miércoles, 9 de marzo de 2016

MOMENTOS . Siempre tuya (216)


Hoy, más que nunca , quiero verme reflejada en ti.
Quiero poder contemplarte y
ver al hombre que hay detrás de lo que reflejan tus ojos.
Al hombre que te empeñas en mostrarme a manos llenas
y yo aún soy incapaz de ver.

Hoy, deseo encontrarme en paz conmigo misma
en ese pedazo de cielo que son tus ojos,
y respirar hondamente
imbuida en la paz que me transmites.

Hoy, necesito de tu presencia 
de tu aliento reconfortante,
de tus caricias soñadas .

Hoy, no mañana .


Me volví exigente como parte de mi autodefensa,
dejando la poca inocencia que me quedaba
postrada en aquella cama a la que no deseo volver
si tú no te encuentras en ella.

Animal definida por su autosuficiencia,
tú eres parte de  lo que ha hecho que sobreviva a todo,
de lo que provoca que sepa encontrarme
detrás de cada recoveco de este corazón solitario
que poco aguante espera le quede.

No. No quiero morir , ni lo intento.
Quiero vivir,
seguir sintiendo.
Quiero soñar ,
y poder imaginar que aún sigues conmigo
que puedo segur aspirando a que ese pedazo de cielo ,
tus ojos,
sea lo último que vea cuando el sueño  me agarre para no soltarme,
y lo primero que, antes de amanecer,
tenga grabado en mi memoria.

No. No hay muerte lenta ni placentera,
salvo la que tú me otorgas en vida
durante cada día de ella .
Y la oscuridad se hizo con mi amiga la noche 
para llevarla por el mal camino y los consejos crueles,
que se presentaba ante mí
en forma no deseada.
Como un sueño roto por el sonido de un timbre,
por un despojarse de las ropas habidas
cuando en realidad ,
es mi cuerpo desnudo el que quisiera ver,
al lado del tuyo.

Creyéndome con más derecho que nadie,
imploro a quién tenga el poder de hacerlo,
convierta el día en noche eterna ,
mi sueño en latente estado de somnolencia
sin despertar posible ,
mi destino en el tuyo,
y tu imagen ,
por siempre,
al lado de la mía
en nuestro territorio de encuentro,
cubiertos por las impolutas sábanas blancas ,
las caricias a destiempo que,
de forma incansable,
siempre me otorgas
de labios que se buscan insaciablemente,
de ojos que no paran de encontrarse
en esa felicidad inmensa 
la que da, no necesitar nada más ni a nadie.

Y mi sueño vendrá conmigo
una noche más,
al abrigo de un eclipse ,
en el que la oscuridad te traerá conmigo de nuevo
 nada más cerrar los ojos,
sintiéndome más de tuya que de nadie,
mientras la soledad nos observa
esperando tu marcha.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página