CAPITULO
DÉCIMO
Puntualidad exquisitamente británica para culminar
una de las citas más esperadas de la semana .
A la hora convenida , Brian se presentaba en casa
de los Haford. Recolocándose el traje antes de disponerse a tocar el timbre, tras
la apertura de la puerta , no pudo contener la sorpresa por quién le recibía,
la mismísima Sra. Haford.
Aunque a priori pareciera que no tenían personal a
su servicio que se encargase de esas labores, lo cierto es, que si poseían
asalariados domésticos , pero la anfitriona prefirió asumir la tarea de
apertura ella misma.
Tras ofrecerle pasar al interior, le solicitó el
abrigo para colgarlo en un pequeño armarito de la entrada, a lo que él aceptó gustoso entregándoselo.
Inquietantemente elegante, el invitado de honor por
aquella noche, no pudo , de nuevo, dejar de observar a aquella misteriosa mujer
que con un extraño encanto natural, parecía embriagar su sentido común.
Distinción en terciopelo negro impoluto , cabello
suelto que terminaba recalando en su espalda y como siempre, gestos y movimientos sutilmente
estudiados.
·
NAGI: ¡Mi estimado Sr. Clayborn! Que
inconmensurable placer poder contar con su presencia en nuestra - quedó ligeramente pensativa – casa, al
menos de momento.
·
BRIAN: El placer es mío, sin duda.
·
NAGI: ¿Una copa de oporto ?
·
BRIAN: Sí, gracias.
·
NAGI: Entonces será mejor pasar al salón.
Como ya venía siendo costumbre en ella ,
acogiéndose a una confianza que pareció haberle otorgado él, le agarró de unos
de sus brazos para hacerse acompañar hasta la estancia principal , dónde lo
liberó para servir las respectivas
copas.
·
NAGI:
Antes de proseguir , debo transmitirle las disculpas de mi esposo por no
haber podido recibirle. Justo en el momento en que se disponía a bajar ,
recibió una llamada importante y hubo de regresar a su despacho para atenderla.
Aquí tiene .
Ningún elemento que desentonara en aquel espacio.
Con las copas en ambas manos , la oscilación de sus caderas con cada paso dado y la seguridad mostrada,
fueron incapaces de dejar indiferente al anfitrión.
·
NAGI: Salud.
Ojos que seguían atrayéndole sin saber por qué , y
formas, en cada gesto, que no podía
dejar de observar. Lejos de sentirse incómodo
por ello, Brian continúo actuando con la mayor normalidad posible , correspondiendo al brindis
y bebiendo un pequeño sorbo.
·
BRIAN: Disculpe mi curiosidad , pero ¿he creído
entender cierto aire de temporalidad?
¿Están pensando en
marcharse de nuevo?
Ante tal cuestión , normal por otra parte, ella no
pudo evitar sinreirse.
·
NAGI: No en breve, pero esa es nuestra particular forma de no encariñarnos
con las cosas que obtenemos o conseguimos, especialmente cuando son fijas como esta
casa. Nunca sabemos cuánto tiempo permaneceremos en un lugar, y lo peor no es llegar
y establecerse, es despedirse. Los negocios de mi esposo son impredecibles , y
por suerte o por desgracia, ello condiciona nuestras respectivas permanencias.
– Se acercó aún más a él, dirigiéndose casi como un susurro - Claro que, de eso debe saber usted bastante .
·
BRIAN: Bueno, lo cierto es que los negocios son
impredecibles en todos lados en nuestros días.
A veces son una bendición, y en otras ocasiones la más cruel de las
maldiciones.
·
NAGI: Pero usted siempre está aquí, no se muda
con ellos.
·
BRIAN: No, eso es cierto. Pero en ocasiones o le
niego que me planteo hasta qué punto vale la pena tanto sacrificio.
Su mirada intrigante comenzaba a incomodarle ante
la posibilidad de que su esposo se presentase.
·
NAGI: Por mi esposo no soy capaz de hablar qué
tipo de valoración sobre eso que usted llama sacrificio habrá dispuesto él, en
mi caso, sí puedo ser algo más clara. Pero ¿Usted? Es joven, culto, atractivo, exitoso , rico y socialmente
recomendado como anfitrión y pareja de socialización perfecta , en definitiva,
todo lo que un hombre con perspectivas de futuro desearía ser en nuestros días,
¿qué es lo que atora sus pensamientos Sr. Clayborn? ¿Qué aquello tan valioso para
usted ha tenido que sacrificar para tener todo de lo que disfruta hoy?
