domingo, 31 de enero de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DÉCIMO QUINTO (Primera parte) Creía saberlo todo sobre ti. ( Registrado en SAFE CREATIVE Junio 2015)

CAPÍTULO  DÉCIMO QUNTO ( Primera parte)
Créditos foto: ASTON MARTIN UK OFICIAL WEB
CREÍA SABERLO TODO SOBRE TI

No era su madre como le dijo en la playa . Ella nunca fue la protagonista principal de ese apartado de su vida que siempre mantuvo oculto, y al que hizo referencia llana de esa forma tan escueta,  para significarle que sabía perfectamente por lo que estaba pasando.

La protagonista de su historia tenía aroma femenino  y una sensibilidad especial. Un papel asignado por otra persona,  su padre, reputado Fiscal del Distrito por aquel entonces, con amistades prestigiosas  y por supuesto , un gran pilar de la comunidad como no podía ser menos que,  ante la ausencia de una esposa que trabajaba en el turno de noche de un hospital , como enfermera, cuando las paredes y los muebles de la casa familiar ya no le eran suficientes para saciar su ansiedad y su rabia, la tercera en discordia, casualmente, siempre se encontraba en medio provocándole,  según la versión del que se suponía,  era el adulto responsable al que nunca se debía contestar ni contradecir.

Sin embargo, antes de que las marcas fueran evidenciadas por casualidad, durante un verano, por quién se suponía que hasta entonces había sido la persona de mayor confianza para ella, su hermano, su desenfreno se movió por otros derroteros.

Si en la historia juntamos la ansiedad de un devorador y la evolución adelantada de su presa, con el consiguiente retraimiento de ella,  agudizado de forma progresiva conforme las visitas a su habitación se incrementaban, era fácil adivinar el final de toda esta historia.


Un joven que  desconociendo todo,  casi siempre permanecía fuera de casa, y el día que todo se le descubrió ante sus ojos ,  sintió ese especial arranque de impotencia  y ferocidad que  lo nublaba todo, hasta el raciocinio.

Un joven , que una tarde que regresaba a casa más temprano de lo habitual, encontró el acceso a su hogar cortado por una cinta policial y coches  patrulla que impedían el acceso , una fila imponente y numerosa de agentes uniformados que trataban de controlar el paso de curiosos y prensa habida allí, y dos ambulancias  , una de ellas en la misma entrada.

Todo aquello, le hizo forjarse una imagen mental de lo que podría haber sucedido, pero tras forcejear con los dos agentes que no permitían su paso al otro lado de la cinta , uno de los superiores lo reconoció. Libre de toda posible atadura, mientras su mente seguía obcecada en la misma idea recurrente una y otra vez , cuando logró acceder al interior de la vivienda, el panorama no podía resultar más desolador.
Nada más entrar, a la derecha se encontraba el gran salón familiar, y en el sofá de cinco plazas , su madre , llorando desconsoladamente, sólo fue capaz de detenerse momentáneamente al verle su rostro desencajado. Alzándose sin pensar, fue directamente hacia él para abrazarlo, y cuando más fuertemente apretado a su pecho lo tenía, su vista se centró en el jardín, donde unos hombres  vestidos de blanco parecían coger una especie de camilla y reubicarla en otro lugar, mientras su padre,  departía con dos hombres vestidos de oscuro y placas en el cinturón.

Escapando del regazo de su madre , se acercó muy despacio hasta la puerta de acceso al jardín. Vislumbrar el rostro sereno del patriarca le aturdía . Lo encontraba demasiado tranquilo para su gusto,  y aunque tratando de asimilar todo aquello,  no pareció prestar demasiada atención a la susodicha conversación, lo cierto es que algo  sí se le quedó grabado aunque aún no pudiera entender en ese instante por qué, y era que se hablase de su hermana en pasado.

Continuando su camino hacia aquellos hombres,  los cuales procuraban cerrar lo que parecía una bolsa plástica con mucho cuidado,  antes de que todo cobrase un único color, al lado de la pierna de uno de ellos, pudo reconocer la mano inerte de su hermana.
Sin apenas reacción ,  su corazón se aceleró y a paso presto , se acercó a aquellos  hombres antes de que su rostro fuese ocultado tras la cremallera. De rodillas en el suelo, apartó al que más cerca tenía de él de un empujón, y retiró con cuidado la bolsa de su cara.
Al intentar tocarla, su piel era fría  y no parecía reaccionar.  Mentalmente, algo le negaba la realidad. Sólo le bastó cruzarse con la mirada de su padre , para entenderlo todo.

