

  1. La manera como cerro este capitulo es genial, tan intrigante, tan oculto, tan. . . E increible como los sueños llegan a enlazar a las personas las cuales estan en apariencia separadas pero con ese lazo invisible aun conectadas entre si. Gracias Patri por esa entrega, esa pasion al escribir gracias por esa manera UNICA que tienes de llevarme a la locura, la desesperacion o hacer que esta humilde servidora se enamore u odie a un personaje.

    ResponderEliminar

Muchísimas gracias por participar en esta página