viernes, 29 de enero de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (191)


 Manos , que han dejado de sentir como siempre.
Piel , cuyas terminaciones nerviosas ya no reaccionan.
Ojos, que han dejado de  ver lo mismo  y hasta miran distinto.
Palabras, que sordas, golpean una y otra vez contra un muro de silencio como respuesta.
Labios , cuyos besos  han variado su sabor y perdido todo significado.

Un  abrir y cerrar de ojos bastó para verte.
Un mensaje sin palabras, sobró para saber que seríamos tú y yo.

Una historia que de presente,  
ha pasado a formar parte de nuestro pasado,
y nosotros ni miramos atrás.
Historia sólo de a dos,
sin importar los demás,
de cuántos cadáveres hallamos de dejar ,
en un camino solo de ida sin vuelta programada.


Intenciones directas ,
mismos deseos e idéntica intensidad,
dónde el romanticismo cobra una nueva forma,
de sudor ,
marcas en la piel ,
y gemidos ahogados.

Habiendo generado nuestra  mutua necesariedad,
conformamos un guión sin final,
dónde todos los story board sobran,
y dónde el guión  continúa en blanco.

Mentes  embarradas de sentimientos que ahogan,
que no ven sino oscuridad.
Susurros que han pasado a ser gritos,
voluntad convertida en dependencia total,
a una presencia ,
a un sonido,
a una sensación.

Historia de amor ,
así creo que la llamaban.
Destrucción de toda realidad  con tu marcha y mi vuelta atrás.

Retorno a un pasado agrío
como forma de volver a la manida normalidad,
pero dónde no aguantaré , lo sé.

Impotencia , 
necesidad de alzar la voz ,
desde una garganta obstruida por algo que llaman pena  y dolor,
mientras yo lo llamo muerte.

Realidad o falsa verdad,
dejar todo en mano del destino y la esperanza ,
que ya salvaguardan mi pasado y el tuyo.

Lejos quedan estos recuerdos de algo verdadero,
donde lo que sentíamos era  nuestro más que de nadie ,
en el que la entrega cobraba un nuevo nivel  y nunca se disociaban dos.

Recuerdos de una vida
que aún me hace vibrar.

¡Maldita cabeza la mía, que me castiga con tu presencia sin tenerte!

¡Maldita yo  por seguir amando algo que no supe soportar,  y sin lo que sin embargo, no puedo seguir viviendo!

¡Maldito tú, por darme a conocer una parte de mí que ni sabía que existía!
Un  lado tan  salvajemente íntimo  y oculto ,
que convertiste en imprescindible.

Un gesto típico ,
un guiño supuestamente inocente ,
un roce por casualidad ,
una media sonrisa cargada de complicidad...

Una vida hecha a medida de dos,
tuya y mía
con la que no podía respirar,
mientras ahora son las lágrimas las que no me dejan ver más allá.

Un último grito al aire que lleve tu nombre ,
esperando en mi soledad,
y sin  miedo a perder,
que  el viento del Norte te traiga de nuevo hasta mí,
porqué si ésto ha de arrasarlo todo de nuevo,
dejando sin futuro ,
sólo con el presente,
sólo necesito que sea contigo.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página