Sin cruzar palabra, corrió hasta la escalera y subió saltando de dos en dos escalones hasta llegar a la habitación de su hermana. Detenido junto a su puerta abierta, no hacía apenas dos horas que  se había ido  y ya se notaba su falta, especialmente en aquel dormitorio.
Sólo al ver la ventana abierta, de par en par, fue suficiente como para acercarse y, apoyándose en el filo del marco de la misma, visualizar la caída perfecta con la pausa previa incluida.

Aquello bastó para que se marchase de aquella casa sin decir nada a nadie cuando apenas contaba con 17 años. Oculto el tiempo suficiente, sólo reapareció a la vida pública  tras cumplir la mayoría de edad , conllevando cada uno de los pasos que sí eran conocidos.

“Me vi reflejado en ti”. Esas palabras dichas en más de una ocasión para justificar su sobre protección, cobraban de ahora en adelante todo el significado.
Un padre , el de ella, posesivo, amenazante y , que pese a no abusar sexualmente  de Heyden, si decidió ir más allá bajo la cobertura del recurrido alcohol.
Una joven que tuvo que marcharse y buscarse la vida antes de que la locura terminase con ella o lo hiciese ella misma. Una superviviente extrema de unas circunstancias no elegidas.

Pero ¿Qué desencadenó esto último? ¿Cómo una persona cabal  puede llegar a culminar una venganza ajena de forma tan premeditada?

Tras  un  baño caliente en el que él, como antaño, la relajaba empapando la esponja y haciendo caer el agua encima suya, mientras  sus nervios se asentaban al mismo tiempo, finalmente, también como en tiempos pasados, la cama se cubrió de ambos cuerpos que , frente a frente,  no detuvieron su empeño en comunicarse todo con tan sólo mirarse.  

Ella simplemente esperó a que  él se encontrase preparado , dispuesto a comenzar la narración de unos hechos a priori incomprensibles.

Sin reloj del que estar pendientes,  el silencio en aquel dormitorio , sólo se veía culminado en su inmensidad por el sonido acompasado de la las respiraciones de unos cuerpos que permanecían en la misma posición latente.

Y el momento llegó. Y durante la narración , con voz tranquila y casi susurrante, la sucesión de hechos así versados, casi con perfección cronológica, casi parecía historia antigua y por desgracia conocida, sólo que en esta ocasión , no le hizo falta encañonar a nadie para provocar un final que parecía solicitar a gritos como único  destino de salvación propio, y que a falta de valor, requería a otra persona para llevarlo a  cabo.
En ese maremágnum de ideas sobre lo que el viejo capitán consideraba como la forma ideal de redimir unos pecados por los que jamás se sintió arrepentido, quizás en el fondo, alguna otra circunstancia que desconocía , fuese la razón de fondo para , católico convencido como era, reencontrarse con el altísimo libre de toda culpa, ignorando que el motivo de sus pecados aún viviría para recordárselo por la eternidad .

Una conversación captada a través de teléfonos pinchados, y una voz muy reconocible  a ambos lados de la línea .  Un barco a punto de llegar Puerto, y al confirmación de una mercancía concreta. Y mientras , una de las voces , otorgaba la seguridad de que los camiones que habrían de realizar el transporte , podrían circular sin problema  hasta el Aeropuerto . La numeración correlativa de los contenedores , detalles de su contenido , y el número , hora y confirmación de planes de vuelo , en dónde habrían de ser embarcados con destino a Brasil.

Un encontronazo días después a las afueras de  un restaurante, terminó de encender la llama de reacción de todo el desencadenante.  Argumentos en donde el capitán , volvía a hacer alarde de su impunidad  y de sus amistades, en donde ensalzaba su inmenso poder gracias al Gobernador y al Alcalde, a sus numerosos contactos en el Aeropuerto y el Puerto , a su poder.