Y la medio sonrisa comprometida fue diluyéndose
mientras en su mente se dibujaba un solo rostro . Una foto fija con claridad
meridiana que aún le sobrecogía , la del
rostro de Casey cuando , encontrándose herida, él la sacó de la casa en sus
brazos.
Aturdido, de entre todas las imágenes posibles , no
podía entender por qué tuvo que aparecérsele precisamente esa. Aquel instante
en que temió que la perdía , en que su vida se escabullía entre sus manos con
cada exhalación , al igual que su sangre entre sus dedos.
Su rostro, angustioso , pero que supo mirarle a los
ojos y sonreírle levemente , transmitiéndole una paz inmensa que ella llegó a
sentir por un instante sabiendo que todo por lo que había llegado hasta allí se
había hecho , se le quedaría grabado para siempre , pero hasta ese preciso
instante de este presente que le tocó vivir , sin ella porque así debía ser,
aquella imagen nunca más había vuelto a ser recordada , y en su talante de no
parecer descortés , en ese halo de buenas maneras que le caracterizaban, se
limitó a continuar interpretando el papel del invitado cortés y agradecido que
sentía una enorme curiosidad por conocer al esposo que , en su modesta opinión,
había considerado que sus negocios
resultaban , a fín de cuentas, más importantes que una vida que él
envidiaba y deseaba con todas sus fuerzas.
Bebiendo un nuevo sorbo del licor que sostenía en
una de sus manos , intentó que esa
imagen fija desapareciera , y volver a su papel como si nada hubiera pasado.
·
BRIAN: Una vida .
·
NAGI: No hay muchas personas que puedan decir si
quiera que hayan tenido la opción de escoger, pero usted ha podido hacerlo. La
cuestión es por qué, ¿por qué no se ha atrevido a dejarlo todo y a llevar la vida que siempre ha querido
llevar,?¿Por qué debe atormentarse viviendo algo a lo que cree no pertenecer ?
·
BRIAN: Hay ocasiones en que escoger no resulta
una opción. A veces la opción no existe
, ni lo que la sustituya tampoco.
Él apuró lo que le quedaba en la copa justo cuando
aparecía el auténtico anfitrión de la velada.
·
NAGI: ¡Querido! Por fín has llegado.
Brian, que se encontraba de espaldas a la entrada ,
se dio la vuelta para encontrárselo de frente , y cuando lo hizo, notó
palidecerse por un leve segundo.
·
DARREN: Así que por fín tengo la oportunidad de
conocer al caballero que tan amablemente
se ha convertido en anfitrión de la ciudad , Sr. Clayborn – le
extendió la mano , mostrándole una amplia sonrisa en el rostro- .
El invitado de honor no pudo por menos que corresponderle.
·
BRIAN: Sr. Haford, no creo ser merecedor de
tanto elogio, sólo he hecho lo que cualquiera en mi lugar hubiera estimado como
correcto dadas las circunstancias.
Su esposa dejó a ambos hombres solos mientras ella
se disponía a servir una nueva tanda de
licor.
El invitado, que desde que viera al empresario ,
trató de relacionar su rostro con algún lugar o ambiente, simplemente optó por
preguntar.
·
DARREN: Espero mi esposa le haya ofrecido mis
más sinceras disculpas por no haber podido estar antes aquí, pero hablarle de
lo que los negocios representan a alguien como usted , es gastar palabras en
vano , ¿no cree?
·
BRIAN: No veo por qué , dado que las
perspectivas sobre los mismos , y más ahondando que los de ambos se mueven por
los mismos lugares o usan los mismos medios de desplazamiento, creo que podrían
variar notablemente , pudiendo aportar un intercambio de opiniones interesante.
·
DARREN: Cierto, aunque dada la visión particular
que dicen que tengo en ese ámbito, no precisamente negociadora, casi rozando la
intolerancia, podría provocarle una imagen de mi persona que , sinceramente,
prefiero no producir.
·
BRIAN: Disculpe , pero ¿No nos hemos visto antes?
¿En alguna parte , quizás hace mucho tiempo?
