miércoles, 27 de enero de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (190)


¿Cómo decidir lo qué debo hacer?
¿Cómo mandatar a mi cuerpo para qué deje de sentir?
¿Cómo dejar que mi cabeza  deje de darle vueltas siempre a la misma historia, a las mismas imágenes ?
¿Cómo dejar que mis ojos dejen de buscarte en cada sombra, en cada resto de vida por ínfimo que sea, en cada detalle que me suene familiar?

¿Cómo dejar de sentir ,  cuando el agua de lluvia se apodera de mi cuerpo , que aquellas gotas  un día fueron las yemas de tus dedos?
¿Cómo explicarle a mi corazón, que todo ha sido un burdo error , una imagen fidedigna de algo deseado e imposible, de algo lejano y tan cercano a la vez ?

¿Cómo conjugar la realidad en la que me veo envuelta cada mañana ,cuándo despertando sola, echo de menos  tus ojos ?
¿Cómo admitir , que en esta locura que me abarca , tú eres sólo mío cuando cierro los ojos, si tus besos son sentidos, tus palabras escuchadas?


¿Cómo detener esta quemazón que recorre mi sangre cada vez que es tu rostro dulce y sereno el que cobija una parte de mi alma, el del hombre discreto cuando  no te sientes seguro, el de la sonrisa fácil e involuntaria cuando te encuentras nervioso, el de los gestos medidos y acordes  a cada espacio,  el del ángel convertido en diablo con sólo un gesto , cuando gozas de la intachable provocación?

¿A quién puedo preguntar , ahora que me encuentro sola , a fín de entender qué esto que no dejo de sentir  como una constante sin la que no puedo ni respirar?

Preguntas sin respuesta posible .
Respuestas que no deseo escuchar  , porque ya vivo con ellas.

Y mientras tanto,
mientras ellas llegan,
Tú vuelves a aparecer una y otra vez ,
 entre las sombras de la noche,
cuando el sol comience a iluminar mi día,
cuando se despida éste para dejar paso  a la luna,
mientras cierro mis ojos y aún no he dormido,
en mis sueños más inocentes y en los turbios,
en los deseos y las costumbres ,
en cada gesto que veo en otro y me recuerda ,
en la lluvia  que me empapa de realidad,
en el frío que ,lejos de atorarme,  envidio y ansío como forma de pensar en tus abrazos.

No.
No  son respuestas lo que busco ,
mis preguntas son al aire.
Un aire cálido y dulce como cuando es al niño interior al que veo ,
agreste y voluble , como la profundidad que demuestras cuando debes,
necesario.

No.
No necesito respuestas ,
ni las busco.
Las sé.
Y al igual que hoy, que ayer o que mañana,
las preguntas no cambiarán mientras viva,
faltando aún muchas que no confieso,
mientras las respuestas las encuentro
en lo único posible que hace que no me rinda.

Tú.

Ana Patricia Cruz López.

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