Unos argumentos, que podrían haber pasado de largo como los efímeros últimos coletazos de lo que antaño fue  alguien condecorado por méritos propios , y que sin embargo , en estos instantes, representaba lo más negro  de un ser humano porque la corrupción lo había emponzoñado todo. 
Un rostro, el de Michael, que ante el hombre , el cual lo cogía por el cuello mientras él trataba de oponer resistencia , cambió rotundamente cuando el nombre de Heyden salió a  la luz , con los adjetivos correspondientes preferidos por el viejo capitán, y las amenazas , realistas , en donde el  último accidente de coche sufrido por ella , tenía  un nombre definido y concreto detrás de la orden.

Un “ no descansaré hasta verla muerta, y no permitiré que otro lo haga por mí”, hizo que en la mente cuerda y razonable del ángel protector, un cronómetro invisible se disparase.
Y el ángel , cauto y con la mente fría, consiguió  el instrumento en cuestión , prefiriendo el metal a la madera , especialmente por su peso y para no dejar restos de aristas o posibles astillas, al igual que los guantes de cuero con los que habría de acompañar su único uso , tratando de evitar  que pudiese resbalársele de las manos.

La oscuridad de una madrugada sin luna bastó como escenario propiciatorio y marco incomparable. Un coche apostado y vigilante durante horas en la misma calle dónde se encontraba su comisaría, y el ángel custodio espera que su objetivo salga de marcha hacia su casa.
Tras un seguimiento  tranquilo, un semáforo apostado en mitad de un desierto urbano, resulta ser el momento en que el cronómetro llega a cero. Un golpe seco pero justo  en la sien , lo deja suficientemente inconsciente como para hacerse con el vehículo y llevárselo de allí algunas calles más al Norte , a un aparte de la ciudad que por lo general, no suele venir en las guías de viajes.

Palabras cruzadas tras hacerle volver en sí, y toda la labor de facilitación de reencuentro con su dios , daba comienzo y se desarrollaba , en el marco incomparable de un callejón oscuro en una de las peores partes de la ciudad.

Y el respirar profundamente tranquilo tras hacerlo , fue el mejor premio posible.  Una última frase antes de que el viejo expirase , “ ahora tú puedes morir en paz , y ella vivir tranquila”, su mayor satisfacción , asegurándose de que efectivamente , el resultado era el esperado antes de marcharse de allí , comprobando que efectivamente no había nadie por los alrededores.

Ni un “lo siento”  porque hubiera sonado no sincero, ni un reproche por quién tenía en frente , sólo un acercamiento de su cuerpo al de él, apoyando su cabeza en su pecho , y un cálido abrazo con el que esperar a que el bendito sueño les hiciese olvidar durante un instante al menos, todo aquello. Sin más.

Mientras tanto, en el exterior del habitáculo, pese a ser tarde , David  continuaba tratando de averiguar, a su manera, aquellos otros detalles que se le escapaban de su hermana, sabiendo a ciencia cierta , que pese a faltar algunos a los que nunca optaría , a través de ella no los recibiría jamás.

·        DAVID: Relación extraña.

Frank se encontraba sirviendo unas copas para ambos cuando el tono de la pregunta no pareció cogerle por sorpresa.
Tras acercarse  al sofá y ofrecérsela , se dispuso a  tomar asiento justo al lado.

·        FRANK: ¿Qué es lo que te extraña tanto?
·        DAVID: No lo sé. Hace mucho tiempo que llegué a pensar si realmente estarían juntos, pero … esa forma de mirarse, de protegerse, de compartir…  Hace tanto que me descolgué de la vida de mi hermana y ni siquiera sé por qué. Con el tiempo escuchas cosas, nombres, situaciones, y cada día que pasa , mientras eso permanece en tu cabeza, te preguntas cuándo te armarás del valor suficiente para al menos llamarla y preguntárselo directamente. Lejos de eso, me limité a seguir comiéndome la cabeza de mala manera y a cabrearme  yo sólo por todo. Pero ellos dos…
·        FRANK: Si te sirve de consuelo, nadie podrá llegar al nivel de entendimiento que tienen esos dos, y a mí no me corresponde contártelo , al menos , hasta dónde yo sé. Pero sí te diré que cuando él concertó la cita en su momento y me dijo que tenía que conocer a alguien , siendo  Heyden quien apareció, a parte de la sorpresa , no podía creérmelo. Lo menos  que esperaba,  es que  aquella mujer inteligente que conocí en la Universidad y que se convirtió en mi fiel consejera íntima, en mis buenos y malos momentos , iba a acabar  bajo mi supervisión y jugándose la vida de la forma que aún lo sigue haciendo, y menos por ideales.