El digno y desaparecido empresario observó de inmediato a la que se supone era
su esposa , la cual se había adelantado al dirigirse a ambos hombres con las
copas llenas.
·
DARREN: Sinceramente , no gozo de buena fama en
los negocios , pero sí de excelente memoria Me acordaría si hubiese sido así.
·
NAGI: Bien caballeros, si me disculpan voy a
acercarme a la cocina a ver cómo anda todo. Enseguida estaré de nuevo con
ustedes.
La única fémina de la velada , se acercó hasta la cocina donde el servicio
lo había dispuesto todo . Conforme se ultimaban los detalles , tras comprobar
que sólo faltaba la orden de servir,
Tras recordar las instrucciones oportunas y dar las
nuevas salió de la calurosa estancia por una estrecha puerta que daba a la
parte de atrás de la casa. A un pequeño patio con cipreses plantados y dos
bancos de piedra para sentarse .
Distanciada de la construcción, elevó su cabeza al
cielo, y las nubes en principio blancas e inocentes, comenzaron a teñirse
rápidamente de un gris oscuro que parecía devorarlas como una plaga de
langostas.
Con sus brazos extendidos a lo largo de su cuerpo y
las palmas de las manos hacia arriba, cerró sus ojos unos instantes , y casi en
susurros , pronunció las siguientes palabras:
“
" Chun tú Áine , bandia an spéir ,
Manannán mac Lir iníon, dia na mara .
Chun tú , Áine , mo bandia na torthúlachta ,
an fhaisnéis agus cúis - bhí adh mar éist sé chun cur chuige an ghaoth ó
thuaidh a thug blackness seo dó - Tabhair dom an eagna a satiate nach mbeidh
ina chroí lig dó i , agus an cumas a shealbhú ar a mé mar mhodh chun conquer”
(A ti Áine , diosa del cielo, hija de Manannán
mac Lir, dios del mar.
A ti, Áine, mi diosa de la fertilidad ,
de la inteligencia y la razón – quedó en silencio mientras escuchaba acercarse
el viento del Norte que traía dicha negritud consigo – Dame la sabiduría
suficiente para saciar a quién en su corazón no deja que entre, y la habilidad
de aferrarme en el que debo como medio para conquistarle.)
“Chun tú , Dana , bandia na gréine ,
fuinneamh , misneach agus rath , máthair Dagda ( an Dia maith ) , is mian liom
tú mo á as do chabhair agus cuideachta maith ceart anois, nuair is gá dom tú
níos mó ná riamh” .
(A ti, Dana, diosa del Sol, la energía,
el valor y del éxito, madre de Dagda (el
Buen Dios), te ofrezco mi ser por tu ayuda y buena compaña en estos momentos ,
en los que te necesito más que nunca)
“Mo déithe a riamh tréigthe dom , dul síos go dtí an doimhneacht de mo
ann , rud a chiallaíonn a súile nach féidir , fortunately , féach súile seachas
mianach. Bealtaine boast léamh m'intinn agus dá cuid , subduing chuid smaointe
mortal le mo fianaise. An bhfuil gach duine a bhfuil a anam dul in éineacht
leat , is féidir leis a fheiceáil a rath dílsithe , go dtí mé a fháil ar cad
tuillte agam agus crave .”
(Dioses míos que nunca me habéis
abandonado, descended hasta los abismos de mi existencia, haciendo que sus ojos
no puedan , por fortuna, ver otros ojos que los míos . Vanagloriaros de leer mi
mente y la suya, doblegando sus
pensamientos mortales a mi evidencia. Haced por todos aquellos cuyas almas os
acompañan, que él pueda ver su éxito conferido , para que yo obtenga lo que
merezco y ansío.)
“Chun tú Revere mé mo sheachadadh , mo
ghníomhartha agus mo torthaí . Chun tú , a thabhairt liom dom an ainnise go dtugann na hoibreacha agus
mo áthas ar dhéanamh . Chun tú Beidh mé a sheachadadh fuil , mar chomhartha
devotion is dóigh liom . Beidh mé a rá arís díreach, mo gods , agus cad a
d'iarr mé tú aon uair amháin , agus nach mbeidh mo íobairt a bheith i vain .”
