¿Cómo decidir lo qué debo hacer?
¿Cómo mandatar a mi cuerpo para qué deje de sentir?
¿Cómo dejar que mi cabeza
deje de darle vueltas siempre a la misma historia, a las mismas imágenes
?
¿Cómo dejar que mis ojos dejen de buscarte en cada sombra,
en cada resto de vida por ínfimo que sea, en cada detalle que me suene
familiar?
¿Cómo dejar de sentir ,
cuando el agua de lluvia se apodera de mi cuerpo , que aquellas
gotas un día fueron las yemas de tus
dedos?
¿Cómo explicarle a mi corazón, que todo ha sido un burdo
error , una imagen fidedigna de algo deseado e imposible, de algo lejano y tan
cercano a la vez ?
¿Cómo conjugar la realidad en la que me veo envuelta cada
mañana ,cuándo despertando sola, echo de menos
tus ojos ?
¿Cómo admitir , que en esta locura que me abarca , tú eres
sólo mío cuando cierro los ojos, si tus besos son sentidos, tus palabras
escuchadas?
¿Cómo detener esta quemazón que recorre mi sangre cada vez
que es tu rostro dulce y sereno el que cobija una parte de mi alma, el del
hombre discreto cuando no te sientes
seguro, el de la sonrisa fácil e involuntaria cuando te encuentras nervioso, el
de los gestos medidos y acordes a cada
espacio, el del ángel convertido en diablo
con sólo un gesto , cuando gozas de la intachable provocación?
¿A quién puedo preguntar , ahora que me encuentro sola , a
fín de entender qué esto que no dejo de sentir
como una constante sin la que no puedo ni respirar?
Preguntas sin respuesta posible .
Respuestas que no deseo escuchar , porque ya vivo con ellas.
Y mientras tanto,
mientras ellas llegan,
Tú vuelves a aparecer una y otra vez ,
entre las sombras de
la noche,
cuando el sol comience a iluminar mi día,
cuando se despida éste para dejar paso a la luna,
mientras cierro mis ojos y aún no he dormido,
en mis sueños más inocentes y en los turbios,
en los deseos y las costumbres ,
en cada gesto que veo en otro y me recuerda ,
en la lluvia que me
empapa de realidad,
en el frío que ,lejos de atorarme, envidio y ansío como forma de pensar en tus
abrazos.
No.
No son respuestas lo
que busco ,
mis preguntas son al aire.
Un aire cálido y dulce como cuando es al niño interior al
que veo ,
agreste y voluble , como la profundidad que demuestras
cuando debes,
necesario.
No.
No necesito respuestas ,
ni las busco.
Las sé.
Y al igual que hoy, que ayer o que mañana,
las preguntas no cambiarán mientras viva,
faltando aún muchas que no confieso,
mientras las respuestas las encuentro
en lo único posible que hace que no me rinda.
Tú.
Ana Patricia Cruz López.
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