Bebiendo un sorbo del relajante líquido, David se quedó observando el centro del vaso por un momento. Frank, que deducía lo qué podría estarse preguntando puesto que no era la primera vez que veía esa expresión en otras personas, trató de sacarle de dudas.

·        FRANK: Yo no trataría de continuar cuestionándome si he tenido la culpa en su forma de vivir o a la hora de adoptar ciertas decisiones. Por razones que sólo ella sabe , prefirió dejarte vivir en la ignorancia de todo, quizás, porque por una vez , podía sentir que era ella quién te protegía.

Extrañado, levantó la cara y le miró buscando una respuesta.

·        FRANK:  Cuando Michael me la trajo, fui yo quién le supervisó todo el entrenamiento y los tests de perfil psicológico.  Él había hablado conmigo previamente , y consideré más prudente hacerlo de esa forma  aunque no supusiera lo más correcto dada la vinculación personal, pero también es cierto , que estimé que conmigo ella se soltaría un poco más y se sentiría más relajada, y ciertamente , no me equivoqué.
En poco tiempo y con algo de ayuda, logré que toda aquella experiencia,  más su propia fuerza a la hora de afrontarlo todo, revertiera en su capacidad para superarse a sí misma durante toda la fase preparatoria.
Ahora bien, ella necesitaba un referente al que poder llorar, con el que poder enfadarse y al que poder mostrarse a sí misma sin tener que dar demasiadas explicaciones, y sobre todo, que jamás la juzgase, y si buscarlo, ya sabía dónde se encontraba , porque siempre lo había sido.
Tú eres la persona que más respeta  ,  y no se siente orgullosa de mirarte a la cara y tener que encontrar un valor que nunca tendrá , para decirte a la cara lo que ha sido o lo que ha tenido que hacer, antes de llegar hasta mí.
·        DAVID: Supongo, que jamás dejé de verla como la chiquilla asustada ala que abrazaba debajo de la cama hasta que todo pasase, y a veces pienso, que jamás debimos salir de debajo de la cama. 
·        FRANK: Sentirse culpable por algo que ya ha ocurrido y no tiene sentido , no merece la pena. Déjale esa carga a ella , que ya es bastante. La cuestión es que ahora te necesita, aunque no te lo diga.  De ahora en adelante las cosas se van a complicar mucho.  Inmersa en una investigación fiscal que no tardará en salpicarle , ésta sobre la muerte de vuestro padre sólo suponen más complicaciones.
·        DAVID: ¿Y ahora?
·        FRANK: He llamado a uno de nuestros directores de equipo. Llegará por la mañana. Debe volver al punto donde lo dejó , y sin saber  qué pasará, ya que la última vez tentó al diablo más de lo que debería.
·        DAVID: ¿Qué quieres decir?
·        FRANK: El hombre al que intentamos atrapar sabe quién es y lo que hace, lo que no nos lo pone nada fácil, sólo que la ubica en otro sitio y es casi la única ventaja que porta encima en este momento. ¿Has oído hablar de John Bourke?

Su gesto de sorpresa , fue acompañado  de cierta incomodidad. Se levantó del sofá  con el vaso en la mano, y anduvo preocupado hasta apoyarse en la encimera de la cocina.

·        FRANK: ¿David?

Con su frente  agachada sobre el vaso, oyó los pasos de Frank acercarse.

·        FRANK: David ¿hay algo que debiera saber ?

Tras levantar su cabeza y mirar al frente , su gesto de preocupación no llevaba a gesto de dudas .