(A vosotros venero mi entrega, mis actos
y mis resultados. A vosotros , entrego la desdicha que me confieren estas obras
y mi regocijo por realizarlas. A vosotros os haré entrega de su sangre , como
muestra de la devoción que siento. Sólo os reitero, dioses míos, aquello que ya
os pedí una vez, y es que mi sacrificio no sea en vano. )
“Fola a cosc ar an tabhairt suas iomlán do
mhac , poured isteach i do ithreach sullied purifying ghlóir naofa , agus ba
chóir a bheith rí ina chinniúint , beidh áitiú fhreagraíonn an seasamh os
comhair na súile an- a athar ag fáil bháis .
Seirbhíseach dílis an abyss bhfuil a
chinniúint mise ag freastal ar tú , a thabhairt dom an chumhacht agus go leor a
sheoladh mo ghnó , luach agus a dhéanamh dó , a choinneáil do cuimhní cinn sa
bhosca doiléir a chuimhne beag bídeach , tá i gcás ní raibh sé , ansin gcás
nach ndéantar ach is féidir liom é a aimsiú”
(La sangre de quién impidió la entrega completa de
tu hijo, se verterá en tu suelo mancillado purificándolo de gloria bendita, y aquel que debió ser rey en
su sino, ocupará el puesto que le corresponda ante ,los mismos ojos de su padre
moribundo.
Fiel servidora de los abismos cuyo destino vuestro
ha sido servirle, dadme el poder y el valor suficiente para llevar a cabo mi
empresa, y haced que él, guarde sus recuerdos en la vaga caja de su memoria
ínfima, allá dónde jamás la encuentre, allá, dónde sólo yo pueda hallarla)
Un ruido en la cocina atrajo su atención al interior de la casa.
Volviendo su mirada a las nubes durante unos instantes tan sólo , bajo amenaza
de tormenta, regresó sobre sus pasos para
dar orden de que la cena se sirviese definitivamente , continuando hacia el salón
para poder volver a acompañar a su “esposo” y a su invitado.
La panorámica de aparente normalidad , con ambos
hombres frente a frente , hizo que ella tratase de recomponerse. De alguna
forma, ambos se habían convertido en su destino. Un objetivo casi cruel , si no
fuera porque esa palabra sonaba deliciosa en sus oídos.
Una víctima propiciatoria para conseguir al otro Un
trato guardado en secreto y pactado consigo misma, que ninguno de los dos debía
conocer.
Por esa causa, una petición como la realizada por
Darren , no le resultó particularmente desagradable para llevar a cabo, sobre
todo si los resultados merecían la pena
como en este caso.
·
NAGI: ¡Caballeros! La cena está dispuesta .
Sería mejor que no hiciésemos esperar a tales delicias de nuestro inmenso
placer por degustarlas.
·
DARREN: Estaba comentándole a nuestro invitado ,
que mi rostro ha sido confundido ampliamente en numerosas ocasiones. En mi caso , la teoría de que todo ser humano
tiene un doble en algún aparte del mundo , debe tratarse de un clon en serie.
Darren la miró de una forma que ella conocía
demasiado bien. Una particular llamada de socorro y de auxilio en explicación
de lo qué estaba sucediendo. Para él, algo no concordaba según lo planificado.
Para ella, dadas las circunstancias, todo proseguía con relativa normalidad.
Acercándose a Brian, se acopló a su brazo de nuevo, mientras con la otra mano,
apoyada en la espalda, comenzó a descender hasta la cintura.
·
BRIAN: Posiblemente tenga razón sólo que a mí…-
algo le aturdió profundamente denotándosele antes sus dos testigos – Sólo que …
·
DARREN: ¿Se encuentra bien ?
Confuso y ligeramente mareado intentó volver a la
normalidad al darse cuenta de dónde se encontraba.
·
NAGI: Seguro que es el cansancio querido. El
señor Clayborn trabaja incansablemente, como tú, pero sin viajar tanto. ¿Vamos?
Apenas se sentaron a la mesa y el servicio comenzó
a raer los distintos platos, la conversación se inició por otros derroteros.
Como si instantes antes no hubiera sucedido nada ,
ni la duda sobre el anfitrión hubiese surgido, ambos hombres departieron
palabras sobre las distintas formas de ver los negocios de ultramar.
Hasta que la conversación, una vez más, giró radicalmente.