·        DAVID: Había escuchado lo del tercer hombre. Alguien importante con el que por lo visto se la relacionaba. Traté de averiguar de quién hablaban pero no había forma . Todo parecía cubierto por un tupido velo. ¿ Es él de quién andáis detrás ?
·        FRANK: Sí, desde hace años además. Más allá de sus negocios  nada claros, tiene debajo suyo todo un entramado de serviles funcionarios y topos en instituciones que le ayudan a seguir adelante .
·        DAVID: Frank, John Bourke es cliente mío.

Sin saber con exactitud si lo escuchado era verídico,  el agente especial necesitaba saber los detalles al suponer un nuevo vuelco .

·        DAVID: Yo no sabía exactamente quién era .  Cuando comencé  a llevar  sus temas de negocios y contables  , en realidad lo hacía a través de sus sociedades. Quién me contrató en nombre suyo fue un intermediario. Éste insistió mucho en la conservación de la confidencialidad sobre la identidad de sus cliente principal  por motivos fiscales preferentemente. Cuando el Mercado nacional de Valores comenzó a investigar , hubo que tomar algunas decisiones y exigí tener que verle personalmente porque debía autorizar una serie de operaciones  que por su entidad, sólo debía conocer.
Una tarde recibí una llamada concertando una cita para dos horas más tarde en una habitación concreta de un céntrico hotel. Allí se encontraba el intermediario, que fue el que me lo presentó.
·        FRANK: ¿Así que durante todo este tiempo has sabido la clase de hombre que representabas?
·        DAVID:  Al principio no. Usaba sus empresas como pantalla y no se dejaba ver. Los documentos se los llevaba esta tercera persona y los traía firmados. Parecía de mucha confianza suya.

Frank se acercó a la silla dónde colocó horas antes su chaqueta , y sacó del bolsillo interior de la misma una foto, volviendo con David , mostrándosela.

·        FRANK: ¿ El intermediario era este hombre?

Apenas dos segundos bastaron para que  David  reafirmase su identidad, y a Frank,  medio segundo tan sólo para pensar en que una nueva complicación se le venía encima.

Tras horas sin dormir en las que la conversación entre ambos hombres se hizo necesaria, apenas amanecía cuando una señal en el móvil de Frank le daba el aviso de que la agente reclamada se encontraba por fuera de la puerta.

Sentir voces desde el dormitorio , hizo ella se despertase  y se dispusiese a salir al salón para ver qué pasaba, pero no sin antes , adecentarse un poco. 
Nada más salir del cuarto de baño, un Michael que terminaba de arreglarse, la observaba serio, encontrándose  con un silencioso mensaje tranquilizador , tras lo cual, se dirigió sola al comedor.

 El rostro de su hermano preocupado  y más serio que de costumbre, Frank hablando con una mujer de color que no reconocía , y que la observaba  con gesto complaciente. Ese era el fotograma fijo  con el que se topó al entrar , a parte de una amabilidad exacerbada y casi preparatoria para algo que posiblemente no pudiera gustarle.

Frank , extremadamente servicial, fue a dar con ella acompañado por la mujer,  para presentarlas antes de proseguir con nada más.

·        FRANK: ¡Querida! Espero que hayas descansado.
·        HEYDEN:  No del todo. Ha sido una noche dura en realidad. – sin dejar de observar a la mujer- ¿Y vosotros?
·        FRANK: Tampoco demasiado. Heyden , quiero presentarte a la Teniente Cavendish.
·        HEYDEN: ¿Teniente?
·        FRANK: Sí, ella pertenece a la  parte del equipo de apoyo militarizado que suele cubrir parte de las estrategias . De hecho , todo lo referente a búsquedas por satélite, datos a través de la red , cámaras…  de todo eso se encarga su equipo.
·        TNE. CAVENDISH: Es u placer conocerla por fín Srta. Nash.

Extrañada, se limitó a dejarse llevar por la nueva situación  sin dejar de observarlo todo, mientras Frank la guiaba para volver al sofá.

·        DAVID: Te  pondré café.
·        HEYDEN: ¿Y bien? ¿Qué ocurre?
·        FRANK: Dejaré  que te lo explique ella.

De cara a la imprevista invitada, Michael  hacia acto de presencia en ese momento.

·        TNE. CAVENDISH: Heyden ¿Me permite que la llame por su nombre?
·        HEYDEN: Si eso le facilita las cosas …

La militar, extraía unos documentos y unas fotos de un maletín.

·        TNE. CAVENDISH:  Información reciente de apenas dos horas , confirman que Bourke sigue en Nueva York esperando el envío de tres contenedores – le entregó unas fotos de los mismos- con  esta numeración ,por supuesto correlativa.   Según la documentación oficial presentada en el puerto de salida,  portan coches de lujo, provenientes de una subasta en San Petersburgo hace unos quince días aproximadamente. Según la información que nos ha llegado, son seis  concretamente, cuatro de ellos Ferrari :  dos  F12 BERLINETTA, un  FF y 458 SPIDER descapotable, a lo que debemos sumar dos  PORSCHE: un 918 SPYDER y un 911. Y la joya de la corona: Un ASTON MARTIN DB 10.
·        HEYDEN: ¿Coches? Gusto caro y especial.
·        TNE. CAVENDISH: No para él, en principio. Van con destino Brasil, eso , siempre y cuando lleguen de una pieza, a lo que creo que , si mis informantes no andan errados, sólo uno de ellos puede que lo haga .
·        HEYDEN: El Aston. Pero , según la información que se me proporcionó en su día , se supone que iría a lo grande, Se hablaba de que posiblemente fueran drogas lo que tratase de traer, cocaína y algo más , que ya se encargaría de transformar allá. Pero dela cantidad que se hablaba entonces no entiendo…

La militar extrajo nuevos papeles que se dispuso a ofrecerle.

·        TNE. CAVENDISH: Hace algún tiempo que esa teoría se desechó, y fue otras información complementaria  la que nos trajo la luz. – Le entregó las fotos de tres hombres- Estos tres hombres son los mejores convertidores de mercancías delicadas con los que se puede contar. Los dos primeros  son armenios, el  último que tiene en las manos  es ruso. Les llevamos localizando en Suiza donde por supuesto llevan una vida bucólica y normal, hasta que de pronto se les pierde la pista, y es en el puerto – le entrega una cuarta foto- dónde desaparecen hasta ahora. Ese que ve , es el barco que transporta los contenedores.
Bourke está jugando a lo grande , pero no con algo tan nimio como drogas,  si no con diamantes y oro.

Incrédula por lo que estaba oyendo, sólo pudo mirar a Frank  y devolver su mirada en seguida a la fotografía. Tratar de hacerse la mejor imagen mental de cómo transportar grandes cantidades de ese material  de forma disimulada en coches , era algo que escapaba de su imaginación.

·        HEYDEN: Esperad un segundo. ¿Me estáis diciendo que este tío trae joyas disimuladas en los coches , en sólo seis coches , qué lo sabéis y no habéis mandado abordar el barco?
·        FRANK: No podemos hacerlo. El barco se ha mantenido en aguas internacionales con bandera de conveniencia y pases especiales que creemos saber de dónde han salido. Sin una confirmación sobre la veracidad de que los coches lo llevan,  no podemos abordarlo y menos aún retenerlo en puerto , ni siquiera evitar la descarga de su contenido.
·        TNE. CAVENDISH:  Aún hay más.  Esos hombres viajan con la mercancía por algo.  Si está en el interior de los coches , Bourke necesita desarmarlos al completo , y deben hacerlo los mismos que los montaron , pero además no podrá llevarlo a cabo en el puerto, demasiado ruido y pocas horas. Este tipo de trabajos son muy profesionales y manuales, sólo pueden ser ellos tres , no admiten ayuda posible, así que debe sacar los coches y subirlos a unos camiones que los enviarán a este aeródromo – le entregó una nueva foto dónde se mostraban imágenes de hangares y dos aviones de carga -  Se cargarán con un plan de vuelo que se les entregará a los pilotos sólo cuando casi se vaya a despegar y los coches estén cargados, mientras que el material , lo hará en dos aviones privados – una nueva foto se encontraba en sus manos. Por supuesto, siendo como es, creemos que se encargará de que los diamantes viajen sólo con él.
·        HEYDEN: Así que queréis  que continúe adelante con el plan , sólo que esta vez apenas tengo unos días para regresar y confirmar esto. – se levantó del sofá , dejando caer las fotos encima de la mesilla auxiliar , acercándose a la encimera en busca de ese café que nunca llegaba-  Me corre algo de prisa la cafeína para asimilar todo esto.