·
BRIAN: ¿Qué tipo de mercancías transporta si me
permite la indiscreción?
·
DARREN: De todo un poco. Me muevo según el
mercado y las cotizaciones de rentabilidad que éste maneje.
·
BRIAN: Pero, ¿eso no le supone un sobrecoste
final ? Sin especificación ni seguridad en mercancías , ¿Cómo fletar el barco
adecuado?
·
DARREN: Siempre me he caracterizado por mi
exquisita y casi exagerada prudencia y
mi previsibilidad , por lo que procuro tener a disposición varios tipos de
embarcaciones , especialmente , porque
suelo manejarme dentro del mismo abanico de mercancías, lo que suele variar es
el orden de adquisición y salida .
Mientras Brian aprovechaba para beber un poco de
vino, no pudo evitar observarla. Sentada a su izquierda la apreció ligeramente
ida .
·
BRIAN: Creo que estamos pecando de descorteses con la Sra. Haford.
·
NAGI: ¡Oh no! Por favor. Al contrario Brian, me
encanta poder escuchar a mi esposo hablar como lo hace de lo que realmente le
llena , con lo que se siente grande , poderoso . Lo que le da vida.
·
BRIAN: Debe sentirse muy afortunado de tener a
una mujer como ella a su lado Darren. No es nada fácil encontrar un apoyo tan
inestimable hoy en día.
Hasta él se percató de que entre ellos la conectividad habida resultaba enigmáticamente extraña, sintiéndose
comprometido , incluso ciertamente violento , por considerar que se encontraba
en mitad de una situación añeja de tirantez matrimonial.
Aquel tono de voz empleado por ella en sus palabras
, hacía emerger cierto sentimiento de rabia oculta aunque excelentemente
disimulada, mientras que la respuesta silenciosa de él y su gesto poco antes de
continuar bebiendo, mostraban la falta de apreciación favorable del susodicho
comentario.
·
DARREN: Ciertamente – afirmaba mientras la observaba
sonriente - ¿ Y usted Brian? ¿Tiene a
una señora Clayborn que se sienta orgullosa de sus avances?
Su mirada se descentró para objetivarse sobre el círculo
que formaba el filo de la copa de vino. Perdido en aquel licor , deseando que
fuera lo que le cubriese y no le permitiese respirar más, volvió a cogerla para
apurar su contenido , justo después de dar una respuesta políticamente
apropiada.
·
BRIAN: No. No tengo a nadie que me espere en
casa con ansias superadas. Me basto yo solo para animarme a continuar.
·
DARREN: Bueno, dicen que no siempre se puede
tener todo. Quizás en su caso, ser u empresario tan exitoso a su joven edad ,
le haya impedido ser afortunado en otros campos.
·
BRIAN: Posiblemente.
·
DARREN: De todas formas , poco nos quedará qué
hacer por estos lares . Todo esto acabará pronto, por suerte para ella.
Nagi no pudo evitar sorprenderse por lo que
parecía un anuncio.
·
DARREN: Una vez finalice la última firma de
contrato la semana que viene nos volveremos a casa, al menos durante un tiempo,
hasta que los negocios decidan.
·
NAGI: ¡Vaya!
·
DARREN: Lo sé. – Tras contemplar su molestia ,
se centró en Brian – Me temo que mi esposa , en este momento, está muy molesta
querido Sr. Clayborn. Normalmente procuro mantenerla informada de todo , pero
esto ha sido una total sorpresa para mí, producto de la llamada que he recibido
y por la cual no pude darle la bienvenida como se merecía cómo merecía.
·
BRIAN: Volver a casa , todo un anhelo .
·
DARREN: Ciertamente. Aunque eso es a lo que
aspiramos todos ¿no?
·
BRIAN: No siempre. A veces las oportunidades de
formar una nueva vida en otro lugar, resultan la mejor opción.
·
DARREN: Por sus palabras , ¿puedo deducir una huida o cierto rencor hacia el lugar de origen?
Con su copa llena una vez más por una anfitriona más
que complaciente, juguetear con el pie de la misma fue el motivo que le otorgaría seguridad.
·
BRIAN: Rencor
es una palabra que me parece del todo exagerada.
·
DARREN: ¿Entonces? No podrá negarme que su tono
no reflejaba añorar ese lugar precisamente , que por cierto ¿ es Inglaterra?
·
BRIAN: Irlanda – se apresuró a decir- para ser más
exactos.
·
DARREN: ¡Esto sí que es una casualidad! Nosotros
también procedemos de allí. Poseemos una amplio terreno y una casa muy antigua
, con leyenda propia por suerte o por desagracia, como casi todas las del país
supongo.
·
BRIAN: Buena tierra sin duda. Y sí, una huida de
lo que era mi hogar es posiblemente lo más ajustado. Digamos que me ahogaba
continuar allí dada la escasez de oportunidades.
·
DARREN: Siempre se termia añorando. Pasen los años que
pasen , uno nunca pierde la vinculación a la tierra que le vio nacer , crecer ,
y de la que emerge sus raíces.
·
BRIAN: Sobre todo cuando se es consciente de que
teniéndolo todo , habiendo conseguido tus propósitos y pudiendo ser feliz, allí
no se te permite serlo.
Un tono evocador , que provocó que el anfitrión
estuviese más pendiente de su esposa que de su invitado, y que por más señas
que ésta tratase de dejarle ver para que se tranquilizase y la dejase en paz, él
no parecía captar dichos mensajes.
·
NAGI: Querido, estás consiguiendo entristecer a
nuestro invitado. – Depositándole una de
sus manos de nuevo en el antebrazo- ¿Entiende ahora por qué le prefiero
hablando de negocios?
Poco después ,
el ámbito distendido se
desplazaba del comedor al saloncito dónde los caballeros disfrutaban de una
copa que ayudase a la conversación y a
la digestión al mismo tiempo.
Mientras, Nagi permanecía en la cocina terminando
de recoger . Era demasiado tarde , y el personal había recibido orden de retirarse a descansar.
Acompañado por Brian, Darren se acercó hasta donde se encontraba
ella para que hiciese la vez de anfitriona despidiéndole. El empresario lo hacía
en ese instante , ante la inesperada y urgente tramitación de unos documentos
que no podían esperar a la mañana
siguiente, no sin antes , invitarle a realizar una visita a su hogar en caso de regresar a su país e algún instante.
Tras quedarse solos
mientras Nagi finalizaba de tapar adecuadamente el postre para
introducirlo en la nevera, la observación minuciosa de cada gesto que realizaba por parte de su invitado, atrajo su atención.
·
NAGI: Siempre tiene la habilidad de ser detallista
e sus observaciones , ¿qué es lo que ve ahora?
·
BRIAN:
Sus manos. Casi se podría decir que acaricia el envoltorio con el que
tapa ese pastel.
·
NAGI: Debemos permitirnos ser delicados con las
cosas que lo merezcan.
Apenas se acercó un poco a la encimera donde ella
se encontraba , ella trató de evitarle como parte de su técnica mil veces
estudiada.
·
BRIAN: ¿Así que pronto volverá a su casa dónde
ya no requerirá a nadie para que la introduzca en ningún hábito ni costumbre?
·
NAGI: No crea . He vivido toda mi vida allí, y aún
hay cosas a las que no me acostumbraré jamás, claro que, en algo he de darle la
razón, la vida me resulta mucho más fácil
allí. Aquel, es mi particular terreno de
juegos. Aquel que manejo a mi antojo con absoluta perfección.
·
BRIAN: Sí.
Supongo que como en casa , no se está en ningún sitio.
Con su mirada ida de nuevo y cierto halo de
tristeza de fondo, ella no pudo evitarse acercársele , y cogiendo una de sus
manos apoyadas en la encimera , trató de ofrecerle abrigo una vez más.
·
NAGI: A veces
debemos volver a nuestros orígenes aunque nos cueste , porque es la única
forma de consolar nuestra soledad. Es cierto que echo de menos mi hogar ,- se acercó mucho más a su pecho – pero también
me iré con la sensación de allí – y le miró fijamente a los ojos – también me
faltará algo.
Sentir su mano ligeramente apretada por la de ella,
e intentar adentrarse en sus ojos y
comprobar que aquello que presentía era cierto , resultó una lucha interna difícil de asimilar , pero en la que llegó el
momento , en que sin pensar, decidió dejarse llevar.
Ese momento en que sus ojos parecían relajarle , en
os que pareció encontrar una paz buscada
y ansiada , diferente.
Ana Patricia Cruz López
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