David  le puso al taza delante y su rostro , desencajado, la hizo sospechar que algo no iba bien.

·        HEYDEN: ¿Qué diablos pasa aquí? – dándose la vuelta hacia ellos mientras todos la observaban- ¿Qué no me estáis contando?
·        TNE. CAVENDISH: Hay una forma mucho más rápida de asegurar que el envío y esos hombres vienen en en ese barco.  Hablando con la persona que los contrató por él, y facilitó todas las gestiones.
·        HEYDEN:¿Y quién es?
·        MICHAEL: Heyden – ella le miró- es Robert.

Tratando de conservar la calma, aquello sólo significaba una cosa , y tenía que tratar de evitarla.

·        HEYDEN: ¿Cómo sabéis…?

La mirada recta y inculpatoria de Frank y Michael hacia David  resultaba más que esclarecedora, pero ahora era a ella a quién se le escapaba todo esta historia entre los dedos sin saber las respuestas. De vueltas a observar a su hermano, trató de que él se lo hiciese entender.
Él, sin poder mirarla a la cara mientras pensaba  en buscar las palabras adecuadas , tuvo que afrontar confesárselo  sin saber cómo reaccionaría.

·        DAVID: Se los he dicho yo.
·        HEYDEN: ¿Tú? Pero qué tienes qué ver tú en todo esto?
·        DAVID: John Bourke era y es mi cliente Heyden. Nosotros le llevamos sus negocios y su contabilidad desde hace algunos años.

Como un mazazo de agua fría aquellas palabras versadas de esa forma, pero de las que no podría reprocharle nada ,puesto que la primera en ocultarlo todo había sido ella.  Buscando desesperadamente un rostro de aliento que le dijese que aún no había despertado y que todo se trataba de un mal sueño, sin embargo, la complicidad por una historia que todos los presentes tenían anudada sin saber cómo, hizo que se sintiese más perdida que nunca.

Ahora todo estaba más claro que nunca. Por supuesto que al principio no quiso que ella estuviese presente ,porque ya sabía quién era. Por supuesta que sabía a la perfección cuál era su origen , su historia . Todo lo investigaba , y mucho más cuando tenía bajo sueldo a su hermano, que sin saberlo, ataba con la soga en el cuello a su propia hermana desde el otro lado.  Jugaba con la enorme ventaja. Brillante pensó ella por un momento. Atrapándola , tendría el silencio garantizado de David por siempre, y a ella , comiendo de su mano bajo amenaza de hacerlo desaparecer , porque abogados y contables hay muchos , y  el mejor contrato de confidencialidad , es cuando la información sensible se lleva a la tumba.

Robert. ¿Sabía realmente esta gente lo que le estaba pidiendo? No le había vuelto a ver desde que decidiese abandonarle sin decirle nada, no sabía cómo reaccionaría , ni si su cuerpo acumularía el valor suficiente para enfrentarse a él de nuevo sin caer otra vez en la misma red sentimental que la destrozaba.
Y por si fuera poco tenerlo en frente suya , escuchar de nuevo su voz lleno de reproches posiblemente, debía utilizarle  para sonsacar una información , sin saber a estas alturas si realmente él sabría lo que ella era en realidad, o para qué se hacía.

Entonces, en mitad de la confusión, se acordó de algo.

·        HEYDEN: Michael.
·        MICHAEL: ¿Sí?
·        HEYDEN: ¿Llegaste a entregarle los papeles del  matrimonio?
·        MICHAEL: No. No quiso firmarlos y menos aún quedárselos, así que fui yo quién los guardé.

Mientras Frank miraba al suelo, la militar no salía de su sorpresa. David , extrañado y aún bloqueado , trataba de asimilar lo que acababa de escuchar.

·        HEYDEN:  No querrá verme , ni hablarme , y menos después de lo que le hice. Pero es la única posibilidad que me queda para acercarme.  Consíguemelos antes de esta tarde.
·        MICHAEL: ¿ Quieres que….?

Pero ella le interrumpió, gesticulando el no con la cabeza.

·        HEYDEN:  Esto es algo que debo de hacer yo sola.

Ana Patricia Cruz López
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